lunes, 29 de noviembre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LX: EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBEBAS - FELIPE VI (1 de 2 zancadas)

 

Sobre eriales, escombreras, el recuerdo de algunas huertas y las huellas de arroyos casi secos, nace en 2006 el PARQUE VALDEBEBAS - FELIPE VI, apodado FORESTAL (el Parque no el Monarca) por que ya contaba con arbolado autóctono a partir del cual crecer. 416 hectáreas que se ubican a grosso modo, entre la M40, la R2, la M11 y la M12 y que tras la ampliación en curso alcanzarán las 470 hectáreas. Dentro de tal cruce de carreteras encontramos el nuevo barrio de viviendas de Valdebebas (perteneciente al barrio de Valdefuentes del Distrito de Hortaleza), el antiguo de las Cárcavas-San Antonio (del mismo Distrito), la Ciudad Deportiva del Real Madrid con el Estadio Alfredo Di Estéfano, la futura Ciudad de la Justicia y el Hospital Isabel Zendal, entre otros. Al otro lado de dichas fronteras, el resto de Hortaleza, IFEMA, Barajas, La Moraleja de Alcobendas y la pista T4 del aeropuerto, que aporta la nota musical; al fondo la sierra de Madrid y en el horizonte los rascacielos de la capital.


Junto a IFEMA y frente a la Ciudad Deportiva, el PARQUE JUAN CARLOS I, que ya vimos en un recorrido divido en cuatro capítulos, dada su riqueza paisajística y arquitectónica, que podéis visitar pinchando aquí (dentro del capítulo primero, se enlaza a los siguientes), en el cual podremos establecer numerosas similitudes estructurales con el de Valdebebas. Por ejemplo, ambos parten de una huella natural ya existente, en aquél fue el Olivar de la Hinojosa, en éste, un bosque consolidado de enormes Pinos y algunos arroyos. En aquel se sucedían diferentes ambientes y pequeños jardines temáticos, con una estructura central dentro de "la isla", en éste tenemos zonas que emulan ecosistemas de la Península y un "tronco" nuclear del parque. En Valdebebas tenemos un Mirador sobre un otero natural que nos asoma a inmensas vistas y otros menores, igual que ocurría con los varios miradores artificiales del Juan Carlos I. En ambos parques, existe un horario y permanecen cerrados por la noche. Pero el de Felipe VI cuenta con una característica propia: si lo observamos a vista de pájaro, descubriremos que dibuja un árbol cuyo tronco, estructura central de jardines, hunde las raíces en la zona de ampliación y se alimentan en la ría artificial que transcurre por dicho valle, recuerdo del que fue el antiguo arroyo de Valdelahiguera (que recibe las aguas del arroyo de las Zorreras que veremos en la siguiente zancada y juntas las vierte en el arroyo de Valdebebas), ahora en proceso de acondicionamiento por efecto del proyecto de Bosque Metropolitano (del que hablamos aquí) consistente en un estanque al inicio y otro al final. Las ramas y hojas del árbol de esa figura, lo forman los diferentes ecosistemas en que se divide el Parque y éste está delineado por la verja que lo cierra. Una aclaración, entre dicho cierre y en las aceras circundantes, una suerte de jardincillos, áreas de juegos infantiles y otros servicios típicos, ocupan el irregular espacio para adaptar el dibujo al trazado de las calles.

El Parque cuenta con 10 entradas y en casi todas hay aparcamientos para vehículos, a los grandes se accede cruzando la acera por lugares acotados y señalados específicamente, no obstante, algunos conductores aprovechan el rebaje de los pasos de peatones para entrar ¡no me parece correcto!. En la rotonda que conforman las avenidas de las Fuerzas Armadas con la de Francisco Javier Sainz de Oriza (acceso por ésta), vamos a aparcar para entrar por la puerta 6, la del reloj de Sol. Hay varias líneas de la EMT que nos acercan hasta el Parque y los barrios colindantes, también la Renfe-Cercanías tiene una parada relativamente cerca, pero aún queda mucho por hacer, de hecho entre los diversos proyectos del Metro para los próximos años, está llevar hasta allí una estación. Antes de continuar y para que te orientes mejor, puedes descargar el plano del Parque en este enlace

