sábado, 23 de octubre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LVI: EL PARQUE DEL OESTE (2 de 4), los restos del conflicto.

 


El PARQUE DEL OESTE es una de esas zonas donde el conflicto bélico del 36-39 se dejó sentir con más profundidad. Ya en 1808 con el levantamiento de Madrid frente a los invasores franceses, tuvo un protagonismo importante quedando como recuerdo el Cementerio de la Florida, del cual hablamos en el anterior recorrido. En cuanto al levantamiento militar del general Franco contra la República, ya hemos visto a lo largo de otros artículos que fue muy constante en el frente conformado entre la Dehesa de la Villa y el cerro del Príncipe Pío, dejando numerosos y muy tristes recuerdos. La presencia de la trinchera donde se firmó la entrega de Madrid permanece enterrada frente al monumento a la Virgen Blanca, antiguo asilo de Santa Cristina (ver recorrido aquí), el Cerro Garabitas y el Cerro de las Balas (Casa de Campo y Dehesa de la Villa respectivamente), así como las trincheras y búnkeres de ésta última (ver recorrido aquí) y cómo hubo de reconstruirse la Ciudad Universitaria que había comenzado a levantarse pocos años antes del golpe militar que casi acabó con sus edificios (ver aquí). Bien, pues de todo esto sirva de introducción para este segundo paseo: búnkeres y cómo se amplió tras la Guerra el Parque aprovechando los terrenos y los desastres que se produjeron.


Quizá el evento más luctuoso que se produjo en dicho período fue el del Cuartel de la Montaña, de sobra nombrado pero que dio origen a la actual ubicación del Templo de Debod y por tanto, siguiendo con nuestra costumbre de ubicar el entorno, es necesario recordar lo que la Historia dice. El Cuartel de la Montaña era un edificio cuadrangular con dos patios interiores, construido en piedra y ladrillo entre 1860 y 1863 por el arquitecto Ángel Pozas, sobrio e impresionante, que podía albergar hasta 3.000 soldados, levantado en el cerro del cerro del Príncipe Pío con una visión impresionante sobre la entrada a Madrid. Tan privilegiada ubicación le hacía así mismo, ser objeto estratégico. Tras el golpe militar iniciado en África, el Presidente y el Gobierno de la República comienzan a buscar adhesiones al régimen político democrático emanado de las urnas, en Madrid el general Sebastián Pozas consigue que los comandantes de la Guardia Civil permanezcan leales, además cuentan con la Guardia de Asalto y numerosos destacamentos militares que o no se levantan o son sometidos sin enfrentamiento; al tiempo partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones sociales exigen armamento para que sus militantes formen cuerpos para defender la República. El general Fanjul, sancionado sin destino ni tropa pero recluido en la capital, se dirige al Cuartel de la Montaña vestido de paisano y acompañado por otros oficiales que lo escoltan, allí acuden también ciudadanos de extrema derecha, se atrincheran y declaran su adhesión al golpe militar, no llegan al millar y medio, además, no todos están conformes con esta declaración, de hecho, se ven banderas blancas en alguna ventana, lo que origina una cierta confusión entre el pueblo que ha acudido para ver caer a los golpistas. Fanjul anima a sus seguidores diciendo que está a la espera de las tropas que han de llegar desde Zaragoza y Burgos para tomar Madrid. 


