sábado, 20 de marzo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXIV: EL PASILLO VERDE FERROVIARIO, UN PASEO URBANO (1 de 2)

 


Hoy nos vamos a dar un paseo ferroviario pero en un tren como el de San Fernando: un ratito a pié y otro andando. Vamos a recorrer el llamado Paseo Verde Ferroviario, que oficialmente se tasa en casi 4km desde la calle Segovia hasta la estación de Delicias, la Vía ciclista construida sobre un tramo soterrado del tren que unía las antiguas estaciones del Norte (Príncipe Pío) con la del Mediodía (Atocha) entre arrabales, chabolas, fábricas y un Madrid aún por crearse. Aunque nuestro paseo va a complicarse algo más y por eso lo he dividido en dos artículos.



Antes que nada, vamos a situarnos. Si nos ponemos a mirar hacia atrás, los primeros vagones aparecieron en una mina de Arano en el siglo XIX, movidos por fuerza animal sobre raíles; pero la primera línea efectivamente de ferrocarril, data del 1837, cubría el trayecto La Habana-Güines en Cuba, que entonces era provincia española; justo once años después, nace la primera línea en la España peninsular, la renombrada Barcelona-Mataró y que significó el inicio de la expansión ferroviaria, de ancho "ibérico" diferente del europeo, lo que originó problemas en los elementos móviles, ya corregido con la llegada de la Alta Velocidad que ha asumido el ancho europeo (así que en unos añitos...). En cuanto a las compañías ferroviarias: en 1856 se funda la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante; en 1858, la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España; y en 1877, la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces. Pero llega la Guerra Civil y la expansión ferroviaria se paraliza, como casi todo. Unos años después perdido el "tren", la Dictadura comienza la nacionalización de toda la red ferroviaria que acabaría bajo la denominación de RENFE, salvo la "vía estrecha", que seguirían independientes hasta que se integraron en la FEVE (premio para quien sea el primero en decir que significa RENFE y FEVE).

El primer gran proyecto ferroviario es la línea Madrid-Irún, cuyo origen está en una clara necesidad comercial de conectar el interior con los grandes puertos comerciales del Cantábrico y el resto de Europa. Y tras vicisitudes que no son objeto de nuestro paseo, asumió su desarrollo la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte, que eligió un espacio junto al monte del Príncipe Pío, para construir una estación que a poco se demostraría insuficiente, aunque de todas formas, hubo que reconstruirla pues quedó tan cercana al frente durante la Guerra que acabó hecha unos zorros (en el buen sentido). En 1941 pasó a integrarse en RENFE, con la construcción en 1967 de Chamartín y el traslado allí de buena parte del tráfico pierde protagonismo, en 1993 se cerró definitivamente, aunque aún luce muy lozana según vemos más arriba.

Y dicho esto, nosotros vamos a ser más exigentes con el paseo y comenzaremos en la Bombilla, junto al pedestal y columna que nos indica el kilómetro 0 de esta ruta (ver foto de encabezamiento del artículo, y seguiremos el antiguo camino de hierro hasta el que era su final, la estación de Mediodía (1851), hoy de Atocha, siguiendo la vía que las conectaba, creada en 1864 con el fin de trasladar pasajeros entre ambas aunque luego también incluyó circulación de mercancías, y las dos estaciones intermedias: Imperial (1881-1987) y Peñuelas (1908-1987) creadas al efecto, más la de Delicias (inaugurada en 1880, que vemos sobre estas líneas a día de hoy). El entorno es el actual distrito de Arganzuela, relativamente moderno dentro del desarrollo de Madrid, asentado sobre las zonas de esparcimiento de los madrileños fuera de las murallas de Felipe IV, los lavaderos, las huertas y asentamientos varios; es a primeros del siglo XIX cuando se instalan yeserías, tejares, el Gasómetro y diversas posadas en torno a la entrada de la Puerta de Toledo, distinguiéndose la zona industrial de la agrícola junto a la ribera del Manzanares. Y los almacenes de la estación de Imperial y Peñuelas.

