miércoles, 16 de septiembre de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XVII: PRADOLONGO

 


"EL PARQUE DE PRADOLONGO SE INAUGURA EN HOMENAJE AL MOVIMIENTO CIUDADANO EL 6 DE FEBRERO DE 1983.

SIENDO ALCALDE DE MADRID D. ENRIQUE TIERNO GALVAN"

Esto es lo que dice la "placa" de cemento y piedra enclavada junto a la entrada al PARQUE DE PRADOLONGO, desde la Avenida de Rafael Ybarra, la que está en el inicio del circuito ciclista interior del propio parque, delante de los aparcamientos y frente al Centro Deportivo de Orcasitas (ver detalle de porqué y cómo se hizo en Madrid Patrimonio). Es necesaria tanta aclaración porque el Parque tiene infinidad de entradas, con lo cual, mejor asegurarse cuál es.

Porque PRADOLONGO es inmenso y variado nos da para muy diversas rutas y paseos, os propondría hasta tres diferenciadas que luego os contaré al final. Sus 60 hectáreas, reservando una de ellas para un Jardín Botánico (tiene horarios de visita y el resto del tiempo permanece cerrado, no son horarios difíciles, pero existen), dan para mucha variedad. Veamos la información de la web municipal oficial:

Nº total de unidades arbóreas: 8.304

Olmo de siberia 22%

Arce 10%

Pino piñonero 10%

Falsa acacia 7%

Arbustos: 225

Rosa 18%

Glicina 17%

Adelfa 12%

Macizos arbustivos: 42.049 m²

Rosa 10%

Romero 33%

Adelfa 13%

Se ubica en el distrito de Usera (en su tiempo fue parte de Villaverde), acotado por la avenida de los Poblados, la avenida de Rafael Ybarra, calle del Doctor Tolosa Latur (que lo separa del Hospital 12 de Octubre) y las viviendas de la Cornisa de Orcasitas (desde donde están hechas las fotos de debajo de este texto) en torno a la sinuosa calle del Cristo de la Victoria. Sobre unos terrenos que fueron los inicios de diversos asentamientos a lo largo de los años de emigración hacia Madrid de familias provenientes de La Mancha, Extremadura y Andalucía y que construían sus chabolas por las noches mientras por el día "se buscaban la vida", igual que ocurría en toda la zona hoy conocida como Orcasitas, aunque esté dividida en sus diferentes barrios y cuya fisonomía ha cambiado por completo desde entonces, transformándose en una zona llena de parques y jardines, públicos y privados, con avenidas como la de los Poblados que enlaza la carretera de Toledo con la de Andalucía, entre la M30 y la M40, a las que tiene buen acceso. Cuenta con centros deportivos de gran capacidad y diversidad, modernos y perfectamente dotados. Colegios y comercios de todo tipo, buenas comunicaciones en transporte público (metro, autobús y tren), en servicios públicos (colegios, centros de salud), etc. El barrio debe su nombre a la familia de don Pedro de Orcasitas que era propietario de buena parte de los terrenos, aunque no el único, y su transformación, como montones de barrios que entonces eran hasta municipios independientes, se fraguó a través del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1946, conocido como Plan Bidagor por ser éste el apellido del arquitecto que comenzó a diseñarlo desde 1941 hasta su aprobación definitiva (leer más pinchando aquí).



Podemos comenzar el recorrido precisamente por la entrada mencionada de avenida de Rafael de Ybarra, pasando directamente al circuito ciclista, que tiene un extensión de 750 metros, señalizados mediante unos mojones como los antiguos de las carreteras, formando un gran círculo en cuyo interior hay zona de juegos infantiles, de juegos de mayores, pistas de chito y calva, paseos, bancos, etc. y el arbolado es prácticamente todo de Pinos piñoneros. Al tal se accede a través de siete puentes que pasan por encima del circuito:


¿Lo habéis paseado entero?, yo si lo hice, aunque he de confesar que me detuve a ver otra entrada de esa avenida, cerca del colegio que lleva el mismo nombre. Tiene un pequeño mirador que no es gran cosa y, sobre todo, que está muy descuidado, pero desde allí podemos ver el campo de hierba y la gradería que hay en las instalaciones deportivas al otro lado de la calle. Mi idea es recomendaros cruzar el diámetro imaginario que forma dicho circuito desde esta entrada y así podéis apreciar lo que guarda, para salir hacia la entrada quizá más cuidada y llamativa, la que está en la esquina de la avenida de los Poblados con la de Rafael de Ybarra, donde nos encontraremos con unas rotondas con gran variedad de arbolado y arbustos, o justo tras ellas, con unos estanques con surtidor y luego un olivo en una plazoleta, macizos florales, etc.:

