Caminaban el Principito y la Osa callados desde hacía un buen rato, ambos sin mirarse, concentrados en sus respectivos pensamientos. Era raro que el niño de cabello de oro permaneciera en silencio tanto tiempo, pero Osa no quería interrumpirle, así que aprovechó para meditar también. Los humanos creen que lo importante es hablar, pero hay veces que el silencio compartido, también une y tiene su lenguaje secreto.
- Tienes razón -dijo el Principito, como si la hubiera escuchado hablar. Tal vez, pensó la Osa, lo había hecho y dijo su pensamiento en realidad, pero...- No Osa, no has hablado, pero sé lo que pensabas porque yo también escucho el silencio.



