viernes, 12 de marzo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXIV: LA SENDA FLUVIAL DEL MANZANARES, 1ª zancada.

Unos amigos hemos quedado en el intercambiador de Príncipe Pío para recorrer la SENDA FLUVIAL DEL MANZANARES que, con ciertas limitaciones, es casi calcada a la Senda Real de Enrique III, el cual la usaba para ir de su Palacio al cazadero de El Pardo, pero de todo esto ya hablamos en un sitio expresamente creado a dicho fin. Así que una vez situados en frente a la antigua estación del Norte y la Puerta de San Vicente, debemos optar por seguir por el Paseo de La Florida o bien por la orilla del río Manzanares, paralelo a la calle de Aniceto Marinas, en ambos casos, al llegar al Puente de los Franceses, debemos optar entre la SENDA REAL o el ANILLO VERDE. Ambos nos llevarán hasta el Puente de San Fernando, donde haremos un pequeño alto, pues la ruta completa supone 20 km.




PRIMERA ZANCADA: del Puente de los franceses al Puente de San Fernando

Y tratándose de una senda fluvial, vamos a optar por el ANILLO VERDE, para lo cual debemos cruzar el río pegados al Puente de los Franceses y una vez lo sobrepasemos, por un camino perfectamente señalizado para peatones y bicicletas, cruzar un semáforo que nos permitirá salvar la entrada de la M30 hacia la avenida de Valladolid. Una pequeña lengua de tierra nos permite bordear la elevación que sostiene la salida de vehículos hacia la Carretera de Castilla y rebasar la autovía citada por un paso subterráneo bajo ésta, junto al cauce (ver foto arriba), es un pequeño sendero que se une enseguida a la ruta ciclista. También podremos incorporarnos antes a ésta si en vez de recorrer el Paseo de la Florida, desde la propia Glorieta de San Vicente nos vamos hacia la Casa de Campo y nada más pasar el puente del Rey giramos a la derecha en busca de dicha vía; al final atravesaremos por debajo de las vías del tren uno de los ojos del Puente de los Franceses y luego, sobre una pasarela elevada cruzaremos la M30 para unirnos al camino ya descrito antes, en el punto que muestra la foto debajo de este texto, kilómetro 46,320 del ANILLO VERDE. Para que nos orientemos más, el río queda a nuestra derecha.

No nos olvidemos que la ruta del Anillo es una plataforma de 6 metros, 4 para los carriles de bicicletas y 2 para viandantes, es lógico que a veces nos vayamos un poco de la raya porque además hay tramos donde la señalización está un tanto deteriorada, pero debemos respetar el espacio señalado. Carece de altibajos, cargada de belleza y frescura, y en ciertas épocas del año muy rica en olores y colores, donde además podremos encontrarnos con multitud de pájaros cuyo canto nos acompañará, vegetación de ribera y riparia y, con un pelín de suerte, otros animales acuáticos como el ánade real. 


Un poco más adelante, enfrente más o menos del Palacio de la Moncloa, que se eleva sobre una loma, vemos al otro lado del río la Planta de Compostaje de Migascalientes, la Depuradora y los Viveros municipales, ninguno accesible a pesar de los puentes de madera que nos encontraremos. A la izquierda tendremos un muro que nos separa del Club de Campo de la Villa de Madrid. Por cierto ¿sabéis de dónde procede la denominación de Migascalientes?: se trata de una isla donde paraba a descansar y recuperar peso, la ganadería que viajaba andando hasta Madrid, igual que ocurría, como os conté en su caso, con la Dehesa de la Villa, antes de acabar en Matadero, entonces los pastores también descansaban y comían y se cuenta que lo más habitual era hacer "migas calientes". Leyendas aparte, lo cierto es que aquí se asentó un Jardín botánico en tiempos de Felipe II, llamado del Soto de Migascalientes, que Fernando VI mandó trasladar. En 1997 se montó la Planta de Compostaje municipal sobre un gran plancha de cemento levemente inclinada al lado contrario del río, para aprovechar las aguas de lluvia y de paso evitar vertidos no controlados. Para la preparación del compost se usa exclusivamente material de poda procedente de los propios jardines: una vez triturada y amontonada en almiares, se va mezclando con el agua de lluvia recogida en una balsa subterránea y/o con agua depurada de la cercana Depuradora en la medida apropiada, mediante un sencillo pero controlado proceso químico, para obtener el fertilizante que luego se devolverá a los jardines públicos; se aprovecha hasta el último recurso, incluso  los trozos de ramaje que aún no se han convertido en fino compost, se usan para proteger la tierra extendiéndolos como una capa sobre la superficie, de forma que guardan la humedad, preservan de contaminantes y fertilizan al mismo tiempo. Desde nuestro paseo se ven los almiares y las máquinas trabajando.



