sábado, 10 de julio de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID XLIII: PARQUE JUAN CARLOS I (1 de 4): EL OLIVAR DE LA HINOJOSA Y EL CAMPO DE LAS NACIONES.

Con motivo de la celebración en 1992 de "Madrid Ciudad de la Cultura" se inauguró el PARQUE DE JUAN CARLOS I, dotado de unas asombrosas cifras: 160 hectáreas de extensión, 30.000 m2 de lago artificial, una Ría de casi 2 km de longitud comunicando dos estanques (Norte y Sur), un Anillo circular de 3 km, paseos señalados por más de 13 kilómetros, el JARDIN DE LAS TRES CULTURAS dedicado a las tres civilizaciones inducidas por las tres principales religiones monoteístas de occidente, una ESTUFA FRÍA con más de 200 especies distribuidas en 12 zonas diferenciadas, 19 monumentos en el mayor museo al aire libre completado con otros 3 más añadidos posteriormente (y otras propuestas arquitectónicas), un auditorio con capacidad para más de 9.500 asistentes (lamentablemente cerrado), 21 hectáreas que conservan un olivar del siglo XVIII con más de 2.800 ejemplares, que son el origen de esta gran finca, entre otros detalles y servicios que vamos a visitar con detalle, por lo cual dividiremos en varios artículos su gran extensión y variedad.


Pilastras plaza del Recibimiento

El origen se remonta a 1980 cuando se plantea crear un gran espacio en Madrid para la celebración de Congresos y Ferias Internacionales, la vista recae sobre este lugar, cercano al aeropuerto y con enormes posibilidades. Al cual se denominó Campo de las Naciones, popularmente conocido hoy en día como "el IFEMA" y se planteó la necesidad de otro servicios, entre ellos, una gran zona verde. En 1991 se inauguró el auditorio que tiene una capacidad de 9.500 personas y, al año siguiente, como he dicho, se inauguró el Parque, coincidiendo con las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal celebrada en Sevilla, que la Capital no podía ser menos y no estrenar nada ese año. En 2014 la Asociación Cultural "Barajas, distrito BIC" solicitó la correspondiente declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de  "Paisaje Cultural".

El Catedrático de Arquitectura de la Universidad Europea, José Luis Esteban Penelas fue el director de este proyecto junto con el también arquitecto, Emilio Esteras Martín. Trazado con una visión novedosa sin olvidar el referente de El Capricho, al otro lado de la avenida de Logroño y aplicando novedosos conceptos, ha sido un referente muy valorado en foros internacionales y nacionales. Su concepción y trazado está lleno de simbolismo, la presencia del agua y de la diferente vegetación, ofrecen una visión del conjunto muy particular, por ejemplo, si vemos el plano desde arriba, un gran círculo marca el centro, atravesado por el agua, con dos estanques norte sur y el lago, con caminos que lo ensartan, parece una gran ciudad que a su vez, inscribe todo el conjunto en otro círculo imaginario más amplio. Pero los numerosos hitos arquitectónicos que encontramos en el interior, la agrupación vegetal, constituyen un espacio físico y mental diferente a cualquier otro Parque o Jardín con trazados que dibujan diferentes formas geométricas. Este Parque podría haberse llamado "el Olivar de Hinojosa", pero la historia a veces determina cuál es la verdadera razón e indudablemente la España de 1992 era un espectáculo para el mundo, así que se adoptó un nombre más simbólico. El nombre de Olivar le viene de lo que ahora veremos, pero el de hinojosa le viene de que estos campos eran simplemente monte de hinojos que nada producían o bien, de un personaje poco conocido.

