sábado, 3 de octubre de 2020

NOS VAMOS AL TEATRO: LA COLECCION ESCELICER/ALFIL

 


Ortega y Gasset fue un gran apasionado del Teatro, al que dedicó varias conferencias, "Idea del Teatro" (en realidad, prácticamente la misma) y que se editaron, en sus distintas versiones, en la Revista de Occidente y en colecciones posteriores. 

"El Teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana", dicen que dijo Federico García Lorca

"El Teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma", traducción de lo que sentenció Arthur Miller



Y así podríamos seguir buscando frases y textos teóricos sobre lo que es el Teatro, pues lleva con nosotros desde que el ser humano nació. "Teatro" es lo que hace un niño cuando pide algo que no le queremos dar; "teatro" hace un jugador que se tira aparatosamente al suelo para conseguir una falta ventajosa; "teatro" lo hacemos todos cuando algo sale mal y queremos disimularlo... 

El Teatro es un edificio, un estado anímico, un arte, una profesión, un antecedente de otro arte y un hecho representado en otras artes o un cúmulo de otras artes en beneficio del Teatro como representación. El Teatro es directo, porque no cabe borrar una escena y volverla a realizar; es humano, porque en él siempre habrá un señor o señora, en vivo u oculto. Y el Teatro es un medio de transmitir, pero también de evasión, de descanso, de entretenimiento...


El Cine fue Teatro, pues ya existía éste desde antes. La crisis se llevó al Cine pero también pilló por medio al Teatro. Los actores hacen cine, televisión o teatro, pero es en éste donde toman una dimensión distinta. El domingo a las siete de la tarde toca representación en el Teatro, y el resto del mundo se paraliza como si no hubiese más vida que esa vida sobre el escenario: apagamos los móviles, apagamos la luz, nos concentramos en los personajes que salen sobre él... Y nos adentramos en el camerino donde Daniel Dicenta y Lola Herrera repasan su vida como si estuvieran solos, dos actores haciendo teatro en el descanso o al final de "Función de Noche", y nosotros, como un dios omnisciente, lo vemos todo, lo sabemos todo, nos enteramos de todo. Es el Teatro un Mundo y es el Mundo un Teatro.


Esa pasión por el Teatro es la misma pasión por la Lectura, ese folleto, ese librillo donde cabe una representación de dos horas, que busca el apasionado por el Teatro. Durante un período de la Historia de España se hizo tan popular el Teatro, llegando a cada pueblo, rodando de ciudad en ciudad, con compañías viajando en carromatos y viejos camiones, como hizo la compañía de Federico García Lorca, que a precios populares y hasta gratis, daban su función y la gente accedía a la cultura. El público encandilado, creó afición, admiraba esa transformación de las personas en personajes y el Teatro creció. Los editores vieron una necesidad, la de llevar el librillo hasta el último rincón...


Y nacieron las colecciones teatrales. Una de tantas fue la del título de este artículo, continuadora de la tradición de otras que habían existido antes de la Guerra Civil con nombres como LA FARSA, EL TEATRO MODERNO, LA NOVELA TEATRAL, COMEDIAS, etc. A partir de 1951, la editorial Alfil/Escelicer se propuso publicar todas las obras contemporáneas estrenadas en España y algunas más, clásicas y/o extranjeras, a precios populares y de forma periódica, en edición "de bolsillo". Y así lo hizo hasta 1976, llegando a alcanzar 785 números editados con más de 922 obras, pues los había que eran dobles.

Lógicamente, este éxito editorial se vio acompañado por la proliferación de nuevos escenarios abiertos, de más autores creando y de espectadores en masa para disfrutarlo, en una perfecta simbiosis de todos. Esta colección, además de incitar otras iniciativas editoriales y revistas sobre el género, se convierte en una obra de referencia, pues en sus diferentes números se informan datos sobre fecha y lugar de estreno, los actores, el escenario, la vida y/o un prologo del propio autor o de otro que lo presenta ante el lector, etc. Tan gran labor, se ve recompensada en 1952 con el Premio Nacional de Teatro, de lo que se haría eco el primer número la revista especializada TEATRO, editada por la misma casa. 


Las entregas son semanales e incluyen un precio fijo que va variando con el tiempo, lógicamente (ver dos contraportadas arriba ¡a 14 y 15 pesetas!), además se publican números extraordinarios o especiales dedicados a un autor en concreto o por alcanzar un determinado número, como por ejemplo en aquellos que hacen el 100, el 200, etc. Esta editora, comienza bajo el nombre de Ediciones Alfil (con el que más se la conoce en el mundillo del libro viejo), pero luego cambió a Ediciones Escelicer pero conservando lo de Colección Alfil e incluso mezclando ambos nombres: la colección de Teatro Alfil de la Editorial Escelicer; también el domicilio social cambió varias veces a lo largo de su historia, y también lo hizo el taller de impresión. Lo que no varió apenas fue el diseño de su portada, hasta que no se edita en tapa dura, pero mientras tanto su característica fue una determinada letra casi infantil, un color dominante y una franja blanca por debajo de la mitad de la hoja. El de la tapa dura fue un color predominante encerrado en un cuadro con una letra de imprenta en blanco para el título y el autor dentro de dicho cuadro y en negro fuera de él. Por ejemplo:


Debo añadir, que a partir de un determinado número, comenzaron a editarse todos los números con esta tapa dura y las reediciones de los antiguos, también fueron en tapa dura, así que hay algunos títulos en ambos formatos.

