viernes, 18 de diciembre de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXVII: UN PASEO DE MIRADOR A MIRADOR (PUENTE DE VALLECAS parte 2).


El origen del Puente de Vallecas es de todos conocido o, al menos ¿quién no se lo imagina?; no obstante, y por si me lee alguien que lo desconozca (porque siendo de Madrid no lo haya oído jamás, o siendo español de cualquier otro lado aún menos, o puede que un alemán le suene a chino y a un chino a alemán, etc., y como siempre hay que considerar todas las posibilidades por más remotas que sean: por si nos invaden los alienígenas), bueno pues el  nombre le viene del puente que salvaba el arroyo del Abroñigal por la salida hacia Valencia; numerosos otros hubo en la historia siendo el más famoso el de Pedro de Ribera, cuyo proyecto elaboró tras acabar el Puente de Toledo. De paso, el puente obligaba "a retratarse" ante el fielato creado para tal fin (un fielato era una aduana en la que se cobraba según la mercancía que entraba a Madrid, ¡para que luego digan…!; un edificio de estos aún se conserva en la Dehesa de la Villa cuya historia podemos releer en el artículo al respecto en este mismo blog pinchando aquí). El nombre “Portazgo” hace referencia a la antigua ubicación de dicho fielato tras el Puente de Vallecas, cuya casa se mantiene aún en pie según vemos en las fotos de abajo. 


El arroyo de Abroñigal tenía un considerable caudal, venía desde Chamartín y desembocaba en el Manzanares; sus aguas fueron usadas durante un tiempo para surtir a los madrileños de aquella época en fuentes y huertas a través de dos viajes: el Alto Abroñigal y el Bajo Abroñigal (véase el capítulo de la QUINTA DE LA FUENTE DEL BERRO (aquí), del ALJIBE DE AMANIEL (aquí), etc. en este mismo blog). En diferentes momentos causó inundaciones en esta zona del extrarradio de Madrid, incluso inundado la estación de Metro correspondiente, hasta que fue canalizado para evitar este problema tras quedar completamente soterrado bajo la M30 en los años 70 (ver portada de ABC debajo de este párrafo).

Diferenciamos el Puente de Vallecas del Pueblo de Vallecas, pues éste tiene una antigüedad más o menos reconocida a través de numerosos documentos, donde se establece su asentamiento a partir de unas dehesas o campos de ganadería y labranza, de hecho, en ciertos documentos datados tras la derrota de la ocupación árabe, el rey Alfonso VIII en 1202 habla del “carascal de balecas”, o sea, “el carrascal de bellotas” ¿se deriva de ahí el nombre de Vallecas, de la palabra bellota en castellano antiguo o incluso del árabe?, parece ser que sí por los varios documentos que diferentes investigadores citan. Aunque autor hay que atribuye el nombre al origen “Balluca”, haciendo referencia a hostales de poco postín y más que nada de arrieros que irían a Madrid con sus mercancías y ganados, de hecho, hay referencias a algunas “ventas” en ese lugar (quizá por eso hay quien quiere ver algún sucedido de la historia de don Quijote paseando por la calle Sancho Panza -a la espalda del Centro de Salud Vicente Soldevilla-).

Otros cronistas, hablan de un “moro” que se hizo con numerosas tierras y abandonó el lugar precipitadamente a la llegada de las tropas cristianas, unos le denominan Egas y otros directamente Kas, en cualquier caso, el asentamiento estaría en un valle que con el tiempo derivó desde “Valle de Egas” o “Valle de Kas” hacia el actual Vallecas. Es verdad que esta zona es rica en arroyos y valles cuya toponimia ha quedado patente en nombres como Valdemingómez, Valderribas, Valdecarros, etc. Según diversas investigaciones, cuando el citado Alfonso VIII dijo lo que dijo, el territorio comprendía San Sebastián de los Reyes, Fuencarral, Chamartín, Hortaleza, Canillas, Canillejas, Vicálvaro, Rivas, Vaciamadrid, Coslada, Velilla, Fuente del Fresno… en un mismo sesmo bajo el municipio de Vallecas (un sesmo es una agrupación de municipios bajo una misma administración, no sé, como una especie de “partido judicial”). 

