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jueves, 27 de mayo de 2021

AMANECÍA


AMANECÍA

 

 

Indalecio levantó la vista, un gato sentado sobre sus cuartos traseros observaba sus movimientos. Los huesos que acababa de descubrir le habían dejado helado, sin duda eran humanos. El capataz de la finca le había mandado mover los mojones por la noche tres metros más allá, así agrandaba los límites de la Huerta sobre el suelo público colindante. “Calla y hazlo, gañán, si no lo harán otros por ti…” Esa era la costumbre en aquellos tiempos, ir tomando trozos de la antigua dehesa, hoy en desuso porque ya no había ganado, o al menos no subía hasta allí, y el terreno había perdido todas sus encinas a base de cortar leña para calentar los hogares de la ciudad. Una mala disposición administrativa autorizó que cada cual entresacara lo que necesitase para abastecimiento propio, pero a una entresaca siguió otra y al final solo quedaron terrones, piedras y encinas sueltas que también acabaron en el fuego o como armazón de una chabola y ya no hubo nada más que sacar, así que ahora el erial era pasto de ampliaciones ilegales a favor de los propietarios de las huertas que lo rodeaban.

 

Años ha, un capitán carabinero concluyó que la desaparición de Sabino “el mielero” quedaba irresoluta. Ni cuerpo ni reo, sólo indicios de una pelea entre dos hombres que dijo un borracho que vio, durante una noche de farra nublado por el alcohol. Y como sin cuerpo no hay delito y a Sabino no le reclamó más que una alcarreña descalza en busca de los dineros, se dio carpetazo al asunto. Porque un puñal ensangrentado puede ser cualquier cosa, aunque nadie sepa decir de quién o de qué.

 

Así que Indalecio miró al gato, sus grandes ojos verdes le observaban y parecían preguntarle “¿pero tu sabes en la que te vas a meter como digas que has encontrado unos huesos?”. Y se lo imaginó, el capataz le echaría de la finca, perdería el trabajo y con ello, el único sustento de su familia y la chabola que a pulso se acababa de levantar en los Altos de Tetuán, donde su mujer trajinaba con los tres zagales. Ahora que estaban a punto de entrar en “la escuelita del Carmen” para hijos de trabajadores de la Huerta. No, no era por él ni por la Ambrosia, era por ellos, para que tuvieran un futuro que no fuera destripar terrones y mover mojones. A fin de cuentas, aunque aquellos restos fueran lo que quedaba de Sabino “el mielero”, el tiempo ya había borrado su recuerdo.

 

El Indalecio tomó una piedra y machacó el cráneo donde se conocía el agujero abierto por un puñal; luego hizo lo mismo con otros huesos y comenzó a diseminar los restos por todo el contorno, incluso mientras iba a la casa del guardés, o luego subiendo por la cuesta hacia la chabola que se acababa de levantar en los Altos de Tetuán, donde la Ambrosia trajinaría con los tres zagales… que se acababan de levantar.

 

Amanecía.



Este relato obtuvo el segundo premio en el certamen convocado por la Casa Vecinal de Tetuán y publicado en abril/mayo de 2021 en el blog:


cordelesdehesavilla.blogspot.com/2021/05/alberto-de-frutos-y-santiago-navas.htm 




@ 2021 by Santiago Navas Fernández

lunes, 17 de mayo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XL: "ERES MAS VIEJO QUE EL CANALILLO", UN PASEO POR LA ACEQUIA DEL NORTE Y DEL ESTE

Empezamos con una foto de la nevada del pasado enero de 2021, en el camino del viejo canalillo a su paso por la DEHESA DE LA VILLA. De él, del canalillo, procede el refrán del título, si bien es cierto que su antigüedad se data en 1878 cuando se planteó su construcción tras entrar en funcionamiento el Canal de Isabel II, así que aún es más cierto el otro refrán "eres más viejo que el hilo negro". Veamos un poco de su historia, Debajo de estas líneas tenemos el plano del proyecto de construcción (la verdad es que no se ve mucho, pero da para un rato de entretenimiento el mirarlo).


lunes, 3 de mayo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXIX: EL "OTRO PASEO" DEL PASILLO VERDE FERROVIARIO


