jueves, 8 de octubre de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XIX: ATARDECER EN LA DEHESA DE LA VILLA (1ª parte)


Pasear, hacer deporte, merendar, jugar... todo se puede hacer en este privilegiado Parque Forestal y Jardín de Madrid, porque ambos es, y larga su historia. De los cinco sentidos se pueden percibir seis, ¿seis? sí, veréis:



vista, que no hace falta explicar mucho, sus jardines, los majestuosos pinos, los cedros, las flores... el cielo de azul intenso y el arco iris entre las copas, las numerosas explanadas, el colorido de cada época... ¡los atardeceres!; 

oído, desde escuchar cómo corre el agua en algunas fuentes, hasta el canto de aves, el crujir de los insectos en verano, el viento entre los árboles, el reír de los niños, las "fiestas del barrio" que todos conocemos...; 

tacto, por supuesto, cómo no tocar ese resto de lluvia en una hoja, esas púas secas de pino sobre el suelo, una piña, la piedra fría de los capirotes, la corteza de los árboles...; 


olfato, que nos trae el aroma de mil flores, de mil arbustos, de la humedad sobre la tierra, del césped recién cortado...; 


gusto, el sabor que nos inunda el paladar, el de aquel bocadillo que nos tomamos después de jugar, el del helado que saboreamos sentados a la sombra, el del agua de la fuente...

Y el sexto sentido, el del alma que se serena, que disfruta de todo lo que le llega a través del cuerpo, del deporte que nos beneficia, del silencio que nos reconforta, del juego que nos une a los compañeros... Así que sí, son seis sentidos, seis, incluido el recuerdo, para los que hemos vivido en los alrededores de esta Dehesa de la Villa, cuyo nombre presenta algunas curiosidades.

¿Y Por qué? Si miramos lo que la RAE define como DEHESA, veremos que habla de un lugar de pastos con encinas, alcornoques y similares. Si hoy paseamos por la DEHESA DE LA VILLA nos encontraremos con Pinos más que nada, zonas de  jardín, Cedros, Cipreses, Almendros... alrededor de caminos y desperdigados Acacias, Chopos, Olmos, Fresnos, Plátanos,... y también algunas Encinas, si nos fijamos en la antigua carretera, encontraremos una buena replantación de ellas. Hay que tener presente que la Encina ha sido muy apreciada para hacer fuego y carbón, así que el abuso de su uso ha llevado a su ausencia en terrenos donde era dominante, plantando en su lugar Pino, que crece mucho más rápido que la Encina. Y en cuanto a los pastos que surgen naturales con la lluvia y el sol, más bien hoy día son eso, jardines, pero fueron el aprovechamiento de la ganadería en sus tiempos, de lo cual esta zona fue característica. Así pues, la palabra Dehesa no está mal usada, pues su sentido también alude a un terreno conservado o protegido para el pastoreo, además, existen más dehesas donde predomina el Pino, árbol nada desdeñable aunque haya a quien no le guste, pero también típico de la Península y de toda la zona mediterránea. La Encina, hoy es un monumento que se cuida y se vuelve a plantar en numerosos lugares, no olvidemos la Encina centenaria de la QUINTA DE TORRE ARIAS (pincha aquí) o las dos Encinas gemelas incluidas en la SENDA ECOLÓGICA de PRADOLONGO (pincha aquí), por poner sólo dos ejemplos.

Si retrocedemos en el tiempo, nos encontramos con una Dehesa en sentido estricto y con el carácter comunal que tuvieron, recordemos que Madrid era un núcleo pequeño de población hasta que Felipe II se trajo la capitalidad. Toda la zona de lo que hoy es la Dehesa (y aún más, pues en su origen era mucho más extensa), la Casa de Campo y los montes de El Pardo, era una sucesión de paisajes similares: grandes praderas y bosques de árboles típicos como la Encina. En el mural que figura dentro del intercambiador de Príncipe Pío, reproducido encima de este texto, podemos apreciar el paisaje de la cuenca del Manzanares y su entorno; más arriba, sería donde se localizaban dichos bosques. Restos de plantas y animales encontrados en diversas obras y excavaciones por todo Madrid, se pueden ver en diferentes lugares gratuitamente, como la estación de Metro de Carpetana, el Museo Arqueológico y el Museo de Historia de Madrid. En Tetuán se encontró el cráneo de un Mastodonte con más de 18 millones de años de antigüedad, pero también restos de reptiles, aves, peces, mamíferos... y fósiles de la famosa tortuga gigante, que también podemos contemplar en los murales de dicho intercambiador y resto de lugares citados:


