miércoles, 12 de agosto de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XI: EL GRAN PARQUE DEL SUR

 

En realidad estamos hablando del PARQUE DE LA EMPERATRIZ MARIA DE AUSTRIA, conocido popularmente por diversos nombres. Es el gran parque del sur de Madrid y más en concreto, del distrito de Carabanchel. Por detrás de él en este distrito, encontramos el Parque de las Cruces, la Pradera de San Isidro y el Pinar de San José como siguientes en extensión.



Está encajonado desde la Plaza Elíptica, por detrás de la salida del intercambiador de transportes, hacia Vía Lusitana por un lado y carretera de Toledo (A42 en términos técnicos) por otro. Y en la zona opuesta, topa con la Avenida de los Poblados y la calle Cazalegas. Dibujando sobre suelo un hermoso triángulo verde con una extensión de 597.458 m2, en el cual se asientan, según descripción del Ayuntamiento en su página web, las siguientes especies:


Árboles. Nº total de unidades arbóreas: 7.995

Pino piñonero 31%

Olmo de Siberia 9%

Plátano de sombra 9%

Ciprés de Arizona 5%

Arbustos. Nº total de unidades arbustivas: 341

Adelfa 18%

Laurel 16%

Tuya 9%

Macizos arbustivos

Adelfa 29%

Pitosporo 8%

Agracejo 7%


Es fácil aparcar allí o en los alrededores por la Vía Lusitana, que tras una profunda mejora, presenta un arbolamiento admirable, habiendo dejado mucho espacio para aparcar, pero cuidado, los jueves hay mercadillo. No obstante, la Plaza Elíptica conecta varias líneas de  autobuses y las 6 y 11 del metro. Comenzaremos desde ahí, saliendo del intercambiador.

Pero antes de nada, vayamos con la parte culta ¿quién fue la Emperatriz María de Austria y Portugal? Pues conviene aclarar que el título no le viene por España sino porque casó con Maximiliano II de Austria, un primo suyo, con quien tuvo un montón de hijos e hijas; pero no se crea usted que llegó descalza a la boda, porque era hija de Carlos I en España y de Carlos V en Alemania (bueno vale, ambos son la misma persona, pero así le daba un poco más de intríngulis) y de la Emperatriz Isabel de Portugal, enésimo cruce de los dos reinos peninsulares tras los Reyes Católicos ¡a ver si de una vez nos unificábamos!, pero a la vista está de que no fue.


Carlos I de España y V de Alemania (¡siempre tienen que ser más los germanos, oye!) era hijo de Juana I, la hija de los Reyes Católicos (más conocida injustamente como "la loca") y de Felipe I, "el Hermoso" (nuestro primer Habsburgo, que aquí simplificamos en Austria), y de ahí le vinieron los títulos, que sumados dieron lugar a la corona más fornida del mundo en aquella época, por extensión y fuerza militar, aunque lo cierto es que muchos disgustos y esfuerzos le costó al Rey sacarlo adelante. Ya puestos, podía haber creado la Unión Europea y habríamos ganado unos siglos, pero no estuvo al tanto.

Los reyes Carlos I e Isabel de Portugal, tuvieron cinco hijos y les sobrevivieron cuatro. La reina falleció a los 36 años, con lo que el Rey se quedó muy tocado, de hecho, no se volvió a casar, aunque tuvo sus líos, porque dejó varios "bastardos", alguno famoso y todo. María fue la primera hija hembra de los citados, pero la segunda en el número de hijos, por detrás del futuro rey Felipe II. Nació en 1528 en Madrid. Tuvo varios hijos a su vez, entre ellos Ana de Austria, que fue la cuarta y última esposa de Felipe II, su tío. Pero no penséis mal, no hubo incesto porque esto ocurría con relativa frecuencia por diversos motivos de Estado, en este caso, fue por la herencia del trono; no conseguía Felipe heredero ninguno y como la estirpe de "las Austria" solían dar muchos niños, pues acordaron la boda como mejor solución, de hecho tuvo 5 y uno de ellos llegó a ser Felipe III; en honor a la verdad, la primera esposa de Felipe II le dio un descendiente, Carlos, pero falleció en extrañas circunstancias siendo aún muy joven.


Pero sigamos con la emperatriz María de Austria y Portugal: su esposo, el emperador Maximiliano II falleció en 1576 y unos años después, ella se volvió a España, que hace mejor tiempo y además no hay herejes saliendo por las esquinas, y se fue a vivir con su hija y su hermana al Convento de las Descalzas Reales de Madrid, asistida por el maestro Tomás Luis de Victoria, pero no como religiosa, pues continuó su activa vida en la Corte. Por ejemplo, apoyando la constitución del Colegio Imperial y la construcción de la nueva Colegiata sobre la base de la Casa de Estudios que los Jesuitas tenían donde hoy día está el Instituto San Isidro, en la calle de Toledo, aportando incluso terrenos de su propiedad. Al Colegio le abastecía La Casa Grande de Torrejón de Ardoz, cedida a los Jesuitas también por doña María; este lugar producía, además de alimentos, otras cosas como ladrillos para las obras de los Jesuitas en Madrid y era quien surtía de viandas a la Casa Imperial, de hecho era la mayor finca agrícola de Europa de su tiempo. Hoy es una instalación hotelera que cuenta con el Museo de Iconos, único en el continente.



