martes, 13 de octubre de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XX: ATARDECER EN LA DEHESA DE LA VILLA (y 2ª parte)

Cada vez que voy a pasear por la Dehesa me surge la misma duda ¿por dónde entro hoy y qué recorrido hago? Y esto es porque la Dehesa es un Parque abierto, sin puertas ni muros. Los vecinos de Valdezarza, San Federico, San Nicolás, "los guardias", Francos Rodríguez, Pirineos, etc. lo tienen fácil pues viven colindantes, pero alguien que venga de fuera puede elegir multitud de entradas, porque hay multitud de rutas que patear, tanto que aquí voy a intentar mezclarlas en una sola aunque sea muy larga; en realidad hay para varios paseos, pero si queréis un maratón, podéis empezar tempranito y no parar hasta el anochecer, eso sí, llevaros comida y bebida porque ya no existe ningún kiosko en funcionamiento.


Sobre estas líneas el plano que podéis conseguir en el Centro de Información y Educación Ambiental o descargar de la web madrid.es/DehesaVillaFolleto.pdf, os servirá de guía.


Voy a empezar en las Escuelas Bosque, de las que hablábamos en la primera parte; bajando esta calle del Santo Ángel de la Guarda nos encontramos a la derecha con el polideportivo Fernando Martín y enfrente de él, un pequeño parque y lo que fue el barrio de "los guardias", así conocido popularmente por ser bloques donde vivían miembros de la "Policía Armada" desde mediados del siglo pasado, se le conoce como el PARQUE DEL SANTO ANGEL DE LA GUARDIA, igual que la calle. 



Allí hubo un campo de fútbol, pero ahora nos encontramos con dos modernos edificios descomunales que se han comido el territorio verde en buena parte y no serán los últimos, por desgracia, pues ya están en construcción amenazando el principio de la Dehesa por esta zona algún otro más, a un precio que ni te cuento, por cierto. La especulación no encuentra frontera en lo verde, sino un argumento para engrandecer sus márgenes comerciales.

Un poco más adelante dejamos a la derecha Valdezarza y el recoleto PARQUE DEL HOYO que salva el gran desnivel del terreno, lugar de juego para los niños de la zona y que ajardina el terraplén a lo largo de un buen tramo que vemos en la foto sobre este texto. Enfrente comienza una de las puntas de la Dehesa con el barrio de "los guardias" primero y luego las tapias del IES La Paloma, decoradas con multitud de grafitis, algunos francamente extraordinarios, la otra frontera la crea la calle del Alcalde Martín de Alzaga (alavés de nacimiento, se le reconoce como héroe de la reconquista de Buenos Aires tras la invasión inglesa de 1806, de donde consiguió ser Alcalde, y posteriormente abogó por el enfrentamiento con los franceses invasores napoleónicos de España. Tras participar en una Asonada y otras vicisitudes, murió fusilado). Una zona de pinos y frescos jardines nos lleva hasta el campo de futbol de San Federico, hoy vallado, donde tiene su sede la escuela de este deporte del RCD Español de Madrid, émulo del de Barcelona, en lo que se denomina PARQUE DE LOS PINOS-SAN FEDERICO, integrado en la Dehesa de la Villa. 

Un poco más adelante se ensancha el Parque para acoger una zona de descanso y gerontogimnaisa, con parque infantil incluido, en la esquina de Alcalde Martín Alzaga con calle de Antonio Machado (el tramo que se conoce como la cuesta de la Dehesa y que es una calle con ambos sentidos desdoblados), podemos disfrutar de un mirador y de unas curiosas escaleras hechas para salvar el desnivel. Enfrente hay una ladera ajardinada, si te atreves, cruza y admira su composición, merece la pena verlo (aquí te dejo un par de fotos de las escaleras, por si te lo quieres pensar).