Insisto, podemos llamarla Dehesa, aunque tenga mayoritariamente Pinos, pero ¿y lo de "la Villa", porque no "de Amaniel"?. En el paseo dedicado a recorrer una zona que incluía el Aljibe de Amaniel (ver aquí) comentábamos que dicho nombre provenía del ballestero de Enrique II, Diego Lope de Amaniel, Guarda Mayor del Bosque de Encinas y Caza lindero con la Dehesa y Monte de Cantarranas. Todo ello situado dentro del territorio que otorgó el rey Alfonso VII a la Villa de Madrid mediante privilegio del 1 de mayo de 1152 en Toledo, como premio al valor y fidelidad demostrada al monarca durante la Reconquista por esta pequeña población fundada, según cierta teoría, por el emir de Córdoba para que sirviera de atalaya de vigilancia de los caminos que conducían a Toledo, por lo que se ubicaba alrededor de una fortaleza que estaba donde hoy el Palacio Real. Volvamos a lo "de la Villa", hay autores que orientan el nombre de Amaniel en otro sentido, pues se repite no solo en el Aljibe, sino en el Puente cercano, en la calle que va a desembocar a una antigua zona también así conocida... en fin, que dicen algunos que Amaniel es un derivado árabe del prerromano que hace referencia a un lugar o sitio habitado, en concreto, la aldea de Amaniel sita entre el Pago de Santa Ana y el antiguo Camino de Aceiteros (hoy calle de Isaac Peral). Y aduce también, que durante los siglos XII y XIII se unieron una serie de aldeas al alfoz de Madrid, constando la anexión en 1262 de una aldea denominada Famaniel (o Hamaniel). El autor aporta notas de diferentes fechas en las que se habla de "aldea" o "pago" en la cercanía de la Dehesa de Madrid. Así que, bien se queda con DEHESA DE LA VILLA, que lo es, según veremos, desde Alfonso VII, o sea, este señor de la imagen, que para eso otorgó los terrenos a la población:


La Dehesa es historia y sus vicisitudes muchas y muy diferentes. Pero no quiero yo perderme en cronologías que ya han dado otros con notable detalle y éxito. Hay un blog que os recomiendo consultar Amigos de la Dehesa, donde podréis leer fechas de la historia, la situación actual, las diferentes teorías sobre su origen, una imagen de lo que fueron los terrenos donados por Alfonso VII y lo poco que queda de aquellos, los alrededores, los edificios, los secretos, las leyendas... aunque ahora hagamos una somera mención.


En 1890 se produce la gran plantación de Pinos, que continuará a principios del siglo siguiente. Pensemos, Madrid crece y sus necesidades también, la madera se utiliza tanto en construcción como en calefacción y los bosques están ahí al lado, así que se produce una gran deforestación y, consecuentemente, una desprotección del suelo y del aire, lo cual causa preocupación en los responsables administrativos de entonces. Así que se opta por repoblar terrenos públicos como la Dehesa, el Parque del Oeste, etc., porque los dueños de fincas particulares parece ser que no querían que nadie les tocara sus tierras, y tras diversos estudios y propuestas, se elige al Pino piñonero y carrasco como protagonistas principales. Acude la prensa y hasta la propia reina Isabel II y el alcalde Andrés Mellado, y en posteriores replantaciones, Alfonso XII. Actualmente se celebran plantaciones populares de nuevos ejemplares y especies.


