miércoles, 22 de julio de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID VI: JARDINES SINGULARES Y "SECRETOS" EN EL CENTRO DE MADRID


Es más el ruido que las nueces, como dicen en La Celestina, pero ¿a qué hablando de misterios, de lugares ocultos, de secretos, se llama más la atención? Son cosas del subconsciente, cuando no "del inconsciente", que es otro y peor, pero de esos temas, aquí no toca, ahora a lo nuestro.



Vamos a empezar nuestro recorrido visitando un singular jardín sin caminos que pisar, primero en su clase y el más extenso de España cuando se realizó. Se trata del JARDIN VERTICAL DE CAIXAFORUM, situado en la pared vertical de su sede del Paseo del Prado, casi a las puertas de la plaza de Carlos V, vulgo Atocha. Su singularidad se basa tanto por su posición como por el sistema de mantenimiento: no usa tierra ninguna. Realizado por el botánico Blanc Patrick, se instrumenta en una estructura realizada en metal, plástico y poliamida que lo mantiene y a través de la cual, las plantas reciben el agua y los nutrientes necesarios; ligeramente separada de la pared, aporta la ventaja adicional de producir un efecto aislante sobre el edificio, protegiéndola de las inclemencias del invierno y del calor del verano. Contiene 15.000 plantas en sus 450 m2, con un peso a razón de 30 kg por m2. Existe otro jardín vertical en Madrid del mismo autor, ubicado en la planta 50 del interior de la Torre de Cristal en el Paseo de la Castellana, con 600 m2 y más de 24.000 plantas, el más grande y de mayor altura de Europa. Pero volviendo al Caixaforum, vamos a fijarnos en el edificio que data de 1900, levantado en estilo neomudejar madrileño, como fábrica de producción de electricidad mediante la combustión del carbón, posteriormente adaptado por Modesto López Otero y, tras la adquisición de Caixa, transformado en sala de actividades culturales y exposiciones, conservándose su exterior prácticamente intacto como testigo del pasado industrial del centro de Madrid.


Desde allí podemos subir dando un paseo por la calle Huertas y aprovechar para leer frases de obras literarias de autores y autoras inscritas en el mismo suelo del centro de la calle, también, algo de su biografía en las placas que figuran colocadas contra las paredes a la altura de cada frase. Pasaremos cerca de la Casa de Lope de Vega, donde existe un jardín privado que se puede visitar al tiempo del resto del recinto, lugar de descanso e inspiración para el prolífico escritor. Arriba de la calle de las Huertas (ni qué decir tiene por qué se llama así), haciendo esquina con la Plaza del Ángel, está "el Ángel del Jardín", una floristería que tiene un olivo centenario entre otros exquisitos árboles y que celebra diferentes eventos además de vender plantas y artículos de decoración desde hace bastante más de 100 años. Está ubicada en el recinto que fue del antiguo cementerio de la cercana parroquia de San Sebastián, donde estuvieron enterrados el propio Lope de Vega, Ventura Rodríguez, Juan de Villanueva... y la amada de José Cadalso a la que intentó desenterrar, en pleno ataque de romanticismo. Hoy es un pintoresco lugar al que hay que asomarse.


Bastante más adelante, en la calle Sacramento, en el Madrid de los Austrias, muy cerca de la calle Mayor, se sitúa "la Hacienda Pública" del Municipio, en un edificio reconstruido en su interior y conocido como Palacio del conde de O'Reilly a partir de 1939 (antes ya existía, es más, data de 1725, lo que pasa es que en principio fue un edificio de viviendas a disposición del Convento anexo y desde 1830 casa de los Lezcano, una de cuyas hijas emparentó con el mencionado conde). Bien, pues al lado justo, hay un edificio de viviendas de ladrillo rojo visto y cerrado por una valla metálica del mismo color. Pues ahí es donde estaba desde 1615 el Convento del Santo Sacramento, a cargo de las monjas Bernardas Descalzas, construido gracias al valido de Felipe III, el duque de Uceda. Sin embargo, durante la triste guerra civil española, el convento se vio muy perjudicado y, a partir de 1940, fue reconstruido con el apoyo de la "Dirección General de Regiones Devastas y Reparaciones", a pesar de lo cual, hubo que acabar derribándolo en los años 70. Al Jardín también hay quien lo llama "de O'Reilly", pero yo creo que sólo por la cantidad de tiempo pasado en él, se lo deben asignar las hermanas Bernardas con el conocido nombre de JARDIN DE LAS MONJAS.


