En 1919 se inaugura el Metro con la primera línea Sol - Cuatro Caminos con unas cocheras en ésta, que se han hecho tristemente famosas por la especulación de sus terrenos y los recuerdos que Antonio Palacios dejó en ellas. Mientras la línea crecía hacia el sur, Tetuán tuvo que esperar 10 años para verla crecer y luego, a la Plaza de Castilla no llegaría hasta 1961 donde se construyeron unas cocheras que hoy ocupa un edificio de oficinas de la Compañía y se dijo que se instalaría un Museo como el que ahora mismo existe en la estación de Chamartín (visitado aquí). Los tranvías giraban allí enlazando con los autobuses de la periferia o con los que iban a Chamartín, San Blas o Fuencarral. Cuando se construyó la enorme plaza, acabada en 1954 llevándose por medio al famoso “hotel del negro”, dejó en el centro una rotonda central arbolada y ajardinada que, en 1960 ubicaría el monumento dedicado a José Calvo Sotelo que hoy podemos ver en su lateral sur, tras una larga historia. Calvo Sotelo, representante de la CEDA, fue asesinado en 1936 en un atentado cuyo origen está en el cruce violento entre oponentes políticos, como represalia por otro asesinato y en un discurso en Cortes animando al Ejército a un golpe de Estado contra la República. Ese era el clima crispado político social de la época. El futuro gobierno del militar golpista Francisco Franco propuso ya en 1938, la construcción de un homenaje escultórico a Calvo Sotero dicho monumento, cuya hipotética ubicación no acabó de cuajar. En 1955 se tomó la decisión definitiva, se convocó una suscripción popular que enseguida recaudó una suma casi astronómica para la época, y se organizó un concurso que ganó el arquitecto Manuel Manzano-Monís Mancebo (autor entre muchos otros, del barrio de Santo Ángel de la Guarda (junto al cuartel de Policía Nacional en la calle Francos Rodríguez) con el escultor Carlos Ferreira de la Torre; en 1957 se cierra la suscripción duplicando la cantidad inicial (¡casi 8 millones de pesetas!) y por fin se decide su ubicación en el centro de la plaza, inaugurándose en 1960 con todas las autoridades posibles y familiares del homenajeado. El monumento se realiza en granito y representa al doliente sentado en el centro de un semicírculo en actitud como de romper unas cadenas sobre su rodilla; tras él, un obelisco truncado corona y estiliza la forma y detrás, otra figura femenina representa el dolor; los laterales representan figuras en relieve y todo el conjunto se acompaña con fuentes, surtidores y otros elementos que proponen el recuerdo, incluidas las escaleras que suben desde la acera hasta la amplia zona donde se sitúan las figuras.
En los años 70 desaparecerán los tranvías, las construcciones de grandes edificios de viviendas se intensificará, prolongando el Paseo de la Castellana más allá de la Plaza. El Hospital de La Paz marcará un hito en el desarrollo del norte de Madrid. La estación de Chamartín, un mero apeadero, tras un replanteamiento se convertirá en la gran estación del Norte internacional. En los 90 el monumento de Calvo Sotelo se traslada a la zona sur presidiendo la entrada del subterráneo que se acaba de construir para dirigir el tráfico que va hacia el norte, apartándolo del cruce de la plaza. Y ya más actual, se instala la gran Columna de Calatrava, que mandó construir el presidente de Caja Madrid Blesa para conmemorar el tercer centenario de la entidad y luego regaló al Ayuntamiento de Madrid en 2009, un regalo envenenado. 93 metros de altura de bronce cubierto de pan de oro que girando simulaba una ola, pero la aventura duró tres meses antes de pararse, su coste de mantenimiento es tan alto que bien está como está pero claro, ya no vale ni la décima parte de su tasación y, para colmo, tampoco está completamente en el centro porque su exagerado peso forzó su instalación en donde sí puede aguantar el terreno ¡en fin… que la megalomanía nos ha costado muy cara a Madrid!
Tiempos posteriores dieron lugar a las torres Kio, también rodeadas de polémica, reciben el nombre de Torre Europa, en singular, aunque son dos, con sus 115 metros inclinados sobe la Castellana hasta 15º, debido a lo cual, cada planta es distinta e incluso 4 de los ascensores que tienen, no llegan hasta la última ¡cosas de arquitectos! En este caso, obra del estudio neoyorquino John Burgee Architects. Os recomiendo no perderos la perspectiva de sus diferentes ángulos, pero en particular desde debajo porque impresiona. En la puerta de entrada a la torre Realia está la escultura titulada "Doble prisma vaciado" de Cruz Novillo realizada en acero inoxidable que combina con el de las fachadas. A las torres les acompañan edificios de oficinas que crean una calle peatonal que es el inicio de la dedicada a Agustín de Foxá y que acaba en la estación de Chamartín.
Nos encontramos a continuación con el famoso Depósito de agua que permanece en pie como recuerdo de lo que fue la llegada del Canal de Isabel II a Madrid. Su origen es curioso, porque depende de la orografía: estos terrenos están más altos que el resto de los depósitos de Chamberí. Los vecinos de Madrid se quejaban de que el agua no llegaba hasta ellos por el simple hecho de la ley de "los vasos comunicantes", ni aún con el depósito, hoy sala de exposiciones, así que se levantó este Cuarto Depósito para distribución en la parte más alta de la ciudad que eran Chamartín, Tetuán y algunas zonas de Chamberí y se acompañó de un distribuidor en altura como el que vemos en la foto que, en 2026, también se ha abierto al público. En 2004, el mencionado cuarto depósito ya sin uso, se convirtió en centro de exposiciones y el entorno en un hermoso jardín con una sorprendente rosaleda, como vimos en nuestra zancada correspondiente, pincha aquí.
Y esto es todo por hoy. Como observaréis, en esta Zancada nombramos de lejos un Jardín que en realidad presentamos en otra, eso es lo que ocurre mucho por Madrid, escasez de espacios verdes y árboles asfixiados por el tráfico. Por eso a veces, el título de la serie "paseos por los parques y jardines de Madrid" resulta erróneo o confuso, pero no es culpa mía, desde el alcalde Tierno Galván sólo se vienen haciendo parches en la política verde. Sin embargo, los exageradamente amplios acerados y los rincones de hormigón, proliferan en esta plaza como setas. Eso sí, la isla del PARQUE DEL CUARTO DEPÓSITO nos da un respiro y si queréis unos churritos, en la puerta hay un puesto donde los dan muy ricos.
@ 2026, by Santiago Navas Fernández











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