viernes, 10 de julio de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID II: UN PASEO CUBIERTO DE TILOS Y LA VIRGEN BLANCA.




En Madrid no tenemos un PASEO DE TILOS como tal, pero sí un paseo todo bordeado de Tilos que, según dicen, sus hojas brillan al atardecer por un efecto particular de este árbol. Es fácil de encontrar y muy agradable pasear por él, a cualquier hora, está en la ruta que iba desde Moncloa hasta la Ciudad Universitaria por el recorrido del antiguo tranvía (aún existen los raíles en cierto tramo, como podemos ver en la foto de cabecera), tras cruzar la pasarela por encima del tráfico de la Avenida de los Reyes Católicos, cuya facturación corresponde a los ingenieros Eduardo Torroja y José Torán.



Pero hagamos las cosas bien. El tranvía partía de la Plaza de Moncloa con destino a la Universidad, actualmente podemos seguir este recorrido por una pista sendero ciclista que sigue dicho trazado; saldremos del edificio de la Junta de Distrito de Moncloa-Aravaca, el redondo, proyectado por el arquitecto Manuel Herrero Palacios según la visión del régimen victorioso, austero y con una gran cruz en honor de los caídos en la entrada, que uniría en una línea imaginaria el Arco de la Victoria (actual de la Moncloa) con la otra cruz monumental de Cuelgamuros, su aspecto de mausoleo se ve reforzado por la cruces de su paredes exteriores y las formas de las rejas de las ventanas, así como varios otros detalles, si bien su carácter fastuoso declinó ante la caída del fascismo en Europa; proyectado en 1949 no se iniciaron las obras hasta 1954 y se dio por terminado en 1965 quedando inacabado respecto de la idea original por la falta de medios económicos y el cambio de directriz en los símbolos. Cruzamos la calle y por detrás de las viejas viviendas de profesores universitarios, donde se encuentra el Pabellón de Gobierno, llegamos a la antigua pasarela que salva el desnivel que durante parte del conflicto bélico español sirvió de frontera entre ambos bandos. La foto de encima del texto, nos muestra la ya citada pasarela, vista desde el Arco de Moncloa que, por cierto, lleva cerrado años y es inaccesible, dicen que se encuentra muy deteriorado, antes se podía visitar y contaba con un ascensor para subir a la zona superior.


Nada más cruzar por este paso creado para que el tranvía circulase sin problemas, nos encontramos con el FARO DE MONCLOA, un elevador que nos ofrece unas magníficas vistas de Madrid. 


Se inauguró como torre de iluminación y comunicaciones en 1992 con motivo de la celebración de la Capitalidad Europea de la Cultura en Madrid, según diseño del arquitecto madrileño Salvador Pérez Arroyo, tiene una altura de 110 metros aunque la planta visitable está a 92 y se accede por un ascensor. Cuando lo visité era simplemente un mirador aunque llegó a tener una cafetería, eso sí, es para estarse un buen rato.


A un lado encontramos el monumental edificio que es el Museo de América: arte, arqueología y etnografía (que no os asusten las escaleras de la foto, que las hay, pero desde el Mirador no hay que subirlas).

 

El edificio que parece una iglesia y/o monasterio, se concibió como homenaje a la labor misionera en América. Es obra de los arquitectos Luis Moya y Luis Martínez Feduchi al que se les encargó en 1943 y lo acabaron en 1954. Su estilo historicista y neocolonial, con su torre que parece un campanario, pretende emular las iglesias barrocas americanas y el estilo conventual hasta en su interior, donde sus dependencias se articulan alrededor de un claustro central. Las colecciones que hoy se exhiben no llegaron hasta 1965, momento de la inauguración del Museo, procedentes del Museo Arqueológico Nacional. La Iglesia está dedicada a Santo Tomás de Aquino. En el frente del Museo se encuentra la CARABELA, un monumento que representa en bronce a la Santa María con gran lujo de detalles, erigida en 1950 dentro de las conmemoraciones del Descubrimiento.


Y se que corresponde con el monolito dedicado a ISABEL LA CATÓLICA, erigido en 1951, V Centenario de su nacimiento, promovido por "los pueblos de Hispanoamérica y Filipinas", en el que se representa una carabela en bronce con gran detalle sobre un pedestal y placa conmemorativa.


Está frente al edificio de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo, la cual alberga desde 1988 en este edificio construido entre 1940 y 1951 por el arquitecto Luis Martínez Feduchi, aunque a lo largo de su historia ha sido sede de otras agencias y organismos.


En esta zona ajardinada que se levanta tras el Mirador y al lado del Museo, encontramos un monumento a Vasco Núñez de Balboa, tras una piscina, realizado en 1952 por el escultor Enrique Pérez Comendador, que representa al aventurero español en actitud decidida, avanzando con gesto serio en su camino. Se instaló con motivo del VI Congreso de la Unión Postal de España y América, e inauguró en 1954 en este lugar porque entonces se albergaba la sede del Instituto de Cultura Hispánica en dicho edificio.


