lunes, 3 de mayo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXVI: EL "OTRO PASEO" DEL PASILLO VERDE FERROVIARIO


Puede que no os resulte desconocido el cuadro del encabezado, "LA MELACOLÍA I", obra de Durero con la que abro este paseo. Observadlo y admirar sus formas geométricas, sus símbolos astrológicos, cabalísticos... que disimuló más o menos el autor cuando lo pintó en 1514, fecha que está impresa y a la vista, aunque no la veáis en un primer momento. Su secreto se encuentra en el cuadro que hay sobre el ángel (ver en grande abajo), cuya mayor curiosidad, que no os asombrará si sois matemático o masón (o ambas cosas, incluso alguna más), es que la suma de cada columna, cada fila, cada una de las dos diagonales, el cuadro central (cuatro números) o cada cuadro en cada esquina (cuatro números), siempre darán el mismo resultado: 34; también curioso es que por mera casualidad, la madre de Durero muriera un 3 del 4 de 1514 (si queréis ahondar sobre el artista y el misterio, ver lineassobrearte.com). ¿Y todo esto a qué viene? pues a que este "otro paseo" está lleno de magia, misterio y símbolos masónicos o cabalísticos. Vamos al cuadro y empezamos:
 

Hace poco recorrimos el PASILLO VERDE FERROVIARIO (PVF a partir de ahora) en dos tramos (pincha aquí para verlo) y descubrimos la transformación que implicó la vía que conectaba las antiguas estaciones de Norte (Príncipe Pío) y Mediodía (Atocha), convirtiendo la antigua zona industrial en una residencial. En la primera parte fuimos dejando sin explicar una serie de estructuras geométricas, como obeliscos y poliedros, para un posterior paseo, que ahora vamos a realizar. Podríamos decir que la ruta comienza en Delicias, bajo el obelisco que ahora veremos y acaba en la esquina de la calle Jemenuño con la de Santa María la Real de Nieva ante el último poliedro, pero aún así, algunos autores sitúan el verdadero inicio en la Puerta Sur del PARQUE ENRIQUE TIERNO GALVAN (que visitamos hace tiempo, ver aquí), pues de hecho es obra del mismo arquitecto que realizó el PVF, además sobre este punto confluyen determinadas líneas imaginarias que cruzan Madrid, una de ellas atraviesa la pirámide del PARQUE LINEAL DEL MANZANARES (que visitaremos pronto) con origen en el Cerro de los Ángeles. 



El final podríamos establecerlo más allá incluso del actual emplazamiento de la estación de Príncipe Pío, junto a la Columna Salomónica del PARQUE DE LA BOMBILLA (que también visitamos, ver aquí), lugar donde estaría la antigua estación del Norte desde su inauguración hasta su posterior traslado y transformación. Por cierto, igualmente que la Puerta del Sur, en línea sobre trazados imaginarios que confluyen aquí. Eso es "EL OTRO PASEO" DEL PASILLO VERDE FERROVIARIO.



Las obras de remodelación que dieron lugar al PASILLO VERDE FERROVIARIO, fueron dirigidas por el arquitecto y escritor Manuel Ayllón, Consejero Delegado del Consorcio Urbanístico del PVF, de cuya vida y obra podemos conocer en su propia página manuelayllon.es; le acompañó el arquitecto Ismael Gaurnier y el escritor Luis Racionero, ambos más centrados en realizar el camino iniciático de alma masónica que ahora vamos a visitar; arquitectura, construcción, universo, geometría, proporción... son conceptos relacionados. Así, con la ayuda del arquitecto Luis Mulas, sitúan en el trazado los cinco poliedros perfectos, expuestos en el tratado de geometría del franciscano Luca Pacioli (1445-1517), maestro de Leonardo Da Vinci y precursor del cálculo de probabilidades, en la obra LA DIVINA PROPORCIÓN estudia los polígonos y la perspectiva desde el punto de vista matemático, lo cual aprovecharían los artistas del Quatroccento en sus trabajos. Así el PVF está jalonado de estos símbolos, colocados estratégicamente sobre el trazado subterráneo del ferrocarril, a lo largo de una inmensa curva dibujada en el mapa.