También en este tramo nos encontraremos con los restos de un puente proveniente de la Guerra Civil, dataría, si se conservase, de noviembre de 1936 cuando se produjo un intento de penetración por parte de los sublevados, que fracasó y no fue hasta unos meses antes del fin de la contienda, cuando se acabó otro de hormigón con el que se pretendía tomar Madrid por esta parte. De sus restos, aún podemos encontrar algo, si no lo han vandalizado mucho. Pero mejor os pongo los puentes de madera, que son más bonitos aunque mucho más recientes.


Por esta frondosa zona encontramos numerosa vegetación y fauna de conejos, en primavera podemos encontrarnos con rincones como el de la foto superior; el algodoncillo de los Chopos inundan el suelo como si fuera un manto de nieve que cubre toda la vegetación de la zona, por cierto y gracias al paso del Manzanares, tremendamente fresca. Aquí se puede pasar un buen verano.


Y andando andando, llegamos a la vista de la Puerta de Hierro (la foto está tomada desde la Senda Real, pero supongo que si no lo digo, lo mismo ni lo notas), aislada en una isla inaccesible en medio de autovías, rodeada de conejos felices; no siempre la Puerta de Hierro fue un monumento en medio de la nada, fue concebida como la salida/entrada hacia El Pardo que mandó construir Fernando VI tras vallar todo el Real Sitio; posteriormente, por su arco central pasó el tranvía de la línea La Florida-El Pardo y estuvo accesible hasta que se trasladó apenas los metros suficientes para dejar pasar las carreteras que la circundan. Poco más allá llegamos a un cruce de caminos, nosotros tomaremos la pasarela sobre la A6, al fondo el Hipódromo y a la izquierda ascienden los senderos en dirección a Pozuelo y Aravaca por la serpenteante avenida del Padre Huidobro.


Nos encontramos con el Puente de San Fernando, al que le sigue una pasarela elevada que da continuidad al ANILLO VERDE, por el otro lado de la M30, hacia Fuentelareina, sólo que este tramo, no tiene carril peatonal. Coincide y es parte de la Senda Real que recorrimos hasta dicho punto en el artículo correspondiente. El origen del Puente de San Fernando está en una pasarela "verde" que daba acceso al camino hacia El Pardo y que Felipe V ya pensó en ampliar y hacer algo más resistente, pero no sería hasta Fernando VI cuando en 1749 lo encargó al arquitecto Jaime Bort y Meliá y las estatuas a su hermano, el escultor Vicente Bort; en un principio constaba de dos partes, una a cada lado de un machón sobre el que se apoya en una isleta central, a la izquierda cuatro arcos de medio punto y dos rebajados, a la derecha tres, que se convirtieron en seis tras la riada de 1856 que dañó el tramo más cercano al machón y, en la reparación posterior, se triplicó el número de arcos. Es posible que hubiera motivos ornamentales, pero solo se conservan las estatuas de Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza. En 1921 se acometieron obras de ampliación, fue un buen testigo de las batallas en torno a Madrid, sirvió de enlace entre la A6 y la M30 hasta que a finales del XX quedó cerrado al tráfico y actualmente es parte del ANILLO VERDE. ¿Un descansito?


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