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sábado, 24 de octubre de 2026

PASEOS POR LOS PARQUES Y JARDINES DE MADRID CCLII: EL BARRIO DE LAS CIENCIAS II, LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES.



"Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid" es un refrán que se estima viene de los tiempos de Felipe II, cuando el cambio de capitalidad entre Valladolid y Madrid, puede que la frase fuera del mismísimo Monarca, su significado viene a decir que aprovechando alguna circunstancia determinada, alguien introduce un cambio o proposición haciéndolo suyo. Y de este modo, aprovechando que entre las calles de Joaquín Costa, López de Hoyos, María de Molina y el Paseo de la Castellana se instalaron edificios como el CSIC, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la ETS de Ingenieros Industriales de la UPM, la Residencia de Estudiantes y el IES Ramiro de Maeztu (entre otros aunque ninguno inaugurado en este siglo), el Ayuntamiento de Madrid crea el pomposo BARRIO DE LA CIENCIA en marzo de 2026 para la realización de actividades culturales, como ya se venía haciendo de antes. Vamos a visitarlo en esta Zancada, si bien ya dedicamos una entrada al Museo de Ciencias Naturales con sus Jardines (ver aquí) y otra a los JARDINES DE LA TRANSICIÓN con el espectacular monumento a Isabel I de Castilla (ver aquí).

En 1907 se creó la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), un organismo de  carácter público presidido por Ramón y Cajal y con José Castillejo como secretario y principal ejecutor, cuyo objetivo era establecer una cierta comunicación científica con los países más desarrollados en este campo e intercambiar profesionales para que siguieran formándose, así como difundir el conocimiento a través de la fundación de instituciones científicas y educativas por toda España. La primera fue la Residencia de Estudiantes en un hotelito alquilado en la calle Fortuny número 14 de Madrid, el 1 de octubre de 1910 bajo la dirección de Alberto Jiménez Fraud (Málaga, 1883 - Ginebra, 1964), discípulo de Francisco Giner de los Ríos, al cual había conocido en 1905 que viajaba a Inglaterra a completar su formación, ambos coincidían en la búsqueda de una educación más abierta. En la Junta directiva entraron artistas, intelectuales y algún noble, y como tutores Unamuno. Juan Ramón Jiménez, etc. Fue éste último precisamente quien denominó como Colina de los Chopos al nuevo espacio adquirido para levantar la actual Residencia, tras el éxito de la de la calle Fortuny, donde habían ido alquilando más chalets pero al estar separados, la idea de convivencia se veía mermada. Finalmente la de Fortuny 14 se dedicaría a Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu. El nombre de la Colina de los Chopos se lo puso el poeta tras plantar mas de doscientos árboles de esa especie, de los cuales escasamente sobrevive alguno. Sobre estas líneas, foto detalle del banco de granito y ladrillo ubicado ante la entrada dedicado por el duque de Alba siguiendo una tradición inglesa, y el busto del director Jiménez Fraud, que en 1936 marcha a Cambridge donde es acogido en el King's College. En 1938 fue nombrado lector en el New College de Oxford, universidad donde ejercían los Jiménez Cossío.


Del "grupo de los 14" inicial se pasó a ser "la generación del 27", donde destacó el grupo de Pepín Bello en el que estaban Lorca, Dalí y Buñuel. Por allí pasaron maestros y tutores como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Menéndez Pidal, Blas Cabrera, Eugenio d'Or, Ángel Llorca, Ricardo de Orueta, Moreno Villa, etc. Científicos tan destacados como Pío del Río-Hortega, Juan Negrín, Gonzalo Rodríguez Lafora o Antonio Medinaveitia. Y se formaron Severo Ochoa, el médico Francisco Grande Covián o los físicos Miguel Catalán y Salvador Velayos. Y fueron Premios Nobel vinculados a la Residencia: Santiago Ramón y Cajal, Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre. También acudieron personajes del extranjero aunque sólo fuera a exponer sus trabajos como Einstein, Howard Carter, Marie Curie, Igor Stravinsky, Le Corbusier, Jane Goodall, François Mauriac, Ágnes Heller... y un largo etcétera cuyas biografías podéis encontrar en la web de la Residencia, pincha aquí.