Puede que no os resulte desconocido el cuadro del encabezado, "LA MELACOLÍA I", obra de Durero con la que abro este paseo. Observadlo y admirar sus formas geométricas, sus símbolos astrológicos, cabalísticos... que disimuló más o menos el autor cuando lo pintó en 1514, fecha que está impresa y a la vista, aunque no la veáis en un primer momento. Su secreto se encuentra en el cuadro que hay sobre el ángel (ver en grande abajo), cuya mayor curiosidad, que no os asombrará si sois matemático o masón (o ambas cosas, incluso alguna más), es que la suma de cada columna, cada fila, cada una de las dos diagonales, el cuadro central (cuatro números) o cada cuadro en cada esquina (cuatro números), siempre darán el mismo resultado: 34; también curioso es que por mera casualidad, la madre de Durero muriera un 3 del 4 de 1514 (si queréis ahondar sobre el artista y el misterio, ver lineassobrearte.com). ¿Y todo esto a qué viene? pues a que este "otro paseo" está lleno de magia, misterio y símbolos masónicos o cabalísticos. Vamos al cuadro y empezamos:
 

viernes, 2 de abril de 2021

LEYENDA DEL PASTOR PANTOLOS DIAZ


Andalduque del Garito y Limoná era el terrateniente, hijo de Hidalgo (de los hijosdalgo que citó Quevedo "porque de algo debían ser hijos"), como tantas rurales hidalguías adquirida con las rentas de la lana de las ovejas y la leche de las cabras, dueño y amo de Villalquinta del Garito, situada en un lugar del cual no me quiero ni acordar por donde se vuelve. En su escudo que ornaba la entrada a su casoplón, figuraba un ejemplar de cada animal dicho, mirando a un zarzal sobre el que una corona de tres puntas bailaba; debajo, como un subrayado, una espada copiada del As de Fournier, completaba las armas del Señor de la aldea que un escribano chamarilero le pintó el día que pasó por allí a entregarle el título.

 

El pastor de sus cabras se llamaba Pantolos Díaz, vivía el alma cántaro en un chamizo junto al tenao del rebaño, sin saber ni cuántas cuidaba, "un montón" decía juntando los dedos negros, pues no sabía contar. Sus greñas sucias y las manos callosas de uñas duras y oscuras, pintaban la imagen delgada y cubierta por la ropa vieja y raída heredada de su difunto padre, una cuerda deshilachada sostenía los pantalones y un bastón hecho con el alambre que sobró de la traída de la luz a la aldea pero que no llegó hasta el tenao, componía su uniforme de los 365 días del año y de la noche, pues la herencia no dio ni para un pijama. Al alba ya abría el ojo, saltando de contento porque venían las ordeñadoras y, entre ellas, Velladora la Mellá. Las demás se reían al ver cómo al mozo le asomaba una baba meliflua al mirarla, sin acertar a soltar una sola palabra. Al final la moza se iba igual que había llegado, con las otras mujeres llevando las cántaras de leche con que harían los quesos, de los cuales uno a la semana recibía Pantolos y una hogaza cada día. Y en la festividad de don Andalduque, una jarrilla vino. De lo de la carne ya se encargaba él, con las trampas que en el campo atrapan un conejo, un palomo o una serpiente. 


sábado, 20 de marzo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXVII: EL PASILLO VERDE FERROVIARIO, UN PASEO URBANO (1ª zancada de 2)

 


Hoy nos vamos a dar un paseo ferroviario pero en un tren como el de San Fernando: un ratito a pié y otro andando. Vamos a recorrer el llamado Paseo Verde Ferroviario, que oficialmente se tasa en casi 4km desde la calle Segovia hasta la estación de Delicias, la Vía ciclista construida sobre un tramo soterrado del tren que unía las antiguas estaciones del Norte (Príncipe Pío) con la del Mediodía (Atocha) entre arrabales, chabolas, fábricas y un Madrid aún por crearse. Aunque nuestro paseo va a complicarse algo más y por eso lo he dividido en dos artículos.


jueves, 18 de marzo de 2021

SERIE PARQUES Y JARDINES DE MADRID XXXVI: LA SENDA FLUVIAL DEL MANZANARES, 3ª zancada.


 
TERCERA ZANCADA: del arroyo de la Trofa al pantano de El Pardo.


Aunque ya hemos pasado el pequeño pero bucólico puente de madera, hay que decir que al atravesarlo llegamos a la zona del aparcamiento y merenderos que hay a continuación de Somontes.