lunes, 30 de noviembre de 2020

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXV: LA QUINTA HUERTA DE LA SALUD Y EL PUEBLO DE HORTALEZA

 


El día que quedé para conocer Hortaleza, me citaron en la Puerta Bonita del PARQUE DE LA HUERTA DE LA SALUD, enseguida pensé en el barrio homónimo de Carabanchel, muy lejos de allí, pero no. Se trataba de la histórica puerta que identifica al Parque más simbólico de Hortaleza que, como tantos otros municipios, fue absorvido por Madrid a mediados del siglo XX, con el fin, según los dirigentes de la época, de crear una gran capital española a dimensión similar a la de otras europeas; hoy, como distrito, incluye también al antiguo pueblo de Canillas y por eso hay quien reclama que su nombre sea compuesto por ambos: Hortaleza-Canillas, como ocurre con Moncloa-Aravaca o Fuencarral-El Pardo. Una característica de Hortaleza, son sus altos bloques, que dada su situación en terrenos elevados, alcanzan las mayores alturas (sobre cota) de construcciones dedicadas a viviendas en Madrid. Pero mucho antes de todo eso, Hortaleza pueblo era conocido como un lugar de fincas de recreo, huertas y diversas quintas agrícolas, como son por ejemplo: La Huerta de La Salud, El Palacio de Buenavista, La Quinta de Torrepilares, la Huerta de Mena, El Quinto (con parte en Canillas), Santa Victoria y San Miguel (según cita el blog historias-matritenses); de las que hoy quedan algunos recuerdos, sin olvidar que La Moraleja fue una dehesa perteneciente al término municipal que en 1778  compró Carlos III, disponiendo el arreglo y mejora de su ajardinamiento, así como la construcción de un nuevo palacio y que, tras los avatares administrativos, acabó donde está hoy, en Alcobendas.



Pero antes de conocer el barrio, vamos a recordar porqué se llamaban "quintas": eran explotaciones agrícolas, y algunas también ganaderas, en las que unos labriegos pagaban el quinto producido a sus propietarios que, generalmente, se reservaban el palacio o casona para su uso personal, o como residencia ocasional. Era costumbre entre la gente de la ciudad, sí podían, tener por los alrededores de Madrid una Quinta, una Huerta o un chamizo, con o sin jardín, arrendada o en propiedad, para retirarse unos días del fragor de la Villa y Corte (¿nos suena?). De todas las citadas, quizá La Quinta o Huerta del Cristo de la Salud sea la más representativa del actual distrito, y puede que lo sea por "el Silo de Hortaleza" que se conserva y sirve a modo de faro para localizarse uno mismo. Igual que lo hizo en sus tiempos, cuando desde lejos se apreciaban los edificios más altos de esta población, que eran campanarios u otros.


Hay numerosas fuentes que hablan del origen de la Quinta/Huerta de la Salud; la más antigua que he encontrado afirma que se constituyó a raíz de unas tierras que adquirió la duquesa de Uceda en 1786 al marqués de Vellisca; aunque en el catastro de 1752 aparecen las fincas ésta y la del Palacio de Buenavista, en propiedad de los duques de Frías. Dicen que pasó al Marqués de la Regalía, el cual pidió a su amigo Juan de Iriarte (poeta, latinista, bibliotecario real y miembro de la Academia de la Lengua y de Bellas Artes) una inscripción en latín para el frente de dicha puerta, traducida como: "son mis placeres en el campo más que reales: reinen otros en la ciudad; en el campo es realmente posible vivir", aunque hay quien defiende que fue el duque de Frías quien mandó hacer tal inscripción copiando unos versos de Ovidio. Lo que si parece que es verdad, es que la fecha de 1749 que figura en dicha inscripción, es un error que se cometió en su reconstrucción, pues en realidad el primer levantamiento corresponde a 1744.

