sábado, 23 de octubre de 2021

SERIE PASEOS, PARQUES Y JARDINES DE MADRID LX: EL PARQUE DEL OESTE, los recuerdos del conflicto.

 


El PARQUE DEL OESTE es una de esas zonas donde el conflicto bélico del 36-39 se dejó sentir con más profundidad. Ya en 1808 con el levantamiento de Madrid frente a los invasores franceses, tuvo un protagonismo importante quedando como recuerdo el Cementerio de la Florida, del cual hablamos en el anterior recorrido. En cuanto a la batalla del bando franquista contra la República, ya hemos visto a lo largo de otros artículos que fue muy intensa en el frente conformado entre la Dehesa de la Villa y el cerro del Príncipe Pío, dejando numerosos y muy tristes recuerdos. La presencia de la trinchera donde se firmó la entrega de Madrid permanece enterrada frente al monumento a la Virgen Blanca, antiguo asilo de Santa Cristina (ver recorrido aquí), el Cerro Garabitas y el Cerro de las Balas (Casa de Campo y Dehesa de la Villa respectivamente), así como las trincheras y búnkeres de ésta última (ver recorrido aquí) y cómo hubo de reconstruirse la Ciudad Universitaria que había comenzado a levantarse pocos años antes del golpe militar que casi acabó con sus edificios (ver aquí). Bien, pues de todo esto sirva de introducción para este segundo paseo: búnkeres y cómo se amplió tras la Guerra el Parque aprovechando los terrenos y los desastres que se produjeron.




Quizá el evento más luctuoso que se produjo en dicho período fue el del Cuartel de la Montaña, de sobra nombrado pero que dio origen a la actual ubicación del Templo de Debod y por tanto, siguiendo con nuestra costumbre de ubicar el entorno, es necesario recordar lo que la Historia dice. El Cuartel de la Montaña era un edificio cuadrangular con dos patios interiores, construido en piedra y ladrillo entre 1860 y 1863 por el arquitecto Ángel Pozas, sobrio e impresionante, que podía albergar hasta 3.000 soldados, levantado en el cerro del cerro del Príncipe Pío con una visión impresionante sobre la entrada a Madrid. Tan privilegiada ubicación le hacía así mismo, ser objeto estratégico. Tras el golpe militar iniciado en África, el Presidente y el Gobierno de la República comienzan a buscar adhesiones al régimen político democrático emanado de las urnas, en Madrid el general Sebastián Pozas consigue que los comandantes de la Guardia Civil permanezcan leales, además cuentan con la Guardia de Asalto y numerosos destacamentos militares que o no se levantan o son sometidos sin enfrentamiento; al tiempo partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones sociales exigen armamento para que sus militantes formen cuerpos para defender la República. El general Fanjul, sancionado sin destino ni tropa pero recluido en la capital, se dirige al Cuartel de la Montaña vestido de paisano y acompañado por otros oficiales que lo escoltan, allí acuden también ciudadanos de extrema derecha, se atrincheran y declaran su adhesión al golpe militar, no llegan al millar y medio, además, no todos están conformes con esta declaración, de hecho, se ven banderas blancas en alguna ventana, lo que origina una cierta confusión entre el pueblo que ha acudido para ver caer a los golpistas. Fanjul anima a sus seguidores diciendo que está a la espera de las tropas que han de llegar desde Zaragoza y Burgos para tomar Madrid. 


