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sábado, 11 de julio de 2026

PASEOS POR LOS PARQUES Y JARDINES DE MADRID CCXXXVIII: LA CALLE DE ARTURO SORIA, TRAMO 5º: de la A2 a Ciudad Lineal.





Vamos a empezar esta etapa final de las cinco que andamos por la calle de Arturo Soria, justo donde se encuentra la Estatua homenaje a este visionario. Ya que la sexta y última etapa está dedicada a recuperar los pocos edificios que se mantiene de aquella época y que fueron parte de la visión del creador de la Ciudad Lineal, cuyo sueño se adelantó en el tiempo a las posibilidades que había. Y añadiremos algún dato histórico y curioso de la CMU, Compañía Madrileña Urbanizadora, por él creada.
 
 

El autor de la escultura es el artista nacido en Vigo en 1952, Rafael Cidoncha, más conocido como pintor realista dedicado sobre todo al retrato y al paisaje, desde el realismo mágico. La escultura se trata de una figura completa en bronce de pie de Arturo Soria, vestido con traje mientras sujeta el sombrero con la mano izquierda y se apoya en un bastón con la derecha. De casi 2 m de altura, se emplaza sobre un pedestal cúbico placado de granito en cuya cara delantera hay una pequeña placa de latón sujeta por cuatro metopas tipo estándar, y el texto alusivo a su instalación en 1992 siendo alcalde Álvarez del Manzano, el autor y la Fundición que la elaboró. Mira hacia el frente, ante la carretera, sobre el puente que pasa sobre la A2, lo que dificulta en buena medida su visión para los peatones, cuyas aceras más anchas están lindando con los pretiles de dicho puente y, por tanto, desde el más cercano vemos su espalda y desde el más alejado, lo apreciamos entre el tráfico constante de vehículos (las fotos superiores están tomadas desde el mismo césped, detrás se aprecia las casas y los puentes sobre la A2). El ilustre ingeniero de caminos, inventor y urbanista Arturo Soria y Mata (Madrid, 15/12/1844 - Madrid, 06/11/1920), tuvo una faceta política que le llevó a Puerto Rico, donde gestionó la abolición de la esclavitud como secretario del Gobierno Civil, y a ser representante en Cortes en 1872 por la Pequeña Antilla. Su principal obra basada en el transporte público y la integración de distintas clases sociales en una suerte de utopía urbana higienista, antiespeculativa y ligada a la naturaleza destacó por su visión de futuro, en la conocida Ciudad Lineal, que a través de la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.) gestionó desde 1892, iniciándose las obras en 1897 con los primeros trabajos de urbanización. En principio iba a alcanzar casi 50 km durante el primer cuarto del siglo XX, pero se quedó en algo más de la décima parte del proyecto debido a los problemas económicos surgidos. Aun así, dio a su autor fama universal por tan ambicioso y original planteamiento y fue el origen de uno de los más atractivos barrios de nueva creación de Madrid, hoy poco conservado y desvirtuado de la idea original, por los sucesivos cambios de ordenanzas a partir de los años sesenta.



Nada más pasar el puente, entramos en el barrio de San Pascual, urbanizado en buena parte en los años 70 del siglo pasado, aquí se ubicaron varios asentamientos chabolistas incluso, denominaciones como Barrio Blanco, La Bomba, La Alegría y el que prevaleció y le da nombre. Hasta 1949 era parte de Canillas y contaba con algunos arroyos subsidiarios del Abroñigal, que dejaron como recuerdo fuertes brechas sobre las que hoy discurren avenidas como la de Badajoz o Donostiarra, pues la construcción fue paralela al barrio de La Concepción del que separa la calle de Juan Pérez Zúñiga. En la reforma general de esta calle en 1972, se instalaron en cruces destacados unos estanques de similar factura de los que ya hemos visto varios, aquí nos vamos a encontrar con el Estanque II de esta serie, de forma alargada e irregular, con los bordes redondeados, bordillo junto al césped y varios chorros y luces subacuáticas en su interior, aunque en la foto sobre este texto no se ve muy bien. Es el cruce con la calle Josefa Valcárcel. La tónica de la calle con jardines y zonas arboladas de descanso, constituidas por Falsos Plátanos, Pinos, etc. es similar a la ya recorrida, valga una muestra.