Al otro lado de esa calle, sigue la Dehesa, pero también lo hace por esta lengua de tierra que rodea al muro del IES La Paloma, con un paseo y varios caminos, hasta alcanzar el final de Francos Rodríguez, donde en su día daban la vuelta los tranvías que venían de Cuatro Caminos, luego sustituidos por unas "caminonetas" verdes y estas por los autobuses municipales actuales. Dejemos esta rotonda que, además, está casi enfrente de la Casa del Escudo que citamos en el primer artículo, y volvamos al cruce de la bajada de la Dehesa, primer tramo de la calle de Antonio Machado; pues bien, al otro lado hay una calle cuyo lateral es Dehesa de la Villa y la otra acera chalets modernos que han sustituido a varias casas y chabolas, posiblemente por donde vivía la Tomasa de la Fuente, o cerca. Dicha calle se llama, muy generosamente, Avenida de los Mártires Maristas y concluye en unas largas escaleras en dirección hacía la Ciudad Puerta de Hierro. A ver quién encuentra un capirote que en esta zona está muy enterado. Podemos recorrer dicho tramo y llegaremos, bajando, hasta ver cómo se entierra la calle Sinesio Delgado en el túnel que mete el tráfico de la M30 y A6 dentro de la ciudad y por debajo de la Dehesa ¿os acordáis que en el anterior artículo os contaba lo de una autovía?, pues fue la oposición vecinal y de expertos, lo que hizo recular al Ayuntamiento a la hora de construirlo, ver noticia aquí.

 

Según hemos bajado, ahora nos encontramos en el pretil del puente, viendo los vehículos entrar o salir del túnel, a mano derecha hay una serie de jardines que no tienen nombre ni pertenecen a la Dehesa, sin embargo, sí tienen una continuidad con ésta, pues preceden la explanación del "canalillo", de la que hablaremos luego. Viene dicho camino doblando el itinerario de la calle Isla de Alegranza, desde los campos de deporte de Antonio Machado (ver dos imágenes debajo de este texto).


Desde nuestro pequeño observatorio sobre la entrada del túnel, también vemos una curva de la antigua carretera de la Dehesa, de la que hablaremos más adelante, así que ascenderemos por la vertiente que pasa junto a una plataforma de hormigón, que es uno de los búnkeres enterrados, recuerdo de la guerra... Subamos por ahí aunque nos parezca empinado y llegaremos enseguida a un camino delimitado de piedra, que hace como una especie de rotonda; a nuestra derecha distinguimos la espalda de la estatua de Andrés Bello que describimos en el anterior capítulo. Sigamos por lo que es el final de un paseo bordeado de elementos de gerontogimnasia y bancos múltiples donde es habitual encontrar a personas jugando a las cartas o al chito en la pista para ese fin, y también veremos uno de los pinos centenarios que se han rodeado de un alcorque cargado de corteza para su señalización y protección. En el mapa, esta es una ruta punteada de color verde. Es posible que veamos otro Capirote de los viajes del agua, por ahí está, en medio de una pradera verde a la derecha.
 


Desde este paseo podemos volver sobre nuestros pasos por un camino que vuelve a pasar por delante de la estatua de Andrés Bello, así podemos admirar el detalle del libro que tiene en su mano derecha (¿os acordáis de lo que era y porqué lo tiene?) y por ahí dirigirnos sin esfuerzo hacia el final que concluye en uno de los varios miradores de la Dehesa, quizá al frente no haya muchas vistas debido a lo alto del arbolado que lo oculta, pero es un lugar muy agradable para sentarse y ver la sierra por un lateral y la zona del Ascensor de Moncloa por la otra, con una fuente rescatada del pasado. Pasaremos entre viejos Almendros, Pinos y Cedros, con señales de la reforestación que se está llevando a cabo; 


El paseo es de unos minutos apenas y deberemos volver por él a la rotonda donde dije que daba vuelta el tranvía, frente a la Casa del Escudo. Justo ahí coincide la única carretera asfaltada que se adentra en la Dehesa y que ya veremos, pero también, a mano derecha, se abre un camino que es la antigua carretera de la Dehesa que estuvo en funcionamiento hasta 2004, cuyo uso se prohibió gracias a las presiones vecinales (bueno, no de todos, una Asociación de Vecinos planteó una duda muy razonable según nos explica la Federación Regional de AAVV aquí).


La carretera fue protagonista de competiciones de coches de rally y de bicicletas, pero también de un tráfico que llenaba de ruido los bosques. Dos años después del cierre, comenzó su adaptación a lo que es hoy día, una pista ciclista y un paseo para viandantes, separados y perfectamente identificados, lo malo es que a veces hay algún paseante que ocupa la pista ciclista y eso puede dar lugar a accidentes. En dicho camino se ha replantado, entre otras especies, Encinas. El sinuoso recorrido que podéis ver bien señalado en el mapa en línea continua roja, incluye la llamada "curva de la muerte", por lo cerrada que era, aunque no la única, hoy es un amplio mirador para apreciar todo el paisaje desde Moncloa hasta la sierra y al fondo, hasta donde la claridad del día os deje.