El hecho transcendental es que en el Cuartel se custodian los cerrojos sin los que no pueden funcionar los miles de fusiles que se almacenan en otros cuarteles y que reclaman las milicias populares. Así que guardias de Asalto y algunos milicianos mal armados rodean el lugar, de la Maestranza de Pacífico (de la que hablamos en la segunda parte del recorrido del Pasillo Verde Ferroviario, ver aquí) se traen unas piezas de artillería que se instalan en la plaza de España y comienza el ataque con varios intentos de asalto, comienza el derramamiento de sangre. También interviene la aviación. La guarnición cae el 20 de julio, el teniente de guardias de Asalto consiguen sacar vivo a Fanjul y otros oficiales, mientras que en la confusión se evaden numerosos rebeldes y otros se rinden. Al final, en agosto son juzgados por rebelión militar Fanjul y varios oficiales más, condenados a muerte son fusilados inmediatamente. Desde ese verano, la ofensiva sobre la capital fija el frente de batalla en esta zona, como ya sabemos, las diferentes escaramuzas y los bombardeos constantes hacen mella en el Parque y en el destartalado Cuartel, cuyas ruinas aún se mantienen desangeladas a principio de los años 60, a pesar de la reconstrucción que se inició tras la conclusión de la Guerra, como vimos. La instalación del Templo de Debod cambiará la fisonomía del lugar por fin. En recuerdo de estos deleznables acontecimientos y a los Caídos del Cuartel de la Montaña, se situó un mural en 1972, obra de Joaquín Vaquero Turcios, en la entrada desde Ferraz en el espacio que ocupan las escaleras, unos sacos terreros realizados con arenisca rosada simulan una trinchera que, contra el talud sostienen el cuerpo desgarrado de un soldado casi irreconocible adosado a dicho mural, realizado en bronce, como alegoría del horror que producen las guerras fratricidas, de las que la Civil del 36-39, la más sangrienta y represiva, fue la última de la larga tradición de levantamientos y pronunciamientos militares que asolaron España en los siglos XIX y XX.

Enfrente, subido a un gran monolito, nos contempla Argüelles. De nombre completo Agustín José Argüelles Álvarez, conocido por su oratoria como "el Divino"(Ribadesella, Asturias, 28/08/1776 – Madrid, 26/08/1844) fue un político liberal (de los liberales del XIX), de origen humilde y que murió pobre a pesar de ser Ministro, Presidente del Congreso, diputado en las Cortes de Cádiz y tutor de Isabel II y de su hermana, Luisa Fernanda. Podemos leer su interesante vida en Real Academia de la Historia. Su estatua descansa sobre un monolito de piedra que estuvo situado en diversos lugares, el último en la calle Princesa cruce con Quintana, donde un accidente de circulación lo descabalgó y hubo que reconstruirlo; lo cual motivó su traslado a lugar más tranquilo quedando donde lo vemos en 2011. Es obra en granito del escultor José Alcoberro y Almorós (Tyvenis, Tarragona, 1835 - Madrid, 1908), que ya conocemos por su aportación a la decoración de la Biblioteca Nacional con sendas representaciones de San Isidoro de Sevilla, Alonso Berruguete y Alfonso X el Sabio, erigida por instrucción del alcalde de Madrid Alberto Aguilera para celebrar la coronación de Alfonso XIII y dar nombre al nuevo barrio que hoy conocemos.



El Templo de Debod pertenece a la dinastía Ptolemaica y se construyó a partir de  comienzos del siglo II a. C. por el rey de Meroe, Adjalamani, quien dedicó una capilla a los dioses Amón e Isis, decorándola con relieves. Sus sucesores añadieron nuevas estancias alrededor del núcleo original. Tras la integración de Egipto en el Imperio Romano, los emperadores Augusto, Tiberio y tal vez Adriano, culminaron la construcción y decoración del Templo aunque para ellos ya no lo era tal y como fue concebido. Hasta que en el siglo VI d.C., tras la conversión de Nubia al cristianismo, el edificio fue cerrado y abandonado. En 1959 un grupo de expertos españoles contribuyó con su trabajo al desmontaje de los templos de Abu Simbel organizado por la ONU, pues si bien la primera presa de Assuán erigida en 1907 inundaba la zona por temporadas, con la levantada en 1960 la inmersión sería definitiva. En 1968 el gobierno egipcio por mano de su Presidente Nasser, concedió al gobierno español, como compensación por su participación en la campaña internacional, este pequeño conjunto que fue desmontado y trasladado piedra a piedra a nuestro país. Finalmente inaugurado y abierto a visitas en 1972 siendo alcalde Gutierrez Mellado, ha pasado por diferentes estados de conservación, cerrándose puntualmente. En la trasera se ubica un estanque con surtidor de poca altura que pretende emular las aguas del Nilo mediante un movimiento provocado por las aguas que fluyen, en contraposición con el estanque que existe en la parte delantera, de aguas tranquilas a fin de que el Templo se refleje ofreciendo una vista tranquila al conjunto, aunque lo difícil es encontrar a ambos en otro estado que no sea seco. Se realizó en 1970 por parte del arquitecto municipal Manuel Herreros, del que ya hemos conocido más actuaciones en diversos puntos de Madrid.