Un poco más adelante se encuentra el Palacete de Arturo Soria, ya en el barrio de la Concepción. Es fácil verle porque nos llamará la atención su cuidado estado y, sobre todo, una gran placa en su fachada que así nos lo explica, haciendo esquina con la calle de Fernández Caro. Ya hablaremos de él en el siguiente tramo. Casi enfrente encontramos el solar que dejó el derribo del Hospital General del Aire, o del Ejército del Aire mejor dicho para su identificación correcta. El arquitecto diseñador fue Javier Picabea Cervino, que se especializaría en construcciones sanitarias de este tipo, inaugurado en 1969 sirvió con todo tipo de servicios hasta 2002 de lo que doy fe, pues fui operado allí durante el período de mi Servicio Militar Obligatorio. Aunque su origen como Hospital Militar data de los años 40 del siglo XX y se sitúa en diferentes sedes, destacando el de la calle Princesa. En 2003 se demolió y en 2019 pasó a manos privadas, tras un años en propiedad de la Comunidad de Madrid, las últimas noticias parecen ser que Quirón Salud o una empresa filial, construirá el "Hospital Aire", una ironía ilustrativa del deterioro de la asistencia sanitaria de carácter público, tras un cambio en su calificación urbanística hecha a medida de la nueva propietaria. Sobre su historia mientras funcionó, nos hablar un artículo muy interesante en el blog Museo aviación militar española.


En el año 1991 con Rodríguez Sahagún como alcalde de Madrid, se instalaron en el andén central ajardinado tres grupos de figuras de animales realizados en bronce, cada uno de los cuales consta de tres especies diferentes, bajo la advocación genérica de “Fauna Mayor Ibérica”. En todos ellos las esculturas fueron realizadas entre 1987 y 1988 y donadas a la ciudad por los hermanos Antonio y Ángel Carazo, y se emplazan en un escenario naturalista de rocas y vegetación que intenta emular el ambiente en que viven estos animales. Esta disposición fue proyectada por el técnico municipal Manuel Rivero. En el cruce con la calle José del Hierro nos encontramos con el grupo Fauna Mayor Ibérica I que apenas se ve por la gran vegetación que la rodea y que el bronce usado para su elaboración contrasta apenas nada con dicho fondo.


En ese mismo cruce pero en otra isleta que nos abre el paso al barrio de Quintana, encontramos el Estanque I con la misma factura de lo comentado sobre estas fuentes hasta el momento. Aunque cada una adaptada al espacio donde se ubica, ésta que es la primera de su serie aunque la última que encontramos en nuestro paseo, es un semicírculo que al fondo nos deja ver el conjunto escultórico de Fauna Mayor Ibérica anterior. Aunque no lo he advertido por no exceder el artículo, nos encontraremos con algunas calles que desembocan perpendicularmente en la de Arturo Soria con carácter peatonal, adornadas con bancos y el arbolado de sombra habitual.