Paralelo a este tramo hasta dicha curva, transcurre a un nivel inferior el ramal del Sendero Real que antes fue Camino Real y que aparece en el mapa con puntitos rojos, hoy es parte de la senda GR124 (está señalizada), por cierto, que aprovechando esto vamos a hablar algo de la señalización de rutas y senderos. Está homologada en su forma y colores a través de la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada) cuya página web es www.fedme.es/index.php?mmod. En ella podréis encontrar gran información y enlaces a temas relacionados, incluido buscar a nivel local y regional en la Federación correspondiente, rutas y senderos. La forma de diferenciar las rutas está recogida en este cuadro de la propia Federación, pero ojo, nadie puede usarlas más que la propia Federación y sus Regionales, porque están registradas a su nombre:


Para interpretar correctamente los símbolos, mira aquí. Sigamos. En la siguiente curva por esta carretera nos encontramos a la vista de uno de los búnkeres oculto a los pies de unos cedros que quedan a nuestra derecha. También desde aquí veremos señales de otro búnker, que asoma entre el terreno en la ladera del frente, por la que subimos al principio. Y también veremos el pasillo que corre sobre la entrada del túnel de la calle Sinesio Delgado, que desemboca en esta curva, justo al otro lado de dónde comienza el paseo del "canalillo" que ya recorreremos, pues tiene una continuidad fuera del Parque, como explicaré más adelante.


Seguimos bajando por la antigua carretera, hoy pista ciclista y de paseo, y nos cruzamos de nuevo con el ramal del Sendero Real ó GR124 justo junto a la entrada del área de empleados del CIEMAT, de hecho, podemos ver sus pistas de deporte, piscina, restaurante, terraza, etc. que pertenece ya al terreno de la Ciudad Universitaria. El Sendero transcurre paralelo a la antigua carretera pero por el otro lado, volviendo a juntarse ambos en una gran rotonda donde confluyen la avenida Complutense (Ciudad Universitaria), con la avenida de Miraflores (Ciudad Puerta de Hierro) y la carretera de la Dehesa de la Villa (subida o bajada a la M30 y A6). A la derecha hemos dejado una cuña de la Dehesa que se conoce como zona de "Pedrete", se compone de un bosque sin ajardinar, al final del cual hay una central de transformación de Iberdrola con los muros decorados con grafitis.


Estamos en la parte baja de la Dehesa y los terrenos que vemos enfrente, pertenecen a la Universidad y a la Ciudad Puerta de Hierro, como rezan los carteles de sus calles, aunque del Club de Golf nos separa un muro infranqueable. Vamos a volver subiendo por el Sendero Real. Nada más pasar la entrada del CIEMAT nos encontramos con una gran vaguada donde hay unos paneles de naturaleza que nos hablan de las aves del lugar, con bancos para sentarnos a escuchar el silencio y el canto de los pájaros, con el Pino Rey protegido por un inmenso alcorque relleno de cortezas de pino y donde en sus tiempos hubo un kiosko y se celebraban festejos diversos.


En un determinado punto de este espacio, nos encontramos con la Fuente de La Tomasa, totalmente reconstruida por supuesto, con espacio de observatorio de aves y un panel explicativo, siempre hay un "cacharro" con agua para que los animales de la zona bajen a beber. De aquí partía un arroyo (bueno, no lo tengo muy claro si partía de aquí o si era continuación de otro que venía desde arriba) que sigue en dirección hacia el Manzanares, si bien hoy día las construcciones de la Ciudad Universitaria lo han cubierto, aunque podemos encontrar junto al Sendero Real, abajo del todo, una profunda zanja donde se adivina humedad por la vegetación que la circunda. Cerca de la Fuente de la Tomasa, junto al "canalillo", se había propuesto hacer un pequeño lago aprovechando el desnivel del terreno, para reposo de aves acuáticas, de todas formas, aquí os dejo el enlace al Plan-Director-Dehesa-de-la-Villa a ver qué encontráis.



