jueves, 20 de agosto de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XIII: EL PARQUE TIERNO GALVAN



El PARQUE ENRIQUE TIERNO GALVAN es uno de los grandes de Madrid con sus 45 Hras. Se encuentra situado en lo que se conoce como el Cerro de la Plata, en el barrio de Legazpi y a continuación de la antigua estación de Renfe de Delicias, hoy Museo del Ferrocarril. De hecho, una vía transcurre por delante de la entrada Oeste, cerca del Metro Arganzuela-Planetario, que viene desde allí y traspone por una reja que se abre solamente cuando circula un determinado tren, pero tranquilos, que eso sólo ocurre en determinadas épocas y días del año, es el Tren de la Fresa.
En 2020 su circulación se ha visto afectada por el confinamiento.

El Parque está muy conectado con la vida ferroviaria de la zona, de hecho, el nombre de Cerro de la Plata le viene por que por allí discurría un tren que venía cargado de carbón y el hollín que se levantaba al paso, se depositaba sobre dicho cerro y brillaba cuando le daba el sol. Hay que decir, que el cerro en sí, al igual que muchos de los que hoy son parques en el sur de Madrid, proceden de escombreras.
Pero el Parque tiene otros atractivos, como el PLANETARIO DE MADRID, cuyas actividades son la divulgación y exposición de la ciencia. Puedes verlo pinchando en el nombre. La entrada está por la Avenida del Planetario (calle Estrella Denébola), donde hay un parking SER, a la que se accede desde la calle de Méndez Álvaro.
 

También, rodeado de jardines, encontramos el edificio del antiguo IMAX, hoy cerrado, pero sobre el que, tanto el anterior Ayuntamiento como el actual, están trabajado por eludir ciertas trabas que impiden su reapertura ya que existen varias entidades interesadas en ello, incluido el propio Planetario (ver noticia).
Otra de las curiosidades de este parque que quiero contaros antes de entrar a recorrerlo, es que la cuña de terreno verde que va paralela a la calle Antracita y a la calle Párroco Eugenio Cuenca, antes de la entrada al Tierno Galván, recibe varios nombres como si se tratase de Parques diferenciados físicamente. Son el Parque de la Antracita, de Delicias y de las Vías, alguna de las fotos del principio y las de arriba de este texto, corresponden a dichos parques, que son, en definitiva, como un anticipo de lo que vamos a ver. Entre los tres dibujan una cuña verde que viene desde la Avenida del Planetario, que atraviesa subterráneamente el PARQUE ENRIQUE TIERNO GALVÁN, hasta las verjas de la vieja estación de Delicias. En dicho extremo existe una pasarela peatonal que nos permite cruzar por encima de terrenos hoy baldíos, pero que son parte de la antigua red ferroviaria, incluso se mantiene en servicio una línea; así mismo, se ve al fondo el Parque y la zona posterior de donde se encuentra la estatua del desaparecido alcalde, que contiene un viejo circuito de ferrocarril hoy peatonal que visitaremos al final de nuestro recorrido de hoy. Vamos ya "padentro".
Subimos la rampa que constituye la entrada Oeste, una pasarela en la que se puede practicar escalada, nos lleva a un mirador donde hay una antigua chimenea como homenaje al mundo ferroviario y una estructura de hormigón. Dice la página microplanmadrid (pinchar para ver el artículo) que se trata de un rocódromo masónico. Sea como sea, su estructura sí que sirve como lugar de escalada con varias alternativas: pared, techo, vías, piedras artificiales... 

Según entramos nos encontramos con la parte trasera del Planetario y un gran paseo arbolado con una gran variedad de árboles y arbustos (ya sabes que para ver cada uno, basta con usar la aplicación "Un alcorque, un árbol" cuyo enlace está al final de este artículo) como por ejemplo: cátapa, cinamomo, pino, acacia, castaños, plataneros, etc. El amplio paseo termina en el Auditorio, con capacidad para unas cinco mil personas, sentadas en terrazas con césped, que se construyó aprovechando un desnivel del terreno, con lo cual era más fácil y barato.

