viernes, 10 de diciembre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LXV: EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBEBAS - FELIPE VI (2ª de 2 zancadas)

 


Comenzamos nuestra ruta de hoy en la parte alta del tronco que simula el árbol imaginario. Allí se encuentra "el laberinto" que, como ya supondréis, se compone de unos caminos entre paredes vegetales donde podemos jugar a escondernos, pero tranquilos que no se pierde nadie pues se trata de la parte superior del tronco y es estrecha, su forma achatada como la de un trapecio, es más ancha en la base, de resultas que siguiendo una dirección constante, saldremos sí o sí; además, recordar que siempre hay que buscar un punto de referencia alto por encima de las paredes y dirigirnos a él. Lo tenemos muy fácil, pues contiene una estructura circular de madera llamada el Mirador de Felipe VI que asoma muy por encima de la vegetación, según podemos apreciar en la foto sobre este texto.



Por una rampa de madera en círculo, ascenderemos hacia una plataforma desde la que contemplar el propio laberinto y cómo desciende "el tronco" en busca de la ría, antiguo arroyo de Valdelahiguera, donde parece introducir sus ficticias raíces. Me recuerda a un mirador muy similar que vimos en el PARQUE TIERNO GALVÁN, ésta de metal, que era una antigua estructura ferroviaria que se usaba para salvar grandes desniveles en un espacio muy corto de terreno (ver aquí).


A continuación encontramos una zona de agua donde comienza "el Arboreto", así llamado porque vamos a ver diferentes especies de árboles, pero también se distingue por la presencia constante del agua que nos traerá la frondosidad, el frescor y plantas eminentemente acuáticas. El espacio discurre entre caminos y pasarelas que salvan las zonas húmedas y, al igual que en el laberinto, fácilmente podemos salir a los senderos laterales. El agua llega a través de pequeñas rías desde los extremos, evocando algunas de las huertas que también hubo en la zona, aunque en un número bastante pequeño.
 

Nos vamos a encontrar con algunas curiosidades, como "la playa" o "la cabaña". Dos espacios diferentes y que podemos apreciar en las fotos sobre este párrafo. Obviamente está prohibido el baño, más bien ese arenero que vemos tiene la función de solana para los anfibios. En cuanto al palafito, es un lugar de observación y para relajarse, pues cuenta con unos cómodos bancos en los que dejarse caer y disfrutar del silencio y el frescor del agua. Diferentes caminos acceden a este espacio, unos provienen directamente de las puertas de acceso, otros son los senderos que recorren cada uno de los cinco ecosistemas que vimos en la primera parte, y hay otro que denominan la senda del paisaje, de 2,2 km, cuyo recorrido comienza donde acaba el Arboreto y transcurre paralelo al tronco, lo supera por la copa y regresa paralelo al otro lado hasta la altura donde comenzó. 


Bajando y tras salir de la frondosa y húmeda vegetación, llegamos a "los patios", un espacio abierto donde encontramos unas enormes jardineras en círculo, que igual sirven para sentarse sobre composiciones de cerámica de tono verdoso como para crear macizos florales, instaladas sobre amplias explanadas en las que algunos Arces y Liquidámbar,  entre otros, colorean y dan sombra a nuestro paseo. Al mismo tiempo que vamos bajando, descubrimos pequeños detalles que hacen de este espacio un lugar cargado de diseño e intención.


Por ejemplo, el agua tan presente a lo largo de todo el recorrido, se remansa en pequeños estanques que adornan el camino, alimentan nenúfares inexistentes de momento, a las raíces del ficticio tronco que alimenta al árbol imaginario y a los verdaderos árboles que nos rodean en su diversidad. Parece que estamos en una zona habitada, una zona rural que tal vez existió un día cerca de aquí, un lugar organizado para la vida que transcurre en las zonas comunes: los patios.


Prácticamente ahí mismo, un cartel nos advierte que hemos llegado a "las terrazas", cuyo salto desde los patios apenas podemos distinguir. Casi enfrente descubrimos una plaza protegida por una gran lona blanca, parece un pequeño lugar de reunión o auditorio, tal vez en referencia a esos lugares donde la gente comparte su vida con sus vecinos. No podemos olvidar el simbolismo de lo que en esta zona se ha querido reflejar y su relación con las costumbres y raíces populares, las zonas rurales y agrícolas que contaban con patios de trabajo, estanques o pozos, para su laboreo, descanso y convivencia. Y muy cerca, las huertas agrícolas y los árboles frutales en terrazas sobre las laderas de las montañas.