Su ubicación se personalizó a través de unos jardines cuya intención es poner el monumento en valor. Así éste se encuentra en el centro del Cerro del Príncipe Pío, mirando hacia la plaza de España, rodeado por dos amplios paseos de tierra y una lámina de agua en forma de estanque sin caños ni surtidores de chorro (salvo el de detrás), para realzar más su estilo desértico. Y alrededor se conformaron los JARDINES DEL TEMPLO DE DEBOD, como recibimiento desde su entrada frontal encontramos dos lineas de Cipreses. La orientación E-O permite adivinar al final de su instalación, el balcón que asoma sobre el Manzanares y desde el que se puede apreciar el Palacio Real, la Casa de Campo y unos espléndidos atardeceres. A los lados, salvando los paseos de tierra, se encuentran los jardines propiamente dichos, con parterres y cesped distribuido entre caminos y plazas, Plátanos de sombra alineados y grupos de palmitos, palmeras y algunas crasas, junto con la vegetación mediterránea sobre las dichas praderas, nos sitúan en el ambiente adecuado otorgando una atractiva vista sobre el conjunto. Como recuerdo de la reconstrucción ¡y no porque sobrasen piezas como en un mal mecano!, nos encontramos con un capitel en una plaza lateral, es una copia muy bien hecha de las diferentes que se hicieron para sustituir a las originales deterioradas.



Si desde aquí accediéramos al Paseo del Pintor Rosales, nos encontraríamos con una fuente singular muy parecida a la Fuente de Primavera que acabamos de ver. Elaborada en piedra con un baso inferior y dos tazas superpuestas y coronadas por un piña a modo de surtidor de agua, fue instalada en 1990 y elaborada en los talleres municipales con la intención de otorgar un remate al Paseo en uno de sus extremos, sin que tenga conexión con ningún otro elemento cercano. A su lado está la terraza de un kiosko que casi oculta su presencia.


Según la web municipal, estas son las variedades que encontraremos en mayor medida:

Superficie: 58.512 m2

Árboles. Nº total de unidades arbóreas: 731
Plátano de sombra 33%
Pino piñonero 18%
Olmo de Siberia 8%
Ciruelo rojo 6%
Arbustos y Palmáceas. Nº total de unidades arbustivas: 280
Palma de Fortune 46%
Drácena indivisa 12%
Palmera canaria 5%
Macizos arbustivos. Superficie de macizos arbustivos: 4.023 m2
Pyracanthas 6%
Espirea de Vanhoutte 5%
Celinda 4%


Si bajamos por la trasera, donde está el mirador, nos encontraremos con un talud salvado con escaleras y numerosas palmeras y algunas planas crasas que se abren a un aparcamiento disuasorio y área lisa sobre la antigua estación del Norte, desde donde podremos apreciar sus cúpulas, las viejas construcciones y modernos edificios que han ido ganando el terreno para viviendas.


Sobre dicha explanada podemos encontrar el Templete. El que ahora vemos fue levantado en 1994, en sustitución del que hubo en el Parque en su momento que databa de 1923 y se encontraba junto a la entrada por la calle del Pintor Rosales.