Por allí pasa el circuito ciclista del Parque, una pista dedicada a este deporte, sin olvidar que también hay un recorrido biosaludable y diferentes instalaciones deportivas, juegos de niños y para perros a lo largo del Parque y sus adyacentes. Caminamos junto a la ruta ciclista admirando de nuevo la gran diversidad: cedros, magnolios, cipreses, japónicas, etc. incluso nos encontramos con una fresa salvaje entre el césped y alguna seta. Por cierto, hay que advertir que cualquiera de estos frutos que hay en los parques no deben comerse, pues las plantas en general suelen estar tratadas con fitosanitarios y como no están dedicado a la producción sino solo al embellecimiento, pueden ser tóxicas. Subimos y nos encontramos con un bosque de moreras de tentadora sombra. Y desde ahí, avanzamos a uno de los tres miradores que hay hacia el sur, por supuesto, el más grande: 

 
Este cerro de escombreras, separaba la cuenca del Abroñigal y la del Manzanares, que poco más adelante se unen; el primero viniendo por la izquierda en el trazado de lo que hoy es la M30, el segundo por su cauce que abandona el encauzamiento y sigue su curso a su aire. Al frente podemos ver el Parque Lineal del Manzanares y por detrás el Cerro de los Ángeles; a la derecha se extiende Legazpi, el Hospital 12 de Octubre, etc. y a la izquierda los almacenes de la estación de Abroñigal (mercancías), el entramado de vías con trenes pasando constantemente, incluido los AVE, y por detrás se abre Vallecas, etc. Es sin lugar a dudas como vemos en la foto, un lugar impresionante. Los otros dos miradores, tienen la vista más limitada, pues se encuentran en la línea de este cerro y se ve sólo lo que en este decimos a la izquierda. Vamos a descender hacia la zona de lagos y lo haremos por una senda zigzagueante desde la que podremos admirar las enormes praderas verdes de esta montaña.

Nos encontramos aquí un curioso árbol: el Almez. Su tronco se abre en su base formando una figura que se conoce como pie de elefante. Su fruto es la almecina, comestible y dulce, que se conoce como “el caramelo de los pobres” (cuando el hambre durante la guerra del 36 ¡figuráos lo que fue este árbol!), muy común en Madrid, tanto que se discute si no será el que figura en el escudo de la capital, en contraposición con el madroño, que es escaso y raro (en cuanto al oso, solo hay una duda, que sea osa, y no por su sexo sino porque se afirma que se refiere a la constelación estelar conocida como Osa Mayor, que indicaría el camino a los antiguos). El Almez también es conocido como Lodón, de donde derivaría el nombre de Torrelodones, obviamente porque debía haber una torre y muchos lodones. Y esto redundaría en la teoría del escudo de Madrid dicha. En las fotos encima de este texto, el Almez es el de la derecha y el de la izquierda es una Acacia, también muy común en Madrid.


Un gran lago nos espera, es el final de la ría que ocupa la parte más baja y paralela a la M30. Sus diferentes estanques están comunicados a través de puentes practicables, con hermosas praderas bordeando el agua y patos, por cierto, recordemos que NO SE DEBE DAR DE COMER A LOS ANIMALES salvajes productos humanos elaborados como el pan; sí, a nosotros no nos hace daño, pero a ellos les provoca colesterol y otros problemas porque lleva elementos para los que no están preparados; si alguien quiere, ocasionalmente, dar de comer a las aves o peces, debe comprar alimentos adecuados en los comercios especializados. Dicho esto, seguimos. El caudal es regulable en cada lago mediante unas pequeñas presas y todos, salvo el último, tienen unas fuentes con un géiser artificial.
El agua parte de una fuente que hay más arriba y que vuelca sobre un canal a través de una cascada. A su alrededor las praderas verdes con arbustos y árboles son frondosas, de hecho, hay plantas tan curiosas como plumeros (nombre vulgar) y bambú ¿y por qué hay tanto bambú en Madrid?, en el capítulo XII (en el entorno de la PLAZA SAN AMARO) ya hablamos de esto y prometimos contar el por qué, así que vamos a ello.