Embelesado tras mi primera visita a un Teatro, comencé a comprar algunos librillos de la colección, dejando reflejado en su interior el año en que lo compré y conservando el precio cuando así estaba escrito. Las Ferias del Libro Antiguo cobraron para mí un atractivo especial, pues me paseaba buscando estos pequeños ejemplares que se encontraban con cierta facilidad en los años 90 y posteriores. Nunca me planteé completarla hasta que un librero me dijo que él la llegó a tener completa, pero que la vendió. Y es que o eres coleccionista o eres comerciante, pues encariñarse con los productos que te dan de comer, te puede llevar a morirte de hambre, esos sí, rodeado de todas tus pasiones.

Con la llegada de internet se amplió el mercado y así, hoy día puedo presumir de tener la colección completa, los 785 libritos editados, algunos en una estado de conservación impecable y algunos un poco deteriorados, como es lógico, pues tras 50 o más años desde su salida de imprenta, no es raro que hayan sufrido vicisitudes diversas y pasado por diferentes manos. Pero he de añadir que cuando completé la colección, comencé con la paciente búsqueda de ejemplares que sustituyeran a los muy perjudicados o simplemente a los perjudicados. Hecho que también he conseguido en gran medida. Y aunque siempre todo es mejorable, dados los materiales y la antigüedad, creo que tengo una colección que, para quien lo sepa apreciar, es realmente impresionante. Ya de paso he conseguido algunas "rarezas" fruto de los cambios editoriales o de algunos errores, os las muestro:


El número 200 fue un "extra" en conmemoración del TEATRO ESPAÑOL DE HOY escrito por Fernando Díaz-Plaja. En la primera edición de 1958, el subtítulo indicaba que ese período comprendía una Antología de 1939 a 1958, pero en una segunda edición en 1967, el período se modificó, ocupando de 1939 a 1966, con lo cual se incrementa la lista de autores y textos de esta Antología. Pues bien, tener ambos ejemplares para mi, como coleccionista, es una satisfacción.


Por un error de imprenta se publicó MITO de Antonio Buero Vallejo con el número 580, cuando le correspondía el 575 y así se vendió y circuló, hasta que en una edición posterior corrigieron la errata. Para mi, tener ambos, es una satisfacción como coleccionista (por cierto, hay autores que en esta colección les fue asignado un color fijo, en el caso de don Antonio era el rojo).


También se dieron casos de modificación en cuanto al contenido. Por ejemplo en este número de Carlos LLopis, la primera edición en 1959 contiene dos títulos: NOSOTRAS, ELLAS Y EL DUENTE y LA CIGÜEÑA DIJO, SÍ, pero en la tercera ya sólo aparece el primero de los dos ¿un ahorro de costes al reducir sus páginas?, pues es probable, porque además desaparecieron otros contenidos referidos al autor. Perdonar el aspecto deslucido del ejemplar más antiguo, en cuanto consiga uno mejor, lo sustituyo, sin embargo, es para mi un orgullo tener ambas ediciones.


Parecido ocurre con este ejemplar (ambos muy bien conservados) de dos ediciones distintas de obras de Juan Ignacio Luca de Tena, aunque aquí lo que se hace es cambiar la obra de "acompañamiento". Al final el que gana es el lector, pues conseguimos tres títulos de dicho interesante autor: la primera edición de 1953 contenía ¿QUIÉN SOY YO? y DOS MUJERES A LAS NUEVE, frente a la edición de 1970 con ¿QUIÉN SOY YO? y ¡YO SOY BRANDEL!. Hay que señalar el genio editorial al hacer esta segunda combinación, como si fuera el título nuevo respuesta del anterior ¡qué gran genio!. Y sí, también estoy orgulloso de tener ambas.


A Enrique Jardiel Poncela le ocurre lo mismo que a LLopis, se le comieron en la edición de 1968 uno de los títulos que editaron en la de 1952: de ELOISA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO y A LAS SEIS, EN LA ESQUINA DEL BULEVAR a quedarse sólo con ELOISA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO. Un orgullo para mi... etc etc etc

Pero no todo es gloria y laureles. Hay un caso que me tiene defraudado, el número 50 salió al mercado con las versiones de ANTÍGONA y ELECTRA que adaptó José María Pemán, el cual tengo en mi colección, pero posteriormente, en 1960, se reeditó sólo con ANTÍGONA y no lo encuentro por ningún lado. Así que sigo buscando.

