sábado, 4 de diciembre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LXI: EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBEBAS - FELIPE VI (2 de 2 zancadas)

 


Comenzamos nuestra ruta de hoy en la parte alta del tronco que simula el árbol imaginario. Allí se encuentra "el laberinto" que, como ya supondréis, se compone de unos caminos entre paredes vegetales donde podemos jugar a escondernos, pero tranquilos que no se pierde nadie pues se trata de la parte superior del tronco y es estrecha, su forma achatada como la de un trapecio, es más ancha en la base, de resultas que siguiendo una dirección constante, saldremos sí o sí; además, recordar que siempre hay que buscar un punto de referencia alto por encima de las paredes y dirigirnos a él. Lo tenemos muy fácil, pues contiene una estructura circular de madera llamada el Mirador de Felipe VI que asoma muy por encima de la vegetación, según podemos apreciar en la foto sobre este texto.


Por una rampa de madera en círculo, ascenderemos hacia una plataforma desde la que contemplar el propio laberinto y cómo desciende "el tronco" en busca de la ría, antiguo arroyo de Valdelahiguera, donde parece introducir sus ficticias raíces. Me recuerda a un mirador muy similar que vimos en el PARQUE TIERNO GALVÁN, ésta de metal, que era una antigua estructura ferroviaria que se usaba para salvar grandes desniveles en un espacio muy corto de terreno (ver aquí).


A continuación encontramos una zona de agua donde comienza "el Arboreto", así llamado porque vamos a ver diferentes especies de árboles, pero también se distingue por la presencia constante del agua que nos traerá la frondosidad, el frescor y plantas eminentemente acuáticas. El espacio discurre entre caminos y pasarelas que salvan las zonas húmedas y, al igual que en el laberinto, fácilmente podemos salir a los senderos laterales. El agua llega a través de pequeñas rías desde los extremos, evocando algunas de las huertas que también hubo en la zona, aunque en un número bastante pequeño.
 

Nos vamos a encontrar con algunas curiosidades, como "la playa" o "la cabaña". Dos espacios diferentes y que podemos apreciar en las fotos sobre este párrafo. Obviamente está prohibido el baño, más bien ese arenero que vemos tiene la función de solana para los anfibios. En cuanto al palafito, es un lugar de observación y para relajarse, pues cuenta con unos cómodos bancos en los que dejarse caer y disfrutar del silencio y el frescor del agua. Diferentes caminos acceden a este espacio, unos provienen directamente de las puertas de acceso, otros son los senderos que recorren cada uno de los cinco ecosistemas que vimos en la primera parte, y hay otro que denominan la senda del paisaje, de 2,2 km, cuyo recorrido comienza donde acaba el Arboreto y transcurre paralelo al tronco, lo supera por la copa y regresa paralelo al otro lado hasta la altura donde comenzó. 


Bajando y tras salir de la frondosa y húmeda vegetación, llegamos a "los patios", un espacio abierto donde encontramos unas enormes jardineras en círculo, que igual sirven para sentarse sobre composiciones de cerámica de tono verdoso como para crear macizos florales, instaladas sobre amplias explanadas en las que algunos Arces y Liquidámbar,  entre otros, colorean y dan sombra a nuestro paseo. Al mismo tiempo que vamos bajando, descubrimos pequeños detalles que hacen de este espacio un lugar cargado de diseño e intención.


Por ejemplo, el agua tan presente a lo largo de todo el recorrido, se remansa en pequeños estanques que adornan el camino, alimentan nenúfares inexistentes de momento, a las raíces del ficticio tronco que alimenta al árbol imaginario y a los verdaderos árboles que nos rodean en su diversidad. Parece que estamos en una zona habitada, una zona rural que tal vez existió un día cerca de aquí, un lugar organizado para la vida que transcurre en las zonas comunes: los patios.


