Seguro que si eres de Madrid, o lo conoces algo, cuando te hablan de los "Nuevos Ministerios" los ubicas mentalmente: "si, hombre, unos así grises, cuadriculados, que hay en el Paseo de la Castellana..." cerca de la estación de Renfe, del Metro, de AZCA y sus tiendas y empresas, etc. Pero en general es un lugar que no se visita y sin embargo tiene su encanto y hasta su secreto. Su aparente planta rectangular tiene cuatro fachadas, la que da a la plaza de San Juan de la Cruz está totalmente ocupada por dependencias mientras su opuesta, la que da a la calle Raimundo Fernández Villaverde sólo es edificio en parte, el resto es un muro con algunas ventanas que dan luz a otras dependencias como la Guardería y que es de una sola planta. El de la calle de Agustín de Betancourt está formado por aparcamientos y varios patios interiores, que alejan el edificio principal de la calzada salvo en un buen tramo antes de doblar la esquina la citada calle de Raimundo Fernández Villaverde, lo cual tiene un por qué y es parte del misterioso secreto del diseño del estos edificios que luego veremos. Mientras que la fachada de la Castellana se retranquea para dejar lugar a unos cuidados jardines donde se exponen recuerdos en torno al transporte, que son visitables y que están separados por una espectacular galería de soportales.
Tras la proclamación de la II República, el Ministro de Obras Públicas Indalecio Prieto (foto arriba: estatua más oscura, en la esquina con la Plaza de San Juan de la Cruz, la otra es de Largo Caballero, delante de los arcos en el Paseo de la Castellana; la trayectoria de ambos íntimos enemigos y compañeros a pesar de ello, está muy bien explicada en el siguiente artículo, por si quieres ampliar conocimientos elsaltodiario.com/historia), como iba diciendo, el ministro estaba muy preocupado dándole vueltas a cómo crear trabajo para que la gente tuviera ingresos, basándose en la construcción, que entonces figuraos la cantidad de mano de obra que necesitaba. En eso que se presentó su amigo, el arquitecto Secundino Zuazo Ugalde con un proyecto para la entrada y salida a la capital y otro de desarrollo de la prolongación norte de la ampliación de la Castellana, así que le propuso reunificar algunos Ministerios en un único espacio: un campo abandonado que había sido el Hipódromo Real, integrado en dicho desarrollo que acabaría siendo futuro centro de residencia y negocios de Madrid, donde construir entre otras, viviendas para diferentes escalafones sociales. Al Ministro le hizo tilín y una cosa por otra, la construcción se inició en 1933 eso sí, con tan poco presupuesto que se ciñó a su ministerio nada más; tras la salida de Prieto, continuaría el proyecto el siguiente Ministro y así hasta el golpe militar que dio lugar a la Guerra Civil, cuando ya estaba levantada la estructura metálica y el recubrimiento de ladrillo y mampostería, que hubo de protegerse de los bombardeos, por cierto. El dictador Franco se lo encontró y dijo que siguieran las obras según R.D. de 26 de abril de 1939, eso sí, por otros arquitectos más afines al régimen y que aportaran las ligeras modificaciones necesarias, pues al tal Secundino resulta que en 1933 se le había ocurrido fundar la Asociación de Amigos de la Unión Soviética ¡por Dios! y era socialista declarado ¡además! El caso es que el edificio se acabó en 1942 y constituyó un hito de estilo Herreriano, en un equidistante guiño a El Escorial, sobrio y rectilíneo, que ha hecho suponer a mucha gente que se trataba de una construcción del austero, gris y triste franquismo (ver corte de un NODO bajo estas líneas), pero que más bien está en la línea de la Casa de las Flores, también obra de Zuazo.