A partir de mediados del siglo XIX, se conoce la llegada más o menos masiva de población inmigrante que abandona sus campos de origen y marchan en busca de fortuna a Madrid. Es la época de la creación de poblaciones circundantes, de chabolas y casas bajas, que se irán sucediendo en años posteriores. Es lógico que se establecieran en torno al puente, tanto es así que es conocido el asentamiento de traperos y chamarileros, como también la existencia de canteras y, por supuesto, negocios, granjas y huertas que también atraerían mano de obra. El límite con Madrid se establecía “al otro lado” del arroyo de Abroñigal y del río Manzanares. Además del Pueblo de Vallecas y del Puente de Vallecas, existió otro barrio que se denominaba de Doña Carlota, construido sobre unos terrenos que mandó comprar doña Carlota Megía, de origen sevillano, a su esposo don Eduardo García-Goyena y García, hijo de don Florencio García-Goyena, Ministro de Justicia y Presidente del Gobierno en 1847 que, al parecer, tenía propiedades en dicha zona; el caso es que se atrajo la presencia de cierta cantidad de gente con renombre, dándole una cierta valía. Y este sería con el tiempo, parte del actual barrio de Nueva Numancia.

A primeros del XX se estableció una Escuela Ceramista en Vallecas de gran calidad, considerada casi como una sucursal de la escuela sevillana de este arte, que elaboró numerosa azulejería que hoy se puede ver en fachadas del barrio (abc.es/azulejos-centenarios-puente-vallecas), por cierro que la foto sea de una "vaquería" no es casualidad, debido a la proliferación de este comercio en la zona durante ciertas épocas, tal y como relatan en el blog vallecasweb.com. En 1950 se produce la integración masiva de numerosas poblaciones limítrofes con Madrid (como ya hemos comentado en otras entradas de este blog), diferenciándose el Pueblo de Vallecas del Puente de Vallecas como distritos separados. Sus límites han ido modificándose hasta que, prácticamente, en la actualidad se fijan entre la M30, la M40, la A3 y la A4. Desde las reconocibles casas bajas pegadas al antiguo cauce del Abroñigal, subimos la Avenida de la Albufera que, a partir del campo del Rayo Vallecano, se ensancha y ajardina, dando paso a los nuevos barrios ya del siglo XX, con amplias y verdes avenidas (en la foto, una entrada al campo de futbol con el nombre de Wilfred Agbonavbare, del que hablaremos más adelante)

Pues bien, vamos a recorrer hoy el perímetro de este distrito, a través de las diferentes soluciones verdes que se han ido creando gracias a las propuestas de las Asociaciones de Vecinos, los propios vecinos y la aportación de las administraciones. Y ya otro día nos adentraremos en los numerosos parques y jardines que ocupan el interior. Tal y como dice el título, de Mirador a Mirador.

Si las fronteras naturales del Distrito con Madrid eran el arroyo del Abroñigal, hoy M30, y el río Manzanares, al cual aquél desembocaba, las vías del tren constituyen un impedimento más con la estación que lleva el nombre del arroyo, que es la zona de carga para mercancías que llegan a Madrid, de ahí que decidamos entrar por la Avenida de Entrevías pues a la vez que una realidad, es el nombre del primer barrio que vamos a encontrarnos. Así que bajando por Méndez Alvaro, dejaremos a un lado las construcciones industriales para llegar a la primera zona ajardinada, junto a la Casa de Cultura Lope de Vega, el PARQUE DE LA VIÑA, hoy bautizado como PARQUE TIMOTEO PEREZ RUBIO (mismo nombre que la calle que lo circunda que era el antiguo Camino de Hormigueras).

 

Timoteo Pérez Rubio nació en Oliva de la Frontera (Badajoz) en 1896, se trasladó a Madrid en 1915 donde comenzó su carrera artística integrándose en los grupos de la intelectualidad del momento. Casó con Rosa Chacel, que actuaría como su modelo en numerosas ocasiones. Vivió en Italia un tiempo debido a su vinculación a la Academia de España en Roma, entre 1922 y 1928, siendo los años 20 los de su más expresiva creatividad. Retratista y Paisajista, en 1933 fue nombrado subdirector el Museo del Prado, lo que le permitió participar activamente en la salvaguarda de las obras de Arte allí cobijadas en el momento del alzamiento militar de 1936. Ver un documental sobre este hecho, "Las Cajas Españolas", en:


En 1940 se exilia a Brasil, ya que no quiso reconocer el Gobierno del General Franco, como otros tantos intelectuales y responsables del cuidado de las obras de Arte salvadas; moriría en Rio de Janeiro en 1977, pero antes volverá a España para inaugurar una exposición en la Biblioteca Nacional, sobre su obra (si quieres saber más sobre él, pincha en Museodelprado.es y Elpais/RosaChacel).