Prácticamente ahí mismo, un cartel nos advierte que hemos llegado a "las terrazas", cuyo salto desde los patios apenas podemos distinguir. Casi enfrente descubrimos una plaza protegida por una gran lona blanca, parece un pequeño lugar de reunión o auditorio, tal vez en referencia a esos lugares donde la gente comparte su vida con sus vecinos. No podemos olvidar el simbolismo de lo que en esta zona se ha querido reflejar y su relación con las costumbres y raíces populares, las zonas rurales y agrícolas que contaban con patios de trabajo, estanques o pozos, para su laboreo, descanso y convivencia. Y muy cerca, las huertas agrícolas y los árboles frutales en terrazas sobre las laderas de las montañas.

Porque en muchas zonas de la Península, los agricultores aterrazaron los montes para poder extraer los frutos de la tierra con mayor seguridad y con este sentido el paisajista ha recompuesto los eriales que eran estas paredes calizas. Luego, la vegetación bien cuidada le da el aspecto al paisaje que podemos observar. Higueras, Olivos, Manzanos... que nos retrotraerán al pueblo ese que tenemos en mente mientras paseamos por aquí. Desde cualquiera de los dos montes a cada uno de los lados de los patios, si subimos podremos obtener una panorámica increíble de la zona.


Unos balcones por fin, nos descubren un valle y un río abajo, ante nosotros se abren dos pasarelas de madera de llamativo volumen y diseño. Al otro lado vemos el inicio de la ampliación que se está haciendo, "Valdebebas Central", que según proyecto será el PARQUE SOL Y SOMBRA. En medio, el arroyo de Valdelahiguera, se ha convertido en ría para disfrute de los visitantes, con arbolado de sombra como Chopos, Álamos, Sauces, etc. y bancos que se asoman al cauce sobre las praderas que lo circundan.


Una vez que crucemos, tendremos una vista más amplia del conjunto que forman los patios y las terrazas con la plaza cubierta. Tras su vista, vamos a tomar el camino de tierra amplio y que es la Vía Pecuaria que atraviesa, paralelo a este arroyo, el Parque y continúa bajando en dirección hacia la R2; de punta a punta del propio recinto tiene 1,7 km. Una "vía pecuaria" es una ruta por la que atravesaban los ganados en trashumancia desde épocas que se pierden en la edad medieval, tradicionalmente en Castilla; son bienes de dominio público que pretenden preservar la biodiversidad y las costumbres, y que están protegidas por la Administración Pública, clasificándose según su anchura en Cañadas, Cordeles, Veredas y Coladas. Para más información, se puede consultar la Red de Caminos de la Comunidad de Madrid (incluye relación de todo el territorio) pinchando aquí, además de información general, lo mismo descubres una forma de recorrer la provincia sin usar el transporte privado.

Subiendo en esa dirección, que nos dirige a la puerta número 1 (que recibe el nombre "del Río", como vimos en la primera parte), nos vamos a encontrar con una zona de merenderos, un pequeño estanque a modo de nacimiento de la ría y una curiosa zona de juegos. Es verdad que por todo el Parque interior y exterior encontramos donde los peques pueden divertirse, aparatos de gimnasia para todos y específicos para la tercera edad, pero en este caso encontramos algo más: "los toboganes de Valdebebas". Y no solo toboganes que, por cierto, aparte de los que se ven en las imágenes hay alguno más, nos recuerdan a los que existen en el PARQUE DE ARGANZUELA dentro de MADRID RÍO que aún no he presentado en el blog pero que lo haremos pronto (NOTA: a finales de noviembre de 2021, se ha inaugurado la reforma de la Plaza de España, la cual incluye unos toboganes de este estilo). También hay una gran tirolina, una cabaña de madera, etc. pero en particular, una fuente para que los niños experimenten el recorrido del agua: una bomba de mano fácil de manejar, expulsa el líquido desde una cisterna enterrada y, mediante diferentes artilugios como grifos, compuertas, etc. los niños pueden ir desviándola por un circuito u otro hasta llegar al suelo, donde se pierde.