Delante de él se encuentra el monumento a la HISPANIDAD inaugurado en 1970 según obra del escultor Agustín de la Herrán Matorras (del cual veremos más trabajos por la ciudad, podemos leer aquí), donado por doña Rafaela de Azcúe para la celebración de la Fiesta de ese año. Representa un tronco de encina con una profunda hendidura de donde parece surgir un hombre a caballo portando una cruz en el pecho que recoge una figura femenina del suelo. En la foto, debajo de este texto, la vemos con la torre del Museo de América detrás.


Al otro lado del edificio del Museo, hay unos jardines bastante bien cuidados de cierto estilo versallesco y a continuación unas escaleras que nos llevan al espacio que ocupa LA VIRGEN BLANCA, o el llamado PARQUE JAIME DEL AMO, el cual consiste básicamente en pinos y algunos bancos de piedra aislados, donde van a descansar personal del inmediato Hospital Clínico y donde se celebran quedadas universitarias, pero que no tiene más atractivo que recordar que fue en las trincheras de este lugar donde se materializó la entrega de las llaves de Madrid al momento de la rendición en 1939, actualmente enterradas pero en donde se han encontrado restos del material personal de los combatientes.


Según cuentan, la Virgen Blanca que se venera aquí se trata de la imagen que estaba en la capilla del ASILO DE SANTA CRISTINA, destruido por su fatídica situación en el centro de la larga batalla de la Ciudad Universitaria. Mientras el bando republicano se refugió en el Hospital de San Carlos, los atacantes sublevados ocuparon dicho asilo. La guerra fue cruenta y larga en este frente. El Asilo ocupaba el espacio entre el Hospital y el Museo de América, tenía talleres, dormitorios, cocinas, jardines, paseos arbolados y una capilla enorme en honor a la Inmaculada, además de treinta pabellones dedicados a niños, mujeres, hombres, ancianos, enfermos y era atendido por las Hermanas de la Caridad, su nombre se debía a la reina regente Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, segunda esposa de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII. En él se contabilizaron hasta 700 entradas de personas necesitadas al día. El lugar quedó tan perjudicado, que decidieron no reconstruirlo y sí acabar de derribarlo, con el tiempo rellenarían con tierra y con los propios escombros. Cuenta la leyenda que unos niños encontraron entre los restos la imagen de la Virgen, hecha en un material muy blanco y de ahí su nombre, pero muy deteriorada, incluso mutilada, por los estragos de lo sucedido. El caso es que por iniciativa popular, se erigió este templete y se colocó en 1959 la placa que lo recuerda. Por lo demás, todo lo que tiene es lo que los fieles traen y depositan.


Volvemos al camino del antiguo tranvía universitario y desde lo alto, vemos asomar entre los árboles la cúpula del edificio del Rectorado, que se reconstruyó tras la Guerra como Colegio Mayor José Antonio, sede del SEU, según proyecto del arquitecto Bringas, al cual volveremos cuando visitemos la Ciudad Universitaria. Y ahora sí, descendemos por la rampa rodeada de Tilos que nos lleva hasta la Avenida de la Memoria en su desembarco en la Plaza del Cardenal Cisneros, dejando a un lado las Escuelas Técnicas de Ingenieros Navales (curiosamente coronada por un faro, pero no uno cualquiera, sino por una réplica del famoso Faro de A Coruña) y la de Ingenieros Aeronáuticos (dicho en coloquial, que su nombre es más largo), ambas a diferente altura sobre el camino, así que ahí os dejo unas imágenes de las rampas, para que si bajáis por el Paseo de los Tilos, volváis por ellas, pues la ruta se termina aquí, aunque el sendero ciclista continúe por la Avenida Complutense hacia el Paraninfo... y más, siguiendo el trazado del viejo tranvía.


Continuaremos cuando en una próxima entrada recorramos el campus de la Ciudad Universitaria, pero este "pedazo" de Ciudad Universitaria tan significativo y tan cargado de historia se merecía un "aparte", al que habría que añadir la propia plaza de Moncloa, el monolito en recuerdo del primer vuelo del Plus Ultra desde España a América realizado en 1922 por aviadores españoles, o el actual cuartel del Ejército del Aire, erigido como del Ministerio del Aire (1945) y conocido en su época como "monasterio del aire" dada su austeridad arquitectónica de lineas rectas y huecos cuadrados. Pero eso ya son otras historias... Ahora os dejo un vídeo elaborado por la UNED donde se habla del tranvía, pero también de los inicios de la Ciudad Universitaria, así vamos "abriendo boca".



En próximos capítulos: ¿cómo sé el nombre del árbol que hay en mi calle? Una aplicación fácil de usar, gratuita, del Ayuntamiento de Madrid (no es nueva, existe desde hace tiempo). Por último, una inigualable vista de las vías del tranvía desde el Mirador:




@ 2020, by Santiago Navas Fernández


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