Y muy cera, el busto dedicado al Maestro Quiroga. Sobre un basamento de roca, se colocó el busto en bronce del conocido compositor de coplas, a sus pies, una alegoría a la música alza sus manos en un sentido estremecimiento en forma de joven muchacha vestida de baile. La figura fue levantada en 1999 por encargo de la Sociedad General de Autores al cumplirse los 100 años de nacimiento de Quiroga, realizada por el escultor Juan Haro Pérez. Manuel López-Quiroga Miguel (Sevilla, 30/01/1899 - Madrid, 13/12/1988) fue un compositor de coplas como la Parrala, María de la O, Ojos Verdes, la Zarzamora, el Tatuaje, etc. que se hizo acompañar de letristas de la talla de Antonio Quintero o Salvador de León, entre otros y cuyas obras se han interpretado por multitud de artistas, más de cinco mil canciones dan para mucho. Durante la Guerra Civil, el trío Quintero, León y Quiroga, compuso para ambos bandos.

Para ver los búnkers de la Guerra Civil, debemos desplazarnos hasta casi la avenida de Séneca. Dicen que hubo cerca de veinte en total, orientados hacia el barrio de Argüelles y Moncloa, construidos en pleno enfrentamiento hacia 1938 en unos terrenos que estaban totalmente desarbolados por efecto de los sucesivos bombardeos, prueba de ello es que en los únicos tres que quedan en pie puede distinguirse las etapas de su construcción. Están declarados Patrimonio Histórico Español desde 1949 y pertenecen al mismo frente, erigidos por el bando franquista, demostrando lo cerca de la ciudad que se estableció la línea de fuego, de ahí el deterioro que hemos comentado a lo largo de los diferentes paseos en los edificios de la Cárcel Modelo, Asilo de Santa Cristina, Hospital San Carlos, facultades de la Ciudad Universitaria, etc. Sus puertas están tapiadas, lo que sin duda ha ayudado a su conservación evitando que se convirtieran en viviendas como vimos en el búnker de la Ciudad Universitaria cerca de las huertas alrededor del Cerro de las Balas (o de los Locos, que de ambas formas se conocen), descubierto tras el fuego que asoló esta zona en el verano de 2021.


También sufrió los rigores de la guerra el Monumento al doctor Federico Rubio,  único que permanece en su lugar original anterior a la Guerra, ubicado a tan solo 300 metros de las líneas franquistas. Los impactos de bala se dejaron sentir sobre la piedra y hasta un bombazo decapitó la figura, así que tras el conflicto tuvo que ser restaurado pero conservando los balazos sobre el granito. Había sido elaborado en 1904 por el escultor Miguel Blay y Fábregas (Olot, Gerona, 1866 - Madrid, 1936), promovido por suscripción popular e inaugurado dos años después por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. El monumento representa en piedra caliza al doctor sentado sobre una plataforma todo en blanco, a la que se acercan las figuras de una mujer con un niño en brazos y un adolescente, ambos ofreciendo una rosa y flores, realizadas en bronce. En el muro aparecen cartelas y motivos florales de inspiración modernista. La cabeza restaurada tuvo que volverse a colocar no hace demasiado tiempo y sin intervención de guerra ninguna esta vez. Federico Rubio y Galí (El Puerto de Santa María, Cádiz, 30/08/1827 – Madrid, 31/08/1902), hijo y hermano de liberales masones, fue un médico y político que compaginó ambas dedicaciones desde su residencia en Sevilla, de hecho los exilios a que le llevó su traza política le sirvieron para mejorar su condición médica, el primero en Londres y el segundo en una gira por diversas ciudades de Estados Unidos; en 1874 se traslada a vivir a Madrid y abandona la inclinación política para concentrarse en la práctica privada médica, se implica en la Institución Libre de Enseñanza integrándose en su primera Junta y funda varias instituciones relacionadas con la medicina, la más llamativa la Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría, muy preocupado por la cirugía que había practicado y aprendido en sus viajes al exterior, también estableció importantes contactos médicos con la América del Sur. El reconocimiento institucional y popular le llevó a ser considerado uno de los grandes y de ahí la suscripción popular con la que se levantó el monumento y la representación de la madre con el hijo y el adolescente que acuden a hacerle una ofrenda (para conocer su biografía más ampliada, ver en Real Academia de la Historia).


