Las Órdenes Militares como la de Santiago, que hemos visto en capítulos anteriores de este blog el 25 de julio (pincha aquí), nacieron hacia los siglos XI y XII en nuestra península en plena expansión del Catolicismo contra el Islam, de las cuales perduran cuatro en el Consejo de Órdenes de España pero con otro perfil no belicista. En su origen confluyen indicios y leyendas muy anteriores, pero su creación oficial es la que usamos: de un lado, caballeros que se unían en defensa de sus ciudades o para conquistarlas del dominio musulmán y, por tanto, bajo un supuesto mandato divino; y por otro, hubo intereses particulares que, disfrazando la función de dichas órdenes, las usaron en la defensa de los caminos y protección de lugares sagrados como promoción, por ejemplo, la ORDEN MILITAR DE SANTIAGO debía proteger las rutas y a los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela. Ese compromiso religioso, que no respetaba tan sólo el 5º Mandamiento, creó a los conocidos como monjes-militares acogidos a unas estrictas reglas, pero ¿hubo mujeres en dichas órdenes?. Pues algo así ocurrió con las llamadas "Comendadoras" que tan sólo figuran en las órdenes de Santiago y de Calatrava, que dejaron en Madrid dos lugares que vamos a visitar hoy.



















