En esta pasión por las efemérides, no podía faltar el 25 de julio, festivo dedicado al patrón nacional que un día fue de obligada celebración para todo el territorio y hoy se conserva sólo en algunos sitios como en Galicia, con epicentro en la ciudad de su nombre: SANTIAGO DE COMPOSTELA. Madrid también lo celebra y contribuye con un Camino que atraviesa la Comunidad y que recorrimos en su tramo capitalino a través de una serie de Zancadas en este blog. No quiero olvidar que, con cierto humor, la sección dedicada a la Academia de la Historia Jamás Demostrada, AcaHiJaDe, ironizó sobre el misterio de los restos del Santo pero sin ánimo de ofender, usando personajes figurados como "un perro-flauta" llamado Liuva y sus dos colegas, Iacobus y Atanagildo, ver aquí. Y con esto comenzamos, con el misterio.
Muchos hechos se le han atribuido a Santiago el Mayor, uno de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, entre ellos incluso actos guerreros llegando a denominársele "Santiago Matamoros", tan contradictorio como ofensivo. Surge la leyenda por su supuesta aparición en la batalla de Clavijo en el 844, en ayuda del rey Ramiro I de Asturias, que se negó a pagar el tributo al Emirato de Córdoba tras su derrota en León, y sin embargo, en agradecimiento al Santo él mismo se impuso otro tributo en favor de los canónigos de Compostela, derogado por las Cortes de Cádiz en 1812 y abolido en 1834. En realidad, el "Santiago" a caballo con degollados a sus pies, surge en el siglo XIV en la propia Compostela siendo los ajusticiados siete, los cabecillas que impidieron la entrada del arzobispo Berenguel designado por el Papa para este cargo. Obviamente nada que ver con el "matamoros" posterior. Se conserva la pintura denominada Tumbo B, integrada en la copia del Liber Sancti Iacobi conservada en la biblioteca de la Universidad de Salamanca donde aparece dicho hecho histórico, ver sobre estas líneas. La semilla estaba sembrada, y es cuando el pueblo y los ejércitos necesitados de un incentivo en su lucha contra el islam, volvieron a revisar la historia en busca de mitos. En 1470 aparece el primer cuadro de la Batalla de Clavijo, el caballo blanco y el espadón. Hecho "santo patrono de España", luce en el peto del caballo del emperador Carlos V en la batalla de Argel en 1541 frente al temible almirante de la marina turca Barbarroja. Su influencia es tal que traspasa los océanos y llega a Hispanoamérica y Filipinas, donde algunos lo llaman "Santiago Mataindios".
Mientras, en la tradición histórica del Santiago Apóstol peregrino, no hay constancia de su arribo a costas gallegas ni hispanas siquiera, sin embargo, sí que lo hay sobre dos de sus discípulos. La leyenda es tan retorcida que viene a decir que las corrientes llevaron su embarcación desde Palestina a Íria Flavia, (¿a través del Estrecho?), lo que hoy es Padrón, donde recogieron su cuerpo y lo llevaron a enterrar al Campo da Estela (recomiendo profundizar en la Zancada primera del Camino, ver aquí). Una segunda teoría lo hace desembarcar en Tarraco y llegar a Zaragoza, donde María madre de Jesús se le aparece sobre un "pilar" (y de ahí la Virgen del Pilar, la que "no quiere ser francesa sino capitana de la tropa aragonesa"), que le pide que regrese urgentemente porque ella, la Virgen, va a morir. Una tercera teoría lo lleva a Cartagena y de ahí parte hacia Galicia fundando el camino de su nombre. Pero ¿quién era Santiago en realidad?. Apodado el Mayor para distinguirlo de otro apóstol de igual nombre pero más joven, era uno de los más cercanos a Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro, pescador hijo de Zebedeo, pescador también, y Salomé, fiel seguidora del Cristo, fue muerto en Jerusalén por Herodes Agripa I entre el año 41 y el 44 (sobre estas líneas cuadro alusivo de Zurbarán, figura en el Museo del Prado), aunque antes había formado un grupo de apóstoles propios a los que mandó a recorrer el mundo (conocido entonces) entre los que estaban Atanasio y Teodoro, cuya presencia sí está demostrada en la Gallaecia hispana. Téngase en cuenta que los supuestos restos de Santiago, no son reconocidos como tales hasta el papado de León XIII en 1884, basándose en su Fe, entender y buen criterio, que tras tantos años, no iba a desdecir a los creyentes. En todo caso, si fue enterrado en Palestina, se atribuye a Atanasio y Teodoro el llevarlo a Compostela y tras enfrentarse con la pagana Reina Lupa que se oponía, enterrarlo allí. Hoy descansan los tres bajo el Altar de la Catedral.