No olvidemos que por la avenida de los Poblados transcurre la Vía Verde Ciclista que rodea Madrid, aquí llega a su kilómetro 30, hace una pequeña curva para entrar unos metros por terrenos del parque, pero no hay que confundirla con la vía ciclista del propio Parque citada anteriormente pues no coinciden en ningún momento. Si bien pareciera que el planificador de la Vía Verde Ciclista, hubiera querido que tocase al menos, PRADOLONGO, como un punto transcendental en su recorrido, unido de esta forma a otros tan notables como él.


También nos encontramos con los paneles informativos de la Senda Ecológica (de la que luego os explico) y con los que nos indican que estamos en una ruta biosaludable dentro del proyecto WAP, "Gente que camina", en inglés Walking People, una idea a nivel europeo para fomentar que la gente se mueva a pie en entornos saludables, del que ya hablaremos en una próxima entrada. Estos carteles los hemos podido ver en otros parques como el de AGUSTIN RODRÍGUEZ SAHAGÚN o LAS CRUCES.


El PARQUE DE PRADOLONGO es tan amplio y diverso, que deberíamos elegir cómo acometerlo en cualquier punto. Por ejemplo, si aquí seguimos el entorno más cercano al límite de la avenida de los Poblados, nos vamos a encontrar con amplias praderas arboladas, un paseo acerado que viene hacia el centro, zonas de juegos infantiles, de gimnasia, acotados para perros y algunas esculturas de las cuales no hay placas, pero sí referencia detallada en la página Madrid Patrimonio: desde el monolito junto al lago (ver foto de la de la derecha debajo de este texto), pasando por las fuentes (incluida la que da origen a la ría que desemboca en el lago), "la banda de las esferas" (foto de la izquierda), las columnas toscanas (foto segunda desde la derecha), el templete (que luego veremos) y, mi preferida, la "Venus saliendo de las aguas" (la que quedaba por nombrar, la pobre ocupaba el centro de una fuente situada en la plaza de Orcasur, al desaparecer ésta, fue trasladada a Pradolongo, pero sin agua ni ná):

En la página citada podéis leer cómo y por quién están elaboradas y ver un mapa de situación de cada una, algunas las encontraremos de paso, otras las comentaremos más adelante. Pero ahora nos acercamos a la iglesia de Stella Maris (estrella del mar) ¡atención! más conocida como "la iglesia rota de Usera". Se construyó entre 1920 y 1930 en terrenos de la familia Orcasitas y tal vez a su costa, con tan mala suerte que apenas ejerció como templo religioso, siendo sus usos más comunes los de comedor social, dispensario médico, colegio, etc. el sobrenombre se lo debe a que durante la guerra civil su cúpula se vio sorprendida por los bombardeos sobre Madrid (que esta zona debía estar habitada, claro) quedando dichos agujeros visibles durante muchos años, tras lo cual dio al incipiente barrio un uso más práctico al ser el único edifico que no era expresamente una chabola como las que la rodeaban en este zona concreta, hoy parque, entonces "la meseta de Orcasitas". Ahora está en pleno reacondicionamiento desde 2019 según plan aprobado en la legislatura anterior, para usos de salones diversos y un Centro de Interpretación Ambiental. A destacar el gallo de su veleta en lo más alto de la cúpula.


A su lado, con salida a la calle del doctor Tolosa Latour, que separa el Parque de la ciudad sanitaria del Hospital 12 de Octubre, hay una comisaría municipal. Las obras de recuperación de la antigua iglesia también darán cobijo a los practicantes del kayac-polo, deporte que necesita agua y unas canastas (ver foto abajo derecha del siguiente montaje) donde encestar la pelota, haciendo palanca con la pala de los remos. Y justo a sus pies, está precisamente el lago, con una playita y todo. Donde además podemos ver patos y gaviotas, en ciertos momentos del año, y también, cómo los chinos celebran el cambio de año tirando sus barcos de luz (estamos en Usera, la china madrileña), o cómo se celebran encuentros de maquetas de barcos de vela sobre sus tranquilas aguas. El lago contiene además un gradería en el extremo más cercano al Templete y una península que penetra hacia la mitad del perímetro.