Y también parece haber más conformidad en decir que luego pasó a la Familia Pando-Romero, luego a Antonio Urdáiz y, entre finales del XIX y principios del XX, a don Pedro Tovar Gutiérrez, notario, abogado y concejal del Ayuntamiento de Madrid, quien la transformó en un complejo agrícola-industrial, mandando construir en 1920 el Silo, entre otras construcciones como el almacén-granero, el palomar, los establos... incluso otros más fuera de la finca, que fue creciendo y daba trabajo a numerosas familias del lugar. Se aplicaron técnicas de edificación a base de hormigón e hierro, novedosas en su tiempo. Hoy se conservan solo tres: la Sala de Exposiciones del Silo (siete plantas de 50 m2 cada una, la última es un mirador), la Biblioteca y el Centro de Día, todas dentro del mismo Parque. La piqueta no tuvo impedimento para acabar casi con toda la finca y sus construcciones hasta que no entró en vigor el "Plan Especial de Protección y Conservación de Edificios Histórico-Artísticos de la villa de Madrid" ya en tiempos de la Democracia. El caso es que la explotación agrícola-ganadera, estuvo funcionando hasta 1950. La entrada principal está actualmente en la esquina de las calles Mar de las Antillas con Mar Negro, el antiguo espacio abarcaba desde aquí bajando por esta calle, hasta el cruce de Mar de Aral con calle de Alcobendas, sigue por esta hasta el JARDIN DEL ALCALDE DE HORTALEZA JONÁS ARAGONESES y sube por la calle de Santa Virgilia hasta encontrarse con la de Mar de las Antillas que cierra lo que era esta Quinta o Huerta de la Salud.

Su interior es un tranquilo y coqueto parque donde podemos encontrar, además de los edificios citados, zonas de juegos infantiles y pista de juegos como petanca, chito, etc. Está vallado y cuenta con horario de apertura (y cierre, claro, sino no se podría abrir).

Por la esquina de Santa Virgilia con Mar de las Antillas, salimos a una plaza; y si bajamos un poco, a mano derecha nos encontramos con la antigua UVA de Hortaleza, construcción de viviendas muy típica tras la anexión municipal de Madrid, que se concedían a familias procedentes de la emigración, actualmente es la única que sobrevive, prácticamente, y está a la espera de que sus habitantes se trasladen a las edificaciones que se están terminando alrededor, si bien hay una proyecto para declarar su protección urbanística. Llama la atención la torre que está en el centro de esta especie de poblado, donde sus calles y plazas comienzan todas por "A"; curioso ¿verdad?, pues seguro que en más de una película la habréis visto sin saberlo, pues formaban un auténtico poblado con sus propios servios y, costumbre de la época, también con iglesia.

Desde la plaza citada y a mano derecha, nos encontramos con la Colonia Orisa comprendida entre las calles Arzúa y Azagra, donde descubrimos un suelo que nos rebela la situación de la legendaria ERA DEL MANCO, cuya antigüedad se data hasta 1755 como las "eras del Duque de Alburquerque", si bien su uso posterior la convirtió en propiedad municipal, para que todos los pequeños agricultores de la zona la pudieran usar; además, un poco más abajo, con mucha dificultad se aprecia la existencia de la NORIA DE LAS MONJAS, propiedad del duque citado y posteriormente de los marqueses de Santa Cruz hasta 1808, y se sabe de un pozo que posiblemente acarrearía aguas subterráneas.

Dichos marqueses de Santa Cruz son también propietarios en la zona. En 1757 figura el fallecimiento del duque de Alburquerque, don Francisco Fernández de la Cueva, último heredero por línea directa de don Juan de la Cueva, el de "la Beltraneja", en el PALACIO DE BUENAVISTA, su única hija y heredera, casa con don José de Silva Bazán, marqués de Santa Cruz. Dicen que Fernando VII visitó la Casa-Palacio ya en manos del matrimonio. Los cuales, la convirtieron en su residencia y hogar una vez mejorados sus jardines y dependencias hasta que, a los 20 años de la muerte de su mujer, don José Silva se marcha en busca de nueva esposa y casa con Mariana von Waldstein, de gran capacidad e inteligencia, joven y dinámica, alcanzó a ser directora honoraria de la Academia San Fernando y posteriormente de la de Roma (tras enviudar), musa de Goya y amiga de importantes personajes y artistas. El marqués falleció en 1802 y la finca es vendida por sus herederos a causa de su alto coste de mantenimiento.

Pasa por las manos de don Juan José Marcó del Pont, la marquesa de Branciforte y la familia Urzáiz, que también había adquirido la Quinta de la Huerta de la Salud y de La Moraleja. Deshaciéndose de la propiedad a favor de una "sociedad" tras la desamortización de Madoz de 1854 que, en 1880 autoriza a la Congregación de la Sagrada Familia de Burdeos, establecer su sede para las conocidas como monjas Ursulinas, que lo primero que hicieron fue vender las estatuas y símbolos paganos sustituyéndolos por motivos religiosos. Debido a la afluencia de postulantes y otros usos, tuvieron que ampliar su espacio dedicado a residencia, levantándose el edifico de estilo neomudéjar que aún se conserva en un lateral. En el momento del levantamiento militar de 1936 y debido a los violentos incidentes que se produjeron, las monjas fueron trasladadas a La Moraleja, los tesoros y piezas de valor llevadas a Patrimonio y las ropas, por orden de la superiora, repartidos entre los pobres del lugar. Durante la guerra fue cuartel de la CNT-FAI. Posteriormente se convirtió en cuartel automovilístico y también se fundó el Hogar Clara Eugenia para niñas en el citado edificio anexo, del que se hicieron cargo las Hermanas de la Caridad en 1970. Pero lo que es el Palacio se convirtió en cenizas tras un incendio el 25 de octubre de 1949.