Porque en muchas zonas de la Península, los agricultores aterrazaron los montes para poder extraer los frutos de la tierra con mayor seguridad y con este sentido el paisajista ha recompuesto los eriales que eran estas paredes calizas. Luego, la vegetación bien cuidada le da el aspecto al paisaje que podemos observar. Higueras, Olivos, Manzanos... que nos retrotraerán al pueblo ese que tenemos en mente mientras paseamos por aquí. Desde cualquiera de los dos montes a cada uno de los lados de los patios, si subimos podremos obtener una panorámica increíble de la zona.


Unos balcones por fin, nos descubren un valle y un río abajo, ante nosotros se abren dos pasarelas de madera de llamativo volumen y diseño. Al otro lado vemos el inicio de la ampliación que se está haciendo, "Valdebebas Central", que según proyecto será el PARQUE SOL Y SOMBRA. En medio, el arroyo de Valdelahiguera, se ha convertido en ría para disfrute de los visitantes, con arbolado de sombra como Chopos, Álamos, Sauces, etc. y bancos que se asoman al cauce sobre las praderas que lo circundan.


Una vez que crucemos, tendremos una vista más amplia del conjunto que forman los patios y las terrazas con la plaza cubierta. Tras su vista, vamos a tomar el camino de tierra amplio y que es la Vía Pecuaria que atraviesa, paralelo a este arroyo, el Parque y continúa bajando en dirección hacia la R2; de punta a punta del propio recinto tiene 1,7 km. Una "vía pecuaria" es una ruta por la que atravesaban los ganados en trashumancia desde épocas que se pierden en la edad medieval, tradicionalmente en Castilla; son bienes de dominio público que pretenden preservar la biodiversidad y las costumbres, y que están protegidas por la Administración Pública, clasificándose según su anchura en Cañadas, Cordeles, Veredas y Coladas. Para más información, se puede consultar la Red de Caminos de la Comunidad de Madrid (incluye relación de todo el territorio) pinchando aquí, además de información general, lo mismo descubres una forma de recorrer la provincia sin usar el transporte privado.

Subiendo en esa dirección, que nos dirige a la puerta número 1 (que recibe el nombre "del Río", como vimos en la primera parte), nos vamos a encontrar con una zona de merenderos, un pequeño estanque a modo de nacimiento de la ría y una curiosa zona de juegos. Es verdad que por todo el Parque interior y exterior encontramos donde los peques pueden divertirse, aparatos de gimnasia para todos y específicos para la tercera edad, pero en este caso encontramos algo más: "los toboganes de Valdebebas". Y no solo toboganes que, por cierto, aparte de los que se ven en las imágenes hay alguno más, nos recuerdan a los que existen en el PARQUE DE ARGANZUELA dentro de MADRID RÍO que aún no he presentado en el blog pero que lo haremos pronto (NOTA: a finales de noviembre de 2021, se ha inaugurado la reforma de la Plaza de España, la cual incluye unos toboganes de este estilo). También hay una gran tirolina, una cabaña de madera, etc. pero en particular, una fuente para que los niños experimenten el recorrido del agua: una bomba de mano fácil de manejar, expulsa el líquido desde una cisterna enterrada y, mediante diferentes artilugios como grifos, compuertas, etc. los niños pueden ir desviándola por un circuito u otro hasta llegar al suelo, donde se pierde.


Si recordáis la primera parte, subimos por un camino rodeado de Acerolos y algunas Acacias, hasta un mirador, bien, pues ese mirador nos asoma justo encima de la zona de juegos dicha y del estanque de inicio de la ría que era el antiguo arroyo de Valdelahiguera. Ese estanque lo podemos ver sobre estas líneas en la foto que no tiene edificios al fondo; la foto que sí los tiene, corresponde al final de la ría por la cual vamos a volver para seguir nuestro paseo. Es decir, vamos por la Vía Pecuaria en dirección contraria, hacia la puerta número 10 cuyo nombre es precisamente ese: Vía Pecuaria.