Si seguimos subiendo por el antiguo sendero llegamos a una fuente y un antiguo kiosko que se reconvirtió en baños públicos y se cerró inmediatamente. Desde entonces ahí está, sin que muchos de los actuales visitantes sepan qué es. Y también veremos el vallado y silueta del único edificio que hay dentro de la Dehesa de la Villa, como tal. Es el Instituto de Prevención de Riesgos Laborales del Ayuntamiento de Madrid, Fabiola de Mora y Aragón, de cuya historia hablamos en la primera parte.

 

Recordemos que a este centro se llega por una carretera asfaltada que parte de la rotonda junto a la Casa del Escudo. Por tanto, podemos subir hasta el final de la cuesta y recorrerla hasta la puerta del Instituto, al lado hay un pequeño parking de vehículos que se llena los fines de semana; la misma calle, a pesar de tener unas placas de "prohibido aparcar", se llena de vehículos también, y dado el escaso tráfico, parece que nadie se ocupa de vigilar. Bien, pues si atravesamos dicho aparcamiento, seguiremos un camino más o menos liso, por el otro lado del Instituto que ya conocemos y que nos llevará por otra zona de pinares y repoblación de la mucha que se ha hecho, hacia el Cerro de los Locos.



Una antigua torre de distribución eléctrica que hoy está coronada por antenas de telefonía, nos recibe. No está claro de quién es la propiedad y, por tanto, quién cobra los alquileres de dichas antenas, en su caso; lo único que sabemos es que es un habitáculo donde se guardan utensilios diversos y que sirve a los que van a disfrutar del frontón en esta explanada; un tal Ángel, de los más antiguos del lugar y que desde muy joven se dedicaba a ensayar sus números circenses en este punto, tiene las llaves y anualmente, por mayo, hace una exposición de fotografías de aquellos tiempos. En el entorno del también llamado "Cerro de las Balas", se encuentran restos de la Guerra y otras construcciones que han hecho los interesados en mantener este lugar. Antes había hasta una fuente donde cabía una persona de pie bajo el chorro y que se utilizaba como ducha. Una de tales construcciones, es una plazoleta levantada sobre la base de antiguas estructuras que denominan "el parlamento", resulta muy agradable sentarse a tomar el sol y charlar, por cierto, reconstruida por los propios asistentes. La zona ha sido repoblada con Pinos y otras especies. Una escalera une el Cerro con el camino del "canalillo".



Desde este mirador bordeado de trincheras que hoy se han diluido en caminos que hay quien se cree que son naturales, podemos ver un horizonte casi infinito: el elevador de Moncloa, la Ciudad Universitaria y el Hospital San Carlos, el colegio de Ferroviarios, el cerro Garabitas y la Casa de Campo (incluso alguna de las altas atracciones del Parque de dicho nombre), la A6, el Hipódromo y los pueblos que tanto nos suenan por esa zona, pero es que casi llegamos con la mirada a Valdemorillo, Colmenar Viejo, la Bola del Mundo, etc. y, eso sí, unas puestas de sol maravillosamente espectaculares:

Lo mismo os parece bien acabar aquí el recorrido para disfrutar de ellas. Si así es, deberíais cambiar el orden de este paseo o bien volver a la hora adecuada, a elegir. ¡Vamos a continuar!. Regresamos por la zona de repoblación del propio cerro y nos desviamos a la derecha del camino por el que habíamos llegado, para acceder a un gran vaguada, en realidad, este es el camino punteado de oscuro que nos propone el plano del inicio y que traspasa la otra parte del gran Pinar de la Dehesa.

Subiendo, llegaremos por aquí hasta la calle Francos Rodríguez, pudiendo optar por ir hasta el Centro de Información y Educación Ambiental de la Dehesa o ver los dos únicos kioskos que aún quedan, si bien están cerrados, una pena, porque aquí podías sentarte y tomarte algo fresco y/o reconfortante. No olvidéis estar atentos a los Capirotes de los viajes del Agua, pues en este tramo se pueden ver varios a diferentes altura. Pero sigamos. Junto a ambos kioskos hay áreas infantiles y zonas ajardinadas, así como varios Cedros muy interesantes. Y así, nos acercamos a la zona de la calle Pirineos.