Otro que se encuentra marcado por las balas, es el Monumento a Concepción Arenal (Ferrol, La Coruña, 31/01/1820 – Vigo, Pontevedra, 4/02/1893), situado cerca de la esquina del paseo de Moret con la calle de Pintor Rosales. En su momento estuvo ubicado en otra zona más interior con una cubierta de cedros en la parte posterior realzando el blanco de la escultura, realizada en 1934 por suscripción popular y restaurada según proyecto del arquitecto Pedro Muguruza y el escultor José María de Palma Burgos tras la Guerra. Representa a la insigne escritora, jurista y feminista precursora, que dejó su huella en el Derecho Penitenciario y Constitucional y de Gentes; consciente de los problemas de la inmigración constituyó la Constructora Benéfica de viviendas (de la que hablamos y vimos ejemplos en el paseo por el Barrio de Bellas Vistas) e impulsó la Cruz Roja del Socorro. Sobre una base de granito se alza un pedestal donde aparece Concepción Arenal sentada y mirando al frente, a su lado izquierdo en bronce, una alegoría a la Ciencia y en el derecho a la Justicia y la leyenda en el basamento: "amó la Ciencia, consoló el Dolor". Para conocer más de su vida, recomendamos visitar el artículo de la Real Academia de la Historia. En la trasera del monumento, aún se pueden apreciar las huellas de los combates.


Hay otro monumento que ya no podemos ver pero que se instaló en el PARQUE DEL OESTE durante la II República, obra de Emiliano Barral con pinturas de Quintanilla. Se trataba de un mural donde unos obreros rodeaban el busto descomunal de Pablo Iglesias Posse (Ferrol, La Coruña, 17/X/1850 – Madrid, 9/XII/1925), el fundador del PSOE y la UGT, que al igual que los citados anteriormente, sufrió los rigores de las batallas, de las posbatallas y sigue sufriendo las postpostbatallas pues aún de vez en cuando algún grafitero sigue acusándolo de crímenes de guerra con la incultura que da el no saber que Pablo Iglesias falleció en 1925, 11 años antes del levantamiento militar protagonizado por su paisano. Pues bien, aparte de sufrir los balazos de la guerra y acabar seriamente dañado, las tropas franquistas intentaron dinamitar el busto que, sin embargo, resistió. Trasladado a El Retiro con la intención de trocearlo y usar sus pedazos en el basamento de las verjas perimetrales, un empleado municipal, ugetista según cuenta Alfonso Guerra en sus memorias, convenció a los detractores de que ese material no era el adecuado, con lo que la cabeza quedó abandonada y ese empleado con otros, lo enterraron en un lugar señalado en un mapa que custodiaron. Cuenta Guerra que éste llegó a sus manos y que cuando el momento político fue propicio, procedieron a desenterrar la cabeza que fue instalada en la sede del partido en la calle Ferraz. Una copia se instaló donde se ubicaba "el repartidor" del Canal del Norte perteneciente al Canal de Isabel II (lo vimos aquí), en el cruce de la Avenida Pablo Iglesias con la calle de Reina Victoria, frente a la actual Cruz Roja y de la cual hablamos en dicho paseo. Aparte de esta histórica anécdota, si quieres conocer la vida de Pablo Iglesias Posse, consulta el artículo de la Real Academia de la Historia.


Y con esto, doy por concluido el paseo de hoy por el PARQUE DEL OESTE. En el próximo veremos la riqueza paisajista y natural que existe en los trazados y recorreremos el Parque, incluida la ROSALEDA.



P.D.- Te dejo aquí los enlaces al resto de artículos sobre el Parque del Oeste:

Para ver el artículo 1/4 "de la plaza de Moncloa al 1808, la Historia", pincha aquí.
Para ver el artículo 3/4 "la naturaleza", pendiente de publicación.
Para ver el artículo 4/4 "de monumentos y esculturas", pendiente de publicación.