Si recordáis la primera parte, subimos por un camino rodeado de Acerolos y algunas Acacias, hasta un mirador, bien, pues ese mirador nos asoma justo encima de la zona de juegos dicha y del estanque de inicio de la ría que era el antiguo arroyo de Valdelahiguera. Ese estanque lo podemos ver sobre estas líneas en la foto que no tiene edificios al fondo; la foto que sí los tiene, corresponde al final de la ría por la cual vamos a volver para seguir nuestro paseo. Es decir, vamos por la Vía Pecuaria en dirección contraria, hacia la puerta número 10 cuyo nombre es precisamente ese: Vía Pecuaria.


Sin llegar a la salida y tras pasar un extenso área para mascotas a la vista de las nuevas urbanizaciones del exterior, nos encontramos con otro estanque en el que podemos disfrutar de unas praderas que llegan hasta el agua misma, bancos y sombras de arbolado de humedal y algunos patos que salen a la espera de algo que picotear, pero recordad que NO se debe dar de comer a los animales salvajes de nuestros propios alimentos, sobre todo pan, pues son procesados y su hígado se resentirá con ellos. Ya el equipo de mantenimiento municipal les proporciona menús suficientes y adaptados a sus necesidades, pero si aun así insistimos en "echarles" algo de comer, comprad en un comercio del ramo comida específica, preguntad al vendedor. 


Este estanque (que yo he llamado "lago de los patos") se nutre de un mantial artificial que surge en una de las laderas, tal y como vemos en la foto superior; y del antiguo arroyo de las Zorreras, cuyo viejo cauce ha sido recuperado a través de cascadas sucesivas como la que vemos también sobre esta líneas. El nombre del cauce ya nos sugiere que animalejo habitaba estos lugares, por otro lado y aún, ricos en conejos y, posteriormente, aves, patos y anfibios.


Desde ahí parten dos senderos, uno a cada lado de la ría, que atraviesan puentes de madera sobre ella. Otros caminos provienen de las puertas de acceso número 10 y también de la número 9, que es la llamada del sistema Ibérico, nomenclatura que os recuerdo nuevamente, vimos en el capítulo anterior. También cruza por aquí la pista ciclista que transcurre por el interior del Parque. Es un bonito paseo ascendente que nos va a llevar directamente al Pinar de Valdebebas, el bosque consolidado de Pinos.


Es allí donde encontraremos altísimos Pinos piñoneros que nos sorprenderán por su majestuosidad, en un lugar que recibe el nombre histórico de Los Cenagales. Será por que aquí y rodeado de vegetación, encontramos el manantial que da curso al antiguo arroyo de las Zorreras. Y al lado, una curiosidad: la Virgen del Abrazo. Una talla de madera que bajo una pérgola hecha de madera también, representa una virgen que sostiene al niño abrazado a su cuello, ubicada sobre el tocón de un pino, protegida por una valla metálica y llena de ofrendas florales. Obra del escultor Jesús Arévalo que en el 2018 la realizó tras petición de los vecinos al Ayuntamiento, aprovechando un Pino centenario que, enfermo, fue talado y dejado ahí; dicen que al esculpir se encontró dos balas en su interior que indicaban un cruce de disparos y que fueron datadas en la época de la Guerra Civil, cosa muy posible dado que por aquí también hubo trincheras y algún búnker, como hablamos en la primera parte. La polémica surgió entre quienes querían emplazar a la Virgen en este lugar y los que no lo consideraban adecuado, al final, en 2019 y siendo alcaldesa Manuela Carmena que "se mojó" a favor, se aprobó mantener la talla en este sitio donde hoy la vemos. Los más fervientes fieles constituyeron una asociación para ocuparse de su lustre y mantenimiento entre otros objetivos.


Precisamente por aquí, viene a nutrir el manantial del arroyo de las Zorreras, una ría artificial que mana (foto de arriba) muy cerca de los restos del búnker que vimos en el capítulo pasado. Una de las numerosas cascadas que nos encontramos y podemos disfrutar de ver a través de los varios puentes que la cruzan, figura sobre este texto también. Nos sirve de despedida a nuestro paseo de hoy y también de fin del recorrido por el PARQUE FORESTAL DE VALDEBEBAS - FELIPE VI, aunque sea con cierto dolor y sentimiento.


