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miércoles, 30 de junio de 2021

SERIE PASEOS Y JARDINES DE MADRID XLIV: CUANDO LA CASTELLANA SE ACABA PERO EL ARROYO SIGUE.


El arroyo del Carcavon fue un río de extremos, prácticamente existía sólo cuando había grandes lluvias recogiendo las aguas en una vaguada que hoy, más o menos, es el eje Castellana-Recoletos-Prado. Nacía en algún punto más cerca del Hipódromo que de otra cosa y era el causante de charcos y barros; en sus tiempos lamía las tapias del Retiro, pero porque éste era mucho más extenso que ahora; y a partir de Atocha se precipitaba hacia el Manzanares arrastrando lo que otros pequeños afluentes iban sumando. Fue Carlos III el primero en soterrarlo, a pesar de lo cual, en algunas imágenes del Prado, cuando era el lugar de paseo oficial donde ir a mostrarse, se ve una acequia que, además, se usaba como desagüe. Recibió el nombre de Castellana a partir de la Fuente del Obelisco ya mencionada en anteriores artículos, que hoy se puede ver en el Parque de Arganzuela, ordenada levantar por Fernando VII al nacimiento de su hija Isabel. Pues bien, hoy vamos a acabar de recorrer el Paseo de la Castellana hasta la Plaza de Colón, si bien el arroyo aún continúa adelante sin que nosotros lo veamos.




Dejamos nuestro paseo en el Museo de Rubén Darío en el pasado capítulo. Nos encontramos a ambos lados del Paseo de la Castellana con antiguos Palacios y con edificios modernos que los han sustituido en su caso, pues como ya expliqué, hubo un momento de la Historia de Madrid que la nobleza y los nuevos ricos encontraron en esta nueva vía que hoy asombra a propios y extraños, un lugar donde demostrar su riqueza y poder mediante mansiones. Uno de los primeros edificios es el Centro Comercial ABC. Destacan su vistosa fachada, coronada por el escudo de Prensa Española y un vistoso reloj, además de la torre central y el pararrayos y veleta con el mismo símbolo, pues fue sede de esta empresa, Blanco y Negro y ABC; en estilo mudéjar y azulejaría original, se compone de tres edificios. El primero que da a la calle Serrano se levantó por López de Salaberry hacia 1899; el segundo, de 1926, es inspiración de Aníbal González y llega al Paseo de la Castellana; entre ambos se construye un tercero hacia 1932 que transcurre paralelo a dicha avenida. A partir de 1989, aprovechando su estructura, se crea una calle interior que cruce de Castellana a Serrano, obra del arquitecto Mariano Bayón Álvarez y que será la base del actual Centro Comercial, que conjuga la historia con la modernidad. Os invito a tomar un café en su patio interior, redondo e iluminado con luz natural mientras observáis sus tiendas en las galerías circundantes. Justo a continuación, hay un pequeño jardín privado delante de un moderno edificio, que es el Consorcio de Compensación de Seguros.


Prácticamente enfrente se levanta el oscuro rascacielos coronado por un Fénix que está a punto de echar a volar, es el viejo edificio de "La Unión y el Fénix", una conocida compañía de seguros. Hoy aparecen las dos emes de Mutua Madrileña, su actual dueño, el edificio se sitúa en medio de un cuidado jardín e incluso conserva parte de su origen. En el siglo XIX, los solares que conformaban la conocida como "Huerta de España", fueron adquiridos por el banquero Miguel Sáinz de Indo que encargó a Agustín Ortiz de Villajos, la construcción de varias lujosas casas entre 1870 y 1877, dando origen al conocido como "barrio de Indo", cuyo estilo no fue reproducido en ningún otro lugar. Y también el Palacio de Indo en 1866, rodeado de jardines, estufas y una verja de hierro fundido. Pero los negocios le fueron mal y en 1901 se vio obligado a subastar sus propiedades, adquiridas por el duque de Montellano. En 1904 éste, encargó a Juan Bautista Lázaro y Joaquín Saldaña López, la construcción de una nueva mansión, la cual realizaron y dotaron de los mayores lujos y riquezas, entre ellos unos querubines traídos de su palacio de Toledo que hoy adornan la Fuente de la Priora, en el HUERTO DE LAS MONJAS que visitamos en la Zancada sobre los jardines secretos/ocultos del centro de Madrid, ver aquí. Durante la Segunda República fue ocupado por la embajada de Estados Unidos hasta el regreso de los Duques, que lo habitaron hasta los años 50, cuando se lo cedieron al Príncipe Juan Carlos de Borbón, retirándose ellos a un pisito que tenían por Ventura Rodríguez (¡es que los años no pasan en balde!). En 1964 intentó comprar la mansión el Ayuntamiento de Madrid para poner su sede, pero se ve que no pudo con la puja y se lo quedó la compañía de seguros, que demolió todo en 1966 y encargó un edificio de oficinas al arquitecto Luis Gutiérrez Soto, el cual lo concluyó en 1971 conservando parte del jardín. 19 plantas y 28.000 m2, con varios edificios más bajos, un frondoso jardín y los interiores con frescos de Joaquín Vaquero Turcios. Alguna escultura aún puede verse asomar entre el verde.


Cruzando la boca calle dedicada al médico Edward Jenner (Berkeley, 1749 – 1823) descubridor de la vacuna de la viruela, encontramos el edificio La Pirámide, levantado sobre lo que fue el Palacio de los condes de San Bernardo hacia 1971, por el arquitecto Antonio Lamela, que se enfrentó a las limitaciones de las ordenanzas municipales y creó una estructura en forma de pirámide truncada donde se pasa de los 1.500 m2 de aprovechamiento en lo más alto a los 800 m2 de aprovechamiento en lo más bajo, respetando las zonas ajardinadas y frondosas que lo rodean, pero incluyendo varias plantas sótano para compensar la falta en las plantas más altas. Todo ello dedicado a oficinas, en él tuvo su sede en Madrid el desaparecido Banco de Valencia, hoy encontramos negocios similares como el JP Morgan y otros.


Por la calle lateral de Marqués de Riscal, podemos llegar hasta el mítico Frontón Beti-Jai, el sueño de un tal José Arana que en 1891 lo encargó al arquitecto Joaquín de Rucoba a imagen del mítico frontón de San Sebastián, mejorándolo al usar las últimas técnicas constructivas, a base de columnas de hierro, con gradas inclinadas gracias al uso de vigas curvadas y estilo neomudejar. Se inauguró en mayo de 1894, pero tuvo poco éxito, así que fue usado para diferentes menesteres incluidos de laboratorio de ensayo aeronáutico para las investigaciones de Torres Quevedo sobre el "Telekino". Fue escuela militar, fábrica de Studebaker, concesionario de Harley Davidson, garaje.... Durante la Guerra Civil fue comisaría y cárcel y tras este período, lugar de ensayo para las bandas musicales falangistas. Albergó una fábrica de escayolas, taller de tapicería, almacén..., pero acabó convertido en un edifico abandonado en el que se refugiaban personas sin hogar y estuvo a punto de perderse en un incendio que se cobró la vida de un mendigo. En 1977 el Colegio de Arquitectos solicitó la declaración de edificio protegido y en 1991 Chueca Goitia consiguió que la Comunidad de Madrid lo incluya en un expediente para declararlo BIC. La ubicación hacía que el terreno fuera objeto de deseo para los especuladores, incluida cierta trama corrupta política que se hizo muy famosa en Madrid, por desgracia. Se enfrentó a diferentes "proyectos" a cambio de reconvertirlo en hotel, viviendas, pistas de squash, etc. hasta que en 2010, tras la intervención de la UNESCO y el Defensor del Pueblo, se consiguió el compromiso de las administraciones municipal y autonómica para su rehabilitación, pendiente desde el siglo pasado. La declaración BIC como Monumento no llegaría hasta el año siguiente. Desde 2008 la Plataforma "Salvemos el Beti-Jai" lucha por su verdadera conservación como lo que es, gracias a lo cual hoy podemos visitarlo y admirarlo. Os recomiendo un paseo por la página de este colectivo en frontonbetijaimadrid.org y el documental de RTVE en rtve.es/ultimo-fronton-madrid.



Volviendo a la Castellana (que es como se conoce en Madrid al Paseo homónimo) nos encontramos con otros palacetes. El palacio de ladrillo que es sede de Bankinter y conjuga con otro edificio al lado todo de ladrillo también, levantado en los 70 por Moneo, el palacio es obra del arquitecto Lorenzo Álvarez Capra (el mismo de la iglesia de la Paloma) realizado a primeros del siglo XX por encargo del marqués de Mudela. En la otra esquina un cartel anuncia que estamos ante el INJUVE, Instituto de la Juventud, en un palacio de prolífica historia: el marqués de Elisenda se lo compró a José Antonio Primo de Rivera que fundó la Falange allí mismo; el gobierno de la República lo incautó para el Estado donde aún sigue. A su lado hay unos hermosos jardines tras un muro, que pertenecen a la embajada de Alemania, destaca una torre de vigilancia con alambrada y todo (si queréis echar un ojo a los jardines, el muro no existe en la calle de al lado, sustituido por una reja que los deja visibles).


Enfrente hemos pasado ante un edificio propiedad del Banco Santander con un pequeño jardín a la puerta. Por dentro es un edificio desconocido pero interesante, con una patio cubierto de una gran cúpula y los accesos por galerías a las diferentes estancias y a la colección Santander de esculturas, tapices y otras obras de arte en su última planta, no visitable, que sepa. Al otro lado está el edificio del famoso Hotel Villamagna, cuya puerta ha sido y es testigo de lujosos vehículos que entran y salen y de vigilancia policial estricta debido a sus importantes huespedes. Nada más pasarlo, está la calle del Marqués de Villamagna y en la esquina de ésta con Serrano nos encontramos con una fuente en una plazoleta con ajardinamiento y juegos infantiles, entre la esbelta torre que fue de los almacenes Sears, luego oficinas del Banco Hispano Americano y ahora de El Corte Inglés.


La Fuente y el Río es obra del escultor aragonés Pablo Serrano Aguilar (1908-1985), elaborada en 1971 por encargo del Banco Hispano Americano, ubicada junto a la sede inaugurada en la torre de cristal que hay al lado; la estatua representa la lucha titánica entre la estructura y el hombre, representado por la cabeza que sobresale junto con pies y manos por diferentes lugares, hecha en placas de cemento que se eleva sobre un pilón mientras el agua surge por arriba y cae sobre el conjunto. La manzana entera se levantó entre 1967 y 1972 sobre el antiguo Palacio de Anglada. La zona de jardín y juegos infantiles cuenta con la presencia de un tío vivo de época.


Permitidme ir de acera a acera. Cruzamos ahora a la sede de la Fiscalía General del Estado, anteriormente del Consejo de Justicia Militar. El palacio de los marqueses de Fontalba y Cubas se levantó en 1912 y dos años después ganó el premio del Ayuntamiento a los edificios más destacados. Su interior es visitable, con condiciones, claro. De aquí a la entrada de Colón veremos edificios que han sustituido a antiguos palacetes en muchos casos, como por ejemplo la sede del actual Ministerio del Interior, antigua de la Dirección de Plazas y Provincias Africanas, construido en 1878 por Agustín Ortiz de Vilajos (también autor de la desaparecida iglesia del Buen Suceso, en Princesa) para el conde de Casa-Valencia, Emilio Alcalá Galiano (1831-1914), diplomático, académico y político español que fue ministro de Estado con Alfonso XII. Y casi al lado, calle de Alcalá Galiano por medio, hay un edificio histórico, el Palacio del marqués de Villamejor levantado en 1893 por los arquitectos José Purkiss y Pascual Herráiz, donde en 1910 nació doña María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, abuela paterna de Felipe VI; el edificio ha sido un poco de todo: Gobierno Civil, sede del Gobierno del Estado, Ministerio de diversas carteras... y actualmente lo ocupa la de Política Territorial y Función Pública (al menos a la fecha de recabar datos, puede que cuando lo leas ya sea otro o tenga otra función).




Enfrente habremos dejado el legendario Embassy en la esquina con la calle Ayala, un local de esos cuyo nombre ya levanta murmullos y que fue un icono tiempo atrás, no se le llevó la pandemia, ocurrió antes su cierre y aún continua el nombre en la fachada. Un poco más adelante y tras un muro inesperado, está la Iglesia Evangélica Alemana, así que salvo que domines este bonito idioma, te enterarás de poco, eso sí, es verdaderamente curioso este oasis en medio del tumulto de la Castellana; también recibe el nombre de Iglesia de la Paz, construida entre 1907 y 1909 según órdenes del último Kaiser alemán, Guillermo II, en una parcela contigua a la embajada de dicho país; el edificio que constituye la tapia es el de la casa parroquial quedando la entrada a la iglesia por el patio interior y unidos ambos a través de una galería columnada que las une, en todo caso no hay marcas que indiquen la presencia de una construcción religiosa, en buena parte porque no hubiera estado bien visto en aquellos años y muchos más después, la presencia de una iglesia "protestante" en un país tan "catoliquísimo" como España. Durante la Guerra Civil sirvió de refugio para los alemanes y algunos seguidores del bando de los sublevados, siendo saqueada la embajada, tras la derrota de la República volvió a manos de los alemanes desplazados; en 1966 el edificio de la embajada fue demolido quedándose sólo la Iglesia, por cierto de estilo neorrománico alemán, con grandes rosetones de espectaculares vidrieras y columnas interiores, una lámpara que recuerda el estilo visigodo ilumina sobre los fieles que miran el Pantocrátor del ábside tras el altar.


En febrero de 2025 asistimos a una representación de música y luz en el interior del Templo. De ahí sacamos algunos vídeos pues no estaba prohibido grabar, de los cuales ofrezco esta pequeña muestra. 


El arroyo sigue, como dije al principio, pero nuestro paseo acaba aquí, como el paseo de la Castellana. Vamos a entrar a la plaza de Colón y conocerla con su entorno, pero eso será en dos Zancadas que bien se merece un descanso el cuerpo, puedes enlazar con la primera de ella aquí. En la GUÍA BÁSICA sí que se incluye dicha, salvo lo relativo a las Torres de Jerez, en remodelación al momento de hacerse este paseo, así que habrá que modificarlo e incluirlas cuando estén acabadas.



@ 2001, by Santiago Navas Fernández.
 








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