La Dehesa guarda multitud de recuerdos, esquinas y testigos de todas las épocas por las que ha pasado y figura en la literatura o en la memoria con personajes muy conocidos: literatos, cantantes de ópera, políticos, deportistas, etc. Aquí se detenían las ganaderías provenientes del norte de Castilla antes de llegar al Matadero, para engordar todo lo que habían perdido en el viaje, cuando éste se hacía por las Cañadas Reales. Aquí descansó el victorioso Ejército de África al mando del General O'Donell en 1860 antes de asentarse en la zona de la calle de Bravo Murillo, llamada entonces "la Mala de Francia", y constituir el poblado de Tetuán de las Victorias, a caballo entre los municipios de Madrid y de Chamartín de la Rosa (sobre la formación de Tetuán, ver aquí); también pasó el victorioso Ejército del Norte tras concluir las guerras Carlistas y Alfonso XII acceder al trono. Y también aquí se atrincheró el Ejército Republicano ante el ataque de las tropas alzadas en armas contra la República, mandadas por Franco, prueba de ello aún se conservan varios búnkeres y una cueva-almacen, aunque estén enterrados por motivos de seguridad (se metían los niños a jugar y otras personas a otros menesteres); conociendo la Dehesa, aún se pueden localizar, porque además, la naturaleza los va destapando poco a poco, en todo caso hay que recordar que en otros puntos de Madrid, existen búnkeres visibles y hasta visitables.

Y también se ubicó un punto de observación del frente, en el cual dicen que se situaba el alto mando militar republicano y que luego ha sido aprovechado por los visitantes y usuarios del "Cerro de los locos", o como se le conoce también "el Cerro de las Balas", más apropiado porque seguramente que las intercambió en gran número hacia el Cerro Garabitas, en el Casa de Campo y contra el avance de las tropas sublevadas:


En el IES de La Paloma, junto a la entrada a la Dehesa por la actual calle de Francos Rodríguez, su nombre era Vereda de Carabineros antes de que todo esto ocurriera, se habilitó un cuartel durante dicha triste contienda, como lo hubo en los Salesianos de Estrecho (tener en cuenta que por esa época pocas casas había), y dicen que un gran túnel iba desde el patio de La Paloma hasta la parte baja de la Ciudad Universitaria, por el que circulaban hasta camiones para situar armas y soldados en la primera línea de la batalla. Pero nada se aprecia hoy día, salvo los restos de las alambradas que se situaron por diferentes puntos para retrasar un posible avance de las tropas sublevadas:


El actual IES La Paloma fue un asilo y un cuartel (en ambas circunstancias nos recuerda al asilo de Santa Cristina, que por razones similares desapareció de su ubicación junto al Hospital San Carlos, según vimos en el segundo artículo de esta serie, dedicado a la Virgen Blanca entre otros emplazamientos, ver aquí), también fue una residencia de jóvenes, un tanatorio, un colegio, un polideportivo, un centro de Formación Profesional, el IES actual... fue laico y religioso y hogar del almacén de una ONG del barrio ("Parados en Marcha").


No es el único edificio centenario de la zona. Las Escuelas Bosque hoy siguen su función de enseñanza ya modernizadas; de las antiguas edificaciones, solo queda un caserón dedicado al Centro Cultural Juan Gris, perteneciente al distrito de Moncloa-Aravaca, inauguradas el 6 de junio de 1918 por el entonces alcalde Francisco Silvela:


Como ellas, heredero del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, se alza desde 1931 el colegio Giner de los Ríos, que ha pasado por colegio en la mayor parte de su historia, unidad delegada de la UNED y ahora es un centro de acogida a cargo de la Cruz Roja. Su línea arquitectónica es como el de la Facultad de Educación para el Profesorado que hay cerca del Paseo de las Moreras o como el del Colegio de Huérfanos Ferroviarios al final de la calle Pirineos, con la que hace esquina, inaugurado en 1930 sobre terrenos liberados para este fin. Este es su aspecto actual:


En el interior del actual Parque, cuyos terrenos fueron mil veces recortados para otros fines, incluso la propia Ciudad Universitaria se llevó un buen bocado, existe otro edificio que se empezó a fraguar a partir de 1954 siendo alcalde el Conde de Mayalde, pues desde primeros del siglo XX la titularidad de la Dehesa es municipal. Nacido como el más moderno y dotado centro del mundo en materia de urgencia y tratamiento del aparato respiratorio, en 1960 toma el nombre de Fabiola de Mora y Aragón (en realidad se llamaba Fabiola Fernanda Maria de las Victorias Antonia Adelaida de Mora y Aragón, pero eso en la fachada iba a ser mucho peso, sobre todo si las letras eran de acero) que ese mismo año se proclamaría reina consorte de Bélgica por su matrimonio con el rey Balduino, obvia decir que ya era noble por descendencia, así que pusimos otra vez una "chica" (pica) en Flandes, o al lado, pero en esta ocasión por cosas del amor. Con el tiempo sus funciones, las del edificio en cuestión no las de la reina, han ido variando pero siempre relacionadas con la medicina. Y en esa línea sanitaria hay que decir que hubo un proyecto de manicomio que no llegó a construirse, pero antes sí existió un centro de salud mental, donde hoy está el cuartel de la Policía Nacional parece que fue, pero que se perdió en el fragor de la Guerra Civil.


Actualmente la Casa del Escudo es un centro para uso de una asociación sin ánimo de lucro, pero su origen está en un fielato o aduana creado en 1941; ya hemos hablado de que, a través de la Dehesa, entraban diferentes productos a Madrid. Y así se mantuvo hasta 1962, luego tuvo otros usos como bar, oficina de empadronamiento, vestuario y lugar de guarda para los jardineros municipales, etc. hasta el actual. Su nombre se lo da el escudo de Madrid que lo preside, donde podemos ver una corona de hojas y un "grifo", animal mitológico parecido al dragón, que acompaña a los símbolos más conocido: las estrellas, el oso y el madroño. Todo ello muy contestado en la actualidad por diversas investigaciones, por ejemplo, el oso se considera una osa en mención a la constelación de la Osa Mayor que serviría para orientación en aquellos tiempos a los viajeros; y el Madroño, que es un arbusto poco común, en realidad sería un Almez o Lodón, mucho más corriente en Madrid y alrededores; en cuanto al grifo/dragón se considera un añadido para "cristianizar" el origen de Madrid, pues su fundación se atribuye a los musulmanes que ocuparon la provincia y establecieron en la zona del actual Palacio y otros oteros, torres de vigilancia para proteger la verdadera capital, situada en Toledo, como ya dijimos un poco más arriba. Otro escudo con esta simbología podemos encontrarlo en los Jardines de Arganzuela, integrados en Madrid Río, en una columna conmemorativa, pero eso será otro paseo. Y por no seguir hablando, citemos la actual Clínica Isadora (aún conserva recuerdos de la Guerra Civil, sus usos han sido varios como colegio, residencia de jóvenes, etc.), el Castillo de la calle Pirineos, las casas de Indalecio Prieto, los famosos quioscos (por desgracia ya no queda ninguno en funcionamiento)... 


...pero también hay cosas que jamás ocurrieron como el proyecto de una gran vaquería y bar restaurante, un manicomio, una "Gota de Leche", un centro de ocio y recreo con plaza de toros incluido,... o los más recientes de atravesarla con una autovía que encauzaría el tráfico de la A6 hacia el centro (¡menos mal que los vecinos salieron a tomar la Dehesa para defenderla!, al final se constituyó la asociación "Salvemos la Dehesa" porque si no esto es "un sindios")...