Y como recuerdo quedó, lo que fue "El Huerto de las Monjas", un espacio interior de donde ellas obtenían sus propios alimentos. Hoy día es un lugar tranquilo, donde perviven algunos árboles frutales y la Fuente de la Priora, adornada con querubines y rebosando agua fresca; unos bancos a la sombra, permiten el descanso y olvidarse de dónde estamos. Me contaba un conocido que trabajaba cerca, que muchas veces que tuvo ocasión "se escapaba" allí para leer tranquilamente asuntos de su trabajo. Al jardín se entra por las escaleras que dan acceso a los portales interiores, bajando un poco desde la calle del Sacramento. Pero atención, es un derecho de visita, hay un horario y nunca se abre en fin de semana o festivo, a cambio, es gratuito. 


Un poco más adelante de esa misma calle y a la derecha, pasado el parking y teniendo a la vista "en lontananza" el lateral de la Catedral Castrense, nos encontramos con un jardín cerrado que actualmente está cedido al Centro Sefarad-Israel, son los JARDINES DEL PALACIO DEL MARQUÉS DE CAMARASA. Desde la verja podemos ver la estatua de la Reina Esther inaugurada por la alcaldesa Ana Botella en 2013. La estatua se encontraba en un almacén municipal desde el siglo XIX donde se había ocultado tras ser vandalizada, por lo que ahora estará bien protegida. La reina Esther era una hermosa joven que casó con el rey persa Asuero, a quien ocultó su origen judío aunque luego conseguiría salvar del exterminio a su pueblo. O sea, que los vándalos eran del mismo criterio que los exterminadores. En cuanto al Palacio decir que data de los siglos XVI o XVII, desde su origen fue residencia nobiliaria del marqués de Cañete en el XVIII y después pasó al marqués de Camarasa; en 1817 se remodeló la fachada y a mediados del XIX pasó a ser Gobierno Civil y de ahí, posteriormente, al Ayuntamiento, que en 2010 firmó un acuerdo de cesión al Centro Sefarad-Israel, el cual organiza exposiciones y actos culturales abiertos. En el mismo edifico se encuentran, entre otros, la Casa Asia y la Fundación Japón. Y como todo buen Palacio que se precie, tiene su leyenda propia: pues resulta que el marqués de Cañete apareció atravesado por una espada tras celebrar entrevista con un religioso, el cual fue condenado a la horca y se decidió cortar la mano al clérigo y exhibirla públicamente como castigo, desde ese hecho comenzaron los sucesos paranormales en el Palacio, así, como de sombras vagando, corrimiento de muebles, ruidos extraños... hasta que al momento de morir un servidor del marqués, contó que él había matado a su señor porque éste quiso seducir a su humilde esposa, desde entonces, los fenómenos misteriosos desaparecieron, aunque hay quien dice que el Palacio sigue encantado.


Antes de continuar, volvamos un poco hacia atrás (o atravesemos el Huerto de las monjas para salir por un pequeño callejón en el lado opuesto) y vamos a la Plazuela de San Javier, la plaza más pequeña de Madrid y totalmente peatonal, enclavada junto a la calle del Conde, que ya aparece en el plano de Teixeira de 1656 y en la que se han encontrado restos islámicos de los siglos XII y XIII; encuadre perfecto donde se desarrolla la zarzuela de Luisa Fernanda, estrenada en 1932 con música de Moreno Torroba y libreto de Fernández-Shaw y Federico Romero. Sólo tiene dos portales que corresponden actualmente con las dependencias municipales de la calle del Sacramento, por la que pasamos. Uno es el antiguo Palacio de Revillagigedo y el otro, de los más antiguos de Madrid, fue la casa de la Compañía de Jesús. Lo que vemos en la foto superior es el número 3 de la calle del Conde que se sitúa como lateral de la plazuela, fue el Mesón de San Javier, muy visitado por reyes y patricios, aunque durante el siglo XIX se volvió muy peligroso con la presencia de Luis Candelas que aprovechaba lo recóndito del lugar para asaltar a sus visitantes. Hay quien sostiene que la casa de la imagen, corresponde a un estilo más bien veneciano ¿tú qué crees?