En 1950 se recortaron los jardines para construir un teatro ovalado que hoy es sede de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. A finales de los 70 se recortaría aún más para levantar una urbanización en la calle Valdetorres del Jarama. En 1981, los anexos del colegio de las Hermanas de la Caridad se incorporaron al Parque actual y cinco años después, el colegio pasó a titularidad de la Comunidad de Madrid; hoy es un centro público de salud mental. La finca del PALACIO DE BUENAVISTA comprendía los edificios citados y alguno más, y el PARQUE de ISABEL CLARA EUGENIA, "Claruca" entre los vecinos, bordeando las actuales calles de Valdetorres del Jarama, Rogelio Muñoz, Mar Caspio y Mar de Kara. Precisamente en esta calle, más abajo del Centro de Salud Mental de la CAM mencionado, se ubican dos lavaderos pero dentro de un recinto cerrado que no se puede visitar al ser de propiedad particular, pero parece ser que la gente iba allí a lavar su ropa y pagaba un dinero por su uso. Por desgracia no hay ni una placa que lo diga, ni se conocen fotos del interior, sólo añadir que se localizan en la memoria, otros dos lavaderos más.

El PARQUE de ISABEL CLARA EUGENIA tiene una extensión actualmente de 2,3 has. y cuenta con casi 600 árboles y una zona abusiva de 1.300 m2, siendo sus especies predominantes, según la web municipal:

Árboles. Nº total: 694 uds.

Álamo blanco 19%

Ciprés de Arizona 17%

Plátano de sombra 16%

Ciprés común 14%

Arbustos. Nº total: 73 uds.

Adelfa 41%

Laurel cerezo 14%

Laurentino 8%

Macizos arbustivos:

Lirio azul 27%

Griñolera 20%

Hiedra 6%


Desde 2007 se recuperó el foro que acoge un graderío sobre una pista multiusos, acompañado de ornamentos que nos recuerdan la vieja y nobiliaria finca. Y también cuenta con una zona de juegos infantiles.

Isabel Clara Eugenia (Valsaín-Segovia, 12.8.1566 / Bruselas-Bélgica, 1.12.1633) fue Infanta española, soberana (1598-1621) y gobernadora (1621-1633) de los Países Bajos, hija de Felipe II y su tercera esposa, Isabel de Valois, que recibió toda la mejor educación de su tiempo, gran aficionada al arte, la caza y la política y amplio conocimiento militar ya que fue para su padre una consejera leal; podría haber sido reina tras la muerte de sus hermanos mayores, pues incluso su padre la convocó para representar a la Corona en su ausencia; o podría haber sido monarca consorte de Portugal, si su pretendiente no hubiera caído en una batalla; también fue candidata al trono de Francia tras la muerte de su tío Enrique III, pero perdió la pugna contra Enrique de Borbón. Al final, se casó y ocupó cargos en los Países Bajos como soberana y gobernadora. Visto lo visto, para una mujer tan preparada, un Parque solamente, parece menos de poco. Si quieres ahondar en su conocimiento, te recomiendo: Real Academia de la Historia.

Un poco más adelante nos encontramos la QUINTA DE TORREPILARES, por ser el conde de este nombre su propietario desde 1849 hasta 1897 que se la vende a la orden francesa de los Padres Perfectos Paúles, de ahí el sobrenombre de "la Quinta de los Paúles". La construcción actual data de 1934, dedicándose a la enseñanza y dar servicio religioso a las parroquias de San Matías (de la que hablaremos) y San Lorenzo, así como a asociaciones de enseñanza externas, de la tercera edad y de jóvenes. Desde 2004 pasó a la asociación católica Lumen Dei, que mantiene la Facultad de Imagen y Sonido de la Universidad Camilo José Cela. En su origen ocupaba el contorno de las actuales calles de Mar Báltico, Mar de Bering, Mar Adriático, Ayacuho y calle de la Liberación. Los Padres Paúles pretendieron reformar el barrio en un movimiento que incluía la parroquia de San Matías para construir un mega gimnasio (¿?), pero la presión vecinal deshizo el intento acaparador y, por el contrario, sus terrenos se vieron reducidos al construirse la Gran Vía de Hortaleza y el PARQUE ALFREDO KRAUS.