En cuanto al Parque en sí mismo, cuenta con pistas de juego, zonas infantiles, una especie de escenario o auditorio, etc.; esta es la información en cuanto a naturaleza, que nos proporciona el Ayuntamiento en su web:

Superficie: 43.738 m2

Árboles: 707

Tuya oriental 17%

Falso plátano 14%

Alamo plateado 8%

Arce negundo 7%

Arbustos: 12

Enebro de Pfitzer 42%

Retama 25%

Rosa de Siria 17%

Macizos arbustivos: 6.377 m2

Espino de fuego 24%

Enebro de Pfitzer 11%

Adelfa 10%


A continuación, siguiendo la senda ajardinada nos vamos elevando sobre las vías de la estación de mercancías de Abroñigal y la de los trenes AVE, que allí tienen su zona de refugio y mantenimiento, podremos verlos moverse para maniobrar pero también los veremos pasar recién abandonada Atocha hacia su destino, igual que los trenes de cercanías que dan servicio a las poblaciones más o menos cercanas en el extenso anillo de comunicaciones. Y, por supuesto, el nudo sur de carreteras. Este camino nos llevará hasta el Mirador de Entrevías:

Recientemente rehabilitado, es parte del proyecto municipal de hacer un corredor que una los miradores que en esta zona hay: desde el CERRO DEL PARQUE DEL TIO PÍO (conocido como "las tetas" y en el que acabaremos hoy), hasta la estatua del PARQUE LINEAL DEL MANZANARES (enfrente, conocida como la Dama del Manzanares), el mirador sobre la Caja Mágica y el mirador del PARQUE ENRIQUE TIERNO GALVÁN (que ya visitamos, ver aquí), entre otros. Y también dentro del proyecto Madrid360 del que algún día tenemos que hablar y presentar aquí, pues es muy interesante (os adelanto: una gran circunferencia de Parques y Jardines seguidos, que rodeen todo Madrid ¡uf!). El Mirador de Entrevías se levanta sobre un corte del terreno, encima de un valle cuyo lecho ocupa el río Manzanares que ha sumado muy cerca, las aguas del Abroñigal. Aunque hoy no se distingue este hito debido a la ocupación de las carreteras y edificaciones. Si miramos hacia la calle, Ronda del Sur, a nuestra izquierda, veremos el comienzo del PARQUE DE LA HORA FELIZ, que forma parte de la zona verde de Entrevías.

Cruzando la avenida de Santa Catalina, nos encontramos con el PARQUE FORESTAL DE ENTREVÍAS, el cual está también en un momento de recuperación, mejorando y ampliando caminos, reconstruyendo los miradores y oteros sobre los que se levantan sus montes de pinos (sobre todo), no olvidemos que un Parque Forestal es un monte domesticado, pues se mantiene entre la libertad del campo y la pequeña dotación de riego y cuidados que le transforma en casi parque. Es un placer recorrerlo en zigzag, sabiendo que estamos cerca de la civilización, pero como nos perdiéramos en un inmenso pinar salvaje. Dese allí podemos ver el Centro de Operaciones de la EMT donde se guardan, cuidan y preparan numerosos autobuses de la empresa municipal.

El Ayuntamiento en su web, nos informa de lo que ocupa el Parque:

Superficie: 497.213 

Árboles: 16.464

Ciprés de Arizona 29%

Pino de Alepo 24%

Pino piñonero 15%

Cedro del Atlas 7%

Macizos arbustivos: 1.372 

Adelfa 55%

Taray 12%

Gayomba 10%

Además cuenta con zonas infantiles, por supuesto, un auditorio y el paso del Anillo Verde Ciclista que rodea Madrid por la zona más cercana a la autovía M40. Pero antes de llegar ahí, nos vamos a detener en EL SOTO DE ENTREVÍAS donde un pequeño arboreto o paseo botánico, nos mostrará numerosos árboles, arbustos, crasas y cactus, etc. perfectamente identificados, incluso algunas piedras singulares, en un espacio relativamente pequeño, bien delimitado, mejor ilustrado con paneles (veremos lo que duran, pues alguno está desde el segundo día con magníficas pruebas de la estupidez de la que son capaces algunos con un spray de color en la mano) y hasta descendiendo como si bajáramos a las visibles cocheras de la EMT citadas, nos encontraremos con unos lagos artificiales, eso sí, por ahí no hay salida, bajas, pero luego tienes que subir entre plantas aromáticas. Desde aquí tenemos un vista privilegiada sobre el magnífico corte del talud en dirección sur, se le ven las entrañas a la tierra.

La web del Ayuntamiento nos adelanta estos datos (pincha aquí para ver el plano y otras consideraciones):

Superficie: 33491 m2

Árboles: 513

Olmo de siberia 21%

Ailanto 12%

Castaño de indias 7%

Cerezo-ciruelo 6%

Arbustos: 26 

Pita 27%

Madroño 23%

Formio 15%

Macizos arbustivos: 6870 m2

Rusco 12%

Lavanda 10%

Taray 9%

Atención al Alianto, una especie invasora y muy activa que es preciso controlar, sin embargo, se usa mucho en jardinería. Seguro que la habéis visto montones de veces y, tal vez, no la reconozcáis. Pues como otras, tendréis la ocasión de reconocerla en un bonito paseo muy bien delimitado:

Tras andar por el pequeño bosque, nos cruzaremos con el Camino al Barrio de la Celsa, que cruza el PARQUE FORESTAL DE ENTREVÍAS para continuar la tónica pero que ahora tomará el nombre de PARQUE DE GARRIGUES WALKER (antiguo Parque Entrevías-Pozo), cuya diferenciación con el resto del paisaje que traíamos, nos hace pensar que simplemente se le ha querido dedicar un espacio con este nombre a una zona que también se reacondicionará en breve con notables mejoras. Joaquín Garrigues Walker, empresario, político y abogado (se licenció en la Complutense) nació en Madrid en 1933, hijo de un diplomático y Ministro en la época del dictador, yerno, hermano y sobrino de políticos, presidió grandes empresas como la SER, lideró el ala Liberal dentro de la UCD, partido con el que entró en política y del que figuró como Ministro con Suárez. Su muerte prematura en 1980 truncó su carrera (ver más en Real Academia Historia), que contó siempre con el reconocimiento de sus oponentes, tanto de dentro como de fuera de sus siglas.

Es por este espacio donde nos cruzamos con el citado Anillo Verde Ciclista que seguirá su camino por un trazado sinuoso y verde paralelo a la M40, por detrás del Centro Deportivo Municipal Wilfred Agbonavbre, futbolista nigeriano que jugó como portero en el Rayo Vallecano de 1990 a 1996, falleció a los 48 años de edad por culpa de un cáncer (ojo a esta historia: pidió ayuda al equipo para que sus hijos pudieran viajar a despedirse de él, se inició una colecta y precisamente, quien donó casi la mitad de lo recaudado fue una vecina de 85 años que poco después fue desahuciada de su vivienda. Y a mi me viene a la memoria una parábola del Nuevo Testamento: Marcos 12,41-44). 

Nosotros vamos a pasar por un arco bajo el camino ferroviario que marca la división longitundinal del Distrito y de cuyo ajardinamiento junto a la avenida de Entrevías, hablamos en la primera parte del paseo por Puente de Vallecas (para verlo, pincha aquí), muy cerca de la estación de El Pozo. Este barrio, se construyó a base de chabolas que nacían como "FLORES DE LUNA" cada noche, película reportaje que podéis ver en:


Según apuntan algunos autores, la denominación Pozo del Tío Raimundo (o Raymundo) se pierde más allá del siglo XIII y se identifica con terrenos que hoy ocupan la M40 y las vías del tren, en la zona de Vallecas donde se suponía que existían pozos (casi seguro que de algo así le tiene que venir el nombre). Pero la tradición popular habla de que un tal Raimundo, agricultor de la zona, a primeros del siglo XX, construyó un abrevadero en este lugar, sin embargo, hay documentos que citan del topónimo desde mucho antes. El caso es que sirvió de asentamiento para emigrantes provenientes de provincias en busca de una vida mejor, que construyeron un barrio entre ellos solos y que al hacerlo, atrajeron la atención de, entre otros, la Iglesia, que mandó a un cura falangista y franquista para evangelizarlos, el Padre José María de Llanos, por cierto, llevado en su propio vehículo por José María Ruiz-Gallardón (cuyo hijo Alberto conocemos todos ¿no?). Le acompañaban José Jiménez de Parga, Fernando Elena Y Pedro Borrejón. La conversión fue progresiva e inmediata, el Padre Llanos siguió la famosa frase de Helder Camara, Obispo de Brasil: "...si doy pan a los pobres, me llaman santo, pero si pregunto por qué no tienen nada para comer, me llaman comunista..." y se unió al pueblo, llegó a tener el carnet nº 100 de CCOO y se afilió al Partido Comunista (para que así se lo llamaran con algo de razón) y hay algún autor que afirma que gracias a él, la Pasionaria aceptó el cristianismo en sus últimos tiempos, yo no lo sé, pero el legado del Padre Llanos es inmenso en Madrid, para muchos barrios pobres y numerosas parroquias fue legendario, no fue el único y aún hoy día, se nota su herencia de Fe y Compromiso a la vez (si quieres conocer su historia y la del Pozo, te recomiendo un vistazo también a la web homohominisacrares.net.

Paralelo a la Avenida de Miguel Hernández, nos encontramos con el PARQUE LINEAL DE PALOMERAS, que nos conducirá junto a la M40 hasta la A3 (por la cual en su tiempo, corría un arroyo que iba a engordar el Abroñigal) y seguirá con Moratalaz a la vista, por donde se perderá la ruta del Anillo Verde Ciclista. Estos son los datos oficiales del Parque según la web:

Superficie: 394.496 m2

Árboles: 4.420

Plátano de sombra 27%

Arce negundo 20%

Falsa acacia 15%

Pino piñonero 10%

Arbustos: 20

Laurel-cerezo 40%

Romero 10%

Retama 10%

Macizos arbustivos: 14.821 m2

Romero 42%

Gayomba 23%

Tomillo 16%

Además, cuenta con un par de estanques con chorro de agua, donde la fauna habita en una especie de humedal y cuenta con unas esculturas muy particulares. Por supuesto un paseo adaptado a bicis, zonas de juego infantiles y algunas para mayores, un área canina y canchas de deportes aleatoriamente distribuidas por tan extensa franja de terreno. 



En cuanto a las esculturas (ver debajo) nos encontramos primero con la "Escultura Totémica I" realizada en 1987 por el arquitecto, urbanista y escultor mejicano Fernando González Gortázar, especializado en escultura urbana; le fue encargada por el Instituto de la Vivienda de Madrid dentro de las actuaciones de remodelación de Palomeras y en concreto del Parque Lineal Palomeras Sur-Este, ejecutado éste según proyecto del arquitecto Manuel Paredes Grosso, del paisajista Leandro Silva Delgado y de los ingenieros Arturo Soto Cuesta y José Luis Orgaz, entre 1982 y 1988, a fin de servir de barrera vegetal entre el barrio y el trazado de la Autovía M-40. Está realizada en acero simulando una greca o cenefa, evoca un viejo tótem concebido como hito visual y es pareja de otra que se encuentra un poco más adelante, la "Escultura Totémica ii, del mismo autor y carácter.
 

Pero lo más curioso son los montículos que separan visualmente el Parque de la autovía M40. Aunque no hay caminos para subir, la gente lo hacemos y aún más, hay quien va de una a otra haciendo deporte, nosotros nos hemos conformado con hacerlo andando, que ya es, os lo juro. Desde la cima se puede ver la extensión a continuación del Madrid que se aleja hacia el horizonte castellanomanchego y aún más allá nos espera el valenciano. Cerro Almodóbar, Cerro de los Ángeles, Villaverde, MercaMadrid, Pueblo de Vallecas, La Gavia, Rivas-Vaciamadrid, Santa Eugenia... un inmenso horizonte que se ilumina con el amanecer que, seguro, es precioso de ver con el cielo limpio y claro.