El PARQUE DE LA BOMBILLA lo visitamos en septiembre de 2020 (ver aquí), allí encontramos la columna que indica el km 0 de esta ruta. Desde allí, pasando junto a la Ermita de San Antonio de La Florida, de la que también hablamos en dicho artículo, tomamos hacia la Estación del Norte, hoy Príncipe Pío en la Glorieta de la Puerta de San Vicente, que era parte del Real Sitio de la Florida, sobre el cual hablamos en el citado artículo como también en el correspondiente a la Senda Real (ver aquí), sólo añadir que por esa cuesta corría el arroyo de Leganitos, que nacía en la plaza de España y aprovechaba el inmediato desnivel para desembocar al Manzanares, pasando cerca del Asilo de las Lavanderas (explicado en el citado artículo de la Senda Real). Así que, como todo eso ya lo hemos visto y comentado, nos saltamos "virtualmente" el Campo del Moro bajo el cual transcurrire la línea ferroviaria y comenzamos nuestro verdadera ruta en la esquina de la calle Segovia con la calle Mazarredo.

A poco de comenzar a andar nos encontramos con la calle Manzanares, para contemplar el Spaces Río (un espacio de trabajo y eventos para empresas y enfrente, algo de Google, son dos edificios separados pero de una inconfundible hechura), a cuyas espaldas esta el JARDIN DE LA CARBONERA, cuyo nombre se corresponde con el uso que tuvo el edificio al que pertenece; aunque no lo parezca, es un espacio público y visitable, tal vez casi desconocido, uno de esos pequeños jardines perdidos en el entramado de calles.

De ahí seguimos bajando por la misma calle de Mazarredo hacia el JARDÍN DE PEDRO AUNIÓN MONROY, conformado por ciruelos, acacias, aligustre, etc.

dedicado al acróbata fallecido en 2017 en pleno espectáculo al caer desde 30 metros de altura en el Mad Cool; como dijo su hermano, "murió haciendo lo que más le gustaba". Seguimos para salir a la Ronda de Segovia donde nos encontraremos con la ruta ciclista reservada en la acera para este uso, y tomaremos el Paseo de los Melancólicos a su mismo paso, acompañados de algún cinamomo y una cierta variedad de acacias.

Nos encontraremos con un curioso juego monumental de formas geométricas (ya las veremos en otro artículo) cerca del cruce con la calle Jemenuño (cuyo nombre no es el de un señor de armadura y lanza, sino una entidad local menor de Segovia), justo al lado de donde comienza la Avenida de Santa María la Real de Nieva (a cuyo Ayuntamiento pertenece Jemenuño), por la que avanzaremos junto al Centro Deportivo Municipal Marques de Samaranch, título creado por Juan Carlos I a favor de Juan Antonio Samaranch en 1991, y las llamadas Huertas de las Vías. Se puede imaginar uno el camino que llevaban el tren al ver el trazado de la vía ciclista, aunque en realidad éste no es heredero de aquél, pues no olvidemos que actualmente dicho trazado ferroviario existe de forma subterránea, pero como el soñar es libre...:

Bien, esta manzana que se acota con la calle y vía dichas, más el Paseo Imperial al otro lado del polideportivo y luego el Paseo de Pontones, es el espacio que en su momento ocupó la estación de Imperial más o menos, con sus naves dedicadas al almacenamiento de mercancías, según lo relatado al principio. Un poco más adelante, a mano derecha, nos encontramos con un obelisco (del que ya hablaremos) y un gran espacio abierto que bien podría llamarse "tronchos", donde notaremos la presencia de plátanos de sombra, alguna acacia y otras variedades pero sobre todo pinos piñoneros. El intento de poner placas identificativas ha sido vandalizado.

Llegamos a la Plaza de Francisco Morano (actor español, 1876-1933, que llegó a formar su propia compañía e incluso a actuar en las primeras películas mudas, ver biografía en Real Academia de la Historia) atravesando junto al carril ciclista por un túnel sobre el que se alzan los edificios de viviendas, según podéis ver en las fotos de abajo. La plaza tiene las cuatro esquinas con frondosas zonas verdes, bueno, una está en construcción en el solar de al lado, a pesar de lo cual conserva acacias, algún cedro, etc. y en el centro de la rotonda central hay unas esculturas geométricas sobre las que hablaremos, no perdáis el hilo.

