
La línea que hoy marcan los Paseos de la Castellana, Recoletos y Prado tiene su origen en las sucesivas expansiones de Madrid, desde 1911 las tres juntas recibieron el nombre único de Avenida de la Libertad; tras un nuevo plan de desarrollo y prolongación ejecutado desde 1929, se cambiaría la denominación varias veces, la primera fue Avenida de la Unión Proletaria en 1936 y hasta el final de la Guerra Civil, la segunda como Avenida del Generalísimo, nombre que perduró hasta 1980. No es cuestión de describir la historia del origen de cada tramo, que ya veremos en otros paseos, pero refiriéndonos al Paseo de la Castellana, en el momento que nos situamos alcanzaba hasta el Real Hipódromo (actuales Nuevos Ministerios que visitamos aquí), ocupando el espacio por donde corría un arroyo y que son parte de este paseo que hemos dedicado en una Zancada propia. En 1834 creció hacia el norte bajo el nombre de Paseo Nuevo de las Delicias de la Princesa, refiriéndose a la futura Isabel II, y llegaba solamente hasta el Obelisco que se levantó en honor de la princesa en la actual plaza de Gregorio Marañón, al cual se le denominó Fuente de la Castellana (es el mismo que hoy día, tras una serie de traslados, ha acabado en el Parque de Arganzuela, dentro de Madrid Río y que vimos aquí).

El actual Paseo de la Castellana conserva algunos de los varios Palacios que se crearon en su momento, como joyas arquitectónicas, aunque se han perdido casi todos (sobre estas líneas fotos de algunos que hay en el tramo que hoy vemos). La razón de estas construcciones la encontramos en el deseo de las personas adineradas y nobles de la época, por tener unas residencias que se identificaran con su situación social cerca de los futuros centros de decisión y desarrollo que inclinaba la ciudad al expandirse por este lado. Así, conoceremos dos construcciones en las que nos vamos a detener: los Nuevos Ministerios y el Museo Nacional de Ciencias Naturales, cerca del puente que une las calles Raimundo Fernández Villaverde con la de Joaquín Costa, que es donde dejamos el paseo la vez pasada y que nos llevará hasta el siguiente puente que une sobre la Castellana, las calles de Eduardo Dato y de Juan Bravo. Vamos allá.

Por cierto y hablando de este puente, hay que mencionar que bajó él por la parte de Raimundo Fernández Villaverde, encontramos un mural y una estructura muy curiosas, ambas en unión visual realizadas por el pintor, escultor y grabador Jesús Núñez Fernández, nacido en Betanzos en 1927. El conjunto fue inaugurado en 1987 por el alcalde Juan Barranco y se encuadra dentro de las obras que pretendían mejorar la calidad ambiental y paisajística de la ciudad en los pasos subterráneos; se ve que la idea no llegó muy allá, pues en la parte opuesta de los bajos del puente, calle Joaquín Costa, enfrente, no hay nada. El mural multicolor se alza en el muro de apoyo del puente, describe mediante siluetas y tubos rectilíneos insertados que se alzan e incluso sobresalen de la pared, el contorno de una ciudad, cuenta con un pequeño estanque que lo separa de la acera y a la vez pretende darle un aire natural; al mural abstracto lo acompaña una estructura similar pero en horizontal, sin colores, ubicado en una base de obra, a base de tuberías entrecruzadas.

Podemos aprovechar, si no los conocemos, para entrar a conocer los jardines de los Nuevos Ministerios, recorrer la galería que lo separa de la Castellana, ver alguna exposición en la Galería que con ese destino tiene... en cualquier caso, si queréis conocer la historia de esta edificación, hay una zancada en exclusiva dedicada a ellos: ver aquí el enlace que ya en la entrada de esta os dejé. Sólo si habéis entrado, salimos ahora a la Plaza de San Juan de la Cruz, amplia, luminosa y dotada en el paso de la Castellana de una vistosa fuente del mismo nombre y La Mano de Botero.
La fuente fue construida hacia 1964 por el ingeniero catalán Carlos Buigas Sans (1898-1979) en colaboración con el arquitecto municipal Manuel Herrero Palacios, siendo primero un juego de luz y agua pero luego reconvertida en algo fijo, como es ahora, pues debido al tráfico constante no se apreciaba bien el efecto. Hacia los años 80 se reforma el ajardinamiento acoplándolo a las necesidades de la circulación de vehículos. El pilón circular está construido con hormigón y piedra artificial, con luces que iluminan el césped circundante y con un efecto ideado por su constructor que hace que parezca tener más caudal, siendo el movimiento del agua más dinámico y con un dibujo más espectacular. Consta de 396 proyectores subacuáticos y 80 de candileja fluorescente en el exterior (los del césped). En el centro hay un surtidor que alcanza los 14 metros de altura al que acompañan 8 chorros emitidos por surtidores encastrados en peces que convergen el agua a mitad de altura; 12 chorros verticales en el anillo más extremo del pilón se intercalan con otros que echa el agua en parábola hacia el interior desde la boca de clásicos delfines de piedra artificial. Carlos Buigas es autor también de las cascadas y fuentes de Montjuich realizadas para la Exposición Internacional de 1929. Manuel Herrero es autor de la reforma del Prado de 1952, los jardines de la Hispanidad (hoy JARDINES DEL DESCUBRIMIENTO) en la plaza de Colón, los jardines del Cuartel de la Montaña o el estanque de la Estatua de Isabel La Católica, del cual luego hablaremos.

En cuanto a La Mano de Fernando Botero, decir que fue una donación por diez años que hizo la Fundación Telefónica al Ayuntamiento de Madrid para su exposición pública en 1998 (o yo no sé sumar o se ha pasado el período). El caso es que lo hizo tras la muestra de varias de sus obras expuestas por el Paseo del Prado en 1994, esta es la 3 de 3 de la serie de dicho nombre. Está realizada en bronce y es característica de su autor, Fernando Botero, natural de Medellín y que ha dejado obras a la vista por todo el mundo: París, Madrid, Nueva York, Méjico, Florencia, etc. aunque sus mayores colecciones se encuentra en Bogotá y Medellín. La Mano es muy fotografiada y de hecho, me he permitido jugar con la perspectiva simulando que cogía entre los dedos pulgar e índice, la torre de El Corte Inglés.

Casi enfrente está el Museo de Ciencias Naturales que vemos en otra Zancada, pulsa aquí, pero lo que si visitamos son los jardines que hay delante, salvando la cuesta del promontorio donde se construyó, que contienen dos monumentos singulares, el primero está dedicado a la Constitución Española de 1978. Del cual también hablamos en una zancada sólo para ella, que publicamos el 6 de diciembre de 2025, ver aquí.


Obra realizada en 1982 según el concurso para tal fin convocado por el Ayuntamiento y que ganó el arquitecto Miguel Ángel Ruíz Larrea y que inauguró el Presidente de las Cortes y el Alcalde, entonces el inolvidable Enrique Tierno Galván. Tuvo su polémica, por el lugar de la instalación y por la escasa ambición artística con algunas insinuaciones de plagio a una obra de Max Bill para el Soldado Desconocido de 1952 (primer artista que se inspira en otro anterior ¿verdad?); elaborado en hormigón recubierto de mármol de Macael, con todas las caras visibles y apiramidadas hacia el interior, el centro es hueco, formando un cubo con las aristas y lados, asentado sobre una base especialmente preparada dada la cuesta en que se instaló. Carece de iluminación, pero gana en utilidad a la hora de sentarse como en un teatro ¿ves?, en la Constitución hay hueco para todos, lo mismo ese es el significado.


Un poco más abajo, ya cerca del propio acerado de la Castellana, se asienta la Fuente con el monumento a la Reina Isabel I de Castilla. Si venimos desde arriba, podemos ver sobresalir el conjunto entre los altos árboles que la circundan como si estuvieran al cabo del camino esperándonos:

El conjunto es obra de Manuel Oms Canet, modelado en yeso durante su último año de pensionado en Roma con el título "La apoteosis de Isabel la Católica marchando a la realización de nuestra unidad nacional" (a saber ¿qué le ocupó más, el título o el modelado?) donde representa a la reina acompañada de El Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba y del Cardenal de España Pedro González de Mendoza. El director de la Academia Española de Bellas Artes de esa capital, José Casado del Alisal, propuso pasarla a bronce, Alfonso XII vio la oportunidad perseguida de realizar un gran monumento a la reina y el Ayuntamiento aceptó la propuesta y puso los dineros. El 30 de noviembre de 1883 se inauguró con la asistencia de la familia real al completo, instalándola con una reja que la aislaba y que se retiró en 1958 al tener que moverse el conjunto debido a la ampliación de la calle por necesidades del tráfico. Se instaló en los jardines diseñados por Celedonio Rodrigáñez (1860-1913) frente al Museo, en el centro del estanque donde antes había una gruta de rocalla que fue sustituida por un pedestal. Celedonio fue el número uno de su promoción como ingeniero agrícola en 1880 e ingresó en el Ayuntamiento de Madrid, cinco años después es nombrado director del departamento de Jardines y Plantíos, implicándose en los problemas urbanísticos promovió los proyectos del Parque del Oeste y la Dehesa de la Villa, influyó desde la política al ser diputado y senador en diferentes épocas y dejó un gran legado escrito en artículos y tratados de agricultura y desarrollo. Vamos, un ecologista cuando aún no los había, no sé si llevaría el pelo largo pero según algunas fotos, parece que sólo se dejó crecer el bigote.

Manuel Oms (Barcelona, 1842-1889) era hijo de otro conocido escultor, estudió en su ciudad natal donde creó los cuatro monstruos alados de la Cascada del parque de la Ciudadela, en Madrid la obra escultórica de la Sala de Baile de la actual sede de la Cámara de Comercio, entonces Palacio de los duques de Santoña. En 1878 se traslada como pensionado a Roma. Consigue algunas medallas por sus trabajos, pero es esta su obra más aclamada. De bronce, descansa sobre una cornisa y pedestal de granito sobre los que hay una placa con el escudo de Madrid y la leyenda correspondiente en honor a la reina y los acompañantes dichos, escrita con letra gótica sobre una lápida de piedra caliza. En las esquinas achaflanadas están los escudos de Castilla, Aragón, Granada y León, también en bronce. Todo ello se levanta sobre el estanque del que ya hablamos, obra del arquitecto municipal Manuel Herrero que ya citamos más arriba por su contribución a la fuente de la Plaza de San Juan de la Cruz. Aquí lo dejamos y ya visitaremos las dos plazas que nos separan del Museo al Aire Libre, fin del paseo en dos etapas "de puente a puente, caminando por la Castellana".
@ 2021, by Santiago Navas Fernández
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