La iglesia hispano visigoda celebraba en su santoral a Santiago el 30 de diciembre. Lo del 25 de julio fue a iniciativa del Papa de Roma ubicando su martirio en esas fechas pero sin alusión a Compostela, es más, ante el culto propuesto por dicha ciudad, nunca lo admitió. Hay que situarse en esos primeros siglos de nuestra época: Jerusalén y Roma son centros de peregrinación que atraen a miles de creyentes y la península queda descolgada del circuito, así que se busca un motivo religioso que refuerce "el fin de la tierra, finis terrae" y se monta la leyenda, estrella como la de Belén incluida, que señala dónde debe ser enterrado y adorado el apóstol más disponible al caso. Además, hacer el camino de Finisterre no tiene el pregón de hacer el camino de Santiago. Y ya en 1122, el Papa Calixto II instaura los "años compostelanos".
Sea como sea, Santiago de Compostela es el término del CAMINO DE SANTIAGO, con rutas que llegan por tierra y mar en particular, lo de venir por aire en avión, no es ya tan "de peregrino". La ruta que pasa por Madrid debería recorrer un camino histórico como era el proveniente de Toledo y seguir hacia el norte, diferentes circunstancias urbanísticas, culturales y religiosas han ido orientando el tráfico de peregrinos, es más, Madrid tiene un punto de partida en la Iglesia Parroquial de Santiago y San Juan Bautista, cerca de La Almudena y del Palacio Real. Dicha iglesia es obra del arquitecto Juan Antonio Cuervo (Oviedo, 1757 – Madrid, 1834), alumno de Ventura Rodríguez, unió el culto a dichos santos cuyos respectivos templos estaban junto al Alcázar Real y fueron derribados en 1810 por "Pepe plazuelas", José I Bonaparte, para ampliar la plaza de Oriente. En nuestros recorridos en este blog, partimos justamente de ahí para conocer el Camino, pero no podemos ignorar que el primer paso siempre lo determina el peregrino, salga de donde salga. Y por ello incluimos variantes, mapas e hitos que encontramos en sus calles y compiladas en una GUÍA BÁSICA, ver aquí. Sobre este texto hay dos imágenes: una del altar donde figura el cuadro de Santiago Matamoros de Francisco Rizi y una urna iluminada con un Santiago peregrino, el cual yo prefiero. En el pequeño espacio de este templo, se acumulan esculturas y pinturas de conocidos artistas, rescatados de los anteriores templos derruidos. En la fachada y dentro del frontón, un relieve rectangular representa a Santiago en la Batalla de Clavijo. Y por supuesto, no falta un cruceiro junto a la esquina derecha.
Otra ruta jacobina que descubrimos en nuestro paseo por el PARQUE LINEAL DEL MANZANARES (ver aquí), fue el CAMINO DE UCLÉS, una antigua ruta que unía la citada Iglesia de Santiago en Madrid con el Monasterio de Uclés, en Cuenca, que fue sede de la Orden Militar de este nombre. En principio fue una fortaleza regalada por Alfonso VIII a dicha organización religioso-militar, que con Carlos I se transformó en Monasterio hasta el siglo XIX, cuando la Orden pierde su función y el edificio se reconvierte en colegio. La guerra civil lo transforma en hospital y el franquismo lo cambia por una cárcel para republicanos, hasta que en 1946 se instala el Seminario Menor de Cuenca. Queda pendiente ampliar este recorrido, al menos a su paso por Madrid. Y, por cierto, también se encuentra cerca el Real Canal del Manzanares, que dejamos para otra ocasión.
