El barrio de Colina, o de la Colina, recibe su nombre por un montículo que existía y aún se puede apreciar como mirador sobre la M30, con el fondo enclavado entre las Cinco Torres del Madrid nuevo norte del futuro. Le sigue de continuo el barrio de San Juan Bautista. Ambos urbanizados para alojar a nuevos habitantes de Madrid que llegaban a partir de la segunda mitad del siglo XX. En su entorno se encontraban ya algunos núcleos de viviendas como el barrio del Cerro de la Cabaña, perteneciente al entonces municipio de Canillas, o el famoso Ventorro del Tío Chaleco perteneciente al de Chamartín, cerca del vado sobre el arroyo del Abroñigal, hoy día soterrado bajo la M30 y que fue alivio de la sed para los madrileños a través de algunos Viajes de Agua. Cada uno de ellos, barrio y ventorro, a un lado de la antigua carretera de Hortaleza que ahora se denomina López de Hoyos.
La que hoy es la calle M30 da nombre a la avenida de la Paz y de ahí le viene a la estación de Metro el nombre donde coinciden la avenida de Ramón y Cajal con la calle de José Silva. Esta parada tiene una salida a cada lado de la M30, la "de allí" está en el llamado PARQUE DE FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, que visitamos aquí. A este lado, vamos a ir a la plaza de la Ciudad de Salta, donde un entorno ajardinado entre bloques se corresponde con el nombre popular de Parque Colina, quizá por sus diferentes niveles donde encontramos zona de juegos infantiles, altos Plátanos de sombra, algunos Pinos, Ciprés, Tuya... y unos jardines bien alfombrados de verdes y arbustos. También se encuentra el busto del General Martín Miguel de Güemes (1785 - 1821), que es su nombre reducido, hijo de noble español y natural de la citada ciudad de Salta fundada por el virrey Fernando Álvarez de Toledo, de la que Güemes fue gobernador y héroe de la independencia de Argentina junto a San Martín. Se trata de la obra en bronce del escultor Roberto Maehsashi (1939 - 1977) natural también de Salta, al que ayudó su hija también escultora. Se mantiene sobre pedestal ochavado en piedra caliza, obra del arquitecto municipal de Madrid, Joaquín Roldán Pascual, con placa conmemorativa.
La irregular plaza de Salta abarca desde la autovía a la calle Torrelaguna, perpendicular a la continuación de López de Hoyos, que si recordáis, desapareció nada más cruzarse al otro lado con la avenida de Alfonso XIII y reaparece misteriosamente en este punto. Salimos a dicha calle Torrelaguna frente a la Clínica de Nuestra Señora de la Paz de los hermanos hospitalarios de San Juan de Dios, cuyos jardines esconden alguna escultura de carácter religioso, pero nosotros vamos en dirección contraria admirando el arbolado y pequeños parques hasta la gran rotonda de entrada al barrio en la calle José Silva, que cruzamos.
En calle del mismo nombre, nos encontramos con el PARQUE RAFAEL BERGAMÍN, al que se llega también por rutas entre los bloques colindantes. Un remanso de paz con diferentes alturas que nos ofrece área infantil y área de descanso separada de ésta. Donde se alzan Pinos, Abetos, Falsos Plátanos, etc. y descansan Gorriones, Palomas, alguna Urraca, que se acercan a los ventanales de las viviendas que dan al parque directamente.
Seguimos calle abajo para encontrarnos una especie de parque forestal que nos separa de la M30 donde distinguimos Falsas Acacias y Acacias de tres espinas, Olmos, Tuyas, Álamos, Cedros, Pinos sobre todo y algunos Arces. Así como paseos naturalizados y verde hierba que nace por propia necesidad. Las calles se pueblan, además de algunas especies ya nombradas de Almez, Catalpa, Ciruelo rojo, Fotinia, etc. Y también nos encontramos con una de las varias pasarelas que cruzan al otro lado de la autovía.
Os recomiendo que tras pasar dicha pasarela, entréis por los jardines de la calle Emilio Barral, que no tiene nombre al menos visible. Donde la arboleda y los arbustos vuelven a aparecer, pero además cuenta con escaleras y rampas para salvar los desniveles y una extensa pradera que hace la delicia de las mascotas.