Tal conocimiento de estos errores, curiosidades, datos y otros asuntos más, se los debo en su mayor parte a un trabajo publicado por el Centro de Documentación Teatral, cuya autora ha recopilado en un volumen muy amplio, un estupendo trabajo sobre esta colección, con detalle obra a obra incluso, que se puede consultar en PDF aquí:


En cuanto a la temática, la colección publica Teatro clásico, de humor, denuncia, moderno, costumbrista, corto, dramas, comedias, estrenado y sin estrenar, infantiles,... es tan variado que se pueden encontrar obras que no están publicadas en ninguna otra parte, aunque hay muchas y muy conocidas que es fácil hallar en otras colecciones más modernas. Eso sí, la mayor parte son autores, hay pocas autoras editadas, contando la participación de dramaturgos extranjeros también.

El autor más publicado fue Alfonso Paso, que tuvo un gran éxito en su época con obras ligeras y cargadas de humor. También publicaron nombres como José María Pemán, Alonso Millán, Joaquin Calvo Sotelo, Lauro Olmo, Carlos Llopis, Carlos de Armiñán, Alfonso Sastre, José Rubial, Víctor Ruiz Iriate, Jaime Salóm, Miguel Mihura, Antonio Gala, Agustín de Foxá, Alejandro Casona, Fernando Arrabal, Enrique Jardiel Poncela, Carmen Trotiño, Pedro Laín Entralgo, Alvaro de la Iglesia, Tono, Torcuato y Juan Ignacio Luca de Tena, Pedro Muñoz Seca, Angel de Andrés, los Hermanos Álvarez Quintero, Luis Escobar, Antonio Buero Vallejo, Wenceslao Fernández Flórez, Julia Maura, Emilio Romero, Ramón J. Sender, Fernando Vizcaíno Casas, María Isabel Suárez de Deza, Claudio de la Torre,... en fin, una serie de nombres más conocidos y otros menos habituales, pero de todos los estilos y formas. 

También hubo muchos autores extranjeros, como Aldo de Benedetti, Robert Bolt, Anna Bonacci, Bertolt Brecht, Paul Claudel, Alejandro Dumas, Ladislao Fodor, Jean Giraudoux, Máximo Gorki, Graham Green, Henrik Ibsen, María Clara Machado, Curzio Malaparte, William Somerset, François Mauriac, Arthur Miller, Luigi Pirandello, Jack Popplewell, Michael Redgrave, Maurice Rostand, Françoise Sagan, August Strinberg, Brandon Thomas, Peter Ustinov, Morris L. West, Oscar Wilde, Tennessee Williams, Barrillet y Gredy, Jacques Deval, Jean Cocteau, Nicola Manzari, Terence Rattigan, André Roussin,... y varios más, diversas nacionalidades, como estadounidenses, franceses, ingleses, brasileños, australianos, suecos, argentinos, panameños, italianos, holandeses, mexicanos, rusos, uruguayos, chilenos,... en fin, de los cinco continentes... ¡casi!.

Y en cuanto a los clásicos incluidos los españoles, encontramos obras de Aristófanes, Euclides, Cervantes, Calderón de la Barca, Fernando de Rojas, Francisco de Rojas, el Duque de Rivas, Shakespeare, Zorrilla, Lope de Vega, Mira de Amescúa, Moliere, Vélez de Guevara, Ventura la Vega, Tirso de Molina, Victor Hugo, Goldoni, Lope de Rueda, Pushkin, Rabelais,... y varios más.

Sinceramente, amantes del Teatro, ¿no os gustaría tener esta colección y si además eres coleccionista, los números singulares dichos? Lo malo de estos "libritos de bolsillo" es que se deterioran con el paso del tiempo, además de con su uso, de hecho, he llegado a tener entre mis manos, ejemplares que decir desgastados es quedarse cortos. También han llegado hasta mi ejemplares con la dedicatoria del autor, no a mí, claro, sino a alguien que con el paso del tiempo o ya no está o se ha despedido del ejemplar, y lo conservo dentro de la colección, por supuesto.


En mi memoria guardo títulos inolvidables y en el alma, tardes de rica lectura. Leerlos y luego ver la obra, pensar que un día estos libritos estuvieron en manos del director de escena, pensar en los estrenos, ver qué actores estuvieron allí,... es un placer añadido. Sentarme junto al lugar donde guardo la colección me causa una sensación envidiable. No es solo el trabajo y esfuerzo de buscarlos durante años, no es solo la satisfacción de ver crecer y completar la colección, es una sensación de grandeza, de tener un tesoro de valoración sentimental imposible de cuantificar. Y en lo económico, algo que solo puede apreciar un coleccionista amante, además, del género.



@ 2020, by Santiago Navas Fernández.

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