Y con esto llegamos a la plaza de Ciudad Lineal, punto de inicio de nuestra calle y final de nuestro recorrido, su amplitud nos deja varios hitos que vamos a visitar tranquilamente. Lo primero que nos vamos a encontrar es la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, realizada entre un neo gótico y un neo mudéjar muy marcado con arcos de inspiración árabe al estilo de Santa María la Blanca de Toledo, un gran rosetón en la fachada y torre campanario en forma cuadrada y de gran factura similar a San Fermín de los Navarros en Madrid; data de 1.899 según los planos de Jesús Carrasco-Muñón Encina. No hay que confundirla con la Basílica del mismo nombre que se encuentra en la calle Goya. Su origen está en un Oratorio que había junto al camino de Aragón, término de Canillejas y se financió gracias a los donativos de los vecinos y socios de la CMU, como una de las primera construcciones de la Ciudad Lineal. Planta basilical de tres naves sin crucero y con un solo ábside a los pies, que lleva anejos a ambos lados dos pequeños pabellones simétricos con cubierta a cuatro aguas, en uno de los cuales se hallaba el baptisterio y en el otro la sacristía. La nave central, de cuatro tramos entre arcos de medio punto, se cubre con bóveda de cañón carpanelada y las laterales con cubiertas inclinadas a un agua. Restaurada totalmente tras la Guerra Civil, destacan las vidrieras de Maumejean, la concha para el agua bendita, la capilla de la Virgen de los Dolores y el arca sagrario.


A un lado hay un callejón donde las numerosas Palomas de la plaza descansan y a continuación una zona de juegos y jardines con bancos sobre la que dan sombra Pinos, Castaños de Indias y algún Olmo en general, pero también una plaza desangelada totalmente junto a las terminales de autobuses, que seguramente se podría mejorar para atemperar la inclemencia del tiempo en sus diferentes estaciones, entre las calles Luva y de los Misterios. Eso sí, cuenta con algún aseo público, aparte de los privativos de la EMT. Y de nada vale el argumento tan gastado por el gobierno municipal de que debajo hay un aparcamiento, no sólo porque el ajardinar la zona no es problema de raíces, hay plantas que no necesitan un exceso de tierra y arbolado que se puede mantener en macetas, y porque esto es lo que se ha aplicado en otros aparcamientos en barrios de Madrid cuya diferencia estriba en la proyección social y presunción del voto.
 

El centro del bulevar que nos ha traído la calle Arturo Soria finaliza frente a una isleta donde encontramos el monumento a la "primera piedra" instalada de la Ciudad Lineal, que se colocó el día 16 de julio de 1894 en una tierra de labor lindante con el Camino de la Cuerda, entonces en el término de Canillejas, como inicio del primer hotel que se iba a construir según un proyecto del arquitecto Mariano Belmás Estrada. Fue bendecida por el Arzobispo-obispo de Madrid-Alcalá, José María de Cos, cuyo nombre recibe la calle donde se ubica actualmente, en un acto al que asistieron autoridades como el gobernador civil de Madrid, duque de Tamames, el presidente del Consejo de la C.M.U. Fermín Hernández Iglesias, el consejero e ingeniero Manuel Cano, el consejero arquitecto Mariano Belmás citado, el propio Arturo Soria, como director, y los alcaldes de Canillejas y de Canillas, entre otros. Esta interesante pieza histórica había sido conservada por don Rafael Munguira, que donó al Ayuntamiento de Madrid y éste instaló en febrero de 1997 en una peana especial, realizada en hormigón de 1,70 x 1,90 x 0,20 m. En la piedra se inscribe el acto de inauguración descrito y en la posterior placa de bronce, la donación dicha. El conjunto está sobre una pradera de césped abierta, con flores de temporada en su momento.


Junto a este monumento, otra isleta que da paso y cruce entre ambas aceras, nos presenta una fuente rodeada de rosales florecidos, con un vaso elevado sobre la acera y un chorro central, además de luces subacuáticas. En línea con las que se encuentran en la calle de Arturo Soria pero sin continuidad con ellas. Justo en el cruce con la calle de Alcalá, otra zona de acerado que contiene un quiosco de prensa y una de las entradas a la estación de Metro de Ciudad Lineal.