La dotación del Parque es muy amplia, a las zonas de deporte, juegos infantiles, de mayores, pistas de deporte diversas, áreas caninas, zonas de paseo, incluso merenderos, etc., hay que añadirle algún kiosko y aseos públicos, tres casetas de información... Además, cuenta con un trenecito que hace el recorrido completo de manera gratuita, un servicio de préstamo de bicicletas, zonas de pesca (sí, sí, puedes pescar en el lago y la ría, en los lugares permitidos y con los permisos oportunos, no vale el típico palo con una mosca cazada al vuelo atada a un hilo, a lo Tom Sawyer ¿eh?), en fin, que puedes disfrutar de un día completo si quieres, de hecho, los fines de semana suele abarrotarse de "campistas" que prueban la resistencia del césped y la capacidad de las papeleras. Para llegar al Parque puedes usar el transporte público y atravesar por zonas verdes del entorno de El Capricho desde la estación de metro del mismo nombre (dicho Parque lo visitamos y lo contamos aquí), o subir una calle desde la estaciónn de Alameda de Osuna (pasando junto al Castillo que visitamos en su día, pincha aquí), también puedes apearte en la estación de Feria de Madrid y caminar hasta la rotonda de don Juan de Borbón que es la entrada principal, se llega bajando por la avenida de la Capital de España (no, no es una adivinanza, se llama así), o ir en bus en las líneas 104, 112 ó 122. Y si lo que quieres es usar tu propio vehículo, tienes numerosos aparcamientos, muy amplios y bien señalizados que los festivos "se petan". Pero también puedes llegar en bici, a través de la entrada sur de la avenida de Logroño, el carril bici interno se conecta como ramal con el ANILLO VERDE CICLISTA, cuyo itinerario ya describimos en el artículo correspondiente (ver aquí).

Arboles metálicos

En cuanto a las entradas, tiene muchas, tantas como salidas ¡fíjate!, pero la citada como principal o la que está en la avenida de Logroño junto al Centro Cultural Gloria Fuertes, puede que sean las más espectaculares, va por gustos. En cualquier caso, el Parque cuenta con numeroso paseos que avanzan hacia en Anillo central. Desde la citada entrada de la Avenida de Logroño, un camino va paralelo a dicha avenida y llega hasta el Auditorio, mientras desde la otra entrada de esta avenida situada junto al dicho Auditorio, sale otro camino por la parte de atrás y sube hasta la entrada oficial del Parque, siguiendo la linea de ferrocarril de la que le separan zonas deportivas y unas pasarelas que dan acceso a los aparcamientos de ese lado. Justamente desde la rotonda de don Juan de Borbón, parte el paseo que podríamos considerar principal, pues dejando a un lado la Plaza del Recibimiento, atraviesa el Pórtico Principal por encima del Canal y el Anillo central, camino del Jardín de las 3 Culturas, cerca de la Estufa Fría. Una cuarta entrada que también puede utilizarse si has tomado el metro hasta la estación de Feria de Madrid, parte de la plaza de Hamburgo junto a la Pirámide Solar, hacia el Jardín de las Tres Culturas en oblicuo sobre el itinerario citado anteriormente. Por supuesto que hay muchas más posibilidades, todo es explorar, puedes elegir cada día una entrada diferente a la salida, si quieres. Vamos ahora con un poquito de historia que tanto nos gusta.

Nicolás de la Hinojosa (Nicolás Ginés Gómez de Hinojosa, El Puerto de Santa María (Cádiz), 16.X.1674 – Madrid, XII.1728, ver biografía en Real Academia de la Historiafue un intendente de la corte de Felipe V que llegó al cargo de Tesorero Real, algo así como el ministro de Hacienda de hoy en día. Entre 1718 y 1725 fue adquiriendo tierras con la intención de poner en funcionamiento una gran finca basada en la vid, el olivo y los cereales. Al final adquirió entre Barajas y Canillas 76 hectáreas que ocupó con 7.000 olivos y 25.000 cepas y estableció su residencia particular; en la hacienda de Barajas, de unas 200 hectáreas ubicadas entre los municipios de Canillas, Hortaleza y Canillejas, también plantaría olivos y una viña en la zona lindante con Barajas; y una tercera propiedad dedicada a cereal, la establecería entre Coslada, Torrejón y Rejas. En total más de 10.000 olivos y 55.000 cepas. Pero las tres guardaban un secreto que no se descubrió hasta la muerte de don Nicolás, y es el desfalco en las cuentas del Tesoro Real que había provocado para con ese dinero, comprar a su favor dichas fincas, por lo que a partir de 1758 las propiedades salieron a subasta y se ve que los nuevos compradores no tenían ningún interés agrícola, porque las fincas cayeron en desuso.