El hecho transcendental es que en el Cuartel se custodian los cerrojos sin los que no pueden funcionar los miles de fusiles que se almacenan en otros cuarteles y que reclaman las milicias populares. Así que guardias de Asalto y algunos milicianos mal armados rodean el lugar, de la Maestranza de Pacífico (de la que hablamos en la segunda parte del recorrido del Pasillo Verde Ferroviario, ver aquí) se traen unas piezas de artillería que se instalan en la plaza de España y comienza el ataque con varios intentos de asalto, comienza el derramamiento de sangre. También interviene la aviación. La guarnición cae el 20 de julio, el teniente de guardias de Asalto consiguen sacar vivo a Fanjul y otros oficiales, mientras que en la confusión se evaden numerosos rebeldes y otros se rinden. Al final, en agosto son juzgados por rebelión militar Fanjul y varios oficiales más, condenados a muerte son fusilados inmediatamente. Desde ese verano, la ofensiva sobre la capital fija el frente de batalla en esta zona, como ya sabemos, las diferentes escaramuzas y los bombardeos constantes hacen mella en el Parque y en el destartalado Cuartel, cuyas ruinas aún se mantienen desangeladas a principio de los años 60, a pesar de la reconstrucción que se inició tras la conclusión de la Guerra, como vimos. La instalación del Templo de Debod cambiará la fisonomía del lugar por fin. En recuerdo de estos deleznables acontecimientos y a los Caídos del Cuartel de la Montaña, se situó un mural en 1972, obra de Joaquín Vaquero Turcios, en la entrada desde Ferraz en el espacio que ocupan las escaleras, unos sacos terreros realizados con arenisca rosada simulan una trinchera que, contra el talud sostienen el cuerpo desgarrado de un soldado casi irreconocible adosado a dicho mural, realizado en bronce, como alegoría del horror que producen las guerras fratricidas, de las que la Civil del 36-39, la más sangrienta y represiva, fue la última de la larga tradición de levantamientos y pronunciamientos militares que asolaron España en los siglos XIX y XX.

Para ver los búnkers de la Guerra Civil, debemos desplazarnos hasta casi la avenida de Séneca. Dicen que hubo cerca de veinte en total, orientados hacia el barrio de Argüelles y Moncloa, construidos en pleno enfrentamiento hacia 1938 en unos terrenos que estaban totalmente desarbolados por efecto de los sucesivos bombardeos, prueba de ello es que en los únicos tres que quedan en pie puede distinguirse las etapas de su construcción. Están declarados Patrimonio Histórico Español desde 1949 y pertenecen al mismo frente, erigidos por el bando franquista, demostrando lo cerca de la ciudad que se estableció la línea de fuego, de ahí el deterioro que hemos comentado a lo largo de los diferentes paseos en los edificios de la Cárcel Modelo, Asilo de Santa Cristina, Hospital San Carlos, facultades de la Ciudad Universitaria, etc. Sus puertas están tapiadas, lo que sin duda ha ayudado a su conservación evitando que se convirtieran en viviendas como vimos en el búnker de la Ciudad Universitaria cerca de las huertas alrededor del Cerro de las Balas (o de los Locos, que de ambas formas se conocen), descubierto tras el fuego que asoló esta zona en el verano de 2021.


También sufrió los rigores de la guerra el Monumento al doctor Federico Rubio,  único que permanece en su lugar original anterior a la Guerra, ubicado a tan solo 300 metros de las líneas franquistas. Los impactos de bala se dejaron sentir sobre la piedra y hasta un bombazo decapitó la figura, así que tras el conflicto tuvo que ser restaurado pero conservando los balazos sobre el granito. Había sido elaborado en 1904 por el escultor Miguel Blay y Fábregas (Olot, Gerona, 1866 - Madrid, 1936), promovido por suscripción popular e inaugurado dos años después por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. El monumento representa en piedra caliza al doctor sentado sobre una plataforma todo en blanco, a la que se acercan las figuras de una mujer con un niño en brazos y un adolescente, ambos ofreciendo una rosa y flores, realizadas en bronce. En el muro aparecen cartelas y motivos florales de inspiración modernista. La cabeza restaurada tuvo que volverse a colocar no hace demasiado tiempo y sin intervención de guerra ninguna esta vez. Federico Rubio y Galí (El Puerto de Santa María, Cádiz, 30/08/1827 – Madrid, 31/08/1902), hijo y hermano de liberales masones, fue un médico y político que compaginó ambas dedicaciones desde su residencia en Sevilla, de hecho los exilios a que le llevó su traza política le sirvieron para mejorar su condición médica, el primero en Londres y el segundo en una gira por diversas ciudades de Estados Unidos; en 1874 se traslada a vivir a Madrid y abandona la inclinación política para concentrarse en la práctica privada médica, se implica en la Institución Libre de Enseñanza integrándose en su primera Junta y funda varias instituciones relacionadas con la medicina, la más llamativa la Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría, muy preocupado por la cirugía que había practicado y aprendido en sus viajes al exterior, también estableció importantes contactos médicos con la América del Sur. El reconocimiento institucional y popular le llevó a ser considerado uno de los grandes y de ahí la suscripción popular con la que se levantó el monumento y la representación de la madre con el hijo y el adolescente que acuden a hacerle una ofrenda (para conocer su biografía más ampliada, ver en Real Academia de la Historia).