Cruzamos Alcalá para ver, donde comienza la calle de los Hermanos García Noblejas, por cierto, se trata de cinco hermanos (Jesús, Ramón, José, Javier y Salvador) destacados falangistas que participaron activamente en la sublevación franquista en 1936. Tres de ellos murieron en la Guerra Civil Española y los dos restantes combatieron como voluntarios en la División Azul rusa. De hecho lo que nos encontramos es una artística fuente que sustituyó a "la cruz de los caídos" con la que se conocía a esta plaza. Éste era un monolito bestial sobre el que se inscribieron más de 200 nombres de muertos durante el conflicto bélico en Canillejas, Canillas y Vicálvaro, que generó el golpe de Estado de 1936, acompañado a cada lado de otros dos monolitos un poco más pequeños, los tres en granito traído de la derruida cárcel modelo de Madrid y con diseño de Ricardo Colet en los años 40 del siglo pasado, donde se reflejaban símbolos religiosos y/o franquistas incompatibles con un sistema democrático como el inaugurado en 1977. Sin embargo, no fue hasta 10 años después cuando fue retirado so pretexto de la ampliación de las calles colindantes. Y se cambió el nombre de la plaza a su denominación actual.



Y llegados a este punto, nos encontramos con el Centro Comercial y la entrada al Metro de Ciudad Lineal, podemos disfrutar de ambos, marcharnos o descansar junto a las áreas de juego infantil de la plaza, pero nuestro paseo de hoy ha terminado y el recorrido de la calle Arturo Soria también. Nos queda sólo por intentar reconocer las viviendas que se mantienen en pie del viejo proyecto, que lo haremos en el próximo tramo.


@ 2026, by Santiago Navas Fernández

sábado, 4 de julio de 2026

PASEOS POR LOS PARQUES Y JARDINES DE MADRID CCXXXVII: LA CALLE DE ARTURO SORIA, TRAMO 4º, LOS BARRIOS ANTIGUOS.


El barrio de Colina, o de la Colina, recibe su nombre por un montículo que existía y aún se puede apreciar como mirador sobre la M30, con el fondo enclavado entre las Cinco Torres del Madrid nuevo norte del futuro. Le sigue de continuo el barrio de San Juan Bautista. Ambos urbanizados para alojar a nuevos habitantes de Madrid que llegaban a partir de la segunda mitad del siglo XX. En su entorno se encontraban ya algunos núcleos de viviendas como el barrio del Cerro de la Cabaña, perteneciente al entonces municipio de Canillas, o el famoso Ventorro del Tío Chaleco perteneciente al de Chamartín, cerca del vado sobre el arroyo del Abroñigal, hoy día soterrado bajo la M30 y que fue alivio de la sed para los madrileños a través de algunos Viajes de Agua. Cada uno de ellos, barrio y ventorro, a un lado de la antigua carretera de Hortaleza que ahora se denomina López de Hoyos.

La que hoy es la calle M30 da nombre a la avenida de la Paz y de ahí le viene a la estación de Metro el nombre donde coinciden la avenida de Ramón y Cajal con la calle de José Silva. Esta parada tiene una salida a cada lado de la M30, la "de allí" está en el llamado PARQUE DE FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, que visitamos aquí. A este lado, vamos a ir a la plaza de la Ciudad de Salta, donde un entorno ajardinado entre bloques se corresponde con el nombre popular de Parque Colina, quizá por sus diferentes niveles donde encontramos zona de juegos infantiles, altos Plátanos de sombra, algunos Pinos, Ciprés, Tuya... y unos jardines bien alfombrados de verdes y arbustos. También se encuentra el busto del General Martín Miguel de Güemes (1785 - 1821), que es su nombre reducido, hijo de noble español y natural de la citada ciudad de Salta fundada por el virrey Fernando Álvarez de Toledo, de la que Güemes fue gobernador y héroe de la independencia de Argentina junto a San Martín. Se trata de la obra en bronce del escultor Roberto Maehsashi (1939 - 1977) natural también de Salta, al que ayudó su hija también escultora. Se mantiene sobre pedestal ochavado en piedra caliza, obra del arquitecto municipal de Madrid, Joaquín Roldán Pascual, con placa conmemorativa.