Zuazo era de la cosecha bilbaína de 1887, con un hermano jugando con los leones del Atleti; acabó su carrera en Madrid en 1912, viajó para empaparse de las nuevas tendencias. Es autor en 1926 de El Palacio de la Música en Madrid y en 1927 del de Correos en Bilbao. Participó en el concurso internacional de 1929 convocado por el Ayuntamiento de Madrid para la ampliación de la Castellana, en el que recibe una mención especial y aunque su proyecto no gana, algunos aspectos llegan a realizarse como el llamado eje ferroviario Atocha-Chamartín conocido hoy como el "túnel de la risa" (el origen del nombre es muy simple: lo equipara a la atracción de feria donde te metes por un túnel y te van dando escobazos ¡ya ves qué risa!). En 1932 diseña la Casa de las Flores (en Argüelles, ver zancada aquí) y en 1935 colabora con Eduardo Torroja (conocido por sus actuaciones en la Ciudad Universitaria, que ya vimos aquí) en la construcción del desaparecido Frontón Recoletos y la subestación de enlaces ferroviarios. La Guerra Civil y el franquismo posterior, interrumpen su carrera y se exilia, aunque posteriormente volvería pero considerado personal a vigilar por su ideología, a pesar de lo cual en 1946 es nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Entre sus trabajos posteriores destaca la colonia San Cristóbal, de viviendas para los empleados de la EMT. En 1953 firmó el Manifiesto de la Alhambra junto a numerosos arquitectos muy conocidos. Fallece en 1971. Y ahora viene lo más singular: su firma quedó oculta en los Nuevos Ministerios. Consiste este misterio en una hoz y un martillo que forman los edificios de oficinas: el edificio que da a la Plaza de San Juan de la Cruz como cabeza y el edificio central como astil del figurado martillo (en amarillo en la foto). De igual manera, el edificio que da a Raimundo Fernández Villaverde, gira por Agustín de Betancourt hacia dentro de los Ministerios, simulando la hoja que concluye en el edificio central dicho, que sería el mango de la hoz (en naranja en la foto). Ambas herramientas quedan unidas por la base de sus respectivos asideros y, por tanto, todo lo que haya dentro de sus dependencias, se ubican bajo "la hoz y el martillo" ¡menudo recuerdo dejó para la posteridad! Compara las fotos para comprenderlo algo mejor:
Misterios o teorías curiosas aparte, los Nuevos Ministerios contienen en sus 93.000 m2 muchas cosas dignas de visitar, casi se trata de un museo al aire libre como tantos otros que conocemos por Madrid. Las dos plazas que dan al paseo de la Castellana recibieron el nombre "de la República" y "del Pueblo" al crearse el lugar, pero tales nombres fueron suprimidos por la Dictadura. Ubicadas en los jardines interiores, los cuales fueron declarados públicos en 1963, con horario limitado para visitas. Contienen numerosas muestras de la historia viva de las Obras Públicas, además de plantaciones de arbustos y árboles propios que debió haber, más otros acomodados, como Pinos piñoneros, Castaños de Indias, Liquidámbar, Encinas, Tilos, Álamos, Madroños, Ginkgo, Magnolios, Majuelos, Espliego, Abetos, Hayas, Rosales, etc. y varios estanques.
Vamos a pasear con calma por ellos, pero antes, mira este corto vídeo para que tentamos una base de conocimiento del autor y su obra.
La entrada a los jardines se hace por diferentes lugares de la Castellana, incluido uno junto al centro de Exposiciones que contiene la Arquería por su parte más cercana al intercambiador de Metro y Renfe, por cierto, el mayor en su época y realizado por Eduardo Torroja.
Sobre estas líneas una placa recuerdo a la existencia de los Nuevos Ministerio, muy cerca de la Sala de Exposiciones que fue inaugurada en 1983 con 2.400m2 donde se han concentrado numerosas colecciones y exhibiciones. Incluye varios pisos, uno de ellos, a estilo búnker por debajo del nivel de la calle. Actualmente y tras una transformación integral en su interior, se ha convertido en ES_ARQ, "La casa de la Arquitectura", un espacio singular para presentar los proyectos españoles en cuyo enlace podéis pinchar para saber más.




-) La Castellana tramo final, una ruta circular, ver aquí.
-) Tetuán, Museo abierto 1ª parte, la acera de Castellana, ver aquí.
-) De AZCA al Palacio de Congresos, ver aquí.
-) el Museo de Ciencias Naturales y su jardín, ver aquí.
-) el Museo al Aire Libre de la Castellana, ver aquí.
-) la plaza de Colón y su entorno, 1ª parte, ver aquí 2ª parte, ver aquí.
-) Donde la Castellana empieza y el arroyo sigue, ver aquí.
-) La Castellana de Puente a Puente, parte 1ª, ver aquí; parte 2ª, ver aquí.


































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