A estos cinco poliedros se les conoce como los "sólidos platónicos", caracterizados porque sus caras son todas regulares e iguales, los ángulos son todos iguales, todas las aristas tiene la misma longitud y en todos los vértices concurren el mismo número de caras y de aristas, es decir, guardan proporción, pues es la proporción el secreto de la construcción, del arte, de aquí que la masonería use estos conceptos matemáticos (cabalísticos) y los asocie con los elementos básicos del Universo, como iremos viendo a medida que avancemos. Sobre estas líneas podemos ver las figuras geométricas correspondientes a lo que nos vamos a encontrar. Cada una va marcando el avance personal del ser humano de camino hacia la perfección. Observadlas y tenedlas presentes, ya podemos partir hacia nuestro paseo iniciático.


Partimos de la estación de Delicias, frente al apeadero de Renfe encontramos el OBELISCO LAUS DEO I, levantado en 1996 e inaugurado el 15 de mayo, día de San Isidro, coronado por una cruz al estilo de las columnas conmemorativas decimonónicas que se erigían para realzar grandes obras urbanísticas. Está hecho en acero corten, con una altura de 30 metros, descansa sobre una base de granito de 3 metros, en la que están grabadas en perfecto latín y números romanos a lo largo de sus cuatro caras, la fecha y las celebridades que participaron en su consecución, empezando por el propio arquitecto, pasando por el Alcalde Álvarez del Manzano y el propio rey Juan Carlos I, entre otros.



Medio escondido entre la verdosa frondosidad del jardincillo que se encuentra en la esquina de la Glorieta de Santa María de la Cabeza con el Paseo de Juan Antonio Vallejo-Nájera Botas, está el OCTAEDRO-AIRE, que es el elemento esencial del Universo a que corresponde este poliedro, o mejor dicho, "sólido platónico". Levantado en 1996, está elaborado con barras metálicas triangulares en hueco, mientras que a su alrededor, bastante más pequeñas y hechas con planchas que conforma la figura cerrada, descansan los otros cuatro poliedros. Ordenados sobre una plancha de hormigón.


Más adelante y sobre la acera, casi en la esquina entre el paseo dicho anteriormente y el Paseo de la Esperanza, nos encontramos con el ICOSAEDRO-AGUA como representación de este otro elemento esencial del Universo. E igualmente rodeado por los otros otros cuatro sólidos platónicos realizados en chapas metálicas cerradas, mientras que la gran figura son barras metálicas triangulares que conforman el trazado abierto de este poliedro. Todo ello instalado en 1996.


El PARQUE DE PEÑUELAS (dentro del PVF), en cuya esquina superior se sitúa la figura anterior pero exteriormente, procede de la antigua estación de dicho nombre y su entrada principal se sitúa en el Paseo de la Esperanza, con dos PIRAMIDES egipcias guardándola y señalando el camino que atraviesa transversalmente el Parque. Instaladas en 1996 según diseño del arquitecto Emilio Joaquín de Cima Serrano, realizadas en ladrillo sostenido por vigas de hierro y chapadas de láminas aplacadas de piedra de diferente color, la cúspide es metálica, evocan ese regusto por la arquitectura y la construcción que evoca la masonería y la cábala, pero también anuncia la cercanía de los conocidos obeliscos ubicados en la Glorieta de "Pirámides", a la que accederemos en breve.


Dentro del propio Parque encontramos varias fuentes públicas enmarcadas dentro de unas pirámides que se sostienen sobre unas bases cúbicas, en un espacio acotado de suelo de adoquines y con bancos de piedra en las cuatro esquinas. Sin duda todo muy bien planteado dentro de la línea general usada en el diseño de los nuevos espacios que abrió el PVF, realizadas por el mismo arquitecto dicho, Emilio Joaquín de Cima Serrano, e instaladas el mismo año 1996. 