No olvidéis consultar la web municipal ni la del Bosque de los Ciudadanos, os dejo aquí los enlaces:





@ 2021, by Santiago Navas Fernández

P.D.- Alrededor del Parque está naciendo un barrio repleto de avenidas ajardinadas y zonas de juego infantiles, pistas de deporte, etc. También está creciendo el antiguo barrio de Las Cárcavas-San Antonio, que disfruta de un montón de pequeños jardines en sus calles. Como tenemos tanto que ver, los dejamos por visitar para cuando se inaugure la ampliación del Parque Central de Valdebebas o Parque Sol y Sombra, como lo llaman en la web. 




   

lunes, 29 de noviembre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LX: EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBEBAS - FELIPE VI (1 de 2 zancadas)

 

Sobre eriales, escombreras, el recuerdo de algunas huertas y las huellas de arroyos casi secos, nace en 2006 el PARQUE VALDEBEBAS - FELIPE VI, apodado FORESTAL (el Parque no el Monarca) por que ya contaba con arbolado autóctono a partir del cual crecer. 416 hectáreas que se ubican a grosso modo, entre la M40, la R2, la M11 y la M12 y que tras la ampliación en curso alcanzarán las 470 hectáreas. Dentro de tal cruce de carreteras encontramos el nuevo barrio de viviendas de Valdebebas (perteneciente al barrio de Valdefuentes del Distrito de Hortaleza), el antiguo de las Cárcavas-San Antonio (del mismo Distrito), la Ciudad Deportiva del Real Madrid con el Estadio Alfredo Di Estéfano, la futura Ciudad de la Justicia y el Hospital Isabel Zendal, entre otros. Al otro lado de dichas fronteras, el resto de Hortaleza, IFEMA, Barajas, La Moraleja de Alcobendas y la pista T4 del aeropuerto, que aporta la nota musical; al fondo la sierra de Madrid y en el horizonte los rascacielos de la capital. 

Junto a IFEMA y frente a la Ciudad Deportiva, el PARQUE JUAN CARLOS I, que ya vimos en un recorrido divido en cuatro capítulos, dada su riqueza paisajística y arquitectónica, que podéis visitar pinchando aquí (dentro del capítulo primero, se enlaza a los siguientes), en el cual podremos establecer numerosas similitudes estructurales con el de Valdebebas. Por ejemplo, ambos parten de una huella natural ya existente, en aquél fue el Olivar de la Hinojosa, en éste, un bosque consolidado de enormes Pinos y algunos arroyos. En aquel se sucedían diferentes ambientes y pequeños jardines temáticos, con una estructura central dentro de "la isla", en éste tenemos zonas que emulan ecosistemas de la Península y un "tronco" nuclear del parque. En Valdebebas tenemos un Mirador sobre un otero natural que nos asoma a inmensas vistas y otros menores, igual que ocurría con los varios miradores artificiales del Juan Carlos I. En ambos parques, existe un horario y permanecen cerrados por la noche. Pero el de Felipe VI cuenta con una característica propia: si lo observamos a vista de pájaro, descubriremos que dibuja un árbol cuyo tronco, estructura central de jardines, hunde las raíces en la zona de ampliación y se alimentan en la ría artificial que transcurre por dicho valle, recuerdo del que fue el antiguo arroyo de Valdelahiguera, ahora acondicionado mediante un estanque de inicio y otro de final. Las ramas y hojas del árbol de esa figura, lo forman los diferentes ecosistemas en que se divide el Parque y éste está delineado por la verja que lo cierra. Una aclaración, entre dicho cierre y en las aceras circundantes, una suerte de jardincillos, áreas de juegos infantiles y otros servicios típicos, ocupan el irregular espacio para adaptar el dibujo al trazado de las calles.

