martes, 20 de julio de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID XLIV: PARQUE JUAN CARLOS I (3 de 4): LA SENDA DE LAS ESCULTURAS.

 

En la rotonda de don Juan de Borbón, abuelo del actual rey, encontramos un monumento que forma parte de LA SENDA DE LAS ESCULTURAS con el número 1, así figura en el cartel que encontraremos dentro del propio PARQUE DE JUAN CARLOS I. Esta es la entrada principal del recinto y es por donde vamos a empezar hoy; por cierto, que hay un gran aparcamiento gratuito que es bien aprovechado por los propios visitantes y por los que van a trabajar a los edificios de enfrente, eso sí, tener en cuenta que es parte del Parque y por tanto, tiene horarios limitados.


1.- Monumento a Don Juan del arquitecto y escultor Víctor Ochoa Sierra, del cual ya conocemos los monumentos a su tío Severo Ochoa y a Camilo José Cela que figuran en la CIUDAD UNIVERSITARIA (y cuya visita puedes volver a ver aquí). El monumento se costeó por suscripción popular iniciada por el ABC tras la muerte del conde de Barcelona en 1993; inaugurada por Juan Carlos I en 1994 junto al Parque de su nombre donde ya había una fuente "cibernética". El busto del homenajeado pesa 7 toneladas y se sustenta sobre un pedestal y una base truncada de hormigón ubicado en la zona ajardinada, bajo el cual se enterraron diversos objetos personales, una placa nos informa de que se trata de don Juan, del cual dicen que pudo haber sido rey de España de no haber sido por la dictadura franquista. 

La fuente cibernética de la plaza se sitúa en un vaso de 30 metros de diámetro delante del monumento, diseñada por los arquitectos del Parque Juan Carlos I más José María Guijarro. Su particularidad es que mediante un sistema informático se controla agua, luz, movimiento, música, etc. para conseguir mezclar efectos luminosos con sonido y combinando los diferentes chorros, creando una espectacular pantalla de agua. Entre surtidores, géiseres y chorros orientables, hay la siguiente nómina: 12 agrupaciones perimetrales con un surtidor central y 6 pulverizadores en círculo; 8 alineaciones paralelas de 6 surtidores cada una en forma de cruz, acompañadas de otros 8 surtidores intercalados entre ellos de dos en dos; y en el centro un géiser rodeado de 12 surtidores; todo adornado con focos de diversos colores. Hay otra fuente cibernética en el Auditorio, pero como está cerrado...

LA SENDA DE LAS ESCULTURAS es una ruta exclusiva que se encuentra señalizada a través de un panel informativo (encima de este texto), sin embargo, las obras están distribuidas a lo largo de todo el Parque y podemos optar entre visitarlas siguiendo la ruta marcada o irlas encontrando según paseamos. A fin de cuentas, es un Museo al Aire Libre más, como el del Paseo de la Castellana o el de Palomeras (ambos visitados ya en este blog, ver aquí y aquí respectivamente), de hecho, en 1992 se celebró en el Parque el Simposio Internacional de Escultura al Aire Libre de donde salieron algunas de las que ahora figuran aquí, pero hay que advertir que a las 19 originales se suman otras tres más, en el mapa guía de la página web del Ayuntamiento que os dimos para descargar como PDF, se numeran del M1 al M19, pero en otro orden que os señalamos entre paréntesis en la relación de monumentos que vemos a continuación.


2.- Viga (M9), obra del escultor mejicano Jorge Du Bon Cruz realizada durante el Simposio, en 1991. Sobre el único montículo natural del Parque, se alzan tres bases de hormigón sobre los que se han depositado sendas vigas en acero corten, mediante el acondicionamiento realizado, es posible asomarse a ver estos elementos y admirar el juego de sombras que producen sobre el suelo. La curvatura dada a las vigas juega con la ensoñación del observador.  