Pescador en el Lago

La Casa de la Hinojosa tenia molino de aceite y bodega propia, con sus tinajas y todo, "era" de las de trillar, cuadras, pajar y alberca. Se ubicaba aproximadamente donde hoy se encuentra la entrada a la ciudad deportiva, con el tiempo quedaría abandonada y al uso de quien buscara un refugio puntual u ocultarse para otros menesteres. Olvidada con el tiempo y abandonada, en 1969 saltaría a la palestra por el "crimen de la tinaja", un suceso sin resolver en el cual apareció una mujer joven dentro de una de las tinajas, asesinada brutalmente; las investigaciones condujeron a un conocido hampón de la noche, que se declaró finalmente inocente, y como la muchacha a pesar de ser de Jaén recibía una pensión de EEUU por ser viuda de un soldado muerto en Vietnam y como contaba con un expediente singular para una mujer de aquella época, las autoridades prefirieron no profundizar y dieron por cerrado el asunto sin más. Pero esto es otra historia. Volvamos al Olivar. Mejor es destacar que junto a aquella Casa existía un manantial muy importante cuya existencia se registró a primeros del siglo XX con un caudal de 60 m3 por día en verano. Por cierto, que de las aguas subterráneas se nutría en su tiempo, la finca de El Capricho.

Olivar antiguo de la Hinojosa

Jacobo Fitz James Stuart (¿a que os suena el nombre? Grande de España, descendiente directo por padre de Jacobo II de Inglaterra y por madre de Cristóbal Colón, III duque de Liria cuyo descendiente añadiría el ducado de Alba), pues bien, este noble de cuna adquirió buena parte del olivar para cedérselo a la Congregación de las Carmelitas Descalzas que, en 1767, hicieron caja vendiéndoselo al duque de Siruela, Lucas Spínola. Pero ni aún así hubo mano que se ocupara de los olivos. Llegamos a 1935, el arquitecto César Cort Botí (creador de la QUINTA DE LOS MOLINOS que visitamos y del que hablamos aquí) se hace con la finca, sus herederos sufrirían las expropiaciones necesarias para construir el Campo de las Naciones. El Plan de 1985 incluía una parte para dedicar al viejo sueño de rodear la ciudad con anillos verdes y como tal, era más sencillo hacerlos en zonas por construir que en las construidas (y así nos remontamos a los grandes planes urbanísticos del 46 y del 63, o sea, que eso de lo que algunos políticos presumen como novedoso, es menos antiguo que el hilo negro, pero más que "el canalillo"). Para la construcción del Parque se comenzó por preservar el olivar, podando los viejos ejemplares, saneando troncos, cubriendo espacios yertos, trasplantando otros y colocando estratégicamente ejemplares en lugares significativos o junto a figuras escultóricas; todo ello como consecuencia del mencionado abandono y las extracciones anónimas de leña y aceitunas. En julio de 2015, como cuenta una placa colocada al efecto, el Olivar de la Hinojosa se hermanó con el Olivar de San Isidro en Lima, Perú, con sus más de 1.300 olivos, por ser éste el lugar donde se plantaron los primeros olivos de América en 1560.


El Parque ofrece numerosas posibilidades y encontraréis multitud de mapas, entre ellos el oficial, podéis descargarlo en: Madrid.es/PlanoJuanCarlosI.pdf, donde han intentado detallar todo lo que vais a encontrar, distinguiendo zonas, servicios y puntos de interés. Dentro del Parque también hay paneles informativos sobre las rutas biosaludables, lugares destacados, indicadores de espacios concretos, senda de los monumentos, etc. He optado por poner aquí el que veis sobre este texto, porque creo que lo tiene todo y es simple, identifica los lugares de aparcamiento, las calles del entorno para ayudar a orientarse, etc. pero además podéis acudir a uno de los puntos de información donde os facilitarán otro en papel con excelentes explicaciones al respecto, recordar que hay tres (en el camino paralelo a la avenida de Logroño, en la puerta principal de la rotonda de don Juan de Borbón y en la otra cercana a la rotonda de Hamburgo) y que se ven en la distancia gracias al punto rojo colocado sobre su techo. Tanto estos edificios como los de los aseos públicos, de los cuales hay varios (¡y son gratis!) tienen una estética que se confunde perfectamente dentro del entorno y a pesar que desde fuera vemos que son de cristal, no se transparentan, tranquilo todo el mundo.