Nada más entrar por la puerta propuesta, podemos disfrutar de un pequeño Arboreto que nos introduce en la vegetación propia de cada una de las cinco zonas temáticas que conforman las ramas y hojas de este supuesto árbol. A través de unos paseos al efecto, unas placas nos dirán la especie que estamos observando, descubriremos que lo típico de la Península no es solamente el Pino. Y para reforzar este primer contacto con el Paque, alrededor del reloj solar hay situados unos paneles con el nombre y vegetación de cada una de dichas zonas, a saber: La Alcarria, La Mancha, los Montes de Toledo, el Sistema Central y el Sistema Ibérico (en la foto superior en ese orden), que corresponden respectivamente a las zonas biogeográficas de sector Celtibérico-Alcarreño, sector Manchego, sector Toledano-Tagano, subprovincia Carpetano-Leonesa y subprovicia Oroibérica.

Seguimos adelante y una luminosa explanada nos descubre la gran zona de juegos infantiles y otra de gimnasia, instalaciones que encontraremos en buen número desperdigadas por todo el Parque, aunque estas sean de las más grandes. Al lado se encuentran las puertas número 5 y 4, al otro lado de dicha gran plaza. No demasiado lejos encontramos la 3 en una especie de península vegetal que se adentra en el lateral del Parque, oculta por jardines, zonas de juego y montículos que se arman sobre la acera de la avenida de las Fuerzas Armadas.


Enseguida nos encontramos con diferentes caminos por los que podemos optar y para ayudarnos, algunos indicadores de dirección, aunque es verdad que no todos contienen información, pero donde la hay está cuidada, uno de los motivos es que el público que aquí asiste, los respeta, otro es que hay vigilancia. No nos extrañe ver vehículos aparcados con alguien dentro y la pegatina en los lados de una empresa de seguridad, podríamos echar de menos por una imagen romántica del pasado, a aquellos "guardas" que con sus típicos trajes de pana y solapas rojas, velaban porque en los Parques se guardase la compostura (en todos los sentidos), pero no, tengo que decir que he encontrado Policía Nacional, incluso a caballo, y empresas privadas de seguridad en las diferentes visitas efectuadas a tantos parques y jardines como llevamos vistos en este blog. Bueno, nosotros vamos a optar por girar hacia la izquierda y seguir esa ruta hacia la puerta 7. Nos vamos a encontrar con lo que yo he llamado "el bosque naciente", que no es más que un espacio desde el cual podemos ver elevarse al fondo las torres más altas de Madrid y que contiene árboles aún muy jóvenes, de ahí el nombre de naciente, que enlaza con el proyecto Bosque de los Ciudadanos del que hablaremos.


Hay un área de juegos con una curiosa tirolina y poco más adelante está el circuito exclusivo de patinaje que comienza junto a dicha puerta 7, cuenta con un cartel anunciador y se caracteriza porque la pista está perfectamente asfaltada y desemboca en un rectángulo protegido por una barandilla al efecto. Conviene tener en cuenta que se trata de instalaciones restringidas para la práctica de dichos deportes y no son combinables con otros usos.


Y junto a la puerta 7 dicha, encontramos esta curiosidad. De lejos nos puede parecer una especie de barbacoa, pero al acercarnos descubrimos una mesa de DJ a disposición del público, no la he probado, pero según explica, se puede usar con el propio móvil y los oportunos cascos, lo que aún es mejor idea, pues no a todos tiene por qué apetecerles entrar en un Parque al son de un ritmo musical.

También conviene que sepamos que todo el Parque está recorrido por un circuito ciclista interior, a través de un camino de tierra compartido con peatones, si bien un bordillo enterrado sirve como demarcación para el espacio que cada tipo de práctica tiene asignado. Es una buena opción para darle un primer vistazo, a sabiendas que se puede circular, tanto a pie como en bici, por otros caminos de los muchos que existen. Otra pista ciclista rodea externamente el Parque, proviene de un ramal del ANILLO VERDE CICLISTA que pasa por Sanchinarro (si quieres volver a leer sobre el Anillo, pulsa aquí).