Otro que se encuentra marcado por las balas, es el Monumento a Concepción Arenal (Ferrol, La Coruña, 31/01/1820 – Vigo, Pontevedra, 4/02/1893), situado cerca de la esquina del paseo de Moret con la calle de Pintor Rosales. En su momento estuvo ubicado en otra zona más interior con una cubierta de cedros en la parte posterior realzando el blanco de la escultura, realizada en 1934 por suscripción popular y restaurada según proyecto del arquitecto Pedro Muguruza y el escultor José María de Palma Burgos tras la Guerra. Representa a la insigne escritora, jurista y feminista precursora, que dejó su huella en el Derecho Penitenciario y Constitucional y de Gentes; consciente de los problemas de la inmigración constituyó la Constructora Benéfica de viviendas (de la que hablamos y vimos ejemplos en el paseo por el Barrio de Bellas Vistas) e impulsó la Cruz Roja del Socorro. Sobre una base de granito se alza un pedestal donde aparece Concepción Arenal sentada y mirando al frente, a su lado izquierdo en bronce, una alegoría a la Ciencia y en el derecho a la Justicia y la leyenda en el basamento: "amó la Ciencia, consoló el Dolor". Para conocer más de su vida, recomendamos visitar el artículo de la Real Academia de la Historia. En la trasera del monumento, aún se pueden apreciar las huellas de los combates.


Hay otro monumento que ya no podemos ver pero que se instaló en el PARQUE DEL OESTE durante la II República, obra de Emiliano Barral con pinturas de Quintanilla. Se trataba de un mural donde unos obreros rodeaban el busto descomunal de Pablo Iglesias Posse (Ferrol, La Coruña, 17/X/1850 – Madrid, 9/XII/1925), el fundador del PSOE y la UGT, que al igual que los citados anteriormente, sufrió los rigores de las batallas, de las posbatallas y sigue sufriendo las postpostbatallas pues aún de vez en cuando algún grafitero sigue acusándolo de crímenes de guerra con la incultura que da el no saber que Pablo Iglesias falleció en 1925, 11 años antes del levantamiento militar protagonizado por su paisano. Pues bien, aparte de sufrir los balazos de la guerra y acabar seriamente dañado, las tropas franquistas intentaron dinamitar el busto que, sin embargo, resistió. Trasladado a El Retiro con la intención de trocearlo y usar sus pedazos en el basamento de las verjas perimetrales, un empleado municipal, ugetista según cuenta Alfonso Guerra en sus memorias, convenció a los detractores de que ese material no era el adecuado, con lo que la cabeza quedó abandonada y ese empleado con otros, lo enterraron en un lugar señalado en un mapa que custodiaron. Cuenta Guerra que éste llegó a sus manos y que cuando el momento político fue propicio, procedieron a desenterrar la cabeza que fue instalada en la sede del partido en la calle Ferraz. Una copia se instaló donde se ubicaba "el repartidor" del Canal del Norte perteneciente al Canal de Isabel II (lo vimos aquí), en el cruce de la Avenida Pablo Iglesias con la calle de Reina Victoria, frente a la actual Cruz Roja y de la cual hablamos en dicho paseo. Aparte de esta histórica anécdota, si quieres conocer la vida de Pablo Iglesias Posse, consulta el artículo de la Real Academia de la Historia.


Y con esto, doy por concluido el paseo de hoy por el PARQUE DEL OESTE. En el próximo veremos la riqueza paisajista y natural que existe en los trazados de caminos y senderos.



P.D.- Te dejo aquí los enlaces al resto de artículos sobre el Parque del Oeste:

Para ver el artículo "de la plaza de Moncloa al 1808", pincha aquí.
Para ver el artículo "los Caminos de la naturaleza", pincha aquí.
Para ver el artículo "de monumentos y esculturas", pincha aquí.
Para ver la zancada sobre los Jardines del Templo de Debod, pincha aquí.
Para ver la zancada sobre los Jardines de Ferraz, pincha aquí.
Para ver la zancada sobre la Rosaleda del Parque del Oeste, pincha aquí..


@ 2021, by Santiago Navas Fernández.


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