No nos olvidemos cosas tan importantes como "el canalillo", que transportaba el agua excedente del Canal de Isabel II para regar las huertas antes de verterlo al río, en esta zona transitaba el ramal norte, hoy convertido en zona de paseo, en el Parque Francos Rodríguez (que unos llaman de don Quijote, otros de Ofelia Nieto) se conserva un resto que bien podría ser el canal al descubierto (ver artículo de esta serie aquí); la Fuente de la Tomasa hoy lugar de observación de aves y hace años lugar de cita en el que "las chicas de Tomasa", vecina del barrio, alquilaban sus servicios cuando la edad de ésta la convirtió en directora en vez de protagonista única; el cerro de los locos, donde se reunían gente a practicar deporte, jugar al frontón contra la caseta que allí hay, ensayar poses del toreo, o del circo, tomar el sol, etc. con una una fuente a disposición para asearse que hoy ha desparecido, o cortarse el pelo... hoy sigue siendo lugar de reunión y una vez al año por mayo, Angel organiza una exposición de fotografías de aquellos tiempos; la estatua a Andrés Bello, la única que hay en toda la Dehesa, regalo de Venezuela a Madrid en recuerdo del humanista, filósofo, poeta, educador y jurista, defensor del castellano en Hispanoamérica, erigida en 1972, con la Gramática de la Lengua Castellana que escribió en su mano derecha, único arma que usó para defender la identidad lingüística de los países hermanos.


Y tampoco podemos olvidarnos de los mojones típicos de la Dehesa, formas de delimitar el perímetro que se comenzó a usar poco tiempo después de la concesión de Alfonso VII y como consecuencia de las continuas detracciones de terreno. En primer lugar por cesiones voluntarias, pero también porque diferentes intereses particulares movían los acotamientos sencillos de la época, mojones de tierra y palos, para agrandar su hacienda a coste cero. Y por no hablar del uso que la Corona hizo de estos terrenos en beneficio propio, al vender hectáreas para sufragar gastos Reales (en mayúscula, para distinguir su origen en la Corona y no se confunda con un gasto habitual). La primera constancia de su acotamiento data de 1435, entre 1536 y 1886 se producen una serie de cesiones y permutas con la Casa Real para constituir los Reales Sitios. Y no es hasta 1968 cuando se establecen las lindes actuales, por cierto, que la construcción de la Ciudad Universitaria a primeros del siglo XX, también implicó la cesión de terreno y hoy día se confunden los límites de la una y la otra. Podemos ver los hitos de piedra, numerados, con la iniciales DV (Dehesa de la Villa) y AM (Ayuntamiento de Madrid) en las siguientes fotos.


Otra señal histórica que podemos apreciar en la Dehesa de la Villa son los "capirotes de los Viajes del Agua", de los que ya hablamos en el artículo dedicado al Aljibe de Amaniel (ver aquí). Se trata de una estructura subterránea en forma de túneles construidos manualmente, para llevar agua de acuíferos hasta el destino específico, en este caso, el actual Palacio Real. El Aljibe de Amaniel citado era un depósito conde confluían diferentes túneles (viajes). Pero dicha estructura necesitaba además de la construcción, un mantenimiento que no cabía hacerlo más que desde el interior. 


Así, los "mineros" se introducían y practicaban un espacio suficiente para moverse y trastear, cavando unos túneles y dejándolos listos para que el agua corriese en la dirección adecuada, por lo que debían calcular dicha caída y, además, hacer pozos por los que descolgarse cada cierta distancia. Con el tiempo, debían volver a recorrerlos para su mantenimiento, por lo cual debía haber cierta estructura de seguridad. Y los Capirotes son las piedras que tapaban dichas entradas, que contaban con un agujero en uno de sus laterales, lo que permitía que las galerías se ventilaran y además, servía de apoyo para moverlas cuando tenían que ser retiradas. Obviamente para que ejerciera su función, el túnel tenía que tener una inclinación constante, independientemente de que pasara por debajo de valles o montes, lo que dificultaba aún más el trabajo de los mineros. En las siguientes fotos, hechas junto a dos capirotes que están en lo alto de dos montes, señalamos al fondo otros dos capirotes en la vaguada de los dichos:


Una recomendación, hay visitas a estos lugares y recorridos que se organizan por parte de la Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa, 


pero también en el Centro de Interpretación Dehesa de la Villa, puedes verlo en la web Cieadehesadelavilla:


No podemos olvidar el "reactor nuclear", así, a lo bravo. Está en los terrenos lindantes con el paseo del antiguo canalillo y actual pista de deporte, cerca del Cerro de los Locos, en un recinto vallado doblemente que se ampara bajo el nombre de CIEMAT (son siglas oficiales). Lo que llamamos "el reactor", se ve con facilidad desde muchos puntos de la Dehesa e incluso desde más lejos. Dicen por ahí, que fue un intento por hacer prácticas con la energía nuclear y que dio lugar a una fuga que fue, lógicamente desde su óptica, acallada por la prensa en los tiempos de Franco, empeñado cual dictador coreano, en meterse en estos berenjenales. El caso es que la leyenda cuenta que la fuga se acalló todo lo que se pudo, hasta que en la desembocadura del Tajo en Lisboa, detectaron una gran radiación en las aguas, por lo que comenzaron a investigar a ver de donde procedía, hasta descubrir que llegaba desde el Manzanares y a su vez, desde este lugar. Mientras, la fuga había contaminado huertas y terrenos a lo largo de la orilla y por tanto se anunció que se iban a retirar todos los productos hortofrutícolas pero claro, ya se habían vendido toneladas de ellos cuando llegaron los operarios en la fecha marcada; en cuanto a la tierra, fue retirada y llevada a un punto para su descontaminación. Dicen, que los empleados de este centro, dejaron de usar las instalaciones de recreo que estaban al lado: piscina, pistas de deporte, restaurante, etc. Pero para evitar mal entendidos, aquí os dejo unos "recortes de prensa" que lo cuentan mejor que yo: www.madridiario.eswww.abc.es y elpais.com.


Nos queda por hablar del ramal del Sendero Real que venía desde el Retiro para unirse al camino del caladero de El Pardo inaugurado por Enrique II, si bien entonces el recorrido pasaba por la actual Francos Rodríguez, antigua Vereda de Carabineros, Bravo Murillo, antigua Mala de Francia, y los bulevares, y que servía también como camino a Fuencarral, pues el citado Mala de Francia, torcía a la altura de lo que hoy es la Plaza de Castilla, para pasar por Chamartín de la Rosa, ubicada más o menos en la actual Plaza del Duque de Pastrana; pero lo dejamos para una próxima cita en la que lo patearemos. También recorreremos la antigua carretera de subida (o bajada) de la Dehesa de la Villa, donde se celebraban carreras de coches y bicicletas, hoy un paseo con carril bici. Y haremos mención a la fauna y flora. Porque el Parque y Jardín Dehesa de la Villa es algo más que historia, que he querido afrontar ligeramente en esta primera parte, para dedicarnos en la segunda a algo más consistente.


Y para terminar ¡vamonos de fiesta!. En junio se celebran las ídem de la Dehesa de la Villa, se corta el tramo de Francos Rodríguez desde el cruce con la calle del Doctor Federico Rubio y Galí hasta el cruce con la calle Alcalde Martín Alzaga y se suceden los días de concursos, música y jaleo. Pero más representativa en la memoria, es que aquí se celebraron los 1º de Mayo reivindicativos desde primeros del siglo XX hasta la rebelión militar que dio lugar a la Guerra Civil, luego ya la Dehesa fue lugar de paseo, encuentro y fiestas particulares, álbum de fotos para bautizos, comuniones y bodas, y, con el tiempo, cumpleaños y otras celebraciones, como el entierro de la Sardina que celebran las Asociaciones del Barrio en época de Carnaval.


Para ver recuerdos de la fiesta del 1º de Mayo en la Dehesa, con carteles y programas de la época, te recomiendo el artículo de cordelesdehesavilla.blogspot, donde luego podrás seguir visitando más cositas muy interesantes, siempre en referencia al barrio.


Bueno, si has seguido todos los enlaces y has disfrutado, me alegro, pues es lo que pretendía, un pequeño y variado conocimiento de la DEHESA DE LA VILLA y citas para que vayas tomando el tono al Parque antes de recorrerlo, lo cual haremos en el siguiente capítulo de esta serie, porque hoy ya hemos dedicado tiempo y esfuerzo a conocer su origen y desarrollo. Mientras, aquí te dejo el enlace a un libro escrito sobre el Parque y distribuido gratuitamente en PDF desde la propia web municipal:


No te olvides de consultar:








@ 2020, Santiago Navas Fernández

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