3.- Manolona Opus 397 (M8), del escultor malagueño Miguel Ortiz Berrocal, obra patrocinada por Telefónica dentro del Simposio. Sobre una hondonada en un campo denominado naranjal porque se crian árboles de ese fruto de escasa altura sobre unas estructuras metálicas, se eleva una figura abstracta que representa una mujer yacente, dícese homenaje a las esforzadas mujeres madrileñas del pueblo llano, que se distinguen por su desenfado y descaro, derivando del nombre común y castizo de la "Manola".

4.- Encuentros (M7), del escultor melillense Mustafa Arruf, tampoco es parte de las elegidas en el Simposio; fue esculpida para conmemorar el centenario de la fundación de Melilla en 1497 y regalada a Madrid, que la colocó en 1997 en este lugar. Son tres partes las que componen el monumento, las otras se encuentran en Bruselas y en la propia Melilla, homenajeando así la interculturalidad, la fraternidad y la concordia entre los pueblos; el elemento de Madrid se alza sobre una pradera de césped y recoge lo que podría decirse la cabeza, sobre sí mismo, como un extraño extraterrestre de "La Guerra de los Mundos". A sus pies, una loa a la ciudad de Melilla compuesta por Fernando Arrabal. 

5.- Fisicromía para Madrid (M19) del escultor venezolano Carlos Cruz Díez, si corresponde a la selección efectuada durante el Simposio. Se trata de una estructura metálica ondulante que sale como una serpiente desde una terraza y se sostiene sobre una columna de hormigón, según nos movemos por sus lados y la luz va variando también, veremos láminas de diferentes colores a lo largo de dicha forma, que la otorgan un gran dinamismo.

6.- Sin título (M1), del escultor madrileño José Miguel Utande, aunque de 1992 no corresponde al Simposio. Ubicada sobre la Pirámide II. Sobre hormigón se alzan unas vigas de acero corten que sostienen una figura irregular, compuesta a base de trazos rectos y torsiones  jugando con la imaginación del observador dependiendo en la posición que se ponga.

7.- Pasaje azul (M2), obra del escultor rumano Alexandru Arghira realizada para el Simposio de 1992. Obra ondulante de ladrillo revestida en la parte superior de cesped, rodeada de agua en el estanque norte, se abren escaleras a modo de calles, una de ellas da nombre al monumento al ser azul. Simula una casa en ruinas.

8.- Homenaje a Galileo Galilei (M4), obra del escultor valenciano Amadeo Gabino Úbeda, para el Simposio. Ubicada sobre el mirador "la proa" proyecta su reflejo en el agua para enfatizar su sentido de solidez; tres piezas voluminosas, interconectadas en diferentes sentidos, establecen una relación entre ellas y con el homenajeado al jugar con la interpretación de las formas, cósmica y física, enlazadas por el sentido poético de la visión adelantada a su tiempo.

9.- Dedos (M5), del escultor chileno Mario Irarrázabal Covarrubias, instalada en 1994 tras situarse primero ante el Círculo de Bellas Artes de la calle de Alcalá en 1987 y los siguientes años en el Conde Duque. Es reproducción de otra obra similar del autor de 1985 y no forma parte del grupo del Simposio. Realizada en hormigón blanco, reproduce cinco dedos de una mano saliendo de la tierra para recibir al visitante o advertirle de algo, el detalle de uñas y huellas dactilares impresiona.

10.- Sin título (M6), del escultor israelí Dani Karavan realizada para el Simposio de 1992. Tres pórticos de 3,5 metros de anchura y una escalera acompañados de olivos y cipreses dan paso al antiguo Olivar de la Hinojosa, la figura de los pórticos se dibuja sobre el suelo marcando los cuatro puntos cardinales. Representa el esfuerzo del hombre y la naturaleza que domina para su propio beneficio, interpretándolo como lugar sagrado.