El Parque cuenta con 10 entradas y en casi todas hay aparcamientos para vehículos, a los grandes se accede cruzando la acera por lugares acotados y señalados específicamente, no obstante, algunos conductores aprovechan el rebaje de los pasos de peatones para entrar ¡no me parece correcto!. En la rotonda que conforman las avenidas de las Fuerzas Armadas con la de Francisco Javier Sainz de Oriza (acceso por ésta), vamos a aparcar para entrar por la puerta 6, la del reloj de Sol. Hay varias líneas de la EMT que nos acercan hasta el Parque y los barrios colindantes, también la Renfe-Cercanías tiene una parada relativamente cerca, pero aún queda mucho por hacer, de hecho entre los diversos proyectos del Metro para los próximos años, está llevar hasta allí una estación. Antes de continuar y para que te orientes mejor, puedes descargar el plano del Parque en este enlace

Nada más entrar por la puerta propuesta, podemos disfrutar de un pequeño Arboreto que nos introduce en la vegetación propia de cada una de las cinco zonas temáticas que conforman las ramas y hojas de este supuesto árbol. A través de unos paseos al efecto, unas placas nos dirán la especie que estamos observando, descubriremos que lo típico de la Península no es solamente el Pino. Y para reforzar este primer contacto con el Paque, alrededor del reloj solar hay situados unos paneles con el nombre y vegetación de cada una de dichas zonas, a saber: La Alcarria, La Mancha, los Montes de Toledo, el Sistema Central y el Sistema Ibérico (en la foto superior en ese orden), que corresponden respectivamente a las zonas biogeográficas de sector Celtibérico-Alcarreño, sector Manchego, sector Toledano-Tagano, subprovincia Carpetano-Leonesa y subprovicia Oroibérica.

Seguimos adelante y una luminosa explanada nos descubre la gran zona de juegos infantiles y otra de gimnasia, instalaciones que encontraremos en buen número desperdigadas por todo el Parque, aunque estas sean de las más grandes. Al lado se encuentran las puertas número 5 y 4, al otro lado de dicha gran plaza. No demasiado lejos encontramos la 3 en una especie de península vegetal que se adentra en el lateral del Parque, oculta por jardines, zonas de juego y montículos que se arman sobre la acera de la avenida de las Fuerzas Armadas.


Enseguida nos encontramos con diferentes caminos por los que podemos optar y para ayudarnos, algunos indicadores de dirección, aunque es verdad que no todos contienen información, pero donde la hay está cuidada, uno de los motivos es que el público que aquí asiste, los respeta, otro es que hay vigilancia. No nos extrañe ver vehículos aparcados con alguien dentro y la pegatina en los lados de una empresa de seguridad, podríamos echar de menos por una imagen romántica del pasado, a aquellos "guardas" que con sus típicos trajes de pana y solapas rojas, velaban porque en los Parques se guardase la compostura (en todos los sentidos), pero no, tengo que decir que he encontrado Policía Nacional, incluso a caballo, y empresas privadas de seguridad en las diferentes visitas efectuadas a tantos parques y jardines como llevamos vistos en este blog. Bueno, nosotros vamos a optar por girar hacia la izquierda y seguir esa ruta hacia la puerta 7. Nos vamos a encontrar con lo que yo he llamado "el bosque naciente", que no es más que un espacio desde el cual podemos ver elevarse al fondo las torres más altas de Madrid y que contiene árboles aún muy jóvenes, de ahí el nombre de naciente, que enlaza con el proyecto Bosque de los Ciudadanos del que hablaremos.


Hay un área de juegos con una curiosa tirolina y poco más adelante está el circuito exclusivo de patinaje que comienza junto a dicha puerta 7, cuenta con un cartel anunciador y se caracteriza porque la pista está perfectamente asfaltada y desemboca en un rectángulo protegido por una barandilla al efecto. Conviene tener en cuenta que se trata de instalaciones restringidas para la práctica de dichos deportes y no son combinables con otros usos.


Y junto a la puerta 7 dicha, encontramos esta curiosidad. De lejos nos puede parecer una especie de barbacoa, pero al acercarnos descubrimos una mesa de DJ a disposición del público, no la he probado, pero según explica, se puede usar con el propio móvil y los oportunos cascos, lo que aún es mejor idea, pues no a todos tiene por qué apetecerles entrar en un Parque al son de un ritmo musical.