Luego podemos salir hacia la calle del Rollo y la Plaza de la Cruz Verde, donde contemplar la Fuente de Diana Cazadora, inaugurada en 1850 con elementos heredados de la fuente de Puerta Cerrada como son la estatua de Diana (vestida para irse de cacería) y de los delfines, se apoya sobre el muro del Jardín de la Huerta de las monjas que hemos visto, se la conoce también por el nombre de la plaza, pero hay que decir que dicha Cruz Verde se asentaba en los lugares usados por la Inquisición para sus ejecuciones (o juicios que siempre acababan igual), así que tampoco está mal que tenga su nombre propio y quede para un mal recuerdo el de la plaza. Para llegar a nuestra próxima y última parada, cruzamos la Calle Segovia y subimos por la Costanilla de San Andrés hasta la Plaza de la Paja, ese muro lateral corresponde a...


LOS JARDINES DEL PRÍNCIPE DE ANGLONA, anexos al Palacio del mismo nombre, hoy dedicado a viviendas particulares y algunos negocios, pero con una larga historia a sus espaldas. Fue construido entre 1675 y 1690 habitando en él don Pedo de Alcántara Téllez-Girón y Pimentel (que gastó media fachada en poner el nombre), II Príncipe de Anglona y IX marqués de Javalquinto por parte de madre (la otra media fachada fue para los títulos, además de los dichos, hijo menor del IX duque de Osuna, heredero del título), prócer del reino y senador vitalicio cuya vida transcurrió entre batallas militares y la dirección, en diferentes períodos, del Museo del Prado y la Real Academia de San Fernando y hasta le dio tiempo de ser gobernador en Cuba. Goya pintó al duque de Osuna con su familia, el que está sentado en el cojín, es el citado.


Al final, el palacio pasó a manos de Álvaro de Benavides. Se reformó en 1776 por un tal Vicente Barcenilla, y entre 1802 y 1803, Antonio López Aguado lo adaptó al neoclásico imperante. En 1750 se crearon los famosos jardines, en un estilo nobiliario tradicional que, en 1920 reformó Javier de Winthuysen, pintor y diseñador de jardines tan importantes como los de Moncloa o el palmeral de Elche, pero en el caso de Madrid, a solicitud de los marqueses de la Romana. En 2002 los restauró la paisajista Lucía Serredi, momento en el cual se abrieron al público. Se conserva su estructura original, incluidos los caminos construidos con ladrillos colocados a sardinal, algunos bancos de piedra a la sombra fresca de paseos cubiertos, rosales y boj... Sólo tiene entrada por la plaza de la Paja, con horarios limitados pero gratis.


Superficie: 678 m2
Árboles. Nº total de unidades arbóreas: 21
Ailanto 33%
Madroño 14%
Acacia del Japón 14%
Granado 10%
Arbustos. Nº total de unidades arbustivas: 14
Boj 29%
Laurel 29%
Rosas 29%
Macizos arbustivos. Superficie de macizos arbustivos: 149 m2 
Berberis 31%
Cotoneaster horizontal 11%
Rosas 9%

Y ya que has llegado hasta aquí (a la Plaza de la Paja me refiero) ¿por qué no andas un poquito más y te asomas a la Casa - Museo de San Isidro? es gratis y muy interesante, encontrarás los orígenes de Madrid. 


Seguramente se podría hablar de más jardines y/o espacios curiosos, pero podemos englobarlos en otro paseo. Para saber más, pincha en los enlaces:





@ 2020, by Santiago Navas Fernández


P.D.- Revisado y ampliado en abril de 2021.


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