Las puertas de entrada están perfectamente identificadas, como vemos en algunos ejemplos sobre este texto, con su número, ubicación geográfica y el ecosistema al que dan entrada, y tienen la función adicional de marcar el inicio de cada uno de los senderos principales que dirigen al tronco del árbol que conforma el ficticio árbol. Así tenemos la siguiente correlación: 

-) puerta 1, acceso al Río
-) puerta 2, La Mancha
-) puerta 3, La Alcarria
-) puerta 4, Las Cárcavas (por el barrio que hay enfrente)
-) puerta 5, del suroeste
-) puerta 6, plaza del Reloj
-) puerta 7, Sistema Central
-) puerta 8, Montes de Toledo
-) puerta 9, Sistema Ibérico
-) puerta 10, Vía Pecuaria (de la que también hablaremos en la próxima visita)

Las puertas 3, 4, 5 y 6 están muy cerca unas de otras, de hecho, la número 5 suele estar cerrada. Es bueno que lo sepamos para futuros paseos, pero ahora vamos a seguir por el camino más pegado a la verja posible. Por cierto, que hay que señalar que estamos circulando paralelos a la avenida de Francisco Javier Sainz de Oíza, dedicada a uno de los más destacados arquitectos nacionales perteneciente a la escuela madrileña, cuya biografía podéis encontrar en Real Academia de la Historia. Al otro lado de la avenida existe una franja de terreno y unos aparcamientos, que nos separan de la M40 y de Sanchinarro, si cruzásemos tendríamos una extensa vista de todo ello que se prolonga hasta la sierra, apuntar también que la Comunidad ha instalado unos paneles con la vegetación y fauna que existe en esta parte de la ciudad. Dentro del Parque, andamos junto a una sencilla valla de madera que nos sirve como mirador, pero atención, que el camino principal comienza a descender aquí en una bajada muy inclinada.


No querría seguir sin mostraros las vistas de las que disfrutamos. Bien, pues si bajamos por dicho camino llegaremos al lecho del antiguo arroyo de Valdevivar, a estas fechas en proceso de recuperación y embellecimiento tanto de su cauce como del entorno que lo rodea, y que dirige sus aguas hacia la R2, al otro lado de la cual está La Moraleja (se pude acceder por túneles bajo la autovía, pero no os lo aconsejo en vehículo pues no son caminos preparados para ello). Dichas obras se encuadran dentro del proyecto BOSQUE URBANO que se viene desarrollando desde hace años por fases, para saber más de este proyecto, pincha aquí. Sirva la foto del inicio del artículo como referencia de lo que será esta zona que se sitúa fuera del recinto vallado del Parque. Por cierto, que el arroyo de Valdevivar desemboca en el arroyo de Valdebebas al otro lado de la R2, que es el que va recogiendo el agua de todos los afluentes de la zona y cruza Barajas para desembocar en el Jarama.


Casi enfrente y rodeada de aparcamientos para coches, está la puerta número 8 nombrada como "Montes de Toledo", a los pies de una colina seguramente que para justificar lo de "montes". Esta puerta he querido destacarla porque es la que sirve de cita para el proyecto conocido como "el Bosque de los ciudadanos". Una iniciativa que permite a quien lo desee plantar un árbol en el Parque, siempre bajo supervisión de los jardineros que indicarán dónde hacerlo y ayudarán en el proceso. Recientemente se ha reiniciado la actividad, gratuita y voluntaria, que podéis solicitar en la web: El Bosque de los Ciudadanos. Si has bajado hasta este punto te va a tocar subir, si no lo hiciste y desde el mirador anterior te has dado la vuelta, eso que ganas, pero la zona del arroyo la tienes que visitar, si no es hoy, más adelante, cuando esté acabada.


