Sobre un solar que en tiempos fue un tejar, se levanta este espacio que tiene su origen en la anunciada visita del alcalde de Berlín, Willy Brandt en 1966, siendo en Madrid Carlos Arias Navarro el munícipe que planteó la necesidad de dedicar una plaza o calle a la ciudad alemana, pero fue la colonia germana y la cercanía del Colegio Alemán quienes decidirían el destino del recién construido parque. Su inauguración se fue retrasando a la espera del ilustre visitante, que nunca llegó, así que el PARQUE DE BERLÍN se inauguró el 9 de noviembre de 1967 para sorpresa de los vecinos que ya lo disfrutaban de tiempo antes, y una casual coincidencia de fechas hizo que fuera el 9 de noviembre de 1989 cuando cayó el muro de Berlín y el 9 de noviembre de 1990 cuando se instalaron los trozos de dicho muro que veremos dentro del estanque grande, tres piezas que el alcalde Álvarez del Manzano compró por 9 MM de pesetas de entonces del erario “público”, valga la redundancia. Según la web, estos son los datos del Parque:
Árboles: 809
Castaño de Indias 21%
Plátano de sombra 15%
Álamo plateado 14%
Ciruelo rojo 11%
Arbustos: 54
Acebo 43%
Espino de fuego 31%
Rosa de Siria 7%
Macizos arbustivos. Superficie: 1.619 m²
Adelfa 29%
Vinca 19%
Rosas 10%
Una de las curiosidades del Parque es la Senda Botánica que, por desgracia, no está señalizada más que en el mapa de la web municipal, comienza en la entrada que hay en la esquina de las calles San Ernesto y Marcenado, frente al aparcamiento junto a la Fundación Santamarca el cual costó la tala de 70 árboles y las protestas vecinales contra el Concejal que lo permitió; comienza con un ejemplar de Ailanto junto a la zona canina y suma la Senda hasta 13 árboles de interés. También el parque es atravesado por una de las rutas WAP que también se encuentra señalizada en este punto (explicamos el proyecto WAP ó “Gente que camina” aquí), de hecho, los paseos de cemento del Parque sirven como parte de la ruta, sin embargo, no he encontrado ninguna señalización para el paseo en bicicleta. Dicho esto, vamos a recorrer el Parque entrando desde la calle del Dr. Marco Corera, que es la más cercana a la plaza de Cataluña. Nos encontramos con una gran explanada de tierra dura y áspera a cuya izquierda se ha situado una zona de juegos infantiles muy amplia casi pegada a los edificios y algunas terrazas de bar, descubrimos un Olivo singular por allí cerca, pero también un precioso ejemplar del Árbol de las Tulipas. Al frente se ven las canchas de deporte acotadas y que se asoman al Ailanto dicho. Así como Pinos que son el recuerdo de la vegetación que habitó este espacio antes del Parque y que hoy conforman lugares de descanso junto con bancos de merendero. En cuanto a las aves, carecen de un atractivo singular por lo que nos encontramos sólo con las chillonas Cotorras argentinas y sus nidos en los altos Cedros, las Palomas domésticas y los sencillos Gorriones tan familiares.
También encontramos por esa entrada, el Auditorio con un escenario elevado sobre el terreno y una peineta por sombrero. Alrededor hay dos construcciones en forma semicircular cuya estructura bien podría evocar algo relacionado con un tren o una estación si aplicamos la imaginación, en realidad pretenden evocar piezas similares a las del juego Lego, coincidiendo con que la fábrica de este juego esté en Baviera, Alemania; como curiosidad añadir que dicho juego originalmente usó piezas de madera que fueron sustituidas por las actuales de plástico duro.
A la izquierda, en la entrada de un camino, se encuentra un ejemplar de Cedro del Atlas, de vistoso ramaje que es el número 13 de la Senda Botánica. Y en el camino de al lado vemos una Mimosa cercana a una Mahonia, el número 2 y 3 de dicho recorrido. Y también impresionantes ejemplares de Liquidámbar que luego mencionaremos aunque no están incluidos en dicha Senda. Seguimos y un poco más adelante topamos con una pradera en la que se ubica el monumento a Ludwig Van Beethoven (1770–1827), realizado por el escultor húngaro Franz Rotter (1910-1989), especializado en bustos en la Escuela de Escultura de Praga. Se asienta sobre una base de granito diseñada por el arquitecto Guillermo Costa Pérez-Herrero, sobre la que se levanta la simulación de un piano realizado en piedra con la inscripción correspondiente. Fue realizada por iniciativa de la ciudad alemana de Bonn, de donde era natural el músico, y el Ayuntamiento de Madrid. Poco hay que decir y mucho que tatarear sobre la obra de este genial músico.
A continuación se nos abren dos caminos, el que gira y vuelve a subir contiene los puntos 5 y 6 de la Senda que corresponden con un Acebo y un Abeto; pero el camino que desciende y que tomamos, pasa junto a un Cornejo, punto 4 del recorrido y la Fuente del Parque, vulgarmente llamada “la charca”. Y ello es debido a que cuando se comenzó a perfilar el actual Parque hacia finales de los 60, fue concebida como un pequeño estanque naturalista donde el césped llegaba hasta el mismo agua, las diferentes remodelaciones posteriores en busca de un mantenimiento y cuidado más sencillo llevaron a dotarle de un contorno de cemento y un vallado bajo que lo protegiera, así como a sustituir los antiguos nebulizadores por un surtidor de chorro de agua. El reciente proyecto de insertar zonas de floración para atraer insectos polinizadores, ha reservado una zona del jardín justamente ante este pequeño estanque y así lo indica una placa. Los insectos polinizadores facilitan la floración de las plantas, además ayudan a crear un ecosistema que atrae a pequeños pájaros y otras aves mayores.
Junto a este reducto de agua se encuentra un magnífico ejemplar de Sauce Llorón, el cual tiene en el interior del tronco un nido de Carpintero que se identifica por el agujero circular perfecto que forma la entrada, además cuenta con un singular hongo que ha nacido precisamente sobre dicha entrada formando a la vista una “seta”; estos elementos naturales antiguamente se recogían pues constituían una estupenda yesca; el hongo en sí es una planta que introduce y extiende sus raíces por el interior del árbol y se alimenta de él en una perfecta simbiosis. Os dejo también una foto de la Mahonia citada más arriba, un arbusto de la familia de las Berberidaceae.
Al otro lado de la Fuente crece la Hierba de la Pampa (quizá la conozcáis por cualquier de los otros nombres populares que tiene), es una planta de extraordinaria belleza pero invasiva, por lo que los jardineros deben mantenerla ceñida a su espacio. Un poco más arriba destaca una gran Arizónica, que conocemos como planta de vallado, pero que es un árbol más; y algo más arriba aún descubrimos varios Liquidámbar de aspecto monumental, son los que en el otoño-invierno adquieren ese tono rojizo tan característico en sus hojas, que resulta más espectacular cuando aún no se han coloreado todas, combinando el tono invernal con el verde pálido; puede que la forma de sus hojas os recuerde a la bandera de Canadá aunque en realidad lo que ésta muestra es de Arce.
Al otro lado del sendero que desciende, en una zona de pradera inclinada, descubrimos el busto dedicado al joven héroe madrileño Álvaro Iglesias Sánchez, inaugurado en 1982, obra del escultor Santiago de Santiago del cual ya hemos visto más obras en nuestros recorridos, realizado en bronce sobre una base de granito negro pulido. El homenajeado recibió a título póstumo la Cruz de la Orden de la Beneficencia y otras medallas de Protección Civil y del Municipio por el acto heroico que le costó la vida a los veinte años de edad, cuando al pasar por la calle de Carranza donde se había producido un incendio en un edificio, entró a salvar a varias personas atrapadas, lográndolo salir con tres de ellas, pero en la cuarta fue alcanzado fatalmente por las llamas.
Descendemos para llegar ante la estatua del Oso de Berlín, en cuyo pedestal figura el nombre de la ciudad. La idea partió de la colonia de residentes alemanes en Madrid que contrataron al escultor Antonio Navarro Santafé, que ya había realizado el monumento del Oso y el Madroño y otros más por Madrid, para que hiciera una representación del de la ciudad germana y lo elaboró en actitud rampante, elevado sobre sus patas traseras tal y como figura en el escudo de la ciudad de Berlín, más o menos. Así estuvo esperando hasta que un año después, por fin pudo instalarse en su emplazamiento y de esta forma el naciente Parque adquirió su conocido nombre.
El Oso mira hacia el estanque, en cuyo lateral encontramos los puntos 10, 11 y 12 del recorrido botánico que corresponden con la Abelia, la Tuya y los Durillos, en un camino paralelo se encuentran los hitos 7, 8 y 9 que son Arizónica, Limpiatubos y Álamo, éste ya casi en la misma salida del Parque. El Estanque del Muro de Berlín se planteó como la simulación de un lago natural a cuyo borde asomaba el césped al igual que he dicho que se hizo con el estanque de la Fuente, incluso se instalaron dos cisnes que vivían y surcaban las tranquilas aguas, pero las remodelaciones posteriores acabaron creando el vallado sobre jardín y el muro de hormigón que lo aíslan, finalmente se instalaron los surtidores que vemos, uno con chorro más alto rodeado de otros tres más pequeños. En 1990 se instalaron las tres piezas en forma de "L" dichas, traídas del Muro de Berlín, cuentan que un operario se puso a limpiar las pintadas que venían en uno de los laterales del muro confundiéndolas con un acto de gamberrismo, por suerte fue detenido a tiempo pues se trataba de conservar los pedazos tal y como había sido extraído de su entorno, fruto de la separación en los bloques políticos-militares que surgieron tras la caída del nazismo en Alemania. Junto al estanque y por el lado más bajo de cota, se emplazó una placa sobre granito que recuerda este hecho, no el del operario, que se queda para el anecdotario.
Desde ahí vemos la entrada más baja, la que da a la plaza de la Virgen Guadalupana, en dicha salido encontramos el primer cartel que existió con el nombre del Parque, un monolito en el que se encuadran doce azulejos con el nombre y la imagen del Oso de Berlín, aunque no son los originales, nos podemos hacer una idea y es algo singular; sin embargo, llama la atención que en este particular hito se autorizase la instalación de una placa en la zona baja con el nombre de la empresa que se encargó de remodelar el alumbrado del Parque ¡hum! En cuanto a la fuente en el centro de la citada plaza, se trata de la última de una serie de fuentes remodeladas o instaladas a lo largo del final de los años 90, ubicadas generalmente en el centro de rotondas como auxiliares de regulación del tráfico y que consta de una serie de surtidores en altura que le dan un aspecto sólido a partir del central, que sube hasta 12 metros de proyección del agua, al que van rodeando los otros de menor potencia haciendo diferentes dibujos.
Enfrente se encuentra la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe con forma de tienda de campaña del desierto, aunque hay quien apuesta por un gorro típico mejicano, ya que la advocación de la iglesia hace mención a una Virgen de ese país. Obra de los arquitectos Enrique de la Mora y José Ramón Azpiazu con los ingenieros José Antonio Torroja y Félix Candela. Presenta una planta octogonal inscrita en una circunferencia de un diámetro de 55 metros donde se levanta el altar en el centro y los fieles en los graderíos que lo rodean. La cubierta se sostiene sobre cuatro pilares huecos interiores. El proyecto del encofrado del edificio por parte del hispano-mexicano Félix Candela ha sido calificado como «magistral», mientras que para Enrique de la Mora significó la primera actuación en España de un arquitecto mexicano. El retablo del Altar Mayor y los candelabros son obra del artista Eladio García de Santibáñez, así como la ornamentación del presbiterio del templo.
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