La salida hacia la calle Treviana, la vamos a hacer por unos pasillos verdes entre bloques. Y eso es lo que vamos a encontrar en esta barriada, espacios libres donde crece un arbolado muy diverso, especies que ya hemos nombrado y donde se levantó no hace demasiado una colonia de bloques de 5 alturas junto a otra barriada de torres espectaculares, cada una con su espacio ajardinado y privado.
De ahí nos vamos al antiguo lugar y ahora pequeño barrio dentro de otro superior, llamado San Juan Bautista, entre las calles Agastia, Torrelaguna, Manuel del Valle y Sorzano, en la que se intercalan otras vías que carecen de calzada y plazas como la de Castañares y Ortigosa, en las que da envidia vivir porque sumamos a las especies acumuladas, otras como Adelfa y algún florido Fresno de flor que podéis ver sobre estas líneas en plena exhibición.
A un histórico barrio como este no le puede faltar su parroquia a la que accedemos por la calle de San Nemesio. Obra de Benito Guitart Trulls, uno de los arquitectos de la Compañía Madrileña de Urbanización, realizada en 1929, estilo neogótica sobre planta de cruz latina y formas que albergan en su interior sacristía y una capilla, externamente el ladrillo destaca con el cemento pintado simulando piedra de Colmenar, su frente de torre campanario donde se adivinan diferentes detalles y sus dos torres laterales. Uno de esos detalles sería el escudo de la marquesa viuda de Amboage, impulsora y financiera de un barrio obrero acogido a la Ley de Casas Baratas, que pretendía construir hasta escuelas, casa de baño, gimnasio y 132 unifamiliares de 55 m2 en una parcela adquirida a los jesuitas. Finalmente en 1931 se levantaron 24 casas y la infraestructura necesaria a lo largo de la calle Faustina Peñalver (llamada así en honor al verdadero nombre de la citada benefactora) bajo la denominación de "barrio obrero Nuestra Señora del Carmen", de la cual apenas queda el recuerdo al ser sustituida por bloques en los años 90. Eso sí, los interbloques son admirables jardines de buen césped y maduros Pinos y Plátanos de sombra.
El cuerpo de San Juan Bautista está ubicado en una Capilla en Damasco, pero aquí vemos cómo una capilla propia lleva este nombre al ser la advocación de la Parroquia, por cierto, con dos ventanales que le dan una viva luz a través de sus vidrieras con motivos al respecto del bautista. En sus jardines a los lados encontramos diferentes esculturas y placas como las dedicadas a la fundadora del barrio citado. Pero también la escultura dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, que se reproducirá por otros puntos a lo largo de la calle de Arturo Soria. Es una imagen repetitiva que se copia en diferentes enclaves, su mayor motivo está en la gigantesca monumental que existe junto a la carretera de Toledo, que algún día visitaremos.
Tras esta visita, podemos regresar por la calle Agastia, hacia la de Cidamón, en cuyo cruce se levanta un gran parque con pista deportiva vallada que carece de nombre pero que ofrece un lugar de encuentro donde vemos Ciruelo japonés, Olivos, Olmos, Chopos, Pinos, etc. entre caminos de tierra y praderas de césped. La pista deportiva está abierta. Cuenta además con zonas infantiles y un área para gimnasia de los más mayores. Si seguimos paseando, podemos disfrutar de pequeñas zonas verdes, como en calle Ábalos, Ramírez de Arellano... y plaza Nalda, Valvanera... y un envidiable arbolado en casi todas ellas.
P.D.- Sé que algunos echáis de menos que no cite a la DGT, que está un poco antes del final, haciendo esquina con la calle de Sorzano, así que os lo dejo en la Post Data.
.jpg)
.jpg)
.jpg)




.jpg)
.jpg)
,%20entrada%20desde%20Rafael%20Bergam%C3%ADn.jpg)
.jpg)
.jpg)
,%20salida%20a%20Treviana.jpg)
.jpg)
.jpg)




.jpg)
.jpg)


.jpg)



No hay comentarios:
Publicar un comentario