Resulta curioso que el CERRO ALMODÓVAR se encuentre más allá de Vicálvaro (lo visitamos aquí), frente al barrio de Santa Eugenia saliendo por la A3 hacia Valencia y, sin embargo, nos encontremos un parque con su nombre en el distrito de La Latina, cuestión también de duda para algunos ¿no es Carabanchel? Pues sí, era Carabanchel hasta que alguien sobre un mapa decidió que debía ser La Latina y así la historia de centenares de años de los que posiblemente sean los asentamientos más antiguos de Madrid, incluida la capital, como son los Carabancheles, se desgajan y subdividen, pero la voz popular lo identifica de otra forma. Volviendo al caso del CERRO ALMODÓVAR, hay que destacar la buena vista que dicho enclave citado nos deja, con un notable atardecer que también conocimos en la relación de "los 43 atardeceres de El Principito en Madrid", ver aquí. Y también me sirvió para ilustrar un relato "Seydou" (leer aquí si queréis) que presenté con poco éxito al concurso literario "másquecuentos", usando una foto que permitía ver la salida de la luna por el lado opuesto al que se estaba poniendo el sol, algo singular sin duda y de gran belleza, que no es nada común.
Almodóvar es un vocablo de origen árabe, como se explicó en el capítulo del Cerro citado, que se usa como nombre en varias poblaciones y apellidos, pero además hace mención a una elevación sobre el suelo en forma redonda. En nuestro caso, en la confluencia de la calle de la Oca y la de Nuestra Señora de Valvanera, en Carabanchel, encontramos la plaza de Almodóvar, un pequeño espacio bien arbolado con Castaños de Indias, con bancos y suelo de tierra, que sirve como descanso a los paseantes. Curiosamente enfrente hay una acera con algún banco y también alguno de esos Castaños, que alguien con mucha imaginación ha osado denominar JARDIN DEL PÁRROCO ANTONIO VARELA, porque si eso es un Jardín, yo soy "la lola de España". Y en esa pequeña labor investigadora que siempre me gusta ejercer, parece ser que este párroco fue uno de esos curas que los retrógrados llamaron (y llaman) "rojos" que, independientemente de otras labores benéficas, se dedicó a intentar salvar del fusilamiento franquista a hombres del pueblo y dar de comer a los hambrientos, que tras la maldita Guerra Civil, era lo que más había en España, además de ejercer su fe y divulgación de la religión en la que creía.
Si subimos por la calle de Nuestra Señora de Valvanera, llegaremos a una plaza "ajardinada" bastante más parecida a un Jardín que la del párroco, donde se ubica la estación de Metro Carpetana, la cual recoge restos arqueológicos aparecidos en la zona y que demuestran que existió vida animal y, casi seguro humana, hace miles de años. Lo visitamos en una saga sobre los Museos y el Pasaporte de Metro, ver enlace aquí. La plaza cuenta con pérgolas y mimosas junto con espectaculares Olmos y bancos para el descanso y disfrute. Tomamos ruta en busca de la calle Marcelino Castillo que es en la que se domicilia el PARQUE DEL CERRO ALMODÓVAR, pasando por otras pequeñas zonas ajardinadas como la de la esquina de dicha calle con Vía Carpetana, que contiene una zona de juegos infantiles y altos arbustos, Castaños, Ciruelo rojo, etc.
Pero estando aquí, no podemos olvidarnos de un nombre que resuena en la historia de Madrid con personalidad propia e identifica Carabanchel como algo más que un estilo: la Colonia de Caño Roto, un poblado dirigido que enlaza su origen con otros en Fuencarral, Orcasitas, Entrevías o Canillas. La gran afluencia de población desde el campo a Madrid ocurrida en los años 50 del pasado siglo, creó una seria necesidad de viviendas sencillas pero a la vez dignas, y es en este sentido la actuación de los arquitectos Antonio Vázquez de Castro Sarmiento y José Luis Íñiguez de Onzoño Angulo que desarrollan un proyecto entre lo rural y lo cosmopolita, en tres fases sucesivas, con servicios y edificios donde se centra la vida comercial, y viviendas en altura de 4 ó 6 plantas, casas bajas con patio o incluso torres, donde los propios beneficiados podían participar con mano de obra y/o materiales, dejando espacios naturalizados para que sirvieran de ventilación y transacción natural entre unos y otros, aprovechando una gran parcela dotada de servicios sanitarios promovida por el Instituto Social de la Vivienda. Con el tiempo se han ido realizando remodelaciones y adaptaciones a los nuevos tiempos y, aunque hubo un momento que fue un foco de conflictos fruto de las crisis económicas, hoy es un referente de adaptación a las nuevas tendencias, con aislamiento de fachadas, ascensores externos, cierre de escaleras (en origen estaban al aire literalmente) y espacios verdes que le aportan una nueva vida. Su ubicación se distribuye por las demarcaciones administrativas en el distrito de Latina mayormente, en torno a calles tan amplias como Gallur, Vía Carpetana, Nuestra Señora de Valvanera, etc. y con entrada al Parque que hoy visitamos.
Y ya por fin entramos al parque, cuya ubicación conecta directamente con el Hospital Gómez Ulla que luego veremos. Sobre estas líneas, dejo una foto de cómo era ese espacio que hoy ocupa, hacia la segunda mitad de los años 70 del siglo pasado, que ofrecen las RRSS, realizada el año del proyecto de construir el Parque. Os dejo una foto actual desde otro ángulo pero con un parecido ilustrativo de cómo se ha convertido en lo que es.