Muy cerca de allí está la Parroquia de Nuestra Señora de Europa, la cual visitamos en nuestro correspondiente paseo citado. Lo que conecta a esta iglesia con el circuito, aunque algunos autores no la incluyan, es el cuadro que hay colocado en la pared lateral que da a la calle de Arganda, tal como se ve en la foto. Es similar al que pusimos al principio dentro de la pintura de Durero, aunque en este caso "la razón" es distinta, es 33 (¿la edad de Cristo, como se suele decir?) pero no le busquemos la significación al número, sólo sumemos cada fila, cada columna, el cuadrado central, cada uno de los cuadrados de cada esquina, en diagonal, siempre en sumas de 4 cifras y veremos que el resultado es 33 ¡vaya sudoku!. Es mucho más sencillo, en realidad son matemáticas puras, aunque se los conozca como cuadros mágicos porque responden a una constante mágica que es el resultado de aplicar una progresión aritmética; el número lineal de casillas es el orden o módulo del cuadrado (nunca los hay de dos). Su origen se remonta a una leyenda china que dice que hace más de 4.000 años, cuando el emperador Yu se embobó mirando una tortuga y su caparazón, se le antojó como un cuadrado lleno de números encasillados de orden 3 y razón 15; posteriormente, el astrónomo griego Teon de Esmirna, reflejó otros cuadros mágicos en sus deducciones; y los matemáticos y astrónomos de la Edad Media concedieron una gran importancia a estos arreglos numéricos a los que atribuyeron propiedades cabalísticas y hasta adivinatorias y sanadoras. En el Renacimiento marcaron un estilo de carácter más académico y artístico, tal como en el cuadro de Durero. Cornelio Agripa (1486-1535) les asigna una identidad a los de módulo 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9 haciéndolos corresponder con Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna, respectivamente; al final fue acusado de herejía y obligado a dejar de ejercer su profesión previo un año de cárcel. Y así podríamos seguir con otros personajes conocidos, la mayoría ligados a las matemáticos, pero conste que estos cuadros han estado en todas las culturas de la antigüedad: china, egipcia, árabe, griega, etc. La cosa se complica y bastante, cuando avanzamos a los cuadros diabólicos o hipermágicos, que ambas denominaciones alcanzan, cuando se varía la posición de las columnas o de las filas, fuera de un orden lógico (si sabes cómo), entonces la razón varía dependiendo del espacio de cálculo (por ejemplo, un super cuadro de orden 5 tiene una razón determinada, que comprobaremos sumando de cinco en cinco los números de las casillas en el orden que hemos dicho, pero si dentro de dicho cuadro, se delimita por ejemplo, un cuadro de orden 3, su razón será otra, aún sin mover ningún número), o si se escogen series muy concretas de numeración (por ejemplo, empezando por 60 y hasta rellenar el cuadro según el orden elegido), o se usan figuras cuadradas provenientes de otros ámbitos (por no hablar de la historia del tablero de ajedrez y la leyenda de los granos de trigo), etc.
 

Pero no es el único cuadro mágico que encontrarás en una iglesia. En La Sagrada Familia de Barcelona hay uno muy famoso, nada que ver con la supuesta masonería de Gaudí. En la fachada de La Pasión, obra de Subirach, encontrarás la misma tabla de la Parroquia de Nuestra Señora de Europa de Madrid. ¿Y qué diferencia hay con la de Durero si ambas son de orden 4? Por decirlo de otra forma, las tablas mágicas se conforman con los números correlativos desde el 1 hasta el final de los cuadros, en el caso de las de orden 3 son del 1 al 9, que sumádolos nos da 45, que entre 3 que son las filas y columnas, nos da una razón de 15. La tabla de orden 4 llegaría hasta el 16, sumando todos los dígitos uno a uno, nos da 136 que dividido entre 4 resulta una razón de 34, como la de Durero; sin embargo, la de Subirachs tiene una razón de 33 ¿intentando incidir en la edad de Cristo o en la importancia de la Santísima Trinidad?, no lo sé, pero lo que hizo este arquitecto fue sustituir el 11 por un 10 y el 15 por un 10 retocando la tabla entera, ambos números se repiten, lo que no es lógico en una tabla simple ¿muy complicado? pues vamos a dejarlo que a mi ya me duele la cabeza, pues encima de todo, algún autor con estos dos 10 y dos 14 se lo monta para obtener la palabra INRI haciendo coincidir el alfabeto sobre una tabla numerada. Para despejarnos un poco, nos vamos a desviar del recorrido y así visitaremos otro Obelisco, muy viajero e histórico, que nos pilla cerca, tomar la calle de Arganda hacia Madrid Río.


El OBELISCO DE YESERIAS u OBELISCO DE LA FUENTE CASTELLANA es obra del arquitecto Francisco Javier de Mariategui (1775-1884) con la colaboración del escultor José de Tomás (1795-1848), el cantero José Amilla y el broncista Eugenio Alonso, que en 1833 solicitó erigir Fernando VII en conmemoración del nacimiento (tres años antes) de su hija Isabel, la cual sería reina, la II de su nombre. En un principio se pensó en un hito sencillo, pero al final se decidió una fuente instalada en el Paseo de la Castellana en donde hoy se ubica la plaza de Emilio Castelar, situando el obelisco dentro de un pilón flanqueado por dos esfinges acabadas en 1838 por Tomás. En 1869 se sustituyó el pilón por una base ajardinada y las esfinges fueron colocadas a la entrada de El Retiro. El obelisco fue desmantelado de dicha plaza, llamada hasta entonces del Obelisco, en 1906 cuando se instaló el monumento al insigne político. En 1914 se recompuso en la plaza de Manuel Becerra donde recuperó sus esfinges alrededor de un nuevo pilón circular. En 1969 volvió a ser trasladado al Parque de Arganzuela (ha viajado más que la estatua "al viajero" que hay en Atocha), donde se la dotó de dos estanques con juego de chorros, pero posteriormente, con las obras de soterramiento de la M30, se volvió a quedar sin pilones, asentado sobre el suelo y con las dos esfinges mirándoles pero sin "chorrito" de agua que lanzar, donde ahora la vemos.