Cuenta con más de 3 hectáreas y media, donde se encuentran 1.100m2 de césped, más de 800 árboles, áreas infantiles y grandes avenidas previstas para encuentros de mercadillos y otros actos públicos. Está dedicado a la memoria del tenor canario de origen alemán, fallecido en Madrid a los 72 años en 1999 y que nos dejó la clarividente frase "hay que cantar para una élite de entendidos y conseguir que la masa se interese", cuya biografía podéis conocer en biografiasyvidas/kraus, por ejemplo.

Otra quinta a destacar es la HUERTA O FINCA DEL QUINTO, ocupada hoy por el Complejo Policial de Canillas, la cual se dice que tenía dos norias, una fuente, árboles frutales y álamos negros, era propiedad del duque de Alburquerque y al igual que la dicha de Buenavista, pasó a los marqueses de Santa Cruz, que en 1814 se la vendieron a Juan del Quinto, cuyo nombre figura en una de las calles que la rodea. Emplazada a caballo entre Hortaleza y Canillas, tenía su entrada principal por aquélla. Entre 1827 y 1828 vivía en ella un cirujano llamado Rivas, cuyas hijas poetisas eran las musas de diferentes autores como Larra, Ventura Vega o Bretón de los Herreros que acudían a cortejarlas. En 1836 mataron allí al general Quesada, tras un intento frustrado de golpe de Estado contra el Gobierno liberal. En 1850 pertenecía a María Pereira de Buchental, hermosa y rica brasileña asentada en Madrid tras enviudar, mantenía la finca y organizaba grandes fiestas a las que acudían políticos, altos cargos militares y numerosos artistas, dicen que amiga de Isabel II. En 1866 la finca pasó a propiedad de los duques de Híjar que la reconvierten en un centro de alta cultura, con la instalación de un teatro que rivalizaba con el de María Eugenia de Montijo en su Quinta de Carabanchel (ver sobre ésta aquí); en 1879 la Princesa de Asturias, doña Isabel, estuvo en la finca tras la inauguración de la parroquia de San Matías. Desde primeros de 1900 se sabe que perteneció a los duques de Valencia, padres del político Alcalá Galiano, y que se seguía usando el teatro por la nobleza, hasta 1923, que pasó a ser el Colegio de Huérfanos de Correos. Durante la guerra civil fue un centro de la CNT y tras ella, academia de la Policía Armada, hasta que se convirtió en lo que hoy es. Como no se pueden hacer fotos por motivos de seguridad, os dejo esta casa del pueblo de Hortaleza, que es muy bonita ¿a qué si?.

Nos faltarán por citar otras como la HUERTA DE MENA, famosa por las reuniones de artistas que celebraba siendo propietario de ella Carlos Arniches y que la M40 amputó irremisiblemente, también conocida como Finca de los Almendros y Quinta de Santa Victoria; o la QUINTA DE SANTA SOFÍA, donde se ubicaba el Palacio de Ballester y que pasó entre otras manos por la familia Tobar, también llamada la Quinta de Poniente; La Moraleja, de la que ya he dado referencia; o el Olivar de la Hinojosa, que veremos mejor cuando visitemos el PARQUE JUAN CARLOS I; y más que se citan, por ejemplo, en el blog de historias-matritenses. Pero ahora, vayamos al pueblo de Hortaleza. Y como no quiero adelantar acontecimientos, abajo os dejo una foto de los jardines del lateral del cementerio.

Como decía al principio, el monte sobre el que se alzaba Hortaleza (que hay quien dice que su nombre proviene de "fortaleza" y otros de "huerta/hortaliza", allá cada cual) era un lugar de huertas y fincas con abundante agua, rodeada de vaguadas y arroyos como el de Valdebebas y de Rejas; hacia 1590 contaba con 371 personas, en 1792 tenía censados unos 400 vecinos y en 1888 se habla de "150 vecinos y 635 almas" (diríamos 785 habitantes ¿no?) y unos 1.538 al momento de la anexión en 1950 a Madrid, en 2010 ya estaba la cosa sobre los 175.000. Es muy probable que su origen esté en los repoblamientos ordenados tras el período musulmán, igual que sucedió en muchos otros lugares. Pocos vestigios quedan de estos orígenes, pero vamos a pasear para disfrutar de algunos recuerdos, además de los sitios ya vistos.