La Colina se llamaba en realidad Cerro del Viento, pero cambió su nombre a los Altos del Hipódromo al ubicarse dicho recinto desde 1878 hasta 1932 en lo que hoy son los Nuevos Ministerios. En 1911 se entregan estos terrenos para la construcción de la Residencia, donde ya había otros edificios en el entorno, rodeados de jardines diseñados por Javier de Winthuysen, y cinco años después el Estado compra al conde de Máudes los terrenos colindantes con la idea de hacer un moderno núcleo cultural de marcadas orientaciones europeístas y vanguardia científica y literaria. En 1913 se inaugura la editorial de la Residencia con la edición de un libro de Ensayos de Unamuno, al que le sigue Meditaciones del Quijote, primera obra escrita de José Ortega y Gasset. Entre 1926 y 1934 se publica la revista Residencia, que no se recuperará hasta 1997 y sólo por dos años, ocho números. Y en ese 1913 comienza a construirse bajo proyecto de Antonio Flórez Urpadilleta, la nueva residencia con dos Edificios Gemelos y el Pabellón Trasatlántico. Dos años después fallece en febrero Francisco Giner y abre sus puertas la sede recién acabada. Los dos edificios Gemelos cuentan con habitaciones individuales y el edificio conocido como el Trasatlántico con aulas, laboratorios, sala de conferencias, etc. Las instalaciones, el menú, la disciplina sugerida y nunca impuesta, así como la libertad de la que gozaban los residentes causaban admiración en todos los visitantes. Figuras intelectuales de primer orden eran invitadas a menudo a comer, a impartir conferencias, a intervenir en las tertulias, o a organizar exposiciones. E incluso se quedan a ampliar estudios. Se establecen becas, porque la Residencia no es una institución benéfica, sino un lugar para personas tituladas que quieran seguir aprendiendo por el intercambio internacional. Y de cierto poder económico y mente muy abierta.

Llega la Guerra Civil y actividad de la Residencia se detiene a pesar de obtener protección diplomática a través de Inglaterra y EEUU, lo que hace que diversas familias se trasladen allí a vivir como refugiados. Tras ser un orfanato pasó a Hospital de Carabineros en 1937 bajo la dirección del médico allí formado, Luis Calandre. Con el triunfo de los golpistas, las familias allí refugiadas se exilian y las fuerzas de aviación franquista ocupan la Residencia e instalan un comedor para los oficiales de tropa. En 1940 la Dictadura cambia la orientación ideológica, pedagógica y arquitectónica de la Residencia, y encarga a José María Albareda, antiguo becario de la Fundación, la creación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), el cual asumirá el patrimonio de la JAE disuelta. Se reordenan los nuevos edificios en torno a una gran plaza o "campus" que se apoya en su lateral norte en l Instituto de Física y Química y el remodelado Auditorio, que pasa a ser Iglesia del Espíritu Santo, obra de Miguel Fisac, al cuidado de sacerdotes del Opus Dei. Mientras las habitaciones de los edificios Gemelos se reutilizan para los científicos del CSIC. En 1943 se trasladaron los 16.000 libros de la Biblioteca, que se había creado en 1931 junto al Auditorio, al recién creado Colegio Mayor Ximénez de Cisneros, en la actual Universidad Complutense, que era un proyecto iniciado antes del conflicto bélico como segunda Residencia. El paradero de los libros se mantuvo como desconocido hasta 2010, cuando el director del colegio mayor, el profesor José Luis González Llavona, logró rescatar y catalogar 2.301 volúmenes.

En 1986, un 12 de junio, se reinaugura la Residencia de Estudiantes tras la intervención de los arquitectos Estanislao Pérez Pita y Jerónimo Junquera. Tres años después, a propuesta del CSIC, se crea la Fundación a cuyo Patronato se incorporan diferentes instituciones públicas y privadas.  En sus edificios y jardines conviven cada año más de cuatro mil investigadores, creadores y profesionales de los campos más diversos, procedentes de todo el mundo, junto a un grupo de jóvenes becarios que viven en la Residencia durante todo el curso. Abierta al debate, a la reflexión y a la divulgación, se celebran conferencias, encuentros, lecturas de poemas, conciertos, proyecciones, cursos y otras actividades en las que participan algunos de los protagonistas más destacados de las ciencias y las artes contemporáneas. El Centro de Documentación de la Residencia ofrece a los investigadores un conjunto único de colecciones bibliográficas y de archivos, especializado en la llamada Edad de Plata de la cultura española, 1868-1936. Son archivos particulares como los de Luis Cernuda, Fernando de los Ríos, León Sánchez Cuesta o Manuel Altolaguirre y Concha Méndez; y de instituciones como el Museo Pedagógico Nacional. En 2015 fue distinguida con el Sello de Patrimonio Europeo, concedido por la Unión Europea debido al papel que ha desempeñado en la historia y la cultura de Europa. Y en 2025, a propuesta del ministro Ernest Urtasun, se aprobó la declaración de bien de interés cultural (BIC) en la categoría de monumento.