Como curiosidad, podemos ver tallado en una de sus caras, este escudo de Madrid encabezado con guirnaldas, sostenido por dos angelotes, a un lado la osa y el madroño y al otro el dragón rampante. En la otra cara, veremos el escudo de armas de Isabel II. Todo ello sobre el basamento donde se apoya la formación que llega hasta los 20 metros, en realidad un falso obelisco pues es una columna estriada y truncada, carente de capitel, en la que, a determinada altura, se inserta un cubo en cuyas caras aparece una representación del sol, la luna y dos coronas laureadas, coronada la columna al fin, por una estrella polar de bronce dorado que quiere anunciar la buena estrella que significa el nuevo reinado de la futura Isabel II. Nos conformamos con saber que enfrente, actualmente hay una fuente, y no muy lejos, la playa del Río. Ya que estamos aquí, podemos aprovechar para disfrutar de un magnífico paseo a lo largo de Madrid Río hasta nuestro próximo punto, éste sí, dentro del camino iniciático según los autores, que lo ubican como uno más.


Sin embargo, estos Obeliscos o PIRÁMIDES son anteriores al PVF: diseñados por el citado arquitecto Francisco Javier de Mariategui (1775-1884) en neoclásico tardío, según encargo de Fernando VII, en cada uno debía figurar una placa alegórica hacia la reina consorte María Cristina y al nacimiento de la Infanta Luisa Fernanda, erigidos en 1831 para destacar este lugar como entrada desde el Puente de Toledo en línea con la Puerta de Toledo más arriba. Con el paso del tiempo han sufrido numerosas modificaciones que han provocado la pérdida de varios elementos (seis estatuas procedentes de la colección del Palacio Real, dos fuentes laterales y dos columnas dóricas... ¿y cómo se pueden perder tales elementos? pues a mi que me registren). En la remodelación concluida en 1996 que dio origen al PASILLO VERDE FERROVIARIO del que hablamos, se restauraron ambos obeliscos, se instaló la fuente central y se ajardinó el entorno en la isleta que ahora vemos; la posterior construcción de Madrid Río no cambió nada. Los obeliscos, que son gemelos, alcanzan una altura superior a los 10 metros compuestos de tres elementos diferenciados, desde el basamento asentado sobre una superficie escalonada con el jardín alrededor, la parte central en forma de cubo y el obelisco propiamente dicho, elaborado en granito que se asienta sobre cuatro esferas metálicas que a su vez descansan sobre la construcción de la zona central, todo el conjunto es de gran austeridad. 


En cuanto a la fuente sólo añadir que fue realizada por el Departamento de Cantería del Ayuntamiento, dentro de la remodelación de 1995-1996 y tiene forma de una palmatoria realizada en granito, contiene hasta seis chorros más el del centro que mana de una fuente formada por hojas que se abren dejando asomar una piña o alcachofa. A los seis chorros les acompañan otros seis focos de luces. Y dicho esto, vamos a subir por el Paseo de las Acacias hacia la Plaza Ortega y Munilla, donde está el intercambiador de Pirámides y nuestro siguiente punto de atención.


Nos encontramos aquí con dos elementos en la misma plaza, cada uno situado en una media isleta rodeados de tráfico, por lo que no nos podemos acercar a ellos. El primero es el OBELISCO LAUS DEO II, de igual traza que el I que vimos al principio, levantado en 1996 por Manuel Ayllón también. Al igual que su gemelo, tiene inscrito el lema LAUS DEO, la fecha de su inauguración, el 15 de mayo de 1996, y las autoridades responsables en el momento. Si el primero señalaba la ubicación bajo tierra de la estación de Delicias, éste señala la de Pirámides, ambas de ferrocarril y ambas coincidentes con Metro. Su elaboración es la misma en composición y materiales, así que nada más que añadir. En la otra media isleta, encontramos otro "sólido platónico":


Es el TETAEDRO-FUEGO (elemento esencial del Universo con el que se identifica la figura), al igual que el resto, va señalando el camino iniciático, pero también el trazado subterráneo del ferrocarril. Consiste en una figura de cuatro caras triangulares iguales, elaborado con barras metálicas triangulares que dejan el hueco visto y alrededor suyo descansan los otros cuatro sólidos platónicos elaborados con planchas que cierran sus figuras, de bastante menor tamaño. En este caso y quizá para facilitar su vista, se emplazan sobre una base recubierta externamente de piedra sobre la alfombra verde que forma la media isleta de la Plaza.


