lunes, 31 de mayo de 2021

SERIE PASEOS Y JARDINES DE MADRID XXXVIII: DEL CUARTO DEPOSITO A LA PLAZA DE CASTILLA, UNA RUTA CIRCULAR.

Junto a la Plaza de Castilla se encuentra el PARQUE DEL CUARTO DEPÓSITO, perteneciente a la Comunidad de Madrid y sede de la Sala de Exposiciones de la Fundación Canal, construido aprovechando la vieja estructura del dicho depósito del Canal de Isabel II (recordad que hay otros tres parques más de esta titularidad, el PARQUE DE SANTANDER, tercer depósito, el PARQUE DE BRAVO MURILLO y el PARQUE DE RÍOS ROSAS, los vimos en una visita anterior que podemos volver a leer pinchando aquí). Este Cuarto Depósito fue proyectado en 1925 y construido hacia 1940 con un depósito en altura para así solucionar el problema de distribución de agua a las zonas más elevadas del entorno de la ciudad. En 2004, bajo dirección de los arquitectos José Ramón Menéndez de Luarca y Gerardo Salvador Molezún, los 45.000 m2 de superficie se convirtieron en Parque público dotado de amplias rosaledas, amplias praderas con estanques de agua de escasa profundidad, paseos cubiertos que cruzan el parque, un pequeño estanque con chorros de agua y pasarelas que lo hacen por alto, zona de juegos infantiles, el recuerdo de una gran válvula, etc. y con las viejas estructuras del depósito a la vista, aprovechando el interior para la amplia Sala de Exposiciones, dotando de un espacio verde de ocio a una zona de Madrid poco dotada de este servicio. Como todos los pertenecientes al Canal, tiene un horario muy amplio, pero limitado, y es gratuito.


jueves, 27 de mayo de 2021


AMANECÍA

 

 

Indalecio levantó la vista, un gato sentado sobre sus cuartos traseros observaba sus movimientos. Los huesos que acababa de descubrir le habían dejado helado, sin duda eran humanos. El capataz de la finca le había mandado mover los mojones por la noche tres metros más allá, así agrandaba los límites de la Huerta sobre el suelo público colindante. “Calla y hazlo, gañán, si no lo harán otros por ti…” Esa era la costumbre en aquellos tiempos, ir tomando trozos de la antigua dehesa, hoy en desuso porque ya no había ganado, o al menos no subía hasta allí, y el terreno había perdido todas sus encinas a base de cortar leña para calentar los hogares de la ciudad. Una mala disposición administrativa autorizó que cada cual entresacara lo que necesitase para abastecimiento propio, pero a una entresaca siguió otra y al final solo quedaron terrones, piedras y encinas sueltas que también acabaron en el fuego o como armazón de una chabola y ya no hubo nada más que sacar, así que ahora el erial era pasto de ampliaciones ilegales a favor de los propietarios de las huertas que lo rodeaban.

 

Años ha, un capitán carabinero concluyó que la desaparición de Sabino “el mielero” quedaba irresoluta. Ni cuerpo ni reo, sólo indicios de una pelea entre dos hombres que dijo un borracho que vio, durante una noche de farra nublado por el alcohol. Y como sin cuerpo no hay delito y a Sabino no le reclamó más que una alcarreña descalza en busca de los dineros, se dio carpetazo al asunto. Porque un puñal ensangrentado puede ser cualquier cosa, aunque nadie sepa decir de quién o de qué.

 

Así que Indalecio miró al gato, sus grandes ojos verdes le observaban y parecían preguntarle “¿pero tu sabes en la que te vas a meter como digas que has encontrado unos huesos?”. Y se lo imaginó, el capataz le echaría de la finca, perdería el trabajo y con ello, el único sustento de su familia y la chabola que a pulso se acababa de levantar en los Altos de Tetuán, donde su mujer trajinaba con los tres zagales. Ahora que estaban a punto de entrar en “la escuelita del Carmen” para hijos de trabajadores de la Huerta. No, no era por él ni por la Ambrosia, era por ellos, para que tuvieran un futuro que no fuera destripar terrones y mover mojones. A fin de cuentas, aunque aquellos restos fueran lo que quedaba de Sabino “el mielero”, el tiempo ya había borrado su recuerdo.

 

El Indalecio tomó una piedra y machacó el cráneo donde se conocía el agujero abierto por un puñal; luego hizo lo mismo con otros huesos y comenzó a diseminar los restos por todo el contorno, incluso mientras iba a la casa del guardés, o luego subiendo por la cuesta hacia la chabola que se acababa de levantar en los Altos de Tetuán, donde la Ambrosia trajinaría con los tres zagales… que se acababan de levantar.

 

Amanecía.



Este relato obtuvo el segundo premio en el certamen convocado por la Casa Vecinal de Tetuán y publicado en abril/mayo de 2021 en el blog:


cordelesdehesavilla.blogspot.com/2021/05/alberto-de-frutos-y-santiago-navas.htm 




@ 2021 by Santiago Navas Fernández

lunes, 17 de mayo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXVII: "ERES MAS VIEJO QUE EL CANALILLO", UN PASEO POR LA ACEQUIA DEL NORTE Y DEL ESTE

Empezamos con una foto de la nevada del pasado enero de 2021, en el camino del viejo canalillo a su paso por la Dehesa de la Villa. De él, del canalillo, procede el refrán del título, si bien es cierto que su antigüedad se data en 1878 cuando se planteó su construcción tras entrar en funcionamiento el Canal de Isabel II, así que aún es más cierto el otro refrán "eres más viejo que el hilo negro". Veamos un poco de su historia, Debajo de estas líneas tenemos el plano del proyecto de construcción.


lunes, 3 de mayo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXVI: EL "OTRO PASEO" DEL PASILLO VERDE FERROVIARIO


Puede que no os resulte desconocido el cuadro del encabezado, "LA MELACOLÍA I", obra de Durero con la que abro este paseo. Observadlo y admirar sus formas geométricas, sus símbolos astrológicos, cabalísticos... que disimuló más o menos el autor cuando lo pintó en 1514, fecha que está impresa y a la vista, aunque no la veáis en un primer momento. Su secreto se encuentra en el cuadro que hay sobre el ángel (ver en grande abajo), cuya mayor curiosidad, que no os asombrará si sois matemático o masón (o ambas cosas, incluso alguna más), es que la suma de cada columna, cada fila, cada una de las dos diagonales, el cuadro central (cuatro números) o cada cuadro en cada esquina (cuatro números), siempre darán el mismo resultado: 34; también curioso es que por mera casualidad, la madre de Durero muriera un 3 del 4 de 1514 (si queréis ahondar sobre el artista y el misterio, ver lineassobrearte.com). ¿Y todo esto a qué viene? pues a que este "otro paseo" está lleno de magia, misterio y símbolos masónicos o cabalísticos. Vamos al cuadro y empezamos: