jueves, 28 de mayo de 2020

7ª (y última) PARTE, MINI RELATOS DEL CONFINAMIENTO CON SONRISA



GASOLINA

– Pues no arranca.

 ¿Y por qué? ¡Yo quiero ir a la playa, Paco, que ya tengo hasta el bronceador dado!

 No te lo vas a creer, Maruja, la gasolina.

 Pues echas, que son solo tres horitas hasta la Malvarrosa.

 Que no, que tener tengo, pero que me ha caducado en el depósito.


MANIFESTEITOR

No, tranquilos, ya he hablado con él. Que es que tenía tantas ganas de manifestarse por algo, que cuando ha pasado por Núñez de Balboa y ha visto las banderas, con la música del “¡que viva España!” al ritmo de Manolo Escobar y a la gente dando botes (o a los botes, ahora no sé qué me ha dicho), se ha venido arriba recordando el mundial y ha comenzado a gritar ¡¡España Campeona!!, pero cuando ha comenzado con el “¡¡Illa, illa, illa… “, cinco bestias se le han echado encima a tortazo limpio y no le han dejado acabar “…Villa maravilla!!”. 

Pronóstico reservado y porque estaba por allí la policía y se lo ha llevado a rastras, que si no…





TESTAMENTO

Por la presente, yo, en pleno uso de mis facultades y seguro de lo que estoy haciendo, declaro mi patrimonio distribuido de la siguiente forma:

A mi primo Manolo, el pesao que siempre me llama a las 3 de la mañana para contarme el peor de los chistes y luego descojonarse: el Ford fiesta de tercera mano y el préstamo que pedí para pagarlo (aviso, llevo tres letras atrasadas, ¡a pique del embargo!).

A mi cuñao Loren, el enterao que todo lo sabe y que me aconsejó una hipoteca del piso en yenes japoneses, se la dejo enterita (aún me quedan dieciséis años), que la disfrute y si tiene… que venda el piso por la mitad de lo que a mi me costó en este barrio de mierda.

A mi vecino el del quinto, las tres cajas de condones, que el tío cada noche pincha y a mi están a punto de caducarme.

Al listo del presidente de la comunidad, le dejo varias bolsas de basura por tirar, para que se acuerde de mi y de las charlas que me daba, el muy palizas.

El saldo de mi cuenta corriente, pendiente de liquidar comisiones por uso, administración, apuntes, descubierto, exceso y su p… madre, al director del Banco que me llama una o dos veces a la semana, para recordarme lo que ya sé: llevo en rojo más de un mes, pues hala, que lo disfrutes.

En cuanto a la almorrana, me la llevo conmigo porque no puedo dejársela a mi amado jefe, junto con una cuerda que le ate ocho horas seguidas al asiento. Así comprendería por qué me dio la baja el médico y con qué sin sentido me despidió, el muy H.D.L.G.P.

Y con esto creo que he liquidado mi patrimonio, espero que los beneficiarios sepan agradecerlo en su justa medida. Por cierto ¿quién se va a hacer cargo de mi entierro? No tenía seguro de defunción. ¡Os acordaréis de mi mientras viváis, mamones! 


NUEVA NORMATIVA

Con el cambio de fase y a la vista de lo ocurrido, es bueno aclarar ciertas dudas en nuestro desconfinamiento progresivo:

-) Bomberos, ambulancias y policía siguen teniendo preferencia en las urgencias, una forma de distinguirlos es por sus sirenas y luces.

-) Los semáforos siguen en vigor: el rojo es no pasar, el verde sí pasar y el ámbar “frena que voy a cambiar a rojo”.

-) Las aceras siguen igual, NO son lugares para aparcar, ni para carga/descarga, ni “es un momentito, que me voy enseguida”, ni “es que no hay sitios libres”, ni nada.

-) En el metro, autobús y otros transportes públicos hay que pagar. Sí, esto no es ninguna novedad. Todo sigue igual.

-) Las reuniones de amigos, familiares, vecinos, etc. tienen, según la fase, un límite máximo y no acumulable cada dos metros.

-) Los dueños de animales domésticos siguen estando obligados a recoger las caquitas en sus paseos. Los limpiadores del Ayuntamiento no están para recoger “mierda seca”. 

-) E igualmente la basura, queda expresamente prohibido lanzar la bolsa desde casa a ver si acierto en el contenedor. Se puede bajar a tirarla en persona.

-) El uso de papeleras sigue autorizado para cualquiera que tenga algo que tirar, salvo las bolsas de la basura casera, que se hará en el contenedor según lo indicado en el punto anterior.

-) En resumen: hay cosas que no cambian. Ser cívico es una de ellas.


CARTA

Queridos Reyes Magos, Santa Claus, Papá Noel, Hada Madrina o quién carajo sea, yo no sé qué mierdas leísteis en la carta de deseos que escribí la pasada Navidad. Pa mi que os hicisteis un canuto con ella y lo flipáis. Donde yo decía “…me gustaría tener tiempo para mi, para escuchar esas canciones que me gustan, leer ese libro que nunca empecé porque es demasiado gordo, ver atardecer desde el balcón, levantarme a la hora que quiera y quedarme a ver películas hasta que el sueño me venza en el sofá. Quisiera comer sin importarme engordar, pasar más tiempo con los míos, disfrutar más y, si hay que trabajar, hacerlo desde casa…” ¿PERO QUÉ ENTENDISTEIS, CARAJO? ¡Tres meses encerrada llevo! con este pesado de mi marido y estos salvajes de hijos ¡tres meses! Y a saber lo que nos queda aún.

Las Navidades próximas, ya os lo anuncio, voy a pedir que me toque la lotería, a ver si hacéis lo mismo y me lo concedéis por exceso, ¡cabrones!


DON QUIJOTE

- En verdad te digo Sancho que tiempo vendrá donde el maléfico Covín traerá mil demonios y a todos los encerraran en sus moradas para que él no se los lleve a los avernos.

- No se haga mala sangre, mi señor, que tal no va a acontecer, porque entonces ¿qué? ¿quién labrará los campos para comer? ¿Quién cuidará de las bestias?

- Calla, acémila, que tu no sabes. Tales males no son más que merecimientos que ha hecho el mundo y caballero habrá que, con su escudero, desenrede el entuerto, si acaso no llegáramos a ser nosotros.

- Lo que vos digáis mi señor, pero ¿cuándo será y qué beneficio sacaré yo?

- Tu, gran truhan, serás rey del mundo mundial, gobernador de ínsulas y continentes, si es que el sabio Frestón no nos la juega otra vez como hizo con los gigantes, trocándolos en molinos a la última vez. Y el cuándo será cuando Dios lo tenga a bien, de aquí en mil años que vivamos, calculo yo.

- Pues si tan largo me lo fías, echa vino tabernero.


FIN DEL CONFINAMIENTO

Se abre la puerta, se mira hacia el fondo, se ve lo mismo que ya se vio, una y mil veces. Se baja la vista. Se cierra la puerta. Se sienta donde siempre y enciende el televisor. Se ve el programa de ayer. Se merienda, se come, se cena. Se lee, se piensa, se ríe, se saluda, se piensa. Se abre la puerta, se vuelve a cerrar. Se limpia la suela, la bolsa y la compra. Se lava las manos, se pone la tele, se ve el mismo programa de ayer. Se piensa. Se acabó todo. Se sienta donde siempre, se abre la puerta. Se piensa. Se enciende la tele, se ve el mismo programa que ya se vio. Se cambian costumbres, se vuelve a los guantes. Se empieza todo lo que ya se acabó. Se habla, se piensa, se duerme. Se puede salir, se puede volver, se puede sentar, se puede cerrar la puerta. Se puede. Se puede dormir.



FIN  (¡ojalá!)



@ 2020 by Santiago Navas Fernández

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