También conviene que sepamos que todo el Parque está recorrido por un circuito ciclista interior, a través de un camino de tierra compartido con peatones, si bien un bordillo enterrado sirve como demarcación para el espacio que cada tipo de práctica tiene asignado. Es una buena opción para darle un primer vistazo, a sabiendas que se puede circular, tanto a pie como en bici, por otros caminos de los muchos que existen. Otra pista ciclista rodea externamente el Parque, proviene de un ramal del ANILLO VERDE CICLISTA que pasa por Sanchinarro (si quieres volver a leer sobre el Anillo, pulsa aquí).


Las puertas de entrada están perfectamente identificadas, como vemos en algunos ejemplos sobre este texto, con su número, ubicación geográfica y el ecosistema al que dan entrada, y tienen la función adicional de marcar el inicio de cada uno de los senderos principales que dirigen al tronco del árbol que conforma el ficticio árbol. Así tenemos la siguiente correlación: 

-) puerta 1, acceso al Río
-) puerta 2, La Mancha
-) puerta 3, La Alcarria
-) puerta 4, Las Cárcavas (por el barrio que hay enfrente)
-) puerta 5, del suroeste
-) puerta 6, plaza del Reloj
-) puerta 7, Sistema Central
-) puerta 8, Montes de Toledo
-) puerta 9, Sistema Ibérico
-) puerta 10, Vía Pecuaria (de la que también hablaremos en la próxima visita)

Las puertas 3, 4, 5 y 6 están muy cerca unas de otras, de hecho, la número 5 suele estar cerrada. Es bueno que lo sepamos para futuros paseos, pero ahora vamos a seguir por el camino más pegado a la verja posible. Por cierto, que hay que señalar que estamos circulando paralelos a la avenida de Francisco Javier Sainz de Oíza, dedicada a uno de los más destacados arquitectos nacionales perteneciente a la escuela madrileña, cuya biografía podéis encontrar en Real Academia de la Historia. Al otro lado de la avenida existe una franja de terreno y unos aparcamientos, que nos separan de la M40 y de Sanchinarro, si cruzásemos tendríamos una extensa vista de todo ello que se prolonga hasta la sierra, apuntar también que la Comunidad ha instalado unos paneles con la vegetación y fauna que existe en esta parte de la ciudad. Dentro del Parque, andamos junto a una sencilla valla de madera que nos sirve como mirador, pero atención, que el camino principal comienza a descender aquí en una bajada muy inclinada.


No querría seguir sin mostraros las vistas de las que disfrutamos. Bien, pues si bajamos por dicho camino llegaremos al lecho del antiguo arroyo de Valdevivar, a estas fechas en proceso de recuperación y embellecimiento tanto de su cauce como del entorno que lo rodea, y que dirige sus aguas hacia la R2, al otro lado de la cual está La Moraleja (se pude acceder por túneles bajo la autovía, pero no os lo aconsejo en vehículo pues no son caminos preparados para ello). Sirva la foto del inicio del artículo como referencia de lo que será esta zona que se sitúa fuera del recinto vallado del Parque. Por cierto, que el arroyo de Valdevivar desemboca en el arroyo de Valdebebas al otro lado de la R2.


Casi enfrente y rodeada de aparcamientos para coches, está la puerta número 8 nombrada como "Montes de Toledo", a los pies de una colina seguramente que para justificar lo de "montes". Esta puerta he querido destacarla porque es la que sirve de cita para el proyecto conocido como "el Bosque de los ciudadanos". Una iniciativa que permite a quien lo desee plantar un árbol en el Parque, siempre bajo supervisión de los jardineros que indicarán dónde hacerlo y ayudarán en el proceso. Recientemente se ha reiniciado la actividad, gratuita y voluntaria, que podéis solicitar en la web: El Bosque de los Ciudadanos. Si has bajado hasta este punto te va a tocar subir, si no lo hiciste y desde el mirador anterior te has dado la vuelta, eso que ganas, pero la zona del arroyo la tienes que visitar, si no es hoy, más adelante, cuando esté acabada.