Precisamente lo que os propongo ahora es seguir dicha calle desde el interior del terreno de la Dehesa. Lo primero que nos encontramos en la esquina de Francos Rodríguez, es el lateral del antiguo colegio Andrés Manjón (Colegio Giner de los Ríos que hablábamos en el anterior capítulo) y cruzando la pequeña calle de María Auxiliadora, con las Escuelas del Santísimo Sacramento, coronada con una cúpula preciosa que la distingue en la distancia. Estas escuelas religiosas salesianas, se construyeron y comenzaron a funcionar a partir de 1919 bajo la protección del matrimonio Oriol y Urquijo; tras el período de la República y Guerra Civil, durante los cuales quedaron abandonados los edificios con el consiguiente deterioro (casi estaban en la línea de fuego), se recuperaron a mediados del siglo pasado con el apoyo del colegio de la misma adscripción en la calle Villaamil. Mirar cómo asoma entre los Cedros en la foto de abajo.


Poco más adelante está la actual Clínica Isadora, especializado en ginecología y cirugía de la mujer, autorizado por Salud Madrid para realizar técnicas de interrupción del embarazo, por lo que se hizo acreedora de protestas en sus tiempos. De estilo neomudejar toledano, levantado a primeros del siglo XX, más o menos cuando el colegio salesiano, albergó una fábrica de sombreros y era la vivienda de una familia siguiendo la costumbre que se puso de moda de construirse un hotelito en las afueras. Posteriormente albergó un centro de acogida. Por cierto, que circula por ahí una fotografía de un lateral donde se aprecia un boquete (restaurado, claro) que dicen que es el recuerdo del impacto de un obús durante la Guerra, dado que esta zona fue de gran intensidad en ese período, es muy probable que así sea.


Y del mismo arquitecto, un poco más abajo nos encontramos con la entrada de lo que fue "La Quinta del Mirador", una casa de construcción familiar siguiendo esa costumbre dicha y que desapareció con el milenio, para convertirse en una suerte de casas que han tenido el gusto de conservar dicha puerta. En el blog madrid-art-deco podrás leer algo más sobre éste y otro edifico que había cerca, "el Castillo", que mencionamos en el anterior artículo y que siguió igual suerte que el presente, te recomiendo seguir también los comentarios de la publicación, se adivinan viejas historias de vecinos.


Siguiendo este agradable paseo, llegamos al final de la calle Pirineos y nos encontramos con el antiguo edificio del Colegio de Huérfanos Ferroviarios, reconvertido hoy día en varias cosas: CUNEF, Universidad Antonio de Nebrija, Fundación Universitaria San Pablo-CEU y además cuenta con dos añadidos, la Residencia para la Tercera Edad Rafael Alberti y la Residencia para Estudiantes Antonio Gistau (que fue el impulsor de la organización del Colegio de Huérfanos Ferroviarios). En 1922 nació este proyecto para proteger a los hijos que pasaban a esta situación por fallecimiento de sus padres, empleados de ferrocarriles; en mayo de 1930 el rey Alfonso XIII inauguró el colegio. Abajo os dejo una foto de la entrada y otra desde el Cerro de los Locos, y también un vídeo sobre su historia. 



Y una vez aquí, vamos a bajar por la calle empedrada lateral de este edificio y su anexo de ladrillo que da hasta grima arquitectónica verlo, para conocer la gran perla de la corona: "el canalillo". Vamos con un poquitín de historia primero, aunque ya la comentamos en el capítulo del ALJIBE DE AMANIEL (ver aquí)


Cuando Madrid se hace capital, como explicamos, los "viajes" de Agua no son suficientes para abastecer la demanda de la ciudad en crecimiento, por lo que se recurre a traer el líquido por otros medios. En 1848 era don Juan Bravo Murillo Presidente del Gobierno y se ocupa de promover la construcción del que sería el Canal de Isabel II, llamado así por la reina que entonces lo era. Como los cálculos se hicieron sobradamente para que llegara hasta cualquier punto de la ciudad, resulta que sobraba caudal, por lo que se debía desechar algo y, con buen criterio, se pensó en hacer unos recorridos adicionales que llevaran dicho exceso hasta las cuencas del Jarama y el Manzanares, pasando por sitios donde pudieran tener un aprovechamiento. El tramo Norte, con casi 6 kms., correspondía a lo que hoy conocemos como el antiguo canalillo, que no era más que una acequia derivada, a veces a cielo abierto y rodeada de arbolado y vegetación que se nutrían de dicha humedad, a veces una tubería cubierta; pero siempre con una inclinación mínima para que no se remansaran sus aguas y corrieran hacia el punto deseado, el cual dicen que era la Huerta del Obispo, donde había una cascada que conducía el agua sobrante por el Arroyo del Obispo hacia el de Peña Grande, de éste al Arroyo del Fresno que acababa desembocando en el Manzanares por la zona del Hipódromo (en su lugar hoy sigue estando la boca de desagüe tapada, dentro del PARQUE AGUSTIN RODRIGUEZ SAHAGÚN, ver aquí y foto debajo de este texto). 