Y con esto se acaba la visita que no puede terminar sin un educativo paseo junto a la Acequia del Este, que conocimos aquí, y del arbolado y los numerosos arbustos de sus jardines. De tanta importancia que aún existe la casita del Jardinero. Y, por supuesto, también se ha recreado una habitación tal y como eran en su primera etapa, en uno de los dos edificios Gemelos, los cuales por cierto, ganaron una planta más en la última remodelación. El espacio existente entre dichos edificios es un lugar de descanso con pequeños jardines sucesivos en los que sobresalen las Adelfas como arbusto de separación de espacios, con bancos y el recuerdo de que allí hubo una fuente. La calle que recorre por dentro la Residencia se llama del Pinar, árbol que destaca en todo el jardín, y que sustituyó al olvidado Chopo que un día dio sombra y frescor. También contamos con antiguas pistas deportivas, pues la actividad física constituía una materia con tanto peso como cualquier otra en el sistema educativo de la Institución Libre de Enseñanza de Francisco Giner de los Ríos, que heredó la Residencia de Estudiantes y la Residencia de Señoritas.




@ 2026, by Santiago Navas Fernández

-) El barrio de las Ciencias I, pincha aquí.

sábado, 3 de enero de 2026

PASEOS POR LOS PARQUES Y JARDINES DE MADRID CCXVII: EL BARRIO DE LAS CIENCIAS I, EL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES Y SU JARDÍN.




En un lateral de la plaza de San Juan de la Cruz, se alza el Museo Nacional de Ciencias Naturales, del cual vamos a conocer lo que podamos. El 17 de Octubre de 1771, Carlos III creó el Real Gabinete de Historia Natural a partir de las colecciones del comerciante criollo Pedro Franco Dávila (Guayaquil, 1711 - Madrid, 1786), las cuales tenía en París, donde residía, y que eran inmensas e impresionantes; Franco Dávila pertenecía a diversas Sociedades y Academias internacionales y su capacitación era tan alta, que se le ofreció la presidencia del Real Gabinete, que ocupó hasta su fallecimiento. La compra de la colección que poseía Dávila, corrió a cargo de otras Sociedades y nobles españoles, la primera residencia la tuvo en el Palacio de Goyeneche en la calle Alcalá, que compartió con la Academia de Bellas Artes de San Fernando siguiendo un postulado ilustrado en el cual ciencia y arte se unían (ver foto actual debajo). La exposición abrió sus puertas el 4 de noviembre de 1776, sin distinción de procedencia o clase social de sus visitantes. A partir de ahí comienza una gran labor de captación de restos por todas las provincias, compra de colecciones privadas, intercambio con otros países, etc. hasta que el edificio se queda pequeño y se programa otro que elaboraría Juan de Villanueva a partir de 1785, el que hoy conocemos como Museo del Prado. Con la invasión napoleónica, el Real Gabinete se cerró, lo que no impidió el saqueo de sus tesoros, en parte rescatados posteriormente. En 1895, Antonio Cánovas como Presidente del Gobierno, ordena el traslado inmediato de todo el material en dos días a los bajos de la actual Biblioteca Nacional y Museo de Arqueología, lo que obligó a un desaforado trabajo que, no obstante, duró meses, previa protesta de eminentes científicos como Ramón y Cajal.

lunes, 7 de junio de 2021

SERIE PASEOS Y JARDINES DE MADRID XLII: LA CASTELLANA DE PUENTE A PUENTE (ZANCADA 1ª de 2)


La línea que hoy marcan los Paseos de la Castellana, Recoletos y Prado tiene su origen en las sucesivas expansiones de Madrid, desde 1911 las tres juntas recibieron el nombre único de Avenida de la Libertad; tras un nuevo plan de desarrollo y prolongación ejecutado desde 1929, se cambiaría la denominación varias veces, la primera fue Avenida de la Unión Proletaria en 1936 y hasta el final de la Guerra Civil, la segunda como Avenida del Generalísimo, nombre que perduró hasta 1980. No es cuestión de describir la historia del origen de cada tramo, que ya veremos en otros paseos, pero refiriéndonos al Paseo de la Castellana, en el momento que nos situamos alcanzaba hasta el Real Hipódromo (actuales Nuevos Ministerios que visitamos aquí), ocupando el espacio por donde corría un arroyo y que son parte de este paseo que hemos dedicado en una Zancada propia. En 1834 creció hacia el norte bajo el nombre de Paseo Nuevo de las Delicias de la Princesa, refiriéndose a la futura Isabel II, y llegaba solamente hasta el Obelisco que se levantó en honor de la princesa en la actual plaza de Gregorio Marañón, al cual se le denominó Fuente de la Castellana (es el mismo que hoy día, tras una serie de traslados, ha acabado en el Parque de Arganzuela, dentro de Madrid Río y que vimos aquí).