De hecho el legado de la Emperatriz a la Compañía de Jesús tras su muerte, fue causa de disputa judicial por parte de sus herederos naturales y retrasó muchos proyectos mientras decidían los jueces qué sentenciar. No sé si tal debate influyó en la posterior expulsión, casi un siglo después, de la Compañía de Jesús.


Y ahora ya podemos visitar el Parque, que es a lo que estamos. Nuestro recorrido parte de la salida que hay en el intercambiador de transportes sito en la Plaza, desde allí se extiende un paseo arbolado y rodeado de praderas verdes, con arbustos y flores, que es muy agradable, liso y ameno. Según avanzamos, vemos a la derecha, junto a la Vía Lusitana, edificaciones que corresponden a un gimnasio, piscina, restaurante a y otros comercios, pero que no se adentran en el Parque, sino que están en esa acera y lindan con él, también allí hay una pequeña calle para servicio de los mismos donde se puede aparcar.



Este camino discurre paralelo a dicha Vía y bordea lo que era el parque original, una zona llana, en cuña como un triángulo invertido, que se va ensanchando según avanzamos y da cabida a zonas infantiles, pistas para jugar al chito y calva, un circuito biosaludable, algunos aparatos de salud y hasta un campo de fútbol con hierba artificial, la Escuela Oficial de Fútbol Carabanchel. Desde el sendero propuesto atisbamos a ver parte de la zona incorporada posteriormente y donde se incluyó un lago artificial. Sin embargo, sigamos el sendero que se va elevando un poco y volviendo a pasar junto a zonas de juego, hasta que llegamos a un mirador desde el que podremos contemplar el final de Madrid por el sur, podemos optar por descender por unas escaleras que se abren ante nosotros o dar la vuelta y hacer el camino de regreso buscando siempre el sendero más cercano a la carretera de Toledo.



Si hemos optado por esto último, comprobaremos que es similar al camino por la que vinimos, es parte del circuito biosaludable que los constructores del Parque diseñaron. A la mitad más o menos, hay un camino que cruza y que destaca entre los diferentes senderos, lo tomaremos en dirección izquierda para llegar nuevamente a la vista del lago, más o menos donde lo descubrimos, pero si no lo encuentras, coge en dicha dirección, ya sabes que "todos los caminos conducen a Roma", además, la observación te indicará donde esta el campo de futbol y el descenso que buscamos.



El lago se creó con la intención de que sirviera de referente para las aves, un cartel nos advierte de los trabajos que se hacen para que los pájaros adecuados establezcan allí su hogar. El lago está surtido desde una ría que nace en una gran fuente cerca de la Vía Lusitana. Te recomiendo que por el camino que descendimos sigas en dirección recta, sin ir directamente al lago, así cojeras el inicio de la ría, mejor por el otro lado o que cuando puedas cruces uno de los varios puentes a la otra orilla, junto al agua encontrarás un panel explicativo y un otero artificial para observación, merece la pena subir y ver el entorno y el surtidor central de agua.


Desde ahí y por una zona algo más seca, puedes caminar dando la espalda a lo que has visto y llegarás hasta las pistas de bicicrós, cometas y te cruzarás con la vía del circuito ciclista que viene desde la Vía Lusitana y atraviesa esta zona, por supuesto, su paso está delimitado y marcado. También te encontrarás con un reservado para perros, pistas de juegos, etc. Y con el auditorio, no excesivamente grande, pero en el que han llegado a proyectarse películas en las noches de verano. Es una zona muy bien aprovechada.



Si continuamos hacia la calle Cazalegas, admiraremos los pinares que allí se encuentran y al final, en la entrada más al Sur, la avenida de los Poblados, nos encontramos con las escaleras al mirador que mencionamos antes, subirlas es atrevido pero bonito, son cómodas y van descubriendo el Madrid de esa parte de forma pausada. Salvo que el termómetro suba mucho, es recomendable. Y si no quieres, puedes bordearlo por el lado de la carretera de Toledo y seguir hasta el inicio de nuestro recorrido, seguro que descubres algún rincón interesante.



Y con esto ya hemos terminado el paseo, sólo nos queda perdernos por los laterales, por los caminos no visitados, aunque los hayamos visto, gozar de la sombra en los numerosos bancos del camino, pero eso sí, si quieres hacer un alto y beber o comer algo, depende de ti, porque no hay ningún quiosco a mano.



No olvides visitar la página web del Ayuntamiento, que te ofrece el plano y un bonito vídeo, así como la web que te cuenta cuál es cada árbol que te encuentras por Madrid:


madrid.es/Parque-Emperatriz-Maria-de-Austria


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 @ 2020, by Santiago Navas Fernández 

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