Según la web municipal, el nombre procede como dije al principio, de su forma árabe que significa "redondo", pero la verdad es que por esa regla de tres (o mucho más que cuatro) podían llamarse Almodóvar multitud de cerros, parques y otros accidentes. Su construcción se demoró hasta 1980 sufriendo posteriormente varias reformas, ampliaciones y mejoras. Su extensión es de 173.477 m2 donde predominan los Pinos piñoneros, Olmos de Siberia, Chopos del Canadá y Arces, a los que añado algún Almendro y Cerezo, bastantes Olivos, Plátanos de Sombra, Aligustre de China en forma de árbol, Álamos blancos, Almez, etc. entre los que sobrevuelan Gorriones, Palomas, Cotorras y algunas Urracas. Praderas de césped y buenos paseos arbolados sombreados por árboles adultos, con bancos y alguna fuente que otra, pero ¡ay! no hay baños públicos ¡qué descuido! En cuanto a arbustos y macizos arbustivos, destacan la Rosa de Siria, la Tuya, el Cotoneaster, la Espirea y la Forsitia.
Cuenta con una gran área canina a su entrada por la calle de la duquesa de Parcent (quizá os suene por la sede del Ministerio de Justicia que conocimos en nuestro paseo por la calle de San Bernardo, tiene mucha más historia que contar y muy interesante, por cierto, pero se nos escapa del objetivo de la visita de hoy). También hay varias áreas infantiles, una zona de gimnasia, algún área de mayores, merenderos, un quiosco, el campo de futbol y las pistas anexas de Eustasio Casallo, un auditorio y un espectacular Mural que no os puedo mostrar bien porque unos incultos con spray en mano, han pintado encima del original realizado por el mismo estudio que hizo el mural del PARQUE DE LA VAGUADA que vimos en este mismo blog, ver aquí. Y es que en el mundillo del graffiti se mezclan los artistas y los artistas frustrados.
El Auditorio tiene 1.200 plazas a disposición del público. El exterior también tiene un gran mural dedicado a las mujeres en el cual podemos encontrar la imagen de cuyos nombres aparecen escritos en cada esquina de la pared externa de la grada. Os pongo la relación de nombres: Paquita Sauquillo, Cristina Alberdi, Adela Asúa Batarrita, María Emilia Casas Baamonde, Raimunda de Peñafort Lorente, Concepción Arenal, Clara Campoamor, Mercedes Formica, María Telo y Elisa Pérez Vera.
Y nos vamos ya hacia nuestro final, que es la foto del encabezamiento de esta zancada: la parada de Metro de Carabanchel, fin de la vieja línea del Suburbano que citamos en nuestra zancada por el PARQUE DE ALUCHE y al que dedicaremos un viaje ferroviario especial más adelante. Este Hospital de carácter militar fue proyectado por el Capitán de Ingenieros Manuel Cano y León en 1889, sobre unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Carabanchel en el camino a Fuenlabrada. Su inauguración con carácter de urgencia en 1896 tenía la finalidad de recoger a los numerosos heridos traídos de las guerras de Ultramar, aún sin terminar del todo. La idea era hacer una gran ciudad sanitaria dividida en diferentes pabellones temáticos. Porque además era el segundo Hospital Militar de Madrid, el primero se había incendiado, ubicado en la calle de la Princesa donde ahora se encuentra la moderna iglesia del Buen Suceso (antecedente de aquella de cuyos restos vimos dónde se encontraban tirados en medio del monte de El Pardo, ver aquí), siendo su primer director el subinspector médico Juan Berenguer y Salazar. En 1903 se dieron por concluidas las obras.
En 1941 fue reconstruido por Eduardo Torroja, tras la victoria del ejército del Golpe Militar de 1936. El 5 de junio de 1946 recibe el nombre del general médico Mariano Gómez Ulla (Santiago de Compostela, 06/11/1877 - Madrid, 24/11/1945) Presidente de la Organización Médica Colegial de España desde 1941, el cual siguió ejerciendo su labor médica en el Madrid republicano, aunque ciertos enfrentamientos le llevaron a ser detenido y condenado a muerte en 1938, finalmente la Cruz Roja Internacional intervino en un intercambio por otro médico y regresó a España. Ostenta numerosa medallas y reconocimientos por su prolongada actuación médica, participando en guerras como la de África y otras europeas. El Hospital ha sufrido varias remodelaciones, su hombre completo es "Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla". En 2010 la entonces ministra del ramo, Carme Chacón, anunció que se integraría en la red sanitaria de la Comunidad de Madrid, como así ha sido. En su recinto se encuentran algunos edificios originales, pero el Hospital fue íntegramente remodelado; sus jardines albergan algunos monumentos, unos son visibles, otros se encuentran en zonas vetadas al público. El más llamativo de los que vemos está en una plazoleta, se trata del dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, compuesto de una figura que recuerda al ubicado en el Monumento similar del Cerro de los Ángeles sobre un gran pedestal en el que se depositan ofrendas florales y se hace alusión mediante inscripción de la adscripción de la Guarnición Militar de Madrid, realizado en mármol y piedra posiblemente en los años 70 del siglo pasado al tiempo de la remodelación del entorno.
Y con esto, doy por concluido nuestro paseo de hoy, que ha pretendido mostrar un rincón más de Madrid de esos que no son tan turísticos, pero tienen una importancia vital para la vida de los barrios. Por cierto, que no he citado el cruce de caminos que nos señalan carteles como los de la imagen sobre este texto y tampoco he dicho que en la plazoleta que muestro en la portada podemos ver viejos edificios de un destilado neo mudéjar madrileño muy interesantes.
@ 2026, by Santiago Navas Fernández



