Cruzamos y seguimos por el Paseo de Juan Antonio Vallejo-Nájera Botas, el conocido doctor, que está arbolada también con diversas clases de acacias. Este tramo de la larga avenida constituye el Centro Comercial Pasillo Verde, como se anuncia en los carteles, y está constituido por las propias tiendas que dan a la calle, refugiadas en soportales, lo cual crea una entidad propia, ver la foto debajo.

Llegamos así al cruce con la calle de Toledo que tomaremos para bajar a la plaza de Pirámides, ahora bien, advirtiendo que hemos abandonado la ruta ciclista oficial, esto es un paréntesis, por cierto, fijaros en los jardines del centro de la calle de Toledo y su espectacular arbolado. Nos encontraremos con un parque junto al ambulatorio que es parte independiente del que a continuación identificaremos como de Concha Piquer, para mi gusto está un tanto descuidado y no todo creo que es achacable al efecto "Filomena" aunque curiosamente cuenta con una buena variedad arbórea, entre la que destaco Ginko, Castaños de Indias, Pinos piñoneros, etc. Y una artística fuente elaborada por el escultor Matus en 1991 que consiste en un cubo abstracto por el que corre el agua que mana por arriba para que escurra por las numerosas rugosidades y oquedades con que cuenta, ¡pena que estaba apagada!.

y al otro lado de la calle continúa el JARDIN DOÑA CONCHA PIQUER, mucho mejor cuidado, también con una fuente en su parte superior que también se debe al escultor Matús y se instaló en el mismo año, pero en este caso cuenta con dos surtidores en forma de piña o alcachofa (a saber qué pensaba el autor); además el jardín tiene zonas infantiles de juegos en ambos espacios y una curiosa CABEZA DE FAUNO BARBADO (no soy yo ¿eh?), asentado sobre una columna del cual se desconoce el origen, desde cuándo y por qué está aquí, pero está. Buenas sombras y césped la caracterizan, la web municipal nos da este saldo:

  • Superficie: 3.061 m2
  • % Especies predominantes (nombre común) con respecto a especies principales:
    Árboles.  total de unidades arbóreas: 84
    Castaño de Indias 46%
    Magnolio 19%
    Pino piñonero 11%
    Gingo 7%
    Arbustos.  total de unidades arbustivas: 9
    Boj 89
    Laurentino 11
    Macizos arbustivos. Superficie de macizos arbustivos: 75 m2
    Junípero horizontal 76%
    Adelfa 8%
    Romero 8%

Este Jardín da a la plaza a través de unas columnas con reja y puertas, que se podrán cerrar, pero como es la única verja en todo su perímetro, ya me dirás para qué, seguro que son restos de glorias pasadas. En la rotonda de esta plaza se ubican dos obeliscos que evocan el arte egipcio, en un afán de traer hasta las ciudades otros enfoques culturales, según costumbre de la época en que se levantaron, 1831, según proyecto del arquitecto Francisco Javier Mariategui, rodeados entonces de fuentes y esculturas que ya no están, pues las continuas remodelaciones del entorno han sido muchas; ambas parecen dirigir el hilo de la vista desde el Puente de Toledo, por la calle del mismo nombre, hacia la Puerta homónima a través de sus 14 metros de altura. Volveremos sobre ellas en la segunda parte de este paseo. Por cierto, que hay algún cronista que afirma que estas Piámides (yo diría obeliscos), cuando se ven más hermosas es por la noche, con las luces que les acompañan iluminadas.

En las últimas reformas se instaló la fuente del centro realizada por los empleados del departamento municipal correspondiente, gemela de la que hubo en Callao. Subimos por el ajardinado Paseo de las Acacias (¿qué árbol predomina?, veo que estáis atentos) hasta la Plaza de Ortega y Munilla (padre del filósofo Ortega y Gasset, aunque no se le conoce sólo por eso, tiene sus méritos propios, entre otros ser el director de El Imparcial, ver su biografía en Real Academia de la Historia). Desde aquí recuperamos la ruta ciclista, por supuesto, varias zonas verdes adornan esta plaza, como la que hay en la esquina con el Paseo de los Olmos y la travesía de San Isidoro de Sevilla, donde se acumulan los plataneros, acacias, cedros, aligustre... y algún castaño, tilo, cerezo, magnolia, etc. también en remansos de paz entre los bloques de viviendas de dicha travesía, tanto así como el pequeño jardín del intercambiado de Pirámides, estación creada en el nuevo anillo ferroviario soterrado de Príncipe Pío a Atocha. En el centro de la rotonda en este caso partida por el tráfico, dos monumentos más, que ya veremos en otro artículo.