En junio de 1978 los Reyes de España viajaron en visita oficial a China, donde sus dirigentes les regalaron una pareja de Osos Panda Gigantes: Shao-Shao y Chang-Chang. Seis meses después los donaron al Zoo de Madrid ¡a ver qué iban a hacer con unos osos en Palacio!. El hito significaba que eran los primeros Osos Pandas en Occidente, todo listo para tener "pandillas" pero no tenían descendencia porque, quieras que no, la tierra tira y no se sentían todo lo confortables que necesitaban, sobre todo Chang-Chang, el macho, que era vago hasta para "eso", así que en 1982 (año glorioso de acontecimientos en España) se insemina a Shao-Shao con otro donante y finalmente nace Chu-Lin (pincha el nombre para leer la historia en la web del Zoo), icono infantil hasta su fallecimiento en 1996. Pero el regalo venía con sorpresa, y es que los osos comen bambú, que había que traer desde China, con los consiguientes costes, muy altos por cierto (¡menudo negocio hizo el chino!), así que el Ayuntamiento, responsable del Zoo, decidió que como tenía muchos jardines, había que plantar bambú a hectáreas, que los osos son de bocado fácil. Por eso encontramos tanto bambú en Madrid.

Continuamos nuestro paseo cerca de una zona de juegos infantiles. Pasamos junto al Árbol de Amor, Cercis Siliquastrum (dicho con algunos acentos, sería "sersis" ¿y qué hay más "sersi" que el Amor?), es muy abundante como vimos en parques como EL CAPRICHO (pincha en el nombre para volver a leer). Su fruto es comestible y el nombre le viene de que sus hojas tienen forma de corazón. También se le conoce por el Árbol de Judas, según cierta versión porque en él se ahorcó el Judas bíblico y por eso el árbol se acaba torciendo hacia un lado cuando es adulto, pero otros dicen que simplemente es que es natural de Judea. Así que mejor no quedamos con Árbol del Amor, que es más bonito.
Tomamos ahorra un camino en ascenso, a un lado vemos el edificio del IMAX y el enorme pinar que lo rodea. Nos encontramos con varios arbustos florecidos, entre los que sobrevuelan avispas, moscas y abejorros, uno de ellos se deja fotografiar.

Llegados arriba nos encontramos con la plaza de la Paz, un conjunto que sobre planta, representa una estrella, en las puntas se han practicado unos escalones y en los espacios entre ellas hay una representación de cada elemento; y en el centro, desde una capa de agua sobresalen tres esferas recubiertas de mosaico y un soporte metálico en el que se apoya la figuración de una paloma hecha en mármol pulido blanco por el escultor Francisco Barón Molina. Desde el aire, se aprecia bien.
 

El estado actual es bastante desolador, faltan varios elementos, da impresión de sequedad y abandono y los gamberros grafiteros han hecho de las suyas en la estructura de la estrella. Fue inaugurada en 1988 siendo alcalde Juan Barranco, con la asistencia de la viuda de Tierno Galván y varios representantes de Alcaldes de Ciudades Mártires (ver más en patrimonioypaisaje.madrid.es).

Desde ahí nos dirigimos a la zona del Planetario, del que ya hablamos al principio, así que lo obviamos para entrar en el espacio homenaje a Enrique Tierno Galván. El Parque en sí, se iba a llamar "del Planetario", según el proyecto del Ayuntamiento precisamente presidido por él, pero su fallecimiento en enero de 1986, hizo que se cambiara. Por suscripción popular y a iniciativa de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, el escultor Francisco López Hernández elaboró la estatua en bronce del viejo profesor en actitud de dar uno de sus populares bandos; se inauguró un año después de lo previsto, en 1988, por la indisposición de su viuda. Está rodeada de pérgolas en semicírculo, adornadas con plantas y una fuente central con ría. Tienes la información completa en la web patrimonioypaisaje.madrid.