Tal y como vemos en las fotos, el Templete se encuentra en un extremo, rodeado de gradas para realizar actividades culturales, como hemos indicado; al otro lado, hay una amplia zona asfaltada cuya utilidad es diversa, se puede encontrar gente bailando, patinando, etc., acotada por una hilera de emparrados y la ría que baja desde la cascada.


Si damos un rodeo al lago, podemos encontrarnos con dicha ría y ascender a su lado hasta la mencionada cascada inicial, marcada por una de las varias "columnas toscanas" que os mostré antes; el acceso y vista de la caída del agua no está fácil de observar, pues haría falta un pequeño mirador que se asomara al agua, pero nos conformamos con lo que vemos desde una esquina del frente. También justo allí, hay dos ejemplares de Tejo de entre los varios que podemos encontrar en el Parque, árbol siempre imprescindible de admirar.


Aprovechemos el camino hacia el Jardín Botánico (recordar que tiene un horario específico) para admirar el bosque de pinos y, sobre todo, el paseo rodeado por éstos mismos a través de un cómodo acerado.


Pero antes de nada, vamos a asomarnos a la parte alta, a la cornisa que transcurre por la calle del Cristo de la Victoria, donde nos vamos a encontrar por supuesto, con zona de juegos infantiles, zonas de hacer gerontogimnasia, sombras y bancos, incluso algunos en forma circular hechos de ladrillo... donde los pinos se adentran entre los bloques.

Desde allí arriba obtendremos unas preciosas vistas de las copas de los árboles del propio Parque, de los paseos y el Lago y de las edificaciones al otro lado, por uno el Hospital y sus edificios circundantes, por el otro, el nuevo barrio junto a la avenida de los Poblados. Un buen lugar para tomarnos un descanso antes de continuar.

Hay una subida (o bajada, depende el sentido, como la vida misma) cerca del Botánico que da a la calle del balcón, es muy curiosa pues puede subirse por escaleras o en rampas, recto o en zigzag y que tienen unas zonas de descanso con juegos infantiles y/o bancos, que han sido trazadas recientemente o restauradas las que había. Están cerca del proyecto de "laberinto" hecho con arbustos de Durillo, que emiten una flor blanca y frutos rojos, aún no han crecido lo suficiente como para poder apreciarse el embrollo del laberinto y necesitan unos cuidados específicos para que adopten la cobertura necesaria formando las calles y paredes vegetales. Pero todo llegará.


El Jardín Botánico y La senda Ecológica, están muy bien señalizados, como ya dije, y al contrario de determinadas zonas o mobiliario, los gamberros las han respetado, cosa que no ocurre en otros parques con más prestigio, donde los carteles han desparecido o están llenos de pintura que impide ver su leyenda. 


Este es el cartel que hay en la entrada del Jardín Botánico, donde se describen las áreas en que se divide y a su vez, dentro de cada una, encontraremos un cartel similar con el detalle correspondiente a dicho área; además, en los sujetos más singulares, encontraremos otra placa específica. Aquí veremos un Tejo (ya dijimos que junto al nacimiento de la ría hay varios más) y el único Pinsapo que existe en Madrid, dada su difícil adaptación y singularidad, reconocible por su color azulado y sus piñas:


También nos vamos a encontrar en un mismo tramo con un ejemplar de Alcornoque, un Quejigo y un Roble de Turquía, para que podamos comparar y aprender a distinguirlos, precisamente cerca de la Encina. Poco más adelante hay un Majuelo arbóreo, su principal curiosidad es que cuando luce su fruto quiere decir que no va a haber más heladas ya, algo muy necesario de saber para agricultores y ganaderos en particular. Otra singularidad es el Árbol de los Farolillos, llamado así porque deja secar algunos extremos que no se desprenden, pero con el viento o al tocarlos (suavemente, no son campanas de la iglesia, que a alguno le veo venir el manotazo) hacen un curioso ruido. También nos vamos a encontrar con Eucaliptos centenarios, lo que nos viene a decir que son anteriores al Parque, no hay que olvidar que además de ser asentamiento chabolista, fue terreno agrícola en sus tiempos (Pradolongo es el nombre de un arroyo).