La irregular plaza de Salta abarca desde la autovía a la calle Torrelaguna, perpendicular a la continuación de López de Hoyos, que si recordáis, desapareció nada más cruzarse al otro lado con la avenida de Alfonso XIII y reaparece misteriosamente en este punto. Salimos a dicha calle Torrelaguna frente a la Clínica de Nuestra Señora de la Paz de los hermanos hospitalarios de San Juan de Dios, cuyos jardines esconden alguna escultura de carácter religioso, pero nosotros vamos en dirección contraria admirando el arbolado y pequeños parques hasta la gran rotonda de entrada al barrio en la calle José Silva, que cruzamos.

En calle del mismo nombre, nos encontramos con el PARQUE RAFAEL BERGAMÍN, al que se llega también por rutas entre los bloques colindantes. Un remanso de paz con diferentes alturas que nos ofrece área infantil y área de descanso separada de ésta. Donde se alzan Pinos, Abetos, Falsos Plátanos, etc. y descansan Gorriones, Palomas, alguna Urraca, que se acercan a los ventanales de las viviendas que dan al parque directamente.

Seguimos calle abajo para encontrarnos una especie de parque forestal que nos separa de la M30 donde distinguimos Falsas Acacias y Acacias de tres espinas, Olmos, Tuyas, Álamos, Cedros, Pinos sobre todo y algunos Arces. Así como paseos naturalizados y verde hierba que nace por propia necesidad. Las calles se pueblan, además de algunas especies ya nombradas de Almez, Catalpa, Ciruelo rojo, Fotinia, etc. Y también nos encontramos con una de las varias pasarelas que cruzan al otro lado de la autovía.

Os recomiendo que tras pasar dicha pasarela, entréis por los jardines de la calle Emilio Barral, que no tiene nombre al menos visible. Donde la arboleda y los arbustos vuelven a aparecer, pero además cuenta con escaleras y rampas para salvar los desniveles y una extensa pradera que hace la delicia de las mascotas.

La salida hacia la calle Treviana, la vamos a hacer por unos pasillos verdes entre bloques. Y eso es lo que vamos a encontrar en esta barriada, espacios libres donde crece un arbolado muy diverso, especies que ya hemos nombrado y donde se levantó no hace demasiado una colonia de bloques de 5 alturas junto a otra barriada de torres espectaculares, cada una con su espacio ajardinado y privado.

De ahí nos vamos al antiguo lugar y ahora pequeño barrio dentro de otro superior, llamado San Juan Bautista, entre las calles Agastia, Torrelaguna, Manuel del Valle y Sorzano, en la que se intercalan otras vías que carecen de calzada y plazas como la de Castañares y Ortigosa, en las que da envidia vivir porque sumamos a las especies acumuladas, otras como Adelfa y algún florido Fresno de flor que podéis ver sobre estas líneas en plena exhibición.

A un histórico barrio como este no le puede faltar su parroquia a la que accedemos por la calle de San Nemesio. Obra de Benito Guitart Trulls, uno de los arquitectos de la Compañía Madrileña de Urbanización, realizada en 1929, estilo neogótica sobre planta de cruz latina y formas que albergan en su interior sacristía y una capilla, externamente el ladrillo destaca con el cemento pintado simulando piedra de Colmenar, su frente de torre campanario donde se adivinan diferentes detalles y sus dos torres laterales. Uno de esos detalles sería el escudo de la marquesa viuda de Amboage, impulsora y financiera de un barrio obrero acogido a la Ley de Casas Baratas, que pretendía construir hasta escuelas, casa de baño, gimnasio y 132 unifamiliares de 55 m2 en una parcela adquirida a los jesuitas. Finalmente en 1931 se levantaron 24 casas y la infraestructura necesaria a lo largo de la calle Faustina Peñalver (llamada así en honor al verdadero nombre de la citada benefactora) bajo la denominación de "barrio obrero Nuestra Señora del Carmen", de la cual apenas queda el recuerdo al ser sustituida por bloques en los años 90. Eso sí, los interbloques son admirables jardines de buen césped y maduros Pinos y Plátanos de sombra.