11.- Los cantos de la encrucijada (M12), obra del escultor argentino Leopoldo Maler realizada a raíz del Simposio. En la zona de los Jardines Monotemáticos se ubica esta escultura sobre una pirámide de hormigón recubierta de tierra y césped, dotada de una estrecha escalinata exterior que asciende hasta la cumbre desde la parte trasera. Por el otro lado, un pasadizo nos conduce al interior de forma que aquí podremos contemplarla desde abajo. Una maleta sin dueño sobre un bloque de hormigón y una plataforma de acero, como representación de la movilidad del alma y de los tiempo, los viajes, la inquietud... todo coronado con un NOS que recuerda al plural mayestático usado por las viejas monarquías, entre otros; una reflexión sobre el destino de las grandes civilizaciones.

12.- Espacio Méjico (M11), de los arquitectos mexicanos Andrés Casillas de Alba y Margarita García Cornejo, tampoco pertenece al Simposio, pero fue donado por la ciudad de México e inaugurada durante la II Cumbre Iberoamericana de Madrid en 1992. Está ubicada sobre la III Pirámide junto al embarcadero, se trata de una gran rueda de un intenso color rojo que se distingue desde la otra punta de Madrid (el mismo rojo que tiene en la borla que las corona, las tres casetas de información, claro que éstas simulan ser una "i" con el punto en rojo). Está hecha de "quesitos" de hormigón colocados oportunamente para que tenga la forma dicha, sin adornos ni nada más. Evoca al Sol primigenio, a la pelota maya y al calendario azteca, su ubicación emula las religiosas y rituales pirámides colombianas. Desde su lado se contempla el descenso de la inmensa rampa de subida como la fragilidad del ser humano en la naturaleza. También tiene unas escaleras en la parte de atrás y desde su cima plana se ve todo el recinto.

13.- Viaje interior (M15) del escultor dublinés Michael Warren realizado a raíz del Simposio de 1992. Sobre unos basamentos metálicos, se encuentran embutidos unos postes de madera que sufren igualmente el deterioro de la climatología, pero que vienen a ser la combinación entre lo natural y lo artificial para crear un símil de árboles, incluso uno de ellos se encuentra torcido.

14.- My sky hole/Madrid (M17), del escultor japonés Bukichi Inoue, realizada durante el Simposio de 1992, se ubica en la Pirámide V dentro de la serie del autor por diversos puntos del planeta "my sky hole". Tras subir por una rampa nos encontramos cuatro cipreses orientados según los puntos cardinales y en el centro una gran semiesfera brillante que surge del adoquinado. El cielo y la tierra, lo divino y lo humano conectados, un lugar de meditación y reposo.

15.- Eolos (M14), del escultor belga Paul Van Hoeydonck, realizado en 1992 durante el Simposio. Entre futurista y simbólico, el conjunto de cuatro estatuas realizadas con placas de bronce extraídas de barcos en desguace, representa una pareja, a un joven y a un niño, ambos sin sexo definido, que parecen emerger o caminar sobre las aguas impulsados por el viento (Eolo es el dios de este elemento) que sopla sobre un aspa que tienen en la cabeza en forma de cruz egipcio, símbolo de vida también.

16.- Homenaje a Agustín Rodríguez Sahagún (M13), del diseñador y escultor japonés Toshimitsu Imai que participó en el Simposio. Sobre unas plataformas de hormigón se alzan piedras graníticas revestidas de pan de oro, de forma que la estabilidad del conjunto contrasta con la movilidad del agua donde se reflejan; obra inspirada en el jardín japonés, Ishigumi, como metáfora de la Naturaleza (no sé, pero veo más propio la estructura de Chillida dedicada al ex-alcalde que vimos cuando visitamos el Parque que lleva el nombre del homenajeado, ver aquí.

17.- Paseo entre dos árboles (M18), del pintor y escultor gallego Jorge Castillo Casadelrrey en 1995, no procede del Simposio. Sobre la prolongación del espolón del estanque sur, se ubica una maraña de barras metálicas que simulan las ramas de un árbol caído y entre ellas, varios pájaros posados, uno de ellos ha sido aprisionado por una rama y desde afuera los demás miran. Parece ser que la escena fue observada por el propio autor en un paseo cotidiano y así quiso plasmar el ciclo de la naturaleza donde todos se ven afectados por la vida y la muerte.

