Viajar en aquél tren era como una película infantil de viajes, sin nombrar ninguna en concreto, cuando entraba en la estación de Lago comenzaba la magia y al salir, el campo vestido de pinos y verdes praderas nos recibía, era como volar fuera de la ciudad, como si se hubiera abierto una puerta a otro mundo. La mente infantil, como la mía, comenzaba a perfilar países exóticos y aventuras inigualables, con la cara pegada a los fríos cristales. Así es como podría definir mis sensaciones infantiles camino de la CASA DE CAMPO, tal vez para visitar aquella mítica "Feria agrícola y ganadera" cuyo recuerdo aún perdura en el fondo de nuestra memoria, y me refiero a varias generaciones. En realidad, la aventura comenzaba en la plaza de España, ante las vertiginosas escaleras mecánicas o bien los ascensores, hasta los que había que andar por un largo pasillo, que bajaban y bajaban acercándose al centro de la Tierra al menos en la imaginación infantil. Este es mi recuerdo de el SUBURBANO, un ferrocarril que comenzó aparte del Metropolitano y como conexión con otras líneas que hoy ya no existen, pero no sólo eso, porque esta breve "línea" sólo era un tramo de un proyecto más grande. Vamos a recorrerlo siendo consciente que esta Zancada no es "a pata" más que nada.