Justo donde se encuentra M40 y A3 abandonamos un momento el Parque Lineal para asomarnos a una gran plaza que da cabida al AUDITORIO CARLOS JIMÉNEZ DE PARGA (anteriormente llamado Parque del Campo del Toro hasta 2019, en el que a cargo de Luis Pastor, de la Parroquia de Santa Irene y de las Asociaciones sociales y vecinales lo inauguraron en un homenaje conjunto), con sus zonas de descanso y su arbolado, juegos infantiles y área canina que conforman un jardín más dentro de los nuevos barrios que el siglo XX desarrolló, al pie de la Avenida Rafael Alberti, de moderno diseño tanto que en casi todos sus tramos, tiene un jardín que divide ambos sentidos y alguna que otra rotonda ajardinada. Por cierto, que el mantenimiento de la Plaza depende de la Junta de Distrito, por si acaso.

Carlos Jiménez de Parga falleció el 25 de agosto de 2014 a los 77 años, había trabajado con el Defensor del Pueblo Joaquín Ruiz Jiménez, también con el Padre Llanos en el Cerro del Tío Pío y El Pozo del Tío Raimundo, mientras acababa sus estudios de Derecho y tras ello, decidió dedicarse al barrio y su gente por entero, fue uno de los primeros "curas obreros" trabajando como recogedor de basuras del Ayuntamiento y fue párroco en Vallecas, se le recuerda con cariño.

La Avenida Miguel Hernández, que bordea todo el Parque Lineal que venimos recorriendo, se cruza con la AVenida de Rafael Alberti primero y luego con la de Pablo Neruda, que pierde su nombre al sortear por alto la A3 y adentrarse en Moratalaz con el indiscutible nombre de Fuente Carrantona. Igualmente nos encontramos con varias pasarelas peatonales para cruzar al otro lado, entre ellas, la que comprende la ruta del Anillo Verde Ciclista. La avenida de Miguel Hernández nos deja y pasa a ser una calle con el nombre de El Bosco, que lo primero que nos enseña es el PARQUE JESUS DE FRANCISCO dedicado a este vecino que se erigió desde la fundación de la Asociación de Vecinos Norte de la Albufera, en un hombre comprometido y tenaz en la consecución de mejoras para el barrio, fallecido en 1996.

Poco más adelante, se nos cruza la Avenida de Pío Felipe, que sí conserva este nombre en su trazado elevado sobre la A3 citada, y que ya existía a primeros de 1900 como camino de tierra hacia lo que hoy es Moratalaz. Don Pío (de nombre) Felipe Fernández (de apellidos), quien da nombre a la calle, fue un emigrante emprendedor nacido en Piedralaves (Avila) en 1862 y que hizo fortuna asentándose como trapero y chatarrero en este entorno, más concretamente junto a lo que hoy es el Parque del Cerro del Tío Pío o Parque de las Tetas. Su casa fue la primera edificación de la zona y como había hecho dinerillo, pues era propietario de numerosos terrenos en el lugar. Casó con Aniceta Budia de la Cruz, natural de Villalba (Cuenca), que era diez años menor que él, también tuvo una calle a su nombre. Pío fue nombrado en 1906 vocal del Centro Instructivo Obrero Republicano de Nueva Numancia y Doña Carlota, y en 1928 desempeñaba dicho cargo en el Centro Social Ciudadano y Ateneo de Vallecas. Tan populares eran ambos miembros del matrimonio que en 1925 se conocía el Barrio como del Tío Pío, en 1930 se llamaría Colonia del Tío Pío, apareciendo él como el primer vecino con el oficio de jornalero, igual que su mujer, lo que da idea de que se iba convirtiendo en un núcleo poblacional propio y de hecho, cuando en 1950 Vallecas y sus aledaños se integran en el municipio de Madrid, este barrio empieza a cobrar importancia y crecer en población emigrante, creando un núcleo de chabolas y cuevas habitadas que multiplicarían el número de almas en más de 8 veces hasta 1960, provocando el recelo de extraños. En 1958 el viejo camino al poblado, se convierte en calle con el nombre actual y aparece el Opus Dei para fundar el centro Tajamar hacia 1962 sobre uno de los cerros rodeados de chabolas. Es en este año cuando por fin se inauguran cuatro fuentes públicas para el servicio de los vecinos, al año siguiente las primeras farolas y en 1967 los lavaderos públicos. Comenzó así una transformación de las chabolas y cuevas, por pequeñas casitas de autoconstrucción, disminuyendo el número de habitantes a cambio de una vivienda más digna y, a partir de los años 70, la constitución de asociaciones vecinales, la mayor cultura y mejores medios, permitió una remodelación del barrio, progresivamente más moderno y habitable, del cual es hijo, entre otros, Luis Pastor. Más información en vallecasweb.com.