Pero sigamos por la Avenida que traíamos. Nada más pasar el cruce con la calle Nogales encontramos el PARQUE DE LAS MESITAS (cuyo nombre supuestamente procede de las mesas de juego que se encuentran en los espacios rodeados de setos convirtiéndolos en salas independientes, a lo largo de la subida hacia el Paseo de las Acacias) y unas aparentes canchas de baloncesto. A destacar las zonas de juegos infantiles, las terrazas al solecito de los bares de alrededor y una fuente en forma campaniforme, remanso y alimento de los pajaritos, con diferentes chorros instalada en 1980. Predominan los tilos los pinos, aunque no son los únicos claro.

Y en el cruce con la calle Arganda, enfrente, la Parroquia de Nuestra Señora de Europa y su cuadro numérico en la fachada lateral. Si los sumas por filas o por columnas, cada una te dará 33, si tomas cuadros interiores formados por cuatro números, también sumarán 33 ¡como un sudoku ya resuelto!, en fin, ahí queda el misterio, quizá alguien se inspire pensando dónde se ubica el cuadro y recuerde que la edad de Cristo llegó a los 33 años, pero hay algo más, que se queda para otro artículo y pondremos la foto del cuadro. Por cierto, si entráis veréis una iglesia muy singular, donde la luz juega con los espacios y el color del techo, en las paredes laterales, curiosos cuadros. ¿Y qué deciros de la advocación?


Si recorremos esta calle Arganda hacia la parte de atrás de dicha iglesia, encontraremos zonas ajardinadas, parques, pistas de juego, etc. en confluencia con la calle Melilla, pero no bajéis demasiado que os metéis en Madrid Río en el Parque de Arganzuela y eso se merece un paseo único que ya haremos. Mejor seguir el camino que traíamos para encontrarnos con el PARQUE PEÑUELAS, que llega hasta el Paseo de la Esperanza y que, tal y como pensáis, es el lugar que ocupaba la antigua estación de Peñuelas, construida aprovechando unos almacenes, naves industriales diríamos hoy, que comenzó siendo un apeadero. El Parque tiene una buena extensión y cuenta con dos zonas caninas y otras dos infantiles, según la web municipal, esto le adorna:

  • Superficie: 27.402 m2
  • % Especies predominantes (nombre común) con respecto a especies principales:
    Árboles.  total de unidades arbóreas: 389 
    Castaño de indias 42%
    Árbol del amor 7%
    Arce 7%
    Palmera datilera 7%
    Arbustos.  total de unidades arbustivas: 25
    Glicinia japonesa 72%
    Tuya 16%
    Picea 8%
    Macizos arbustivos. Superficie total de macizos arbustivos: 2.911m2
    Taray 28%
    Madroño 25%
    Genistas 23%
A destacar las formas geométricas que encontraremos, en especial las pirámides que ocupan la entrada por el paseo de la Esperanza y otras interiores que hacen las veces de fuentes, aunque ahora estén secas; el puente, los parterres y la distribución de espacios y respiradores. Curioso entramado.

Volvamos ahora y crucemos la Avenida y nos encontraremos con el recoleto PARQUE DEL PARROCO SÁNCHEZ CAMARA, dedicado al religioso nacido en Madrid en agosto de 1886, que dedicó sus esfuerzos a partir de 1939 a la reconstrucción de la Parroquia del Purísimo Corazón de María, junto a la plaza de Peñuelas, cuyo edificio fue destruido por un incendio en 1936. Predomina el platanero, el arce negundo y el aligustre y una plaza circular con juegos infantiles para disfrute de los más peques y relax de sus cuidadores.