@ 2021, by Santiago Navas Fernández.


lunes, 11 de octubre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LV: PARQUE DEL OESTE (1 de 4), de la plaza de Moncloa al 1808, la Historia.

De tanta tradición es para Madrid la DEHESA DE LA VILLA como lo es el PARQUE DEL OESTE y su entorno, pues ya antes de crearse como tal, sus tierras actuales formaban parte de los diferentes territorios que rodeaban Madrid. Desde el original Campo de San Antonio que pertenecía al Real Sitio de la Florida lindante con la propia citada Dehesa de Amaniel se comenzó a construir como parte inseparable del Ensanche de Madrid, entre los arroyos de San Bernardino y la antigua cuesta de Areneros (hoy calle del Marques de Urquijo), y desde la calle de San Bernardino (actual Princesa) hasta el paseo de San Antonio (actual de la Florida), sus terrenos fueron expropiados en 1873 por la I República y entregados al municipio para la realización de un parque público. En 1985 obtuvo la catalogación de la Comunidad de Madrid como Parque Histórico. Tras las sucesivas ampliaciones, comprende otros espacios diferenciados como son el PARQUE DE LA TINAJA, la ROSALEDA, los JARDINES DEL TEMPLO DE DEBOD, la FUENTE DE LA SALUD, el Templete, etc. Es custodio de la Historia de la capital y esconde anécdotas, monumentos y singularidades que lo convierten, casi, en un museo que vamos a recorrer por etapas, comenzando por ésta en la que además de asentar su origen, veremos el de la plaza de la Moncloa y recorreremos la singular calle de Francisco y Jacinto Alcántara, cargada de elementos propios y que concluye en el 1808 y Goya.


jueves, 30 de septiembre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LIV: VICÁLVARO, DEL CERRO ALMODÓVAR A VALDEBERNARDO.



Vamos a empezar nuestro paseo por el emblemático CERRO ALMODÓVAR, cuyo nombre parece ser de origen árabe y viene a significar algo así como "el redondo". Seguramente has pasado junto a él sin verlo, o si sí lo has visto, te hayas preguntado qué es esa formación que casi parece un trapecio invertido perfecto. No es un vestigio mágico de tenebrosas culturas, ni tiene leyendas que hablen de un tesoro oculto en su interior, tampoco se trata de una pista de aterrizaje para extraterrestres... entonces ¿qué es? pues simplemente una formación singular y característica de un tipo de paisaje, el resultado de la erosión sobre unas mesetas formadas por materiales débiles, que se van deshaciendo y dejan como recuerdo estos montículos. Similares son el Cerro de San Juan del Viso en Alcalá de Henares o el Cerro de los Ángeles, todos visibles desde la cúspide del de Almodóvar.

lunes, 20 de septiembre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LIII: NUEVO PROYECTO A LA VISTA: BRAVO MURILLO AMABLE.

 


Como colofón a la serie sobre Tetuán, nada mejor que asomarnos al futuro, o al menos a una propuesta de futuro que nos afecta a los vecinos directamente: BRAVO MURILLO AMABLE. No es el único; según anunció la JMD, en octubre o noviembre se iniciará una remodelación de La Remonta (que buena falta le hace, como ya vimos), aunque desconocemos en qué consistirá dicha reforma, de cualquier manera, como nos dicen que no está presupuestado para 2021 podemos aplicar aquello de "¡si tan largo me lo fías, echa vino tabernero!". Así que vamos a la propuesta que nos ocupa.

martes, 7 de septiembre de 2021

TRILOGIA DE LAS TRES PRIMAS, NÚMERO 3: BLANCAFLOR Y LOS TRASTÁMARA

 


Cuenta nuestro investigador Anacleto Matero, de la Academia de la Historia Jamás Demostrada que hay una tierra en la Península Ibérica rodeada de altísimas montañas donde ni los godos, visigodos y ostrogodos que llegaron por allí, ni los romanos, hollaron jamás con sus embarradas sandalias. Testigo fue aquella inhóspita tierra en los tiempos anteriores incluso al hilo negro, de un hecho insólito e irrepetible que acabó en una celebración espectacular y cuyas consecuencias aún se sufren. De hecho, costó una dinastía entera de nobleza, reyes y reyas (perdón, reinas).