Enrique Tierno Galván nació en Madrid en 1918, donde estudió  Derecho, licenciándose en 1942 con Premio Extraordinario, y después Filosofía y Letras en Murcia. Ejerció la cátedra de Derecho Político en las Universidades de Murcia y Salamanca. En 1965 fue apartado junto con López Aranguren y García Calvo acusados de incitar a la subversión a los alumnos. Tras fundar el Partido Socialista del Interior, lo transformaría en el Partido Socialista Popular que junto con independientes, el PCE y el Partido Carlista, formaría la Junta Democrática de España en 1974. Tras fusionarse con el PSOE alcanzó la alcaldía de Madrid en 1979, que ya no abandonaría hasta su fallecimiento en enero de 1986. Su entierro fue multitudinario, pues era un alcalde muy querido por las distintas capas sociales y en todas las edades, debido a sus grandes reformas e impulso de la ciudad para el disfrute de sus vecinos (vuelta de patos al Manzanares y regeneración de éste, flores en los parterres y jardines, la famosa movida madrileña "al loro", etc.), de cuya personalidad quedaron los famosos bandos municipales que hoy se pueden leer en diferentes ediciones recopilatorias. Para ver su biografía, te ofrezco dos enlaces: Real Academia de la Historia y Biografias y vidas. Una vez visto este lugar y realizado el oportuno homenaje, podemos rodear el Planetario para salir por la puerta Oeste por donde entramos. O bien, podemos recorrer algún rincón más:

Justo a la espalda de la Estatua de don Enrique, hay un espacio con la plataforma de un vagón de mercancías sobre unas vías, como de exposición. Y por ahí pasa el camino asfaltado que viene desde la entrada oeste citada. Dos plazas y una ría seca se suceden a continuación que, al igual que esta parte del parque, aparecen secas y algo abandonadas. A lo lejos vemos la estación de Delicias.
Una antigua estructura metálica ferroviaria, hoy peatonal, nos recuerda cómo salvaban las diferencias de terreno los trenes en espacios cortos, saliendo a lo que entonces serían cocheras, almacenes u otros usos, pues estamos en las antiguas traseras de la estación de Delicias que ahora mismo es una plaza algo árida. Desde lo alto de dicha estructura, las vistas del barrio al lado, del Parque y de la Estación vieja, son espectaculares.

El Parque cuenta con numerosos rincones, además de los dichos, muy interesantes, como el muro de contención de grandes piedras o el olivar, las pistas caninas y las de juegos que hay en el lateral oeste, más cercano a la calle Antracita; las varias posibilidades de paseo y los dos miradores más en lo alto del cerro, que se suman al que hemos descrito, lo hacen prácticamente inabarcable en un solo día, salgo que se quiera hacer rápido. Pero recordar que no hay dónde consumir dentro del parque, por lo que debéis llevar agua al menos, si bien en los alrededores podemos encontrar numerosos comercios, bares y restaurantes.

Para mi es uno de los Parques más impresionantes que hay ahora mismo en Madrid, por extensión, variedad y organización. No dejéis de visitarlo, es fácil llegar a través del metro, linea 6, estación de Arganzuela-Planetario. Si ya queréis rizar el rizo, se puede salir por una pasarela sobre los antiguos terrenos junto a la parte de atrás del Museo del Ferrocarril, estación de Delicias, desde la que se ve el Parque a lo lejos y que nos lleva por una ajardinada calle hasta la Plaza del Amanecer en Mendez Álvaro, que ¡caramba con el nombrecito!, junto a la avenida del mismo nombre.


Aquí os dejos los enlaces habituales, que completan lo explicado con el plano y un vídeo oficial del Ayuntamiento y algo más:





Y para relajarnos, un video propio:




@ 2020, by Santiago Navas Fernández



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