miércoles, 25 de septiembre de 2019

LA LEYENDA INÉDITA




LEYENDA  INEDITA  EN  MEMORIA  

DE  D. GUSTAVO  ADOLFO  BÉCQUER


Existe una plaza en el parque de María Luisa envuelta en el verde cansado de los viejos árboles que la circundan, hace muchos años observé que en ella una anciana leía apasionadamente un libro del que no se separaba. Todos los domingos que el sol lo permitía, la mujer, sencilla y tan vetusta en su atuendo como en su apariencia, releía páginas del pequeño tomo forrado con el papel de una revista cualquiera. Intrigado, tuve la osadía de acercarme lo suficiente, aprovechando que la gran concurrencia de público esa mañana no delataba mi curiosidad, para poder entrever algunas páginas y comprobar asombrado que era un manuscrito de letras muy pequeñas. Pude continuar asistiendo para certificar que siempre era el mismo tomo y siempre los domingos soleados de otoño a primavera. Por su aspecto la supuse muy anciana, aunque no lo suficiente como para haber conocido al personaje de la estatua que la daba sombra, claro. Quizá algo delicada de salud y quizá algo justa de dineros, a juzgar por lo gastado del vestido negro que lucía, siempre el mismo. Su pelo blanco que no canoso y la vista dócil y perdida, como un homenaje al romanticismo del autor que nos contemplaba desde lo alto, no usaba gafas.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

LA DECISION DE FIFÍ



(y la economía que nos afecta)

Fifí es portada de la prensa rosa, vive en los platós de televisión y en las fiestas de copete, animado conversador y divertido anfitrión, es un emprendedor sin dedicación conocida e hijo de don Fefé, “inversor”. Un día decide que quiere una de esas carísimas motos exclusivas y super potentes. Así que toma una decisión y se va a ver a un conocido empresario del sector, muy amigo de don Fefé y se lo planta así, sin más, que ya se la irá pagando poco a poco.


lunes, 2 de septiembre de 2019

BLANCA PALOMA "LA CENICIENTA"



- Príncipe ¿me estáis tocando una posadera?

- ¿Yoooo?, noooooo … en absoluto.

- Pues yo creo que sí, tenéis vuestra mano asentada sobre salva sea mi real (en minúscula) parte.

- ¡Oh! Disculpad, creí que era el pom-pom o el lazo de tan maravilloso vestido.

Y así fue como Cenicienta tomó conciencia de quién era en realidad el Príncipe, que más que “piernas ligeras” como le conocían por sus muchas correrías, merecía llamarse “manos-largas”. Pero la historia no concluyó aquí, el Príncipe para compensar su “error”, la invitó a tomar de su mano una copa de zarzaparrilla, aunque ella cuando lo probó, más bien le supo a ron-cola, pero sobre todo a ron. Y tras diferentes saludos a marqueses, duquesas y su propio papá, el Rey, la invitó a contemplar la belleza de las estrellas desde el balcón real de la real sala de baile.