También encontraremos Palmeras, Plumeros, mucho Bambú (el por qué hay tanto Bambú en Madrid lo explicamos en el artículo sobre el PARQUE ENRIQUE TIERNO GALVAN y su relación con los osos Panda en Madrid), etc. y, lógicamente, muchos bancos para aprovechar el paseo, incluso alguno ha servido para una demostración de amor que ha dejado su recuerdo allí grabado:


Yo esto no lo consideraría una gamberrada, aunque sea un uso inadecuado del mobiliario urbano, eso sí, lo poco gusta y lo mucha cansa (no sea que ahora cualquiera se quiera convertir en poeta y pintor y tengamos "perro con cencerro"). Seguimos nuestro paseo hacia el Mirador del Parque, una montaña expresamente creada a tal fin (supongo que aprovecharon para amontonar los escombros de los derribos de chabolas) y al que se sube por dos escaleras hechas con las viejas traviesas de las vías, desde allí se puede ver en particular, los campos de deporte anexos y la ciudad sanitaria del Hospital 12 de Octubre.


Y es que las diferentes zonas deportivas en el entorno son muy importantes, tanto que añaden hasta 12 hectáreas más a las 60 de puro Parque. Y en cuanto a las zonas de juegos, las hay muy normales, pero también espectaculares, como esta:


Para acabar, tomaremos el paseo que transcurre entre el Mirador y la Cornisa y que nos lleva hacia la salida del apeadero de Renfe y la calle Tomelloso. Un largo paseo jalonado de árboles, en especial dos preciosas Encinas gemelas señaladas en el Sendero Ecológico, macizos florares y variados tipos de arbustos, que concluye en una gran plaza con una fuente, similar a otras que hay distribuidas por el parque y que ya sabéis que podéis investigar en la web de Madrid Patrimonio.


Bueno, pues hemos atravesado de punta a punta el Parque, por el que es imposible perderse aunque no llevéis mapa gracias a los numerosos carteles que  jalonan el camino.



Y llegados a este punto retomo lo dicho al principio, yo propondría tres rutas. Una es la visita a Pradolongo propiamente dicha, admirando su estructura, bosque de Pinos, praderas, monumentos citados, áreas de juegos y gerontogimnasia, Lago... es decir, lo que es el Parque. Otra la dedicaría a su entorno y alrededores, la cual ya haremos en otra ocasión y editaremos un artículo. Y una tercera, exclusiva para el Jardín Botánico y la Senda Ecológica. Así que tenemos dos ó tres días de recorrido.


Del Jardín Botánico ya hemos hablado, en cuanto a la Senda Ecológica (de más de 3km de longitud, por cierto), nos la iremos encontrando en cualquier caso, pero yo os recomiendo usar una guía para seguirla en orden, la podéis encontrar en la web del Ayuntamiento concerniente a este Parque. En ella os van a señalar los árboles singulares y en las placas que encontraréis a su lado, la descripción de cada uno. Así, en orden, aparecen: Olivo, Ciprés, Cedro del Himalaya, Tilo, Pino piñonero, Morera péndula, Aliso, una rosaleda, Almendro, Fresno común, Encina, Olmo común, Sófora péndula, Cinamomo, Durillo, Ciruelo japonés, Morera, Lilo, Álamo blanco y Tejo. Aunque también habrá otras curiosidades.


Y cuando se abra el Centro de Educación Ambiental en la vieja iglesia, habrá más diversidad y formas de visitarlo. En cuanto a la historia del Parque, sólo añadir que procede de un proyecto fechado en 1973 aunque hasta 1983 no se inaugura los trabajos que aún continuarían unos años más (bueno ¡y más!, a principio de 2020 han mejorado varios tramos y construido las escaleras en zigzag que comentábamos para subir a la cornisa). La Asociación de Vecinos orcasitas.org ofrece en su página una colección de fotos sobre las luchas vecinales, también el Foro por Orcasitas editó un libro con la historia de la transformación del barrio,  cargado de datos, que podéis descargar o leer en Orcasitas Activo. Pero sin olvidar que este barrio, fue reconocido por la ONU como de Participación Ciudadana por Buenas Prácticas, debido a sus aportaciones para el desarrollo urbanístico mediante Asambleas donde se decidía hasta el color de los ladrillos de los bloques, y todo ello en paz y armonía con la Administración Municipal. Por aquí han pasado alcaldes y políticos, actores y artistas, de renombre, en fin, que Orcasitas y Pradolongo bien valen un largo paseo.


No olvidéis recurrir a estas webs, además de las citadas a lo largo del texto:





@ 2020, by Santiago Navas Fernández


No hay comentarios:

Publicar un comentario