No nos puede sorprender encontrar en estas alturas los restos de una edificación que procede de la Guerra Civil, seguramente un puesto de observación y vigilancia. Aunque hoy no se distingan más que las paredes prácticamente derruidas, lo que sí podemos disfrutar es de las vistas que sirvieron para su construcción. Se sabe que hubo enfrentamientos armados por los restos hallados y de los que hablaremos al final del siguiente capítulo cuando visitemos la escultura de la Virgen del Abrazo.


Giramos ahora para encaminarnos hacia una estructura de madera que vemos levantarse en la distancia (y debimos ver casi desde que entramos), situada quizá en la cota más alta de todo el Parque. Parece una torre de vigilancia forestal y podría tener dicho uso dado que nos encontramos en un área de tal carácter. Nos sorprende el terreno a su alrededor, ausente de árboles. Cerca de una inmensa área canina, donde disfrutan las mascotas de lo lindo, pues ya sabéis que la legislación indica que en los parques deben ir atados, así que aquí "se sueltan la correa" y cuentan con incentivos para hacer también gimnasia, lo que no debe olvidar el "amigo humano" que lo trae, es que también en estos espacios debe recoger las deposiciones de sus peludos amigos. Pero subamos a la torre de madera para observar las vistas que llegan hasta la pista del aeropuerto casi ¡y más allá!; delante nuestro está el final "del tronco" de la figurada copa de árbol que dibuja el contorno del Parque y, destacando en primer término, el Mirador de Felipe Vl. Otra estructura de madera que en forma circular nos conduce al cielo, pero eso ya lo veremos en nuestro próximo paseo.


Dirijámonos ahora en dirección a la avenida de las Fuerzas Armadas, cerca de donde iniciamos el recorrido, para "introducirnos" y atravesar La Mancha. Los caminos por los que andaremos están repletos de especies vegetales y algún conejo que pude que se nos cruce en el camino; curiosamente además, cuenta con un espacio donde grandes piedras de moler y el olivar que las rodea nos recuerdan el viejo oficio de molinero y aceitero. Vamos camino de la puerta número 2.


Una vez salgamos a la avenida de las Fuerzas Armadas, aprovecharemos para conocer un área externa que está dotada de gran variedad de arbolado y plantas típicas de jardín, juegos infantiles y zonas de descanso, según bajamos en dirección a la puerta número 1. Poco antes de llegar se abre un olivar con especímenes anormalmente altos para esta especie, de un lateral parte un camino ascendente que nos llevará entre Acerolos cargados de su característico fruto rojo, hacia un mirador desde el que vemos las zonas bajas del Parque que están inmediatas a la ampliación que se está construyendo desde enero de 2021 bajo el nombre de Parque Central de Valdebebas. Os dejo sobre estas líneas, una foto de un Acerolo junto a la de un Serbal de los Cazadores para que apreciéis la diferencia.


Abundan los Madroños. Y esto me recuerda que aún no he puesto la composición que da la web municipal sobre la vegetación del Parque, eso sí, son cifras que todavía pueden ir a más por el efecto de las plantaciones populares, entre otras cuestiones, así que antes de acabar, veamos la grandes cifras:

-) 310.000 unidades arbóreas

-) 315.000 unidades arbustivas

-) 65.000 m2 de praderas naturales

-) 5 km de carril bici

-) 20 fuentes

-) casi 300 bancos (de los de sentarse, no os vayáis a creer)

-) un par de arroyos, pero varias rías más, con estanques, cascadas...


Por no citar los arboretos, zonas de humedales, los patios, las terrazas, el laberinto, el bosque consolidado... En fin ¡qué os espero en la próxima! donde recorreremos la otra zona del Parque, mucho más formal y delimitada por sus diferentes espacios ajardinados, ríos, estanques y otras curiosidades como diferentes miradores, pasarelas, estanques, zonas de juego únicas, etc. y una talla de madera que no esperabais encontrar y tuvo su polémica (ver aquí).



@ 2021, by Santiago Navas Fernández






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