Aunque hoy parezca mentira, había numerosos arroyos por esta zona, de los cuales nos han quedado vaguadas y depresiones del terreno. El canal del norte se iniciaba en el "Partidor" situado entre las calles Pablo Iglesias, Vivero y Almansa y se dirigía por dejado del puente de Amaniel, calle Juan XXIII (Caño Gordo) y Paseo de las Moreras hacia la Dehesa de la Villa, rodeando el colegio de Huérfanos, luego iba serpenteando por la ladera en dicha dirección y cuando se decidió desmontarlo por su falta de utilidad (años 60 del siglo XX), se enterró para hacer en su lugar un camino por el que la gente pudiera pasear, dando lugar a una pista de 1,5 kms. aproximadamente que va desde casi detrás del Colegio de Huérfanos Ferroviarios, donde hay una caseta de control del Canal que cierra el paso con una verja, y llega hasta acabar casi sobre el túnel de la calle de Sinesio Delgado, aunque continuaba, lógicamente, hasta el aliviadero.


Hay quien afirma que la ría que existe en el PARQUE FRANCOS RODRIGUEZ (que otros llaman Ofelia Nieto y otros de Don Quijote) es el canalillo; puede ser, al menos su composición es la misma que tenía en sus tramos descubiertos (ver aquí), en cualquier caso nos sirve para hacernos una idea de cómo era y si queréis ver fotos reales, os enlazo a AmigosdehesaHistorias-matritenses y Madrid.es. La reforma permite que hoy día personas con movilidad reducida puedan tener un sendero liso por donde desplazarse, niños, corredores y paseantes de todo tipo, hacemos algo de deporte y disfrutamos de los puntos donde hay bancos, columpios infantiles y zonas de gimnasia, además de unos miradores magníficos. 


De paso, este camino es la frontera última de los terrenos de la Dehesa de la Villa con la Ciudad Universitaria y casi nos permite tocar físicamente la torre del CIEMAT, donde dicen las malas lenguas que se ubica un reactor nuclear inutilizado (recordar lo que contamos sobre la contaminación por radiación ocurrida en los 70 del siglo pasado en el anterior artículo). También pasamos junto a trincheras y posiciones de la Guerra Civil, varios búnkeres, ya señalados, y el almacén militar soterrado. La Fuente de la Tomasa nos ofrece un descanso, casi en el cruce con el ramal de la Senda Real. En el mapa del principio, su recorrido viene marcada con puntos azules. Así que animaros ¡hay que hacerlo!.


Como ya dije, hay varias y numerosas rutas por la Dehesa de la Villa y sus combinaciones son infinitas. Lo importante es que os hagáis una idea y podáis disfrutarlo con algo más de conocimiento. Además, siempre podéis recurrir a las rutas guiadas del Centro de Información y Educación Ambiental de la Dehesa (las recomiendo encarecidamente) y otras entidades que las ofrecen regularmente, porque disfrutaréis aún más. ¡Ah! y se me olvidaba un punto muy importante, lo que la web del Ayuntamiento nos enumera (fijaros que cuando se elaboró esta lista, había más de 9.000 árboles):

Superficie: 645.309  m2
 
Árboles: 9240
Pino piñonero 56%
Pino carrasco 8%
Almendro 7%
Olmo de Siberia 4%
Arbustos: 481
Espirea 12%
Adelfa 9%
Tuya 9%
Macizos arbustivos: 17.580m2
Jara 10%
Romero 9%
Jara pringosa 7%


Y por último, recomendaros que sigáis todos los enlaces dados y además, siempre el oficial de cada parque:





@ 2020, by Santiago Navas Fernández

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