Desde allí recuperamos la dicha Avenida que desde aquí se hace peatonal con la vía ciclista corriendo por el centro de la calle, lo que permite que las terrazas del acerado sean mas amplias. Nos espera un parque casi circular en un lateral, la PLAZA DE PEÑUELAS, donde encontramos zonas infantiles, unos huertos urbanos y una fuente de cuatro caños (uno en cada lateral) de lejano origen decimonónico, parece ser que estaba perdida en un almacén municipal cuando Tierno Galván la recuperó para este emplazamiento, debía contar con un adorno en su parte superior, pero de eso no se sabe nada, en fin, que ahí está como testigo centenario.

Llegaremos a la Glorieta de Santa María de la Cabeza justo antes dejar en el lateral izquierdo una de esas composiciones geométricas que repasaremos en otro paseo específico sobre estas estructuras; cuenta la glorieta con jardines en sus respectivas esquinas y una rotonda ovalada que contiene una singular fuente, erigida en 2003 al retirar el "scalectrix", obra del ingeniero Ricardo Castro Canseco; consta de numerosas espitas y vaso cilíndrico por los que va cayendo el agua.

El vial ciclista señalizado recorre todo el lateral en busca de la calle del Ferrocarril, la última en soterrarse. Si queremos, a la altura de la calle Batalla del Salado podemos subir a echar un vistazo al JARDIN DE PALESTINA que es una plaza con dos ambientes muy diferenciados a espaldas de la antigua estación sur de autobuses (dicho para los más mayores que la recordarán). En la primera parte hay bancos bajo parterres, olmos de siberia, plataneros, etc y es donde se sitúa la placa del motivo del nombre de la plaza jardín.

Al fondo nos encontramos con los jardines que, subiendo por el lateral, se encuentran frente a la calle Palos de la Frontera (aquí viene ni pintiparada la anécdota sobre dicho nombre: cuando se abrió la estación de metro se llamó "Palos de Moguer", lo cual ofendía tanto a los naturales de Moguer como a los de Palos de la Frontera, pero se acabó corrigiendo, para honor de ambos pueblos de Huelva). Esta zona está ajardinada, cuenta con gran cantidad de plataneros, pero también almendros, almez, peral de flor, etc. y muy buenas sombras.



Se conecta con la Plaza Luca de Tena partida por el centro por el Paseo de las Delicias, donde encontraremos zonas verdes, columpios, zonas de juegos y pequeños paseos ¡y varios edificios muy vistosos!. Lo más corriente es el plátano, pero se combina con algún pino, cerezo rojo, almez...

Por cierto, hoy esta calle es de un gran tráfico que mucho ruido y contaminación, sin embargo no siempre fue así, cuando Fernando VI buscó la prolongación del Paseo del Prado hacia el Manzanares, consiguió un lugar agradable para el paseo, donde se podía disfrutar de "las delicias" de pasear (valga la redundancia), he ahí el origen del nombre y para aseverarlo, mirar el cuadro de Ramón Bayeau pintado en 1785 titulado "El Paseo de las Delicias" que cuelga en el Museo del Prado (¿a que vosotros creíais que el nombre venía porque aquí se hubieren inventado los merengues?, pues no, lo siento), compararlo con una foto actual, parece que ¡esto tampoco es ya lo que era!:

 

Bajamos por éste último Paseo para recuperar nuestra ruta y nos encontramos con la Parroquia de Nuestra Señora de las Delicias y por detrás, la estación de Delicias que alberga el Museo del Ferrocarril. Fin del Anillo Ciclista del Pasillo Ferroviario, pero no es porque dicho recorrido acabara aquí, pues continua hasta Atocha dando una gran vuelta por Méndez Alvaro, nosotros daremos ese rodeo en otro día y, de paso, hablaremos de los símbolos que hemos destacado en este recorrido. Por cierto, que ante la Parroquia también hay un obelisco y éste es el origen de dicha sucesión, desde la que partiremos.




En la entrada del Museo del Ferrocarril lo dejamos y junto a esta vieja máquina tractora comenzaremos nuestra segunda etapa y el recorrido especial. No olvidéis consultar:

Madrid.es/Jardín-Concha-Piquer

Madrid.es/Parque-Peñuelas

Madrid.es/Pasillo-Verde-Ferroviario

UnAlcorqueUnÁrbol


@ 2021, by Santiago Navas Fernández

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