No nos puede sorprender encontrar en estas alturas los restos de una edificación que procede de la Guerra Civil, seguramente un puesto de observación y vigilancia. Aunque hoy no se distingan más que las paredes prácticamente derruidas, lo que sí podemos disfrutar es de las vistas que sirvieron para su construcción. Se sabe que hubo enfrentamientos armados por los restos hallados y de los que hablaremos al final del siguiente capítulo cuando visitemos la escultura de la Virgen del Abrazo.


Giramos ahora para encaminarnos hacia una estructura de madera que vemos levantarse en la distancia (y debimos ver casi desde que entramos), situada quizá en la cota más alta de todo el Parque. Parece una torre de vigilancia forestal y podría tener dicho uso dado que nos encontramos en un área de tal carácter. Nos sorprende el terreno a su alrededor, ausente de árboles. Cerca de una inmensa área canina, donde disfrutan las mascotas de lo lindo, pues ya sabéis que la legislación indica que en los parques deben ir atados, así que aquí "se sueltan la correa" y cuentan con incentivos para hacer también gimnasia, lo que no debe olvidar el "amigo humano" que lo trae, es que también en estos espacios debe recoger las deposiciones de sus peludos amigos. Pero subamos a la torre de madera para observar las vistas que llegan hasta la pista del aeropuerto casi ¡y más allá!; delante nuestro está el final "del tronco" de la figurada copa de árbol que dibuja el contorno del Parque y, destacando en primer término, el Mirador de Felipe Vl. Otra estructura de madera que en forma circular nos conduce al cielo, pero eso ya lo veremos en nuestro próximo paseo.


Dirijámonos ahora en dirección a la avenida de las Fuerzas Armadas, cerca de donde iniciamos el recorrido, para "introducirnos" y atravesar La Mancha. Los caminos por los que andaremos están repletos de especies vegetales y algún conejo que pude que se nos cruce en el camino; curiosamente además, cuenta con un espacio donde grandes piedras de moler y el olivar que las rodea nos recuerdan el viejo oficio de molinero y aceitero. Vamos camino de la puerta número 2.


Una vez salgamos a la avenida de las Fuerzas Armadas, aprovecharemos para conocer un área externa que está dotada de gran variedad de arbolado y plantas típicas de jardín, juegos infantiles y zonas de descanso, según bajamos en dirección a la puerta número 1. Poco antes de llegar se abre un olivar con especímenes anormalmente altos para esta especie, de un lateral parte un camino ascendente que nos llevará entre Acerolos cargados de su característico fruto rojo, hacia un mirador desde el que vemos las zonas bajas del Parque que están inmediatas a la ampliación que se está construyendo desde enero de 2021 bajo el nombre de Parque Central de Valdebebas. Os dejo sobre estas líneas, una foto de un Acerolo junto a la de un Serbal de los Cazadores para que apreciéis la diferencia.


Abundan los Madroños. Y esto me recuerda que aún no he puesto la composición que da la web municipal sobre la vegetación del Parque, eso sí, son cifras que todavía pueden ir a más por el efecto de las plantaciones populares, entre otras cuestiones, así que antes de acabar, veamos la grandes cifras:

-) 310.000 unidades arbóreas

-) 315.000 unidades arbustivas

-) 65.000 m2 de praderas naturales

-) 5 km de carril bici

-) 20 fuentes

-) casi 300 bancos (de los de sentarse, no os vayáis a creer)

-) un par de arroyos, pero varias rías más, con estanques, cascadas...


Por no citar los arboretos, zonas de humedales, los patios, las terrazas, el laberinto, el bosque consolidado... En fin ¡qué os espero en la próxima! donde recorreremos la otra zona del Parque, mucho más formal y delimitada por sus diferentes espacios ajardinados, ríos, estanques y otras curiosidades. 



@ 2021, by Santiago Navas Fernández