 

Cuenta el sabio investigador que aquel potente pueblo virgen de sangre extranjera, vivía entre dichas altísimas montañas, casi inexpugnables, al norte de la península con el gélido mar del norte a sus pies. Apenas labraba la tierra porque sandías, cebollas, uvas y demás piezas redondas, rodaban ladera abajo cuando estaban maduras, perdiéndose en los inmensos ríos y en el mar, a poco que se descuidaran. Así que se acostumbraron a los frutos secos, el escaso vino de alguna cepa enana y el pescado que podían pillar desde la orilla pues no se adentraban en el agua ya que habían llegado a la conclusión casi científica, de que haciéndolo, se mojaban. La carne la obtenían cazando algún jabalí que no corría lo suficiente. También en los inclinados huertos y con mucho ingenio obtenían algunas verduras de hoja y criaban vacas perfectamente adaptadas a las cuestas de las montañas: las había paticortas del lado derecho y paticortas del lado izquierdo, lo cual que unas miraban siempre al norte y otras siempre al sur.


martes, 31 de agosto de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES EN MADRID LII: VALDEACEDERAS, UN PASEO POR EL TETUAN DE LOS JARDINES.



Nos encontramos en el barrio donde nació Tetuán de las Victorias como tal, actual distrito de Tetuán. Valdeacederas es el nombre que recibía la actual calle del Capitán Blanco Argibay, descendía desde la Carretera de Francia hacia la cuenca más baja, quizá agrupando a inmigrantes que trabajaban en las huertas junto a los arroyos que allí había, lejos de los Altos de Tetuán. Su importancia fue tal que cuando por fin se decidieron a llevar el metro dese Tetuán hasta Plaza Castilla, sesenta años después de su inauguración, dejaron una estación intermedia con el nombre de Valdeacederas. El caso es que la calle es una de las más comerciales, petada de pequeñas tiendas conserva aún algo de su tipismo de casas bajas en una remodelación continua, incluido su ensanche y un cierto arbolado en alcorques, lleva camino de ser un gran barrio moderno. Valdeacederas tiene sus límites desde la calle Pinos Alta hasta la calle Marqués de Viana y el PARQUE AGUSTÍN RODRIGUEZ SAHAGÚN completo (incluido el Camino del Chorrillo) junto con la calle Bravo Murillo y la de Sinesio Delgado, incluyendo un buen tramo del paseo más sinuoso de Madrid.

viernes, 27 de agosto de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES EN MADRID LI: ALMENARA-VENTILLA, UN PASEO POR EL TETUAN DE LOS JARDINES.



Este barrio tiene su frontera interna en la calle de Pinos Alta, a pesar de que en realidad, las características urbanísticas se conservan similares a las del vecino barrio de Valdeacederas y solo notamos un cambio según nos acercamos a la Avenida de Asturias, espina dorsal de la profunda transformación que duró 25 años a finales del siglo pasado. El nombre de "Almenara" identifica el fuego que se encendía como señal en las atalayas árabes, pero en este caso se aplica a un barrio que incluye La Ventilla, otro espacio con identidad propia que comprende una zona al extremo del distrito que adquirió su nombre por una Venta o Ventilla que existía al paso de la Carretera de Francia. Por eso en el título, saltándome las normas he puesto el nombre de ambos, que es a lo que mi entender corresponde. Es cierto que en la historia del antiguo distrito había un lugar que se le conocía como "la almenara del Obispo", un aliviadero de agua del Canal de Isabel II que hoy ha quedado dentro del PARQUE RODRÍGUEZ SAHAGÚN y del cual queda el recuerdo según vimos en el recorrido por el tal.