Sin llegar a la salida y tras pasar un extenso área para mascotas a la vista de las nuevas urbanizaciones del exterior, nos encontramos con otro estanque en el que podemos disfrutar de unas praderas que llegan hasta el agua misma, bancos y sombras de arbolado de humedal y algunos patos que salen a la espera de algo que picotear, pero recordad que NO se debe dar de comer a los animales salvajes de nuestros propios alimentos, sobre todo pan, pues son procesados y su hígado se resentirá con ellos. Ya el equipo de mantenimiento municipal les proporciona menús suficientes y adaptados a sus necesidades, pero si aun así insistimos en "echarles" algo de comer, comprad en un comercio del ramo comida específica, preguntad al vendedor. 


Este estanque (que yo he llamado "lago de los patos") se nutre de un mantial artificial que surge en una de las laderas, tal y como vemos en la foto superior; y del antiguo arroyo de las Zorreras, cuyo viejo cauce ha sido recuperado a través de cascadas sucesivas como la que vemos también sobre esta líneas. El nombre del cauce ya nos sugiere que animalejo habitaba estos lugares, por otro lado y aún, ricos en conejos y, posteriormente, aves, patos y anfibios.


Desde ahí parten dos senderos, uno a cada lado de la ría, que atraviesan puentes de madera sobre ella. Otros caminos provienen de las puertas de acceso número 10 y también de la número 9, que es la llamada del sistema Ibérico, nomenclatura que os recuerdo nuevamente, vimos en el capítulo anterior. También cruza por aquí la pista ciclista que transcurre por el interior del Parque. Es un bonito paseo ascendente que nos va a llevar directamente al Pinar de Valdebebas, el bosque consolidado de Pinos.


Es allí donde encontraremos altísimos Pinos piñoneros que nos sorprenderán por su majestuosidad, en un lugar que recibe el nombre histórico de Los Cenagales. Será por que aquí y rodeado de vegetación, encontramos el manantial que da curso al antiguo arroyo de las Zorreras. Y al lado, una curiosidad: la Virgen del Abrazo. Una talla de madera que bajo una pérgola hecha de madera también, representa una virgen que sostiene al niño abrazado a su cuello, ubicada sobre el tocón de un pino, protegida por una valla metálica y llena de ofrendas florales. Obra del escultor Jesús Arévalo que en el 2018 la realizó tras petición de los vecinos al Ayuntamiento, aprovechando un Pino centenario que, enfermo, fue talado y dejado ahí; dicen que al esculpir se encontró dos balas en su interior que indicaban un cruce de disparos y que fueron datadas en la época de la Guerra Civil, cosa muy posible dado que por aquí también hubo trincheras y algún búnker, como hablamos en la primera parte. La polémica surgió entre quienes querían emplazar a la Virgen en este lugar y los que no lo consideraban adecuado, al final, en 2019 y siendo alcaldesa Manuela Carmena que "se mojó" a favor, se aprobó mantener la talla en este sitio donde hoy la vemos. Los más fervientes fieles constituyeron una asociación para ocuparse de su lustre y mantenimiento entre otros objetivos.


Precisamente por aquí, viene a nutrir el manantial del arroyo de las Zorreras, una ría artificial que mana (foto de arriba) muy cerca de los restos del búnker que vimos en el capítulo pasado. Una de las numerosas cascadas que nos encontramos y podemos disfrutar de ver a través de los varios puentes que la cruzan, figura sobre este texto también. Nos sirve de despedida a nuestro paseo de hoy y también de fin del recorrido por el PARQUE FORESTAL DE VALDEBEBAS - FELIPE VI, aunque sea con cierto dolor y sentimiento.


No olvidéis consultar la web municipal ni la del Bosque de los Ciudadanos, os dejo aquí los enlaces:





@ 2021, by Santiago Navas Fernández

P.D.- Alrededor del Parque está naciendo un barrio repleto de avenidas ajardinadas y zonas de juego infantiles, pistas de deporte, etc. También está creciendo el antiguo barrio de Las Cárcavas-San Antonio, que disfruta de un montón de pequeños jardines en sus calles. Como tenemos tanto que ver, los dejamos por visitar para cuando se inaugure la ampliación del Parque Central de Valdebebas o Parque Sol y Sombra, como lo llaman en la web. 




   

No hay comentarios:

Publicar un comentario