18.- Monumento a la paz (M10), de la escultora brasileña Yolanda D'Augsburg Rodrigues en 1992, no corresponde al Simposio, sino que fue patrocinada por El Corte Inglés para conmemorar la Conferencia de Paz entre palestinos e israelíes presidida el año anterior por España. Tres elementos de gran volumen en acero corten configuran la representación abstracta de la convivencia y la tolerancia; la principal surge del suelo con el nombre "raíces de España" a la que se unen dos lazos en acero inoxidable que son los dos pueblos enfrentados, culminando la figura con "la raíz de la Paz", una pieza helicoidal que lo preside y se eleva al cielo. En un extremo del pedestal están grabadas dos palomas en vuelo ascendente.

19.- Homenaje a las víctimas del Holocausto (M3), obra del escultor y pintor sefardí Samuel Nahon Bengio, con la prestación del arquitecto Alberto Stisin Israel, realizada en 2007 por impulso del Ayuntamiento y la comunidad Judía de Madrid, en recuerdo del holocausto nazi en la Segunda Guerra Mundial contra los judíos pero también, como dice una placa al efecto, en memoria a los españoles, gitanos y otros colectivos víctimas de la barbarie y la sinrazón. Ubicada en el pinar que hay junto al Vergel de los Granados del JARDIN DE LAS TRES CULTURAS, está lleno de simbolismos: una estructura metálica en forma de seis prismas triangulares metálicos se levantan sobre una planta hexagonal, que proyectan la estrella de David con su sombra, alrededor una plataforma hecha con traviesas de las vías de un tren, en alusión a aquellos que transportaban hacia los campos de concentración a las víctimas; un poco alejado, una escultura hecha con traviesas también, de un padre y su hijo moribundo en brazos al que observan multitud de tumbas o personajes que representan más traviesas clavadas en horizontal sobre una plataforma de hormigón. No hay límite a este conjunto abierto. 

20.- Niño Sol (M16), realizado bronce con una altura de 4 metros, esta obra del peculiar escultor valenciano Juan Ripollés fue instalado en 2009 sobre la ladera que va hasta el Auditorio, paralela a la avenida de Logroño. Tiene dos formas de verlo, por delante y por detrás, pero no sabrás nunca cuál es cuál ¿o no?.

21.- Víctimas vuelo JK5022, monumento levantado en recuerdo a los 154 fallecidos y 18 supervivientes del accidente de avión acontecido en agosto de 2008 en un vuelo de Spanair. Una frase y la representación de la cola del avión sobre un mural de mármol, se ubican en un pequeño jardín junto a la entrada principal.

22.- Víctimas del Terrorismo, diez años después del atentado del 11M, los Estados Unidos de América colocaron una placa y plantaron un roble rojo por cada año transcurrido desde el atentado de las Torres Gemelas. En recuerdo de las víctimas del terrorismo en todo el mundo y la fortaleza de los países que la han sufrido como España y USA, lugar de origen de esta variedad de Quercus que se caracteriza por alcanzar un color rojizo muy llamativo en otoño. Se encuentras en la pequeña loma que hay detrás de las Pilastras de la plaza del Recibimiento.


En total son cuatro capítulos, al final de los cuales encontrarás un enlace al siguiente, así te ahorras volver al navegador. Y en el último están los enlaces a los otros tres anteriores, por si quieres repasar algo.

Pincha aquí para continuar con el último paseo, que recoge diferentes motivos como las PIRÁMIDES, LOS JARDINES MONOTEMÁTICOS, las diferentes canalizaciones como estanques, ría y canal y otras rutas y espacios con nombre y apellidos.


@ 2021, by Santiago Navas Fernández


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