Y con esto, llegamos al PARQUE DEL CERRO DEL TIO PÍO, conocido vulgarmente por el Parque de las 7 tetas o, simplemente, de las tetas, por sus montículos mirando hacia Madrid. Sobre proyecto de varios arquitectos e ingenieros que también trabajaron para el diseño del Parque Lineal de Palomeras y el Parque Sur de Palomeras, fue el gaditano Manuel Paredes Grosso el encargado de desarrollarlo; se iniciaron las obras en 1985 y acabaron en 1987; lo primero que apareció al remover la tierra, fueron los restos de las antiguas chabolas y cuevas abandonadas, por lo que se decidió dejarlas ahí y construir por encima, de forma que hoy día podemos decir que cuando paseamos por sus caminos, estamos sobre restos de un pasado reciente. 

El Parque cuenta con un mirador oficial sobre el que está la Escultura "TRIANGULO REAL ILUSORIO", obra del artista gaditano José Enrique Fernández y Enríquez de Salamanca, de hormigón en bruto con placa de bronce grabada; conocido como Enrique Salamanca, nació en 1943 y se trasladó a Madrid a estudiar Bellas Artes, pintor y escultor abstracto que maneja diferentes materiales e incluye las nuevas tecnologías en sus trabajos, tiene una larga trayectoria y sus obras públicas se pueden ver en numerosos lugares, para más detalle, os recomiendo este enlace esculturaurbana.com.



Los datos básicos en la web del Ayuntamiento, son:

Superficie: 159.745 m²

Árboles: 1.217

Pino piñonero 33%

Acacia de tres espinas 10%

Morera 10%

Arbustos: 5

Jazmín 60%

Espino de fuego 20%

Cotoneaster 20%

Macizos arbustivos: 19.794 m²

Cotoneaster 33%

Espino de fuego 22%

Enebro de Pfitzer 17%

Este Parque cuenta con unos grandes desniveles, numerosos paseos que los salvan o simplemente que contonean las montañas sobre las cuales está construido. Abundantes riegos cuidan de sus árboles, arbustos y césped, con numerosos bancos donde descansar, zonas de gimnasia para adultos y otras para niños, campos de deporte y un kiosco que nos permite relajarnos un rato; merece la pena que tras admirar las vistas, nos dirijamos al paseo central que sube serpenteante hacia la salida.


Además de las cuestas más o menos empinadas, sobre todo es conocido por las hermosas vistas de todo Madrid que desde allí se obtienen, de norte a sur, con sus atardeceres infinitos. Escenario de rodaje de numerosas películas y series españolas, de promesas de amor, besos y miradas al horizonte, a la sierra, en busca de los edificios que nos dicen dónde está Orcasitas, la Gran Vía, las torres de la antigua ciudad deportiva del Real Madrid, pero también el estadio del Rayo Vallecano, un icono más que a sus 90 años, es el único equipo de Primera División que proviene de un barrio únicamente, para orgullo de sus habitantes.

Con una lágrima de nostalgia, acabamos este paseo que continuará en una tercera parte donde nos adentraremos en el núcleo del Distrito para conocer plazas y jardines muy interesantes, cargadas de naturaleza y cultura, de este singular Puente de Vallecas, siempre con la buena compañía de José Luis Moreno, alguna de las fotos son aportación suya. Os dejo los enlaces a las web de los diferentes parques vistos y de la aplicación "UN ALCORQUE UN ARBOL", donde ya sabéis que podéis consultar el arbolado de Madrid:

Madrid.es/ParqueLaViña

Madrid.es/ParqueForestalEntrevías

Madrid.es/SotoDeEntrevias

Madrid.es/ParqueLinealPalomeras

Madrid.es/ParqueCerroTioPio

UnAlcorqueUnArbol



P.D.- Atención a la propuesta de modificación del cruce de la Avenida de la Albufera a la altura de la M30: conectavallecas.org

@ 2020, by Santiago Navas Fernández

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