Dice una leyenda que Ramiro I creó la ORDEN DE SANTIAGO tras la Batalla de Cavijo citada. Otros aseguran que fue Fernando I, rey de Castilla entre 1035 y 1065, y de León entre 1017 y 1065, tras la Batalla de Coimbra celebrada en julio de 1064 en la cual el rey se encomendó al Santo al ver que la batalla se alargaba a pesar de la ventaja cristiana, temiendo que la noche la interrumpiese, y el Santo prolongó la luz del Sol hasta la victoria. Pero en realidad tuvo más que ver con la aparición de otras órdenes religiosas-militares y la pacificación entre los reinos cristianos de Fernando II de León (1157-1188) y su sobrino niño Alfonso VIII de Castilla (1158-1214), cuya regencia se disputaban los Lara contra los Castro, y ambas familias contra el mencionado Fernando II. Se data su fundación pues, como ORDEN MILITAR DE SANTIAGO DE LA ESPADA en 1170, siendo trece los fundadores (número en recuerdo de los 12 apóstoles más Cristo), de donde se nombró primer Maestre a Pedro Fernández de Castro, el cual cinco años después, pidió la Bula del Papa Alejandro III para su funcionamiento, que aprobó sin imponer el celibato como en el resto de órdenes si no que lo hizo sólo como recomendación. Así, la primera Orden española atrajo a hombres y mujeres que aún con el deseo de ser freires, también querían matrimoniar. Y al respecto decir, que uno de los mayores castigos se daba a quienes pegaran a su esposa ¡qué adelantados!
Fernando II conquista Cáceres en 1169, dejándola al cuidado de Caballeros que formarían una orden: los Freires de Cáceres o Caballeros de la Espada, de la que nacería la de Santiago, expulsados poco después de dicha ciudad por los Almohades. Acabarían conquistando toda Extremadura. En Castilla integraron a los Caballeros de Ávila, al servicio de Alfonso VIII; con los que llegarían hasta Rute. Y en 1174 recibieron la villa de Uclés. En la campaña por Andalucía de 1182, al llegar a Córdoba, los caballeros de la Orden de Calatrava reclamaron suya esta jurisdicción y los de Santiago accedieron mediante un acuerdo económico. Posteriormente, el Maestre de Santiago acordaría con Templarios y Hospitalarios, prestarse mutua ayuda. La Orden de Santiago se dividió en dos ramas, la de León con sede en San Marcos, y la de Castilla, con sede en Uclés. La rama portuguesa acabó separándose para formar la Orden de Avis en el siglo XIV. Los de Santiago alcanzaron fama internacional y obtuvieron presencia en Inglaterra, Normandía, Francia y Flandes. Fundaron fortalezas y poblaciones de carácter agrícola y ganadero en los territorios conquistados, e incluso contribuyeron al reforzamiento naviero con la conquista de Salé, puerto junto a Rabat, durante el reinado de Alfonso X. Pero el amplio poder de la Orden, hizo que sus máximos representantes procedieran de la realeza. Hasta que los Reyes Católicos, tras la conquista de Granada con la ayuda del último Maestre, don Alonso de Cárdenas, a quien habían apoyado para ocupar dicho cargo, se declararon en 1493 como Administradores de la Orden integrando el Maestrazgo en la Corona de Castilla (y de España con Carlos I), revalidado por el Papa Adriano VI en 1523. Sólo citar a algunos miembros como San Francisco de Borja, Quevedo (ver cuadro sobre párrafo anterior, realizado por Francisco Pacheco en 1618 cuando ingresó en la Orden), Velázquez, Alonso de Ercilla, etc.
Y para acabar este artículo, decir que en Madrid capital no existe ningún parque dedicado a Santiago Apóstol, pero sí hay un PARQUE DEL CAMINO DE SANTIAGO, en Montecarmelo concretamente, justo donde se despide la ruta del trazado urbano del Camino y se adentra en el Monte de El Pardo tras pasar bajo la autovía y las vías del tren. Es pequeñito pero lleno de símbolos e indicaciones que nos ayudarán, lo visitamos aquí.
@ 2026, by Santiago Navas Fernández
P.D.- 2027 será Año Jacobeo.









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