En la confluencia de las calles Mar Negro y Mar Amarillo se encuentra la Plaza del Dr. Calvo Pérez, médico que desarrolló su labor en Hortaleza, Canillas y otros alrededores desde 1920 hasta 1959, como único sanitario, con lo cual el barrio le debe todos sus desvelos y todos los nacimientos habidos, tanto es así que antes de su jubilación, solicitaron un reconocimiento por su labor y el 4 de abril de 1960 le impuso el Ministerio la Gran Cruz del Mérito Civil de Sanidad en presencia de sus vecinos y familia, dedicándole la plaza que lleva su nombre. Don Agustín nació en Camarma de Esteruelas en 1894 y estudió medicina hasta 1919. En esta misma plaza encontramos una fuente datada en 1914, que aporta el agua del Lozoya, construida por la Compañía Urbanizadora Madrileña encargada del desarrollo de los planes del urbanista Arturo Soria, y fue instalada por empeño del entonces alcalde de Hortaleza don Eduardo Núñez Marques, pues esta zona era sostén de las obras que iban a otros barrios (en especial Ciudad Lineal) y, claro, eso no podía ser así. También allí se encontraba el Mesón El Garnacho, en un edificio que decían tenía más de 400 años, el caso es que contaba con bodega propia y grandes tinajas, muy afamado a mediados del siglo pasado por él pasaron futbolistas, directores de cine, empresarios, toreros, actores, políticos nacionales y extranjeros de visita en Madrid, particulares y alta sociedad (muy recordada es la presencia de Ava Gadner), estableciéndose la costumbre de cenar allí y luego acudir al Villa Rosa a tomar las copas, actual sede de la Junta de distrito.

Muy cerca de allí está la escultura homenaje al jugador y entrenador de futbol Luis Aragonés, en la esquina entre las calles Mar Cantábrico y Mar de Bering, inaugurado en septiembre de 2014 por su esposa e hijos, con la presencia de la Alcaldesa de Madrid, Emilio Butragueño, el presidente del Atlético de Madrid, etc. También allí podemos apreciar una típica casa agrícola del siglo pasado, restaurada y reconvertida en vivienda. Y al lado, la PLAZA DE CHABUCA GRANDA, un pequeño parque con una zona infantil y una columna en recuerdo de los habitantes de Hortaleza que murieron en defensa de la legalidad cuando ocurrió el levantamiento militar de 1936.

Un poco más adelante nos encontramos con el pequeño JARDIN de JOSEFA ARQUERO FERNANDEZ, dedicado a la vecina más longeva de Hortaleza, fallecida el 12 de octubre de 2018 justo quince días antes de cumplir los 108 años, todos pasados en este su barrio; la propuesta de este nombramiento partió de la asociación Danos Tiempo, en honor a esta conocida vecina y colaboradora del libro de 100 años de Historia de Hortaleza.

La Iglesia de San Matías se alza en una plazoleta junto a las instalaciones de los Padres Paules y es la Parroquia de Hortaleza desde 1535, la cual en 1850 se vino abajo y dejó sin servicio religioso a sus habitantes, aunque se apañaron con la pequeña capilla de la Soledad que está anexa al Cementerio de la población. Se creó una Junta para su reconstrucción, pero la cosa no marchaba a pesar de tener un ambicioso proyecto del arquitecto Enrique María Repullés y Vargas en lo que luego sería estilo neomudéjar, porque faltaba el dinero y los permisos, con lo cual, se recurrió a la participación popular y a las influencias de la Princesa de Asturias Isabel de Borbón y Borbón; y finalmente, en 1877 se pudo inaugurar con asistencia de la Infanta. Su estilo arquitectónico era innovador, con sus extraordinarias vidrieras y con sus detalles casi islámicos, se le dotó de un altar mayor donado de San Francisco el Grande, pero despareció. Y una fuente en la plaza de la entrada que aún se conserva entre cuatro frondosos árboles.

El Cementerio aún está en su lugar, sobre un montecillo, rodeado de jardines, áreas de juego infantiles y edificios de viviendas.

Y aunque hoy ya no da el paseo más de sí, no hemos acabado. Te recomiendo que si quieres profundizar en el barrio, uses este mapa interactivo, cuyo enlace te pongo a continuación, y que te llevará por el barrio, con referencias a uno de los mejores blog que sobre Hortaleza existen:

Mapa de Hortaleza

Y también puedes consultar muchos otros más, yo solo te dejo estos:

historiasdehortaleza.blogspot

madrid.es/Isabel-Clara-Eugenia

madrid.es/Alfredo-Kraus



@ 2020, by Santiago Navas Fernández

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