La Ría por la zona de Verano

Vamos por lo primero que llama la atención sobre plano, ese gran círculo es el Anillo Central, de 480 m2 de diámetro y 3 kilómetros de longitud, realizado para que sea posible pasear, ir en bici, en patines, etc. por él, recorrerlo nos va a aportar una visión global del conjunto, unas veces nos enseñará cascadas de agua, otras hileras de árboles, arbustos y flores, detalles arquitectónicos, hitos, cuadros, etc. jugando con la otras grandes características del Parque: el agua, la vegetación y la imaginación. Pero también es una senda botánica en sí mismo, con sus especies adaptadas a diferentes épocas del año, es decir, agrupadas según cuatro divisiones correspondientes a las cuatro estaciones: verano, desde el paso previo al Lago hasta superarlo totalmente, con lo que el agua aquí es la clave junto a especies de sombra y colorido como las moreras, las séfora, las cincoenrama y las rosas de Siria, con vistas constantes al Lago y las copas de los árboles de El Capricho; otoño, a continuación y hasta el primer puente sobre el Canal en el estanque norte, se caracteriza por el colorido de árboles como el roble rojo o el amarillento del ginko y el chopo; invierno, lógicamente se requieren árboles y arbustos de hoja perenne para mantener la vista inquieta y no volverse sobre la Ría fría y tal vez helada, por el que cruza varias veces acabando en la plaza Este; y primavera, rica en arbustos y árboles caducifolios, plantas con flores como las rosas que adornan los laterales del Anillo en el tramo que empalma con el Verano, su trazado es de calzada más ancha y ofrece vistas a las Pirámides IV y V. Varias pasarelas enlazan el Anillo con otros caminos, cuenta con elementos arquitectónicos peculiares como cuñas, puentes y voladizos sobre la Ría y el Lago... Al menos una vez hay que recorrerlo entero, nos servirá como referente  pero también hay que aprovechar su disposición por épocas del año para descubrir la flora más indicada en cada una.

Punto Información

Antes de seguir, vamos a conocerlas cifras, con detalle de las principales especies, que nos ofrece la página municipal del propio Parque:

    Nº total de unidades arbóreas: 14.651

    Principales Árboles:

Olivo: 2.333 Unidades
Pino: 1.227 Unidades
Catalpa: 1.026 Unidades
Ciprés de Leyland: 823 Unidades
Sófora japónica: 588 Unidades
Fresno: 501 Unidades
Ciprés mediterráneo: 496 Unidades
Plátano falso: 451 Unidades
Álamo blanco: 398 Unidades
Morera blanca: 367 Unidades

    Principales Arbustos:

Enebro rastrero: 11.318,5 m2
Cotoneaster: 5.436 m2
Hiedra común: 5.060,7 m2
Conjunto de vivaces: 3.735,4 m2
Fotinia: 3.567,6 m2
Adelfa: 3.002,3 m2
Berberis thunbergii: 2.804,7 m2
Rosas: 2.654,8 m2
Taray: 2.525,9 m2
Olivilla: 2.158,7 m2
Jazmín de leche: 1.909,5 m2
Durillo: 1.492,3 m2
Abelia grandiflora: 1.351,7 m2
Pittosporum tobira: 1.287,9 m2
Rosal Paisajista: 1.281,8 m2
Celinda: 1.236,5 m2
Hibisco: 1.185,2 m2
Photinia de punta roja: 1.126,4 m2
Romero: 1.079,7 m2
Espino de fuego: 1.001,4 m2


Rosales lateral Anillo Verano

En total son cuatro capítulos, al final de los cuales encontrarás un enlace al siguiente, así te ahorras volver al navegador. Y en el último están los enlaces a los otros tres anteriores, por si quieres repasar algo.

Pincha aquí para ir a visitar LA ESTUFA FRÍA y EL JARDIN DE LAS TRES CULTURAS.



@ 2021, by Santiago Navas Fernández

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