Seguimos la ruta del PVF hasta alcanzar la Plaza de Francisco Morano, en el centro y elevada sobre el nivel del suelo por un montículo artificial rodeado de césped y una plataforma cuadrada, encontramos el HEXAGONO-TIERRA (otro elemento esencial del Universo con el que se corresponde el poliedro citado). Elaborado como todos con barras de hierro abiertas y rodeado de las otras cuatro figuras que forman el conjunto de los sólidos platónicos, marca el trazado subterráneo según elaboración en 1996 de los ya tan citados arquitectos. Al igual que la anterior, está rodeada de tráfico y no se puede acceder, por lo que seguramente se optó por elevarla para que pudiera ser vista con facilidad desde la acera (si vas conduciendo, olvídate y mira "palante" que puedes tener un accidente).



Pocos metros más adelante por la Calle de Santa María la Real de Nieva, según se cruza por debajo de los edificios de viviendas, nos encontramos con un Parque que denominamos "de los tronchos" en el paseo del PVF. Justo junto a la entrada desde esa calle al mencionado Parque y antes de bajar las escaleras, nos encontramos con el OBELISCO DEL PASILLO VERDE. Levantado en 2000, imita a sus compañeros de ruta, LAUS DEO, pero varía en algunas cosas. Está elaborado en acero corten, acabado en una cúspide truncada sobre la que tiene un remate metálico, elevada sobre un pedestal de hormigón recubierto de mármol sin más indicación de placas o textos. Alcanza los 15 metros. ¿Qué señala aparte del trazado por el que venimos?


Y vamos con el quinto sólido platónico, el DODECAEDRO-ETER como el elemento esencial del propio Universo. De igual diseño y participación, que se erigió en la misma fecha que el resto y con el mismo doble fin de señalar el paso soterrado del ferrocarril y el pasillo iniciático masónico. Realizado en barras de acero abiertas y con el resto de formas cerradas en planchas, de menor tamaño, a su alrededor, aunque éste, al estar en una lugar de paso y sobre un mirador, se usa también como asiento improvisado (no sé si los autores supusieron esta utilidad). El desnivel que se produce aquí, se ha salvado con unas escaleras en las que encontramos zonas de descanso dotados de bancos como lugares de observación, aunque el paisaje no sea el más bucólico. Está frente a una de las esquinas en las que se situaba la antigua estación de Imperial. Aquí concluye el paseo iniciático que señalan algunos autores, pero aún queda el epílogo del autor si lo deseamos prolongar un poquito más.


¡Si queremos! porque es un paseo agradable pero largo, llegaríamos hasta el emplazamiento de la columna salomónica que maraca el km 0 del antiguo trazado del tramo ferroviario, tal y como expliqué al inicio y en la visita al PARQUE DE LA BOMBILLA. Como curiosidad añadir, que los obeliscos en Madrid se reproducen por diferentes lugares, por ejemplo, la Plaza de la Lealtad (ver foto debajo del texto), donde está el pebetero que se instaló en recuerdo de los héroes españoles caídos en distintas guerras, aunque al inició se dedicó a los del 2 de mayo como monumento conmemorativo inspirado por Isabel II, luego su ámbito se amplió. Hay otro, que visitaremos en su día, en el PARQUE DE LA VICALVARADA, situado como no podía ser de otra forma, en Vicálvaro. 


Como dijo Manuel Ayllón: "El obelisco es una forma de representación simbólica de naturaleza egipcia. Luego la copiaron los romanos. Los Papas se los encontraron en Roma...". Y generalmente marcan hitos urbanísticos, conmemoraciones ilustres o se dedican al recuerdo de héroes de guerras ¿para cuando obeliscos en memoria de los descubrimientos científicos y los científicos mismos que salvan vidas en vez de destruirlas? Aquí lo dejo...



@ 2021, by Santiago Navas Fernández.

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