El cuerpo de San Juan Bautista está ubicado en una Capilla en Damasco, pero aquí vemos cómo una capilla propia lleva este nombre al ser la advocación de la Parroquia, por cierto, con dos ventanales que le dan una viva luz a través de sus vidrieras con motivos al respecto del bautista. En sus jardines a los lados encontramos diferentes esculturas y placas como las dedicadas a la fundadora del barrio citado. Pero también la escultura dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, que se reproducirá por otros puntos a lo largo de la calle de Arturo Soria. Es una imagen repetitiva que se copia en diferentes enclaves, su mayor motivo está en la gigantesca monumental que existe junto a la carretera de Toledo, que algún día visitaremos.

Tras esta visita, podemos regresar por la calle Agastia, hacia la de Cidamón, en cuyo cruce se levanta un gran parque con pista deportiva vallada que carece de nombre pero que ofrece un lugar de encuentro donde vemos Ciruelo japonés, Olivos, Olmos, Chopos, Pinos, etc. entre caminos de tierra y praderas de césped. La pista deportiva está abierta. Cuenta además con zonas infantiles y un área para gimnasia de los más mayores. Si seguimos paseando, podemos disfrutar de pequeñas zonas verdes, como en calle Ábalos, Ramírez de Arellano... y plaza Nalda, Valvanera... y un envidiable arbolado en casi todas ellas.


La calle de Arturo Soria guarda el trazado habitual aunque hay un trozo del bulevar central que tiene un vallado que impide su cruce y en otros lugares se crean pequeñas plazuelas. El árbol habitual son los altos Pinos piñoneros, recuerdo de un pasado sin intervención humana, pero como vemos en las fotos, podemos encontrar otras variedades como Castaños de Indias y Falsos Plátanos.


En la rotonda que se forma con el cruce de la calle de Emilio Vargas nos volvemos a encontrar con la serie de esculturas sobre la fauna de la Península, esta vez es "Fauna Mayor Ibérica II", pero no se diferencia de las ya vistas anteriormente sino por la variedad o disposición de los animales representados. Como ya explicamos, se trata de una colección creada a raíz de la remodelación de la calle y pretende mostrar la riqueza de nuestros montes. Se distinguen con dificultad debido al color oscuro del material usado para su construcción, cuyo contraste con los arbustos y arbolado al fondo las convierte en casi invisibles, tampoco se ve la placa que lo relata colocada sobre la base de las figuras, en esta caso una Cabra Hispánica y un Ciervo, aunque no sabría decir con detalle nada más. Casi enfrente está el Museo Africano, con otra escultura al Sagrado Corazón de Jesús en la entrada, y el hospital  Vitha, que contiene algunas fuentes de agua delante de su entrada. Y el edificio monumental de la embajada de China que, curiosamente, no exhibe anuncios de Shein ni de Temu (es un chiste solamente).


Al otro lado de la calle está el Centro Comercial Arturo Soria que debía mostrarnos una escultura de Obeliscos, pero que no conseguí encontrar, así que no hay fotos al respecto. Serían, según la web municipal, cuatro Obeliscos en vertical con diferente altura, a los que se enrolla cual serpiente un quinto, todos acabados en punta en forma de prisma, realizados en roca rosada y asentados sobre una plataforma de granito, instalados en 1980 para separar visualmente el edificio del Centro Comercial con los dos edificios de oficinas a su espalda, en un patio hoy repleto de terrazas de los bares del Centro Comercial. Y un poco más adelante vemos Villa Rubín, de la que hablaremos en el 6º tramo, y adivinamos el paso de la A2 bajo el puente, pero dada la hora que es, aprovechamos el Centro Comercial para hacer una parada de avituallamiento y ya seguiremos otro día.



@ 2026, by Santiago Navas Fernández

P.D.- Sé que algunos echáis de menos que no cite a la DGT, que está un poco antes del final, haciendo esquina con la calle de Sorzano, así que os lo dejo en la Post Data.