"No debemos pretender comprender el mundo solo por el intelecto". Carl Jung.
En el mundo de los sueños está la razón
Tal era el título de aquel pequeño libro que X (llamémosle así) encontró entre un montón sobre la abigarrada mesa de una librería "de viejo". Su aspecto antiguo y su ligero peso, le llamó la atención entre el montón de viejos tomos, al abrirlo, leyó la frase de Jung con la que encabezo este resumen de una fornida historia, a la que seguía una pequeña introducción: "Si el ser humano siguiera siendo tan animal como un gato, si no estuviera tan absorto por el materialismo, por el cuidado de la imagen, por el poseer, si hubiera conservado parte de su "animalidad", decía el desconocido autor, entendería los avisos que su cuerpo le manda. Esas pequeñas señales o indicios que van más allá del
- no me encuentro bien,
- ¿pero que le pasa?